En la historia del Mundo Moderno, pocas actividades son tan importantes y necesarias y al mismo tiempo odiadas, como aquellas que tienen que ver con la responsabilidad de pagar impuestos. Es en gran parte a partir del cobro de impuestos que puede un Estado recaudar y realizar diferentes obras o tomar decisiones, especialmente en lo que hace a la redistribución de la riqueza.
En este sentido, los impuestos son contribuciones que deben hacer las personas y las empresas obligados por la ley, para que el estado tenga los recursos suficientes para brindar los bienes y servicios públicos que necesita la ciudadanía. El no pagar impuestos impide que el gobierno destine los recursos suficientes para cubrir las necesidades de la sociedad, por lo que es fundamental que cumplamos con esta obligación. Sin embargo, aquí es importante señalar que el pago de impuestos no siempre es utilizado en beneficio de la población.
Objetivos y naturaleza de los impuestos
La principal fuente de ingresos públicos son los tributos, y dentro de estos, los impuestos. Los objetivos fundamentales de los sistemas tributarios incluyen:
- Sostenimiento de los gastos públicos: Financiación del Estado del bienestar (pensiones, sanidad, educación, seguridad, infraestructuras).
- Redistribución de la renta: Establecimiento de obligaciones de pago en función de la capacidad económica, buscando que sean proporcionales a la renta generada.
- Eficiencia económica: Gravar actividades que generan perjuicios a terceros.
- Política fiscal: Actuar como instrumento para suavizar las crisis económicas.
Si bien la recaudación constituye un cometido de significativa importancia, está fuera de discusión que la política tributaria también constituye uno de los instrumentos que utiliza la política económica para alcanzar los objetivos fijados por ésta. Por consiguiente, se produce un efecto en cadena: la creación o modificación de impuestos altera el flujo de ingresos y los precios relativos, lo cual incide en las fuerzas del mercado y finalmente repercute en el comportamiento de la economía.
La carga tributaria y la evasión fiscal
La carga tributaria que enfrentan los negocios está provocando que, en muchas ocasiones, operar legalmente sea visto como un desafío extremo. Como los impuestos están subiendo tanto, los costes empresariales de productos y servicios cada vez son más caros, lo que lleva a algunos consumidores a recurrir a servicios ilícitos o clandestinos para ahorrarse dinero. El siguiente cuadro muestra cómo el impacto fiscal puede generar diferencias en el precio final de los servicios:
Lea también: Solución a RFC no válido
| Tipo de servicio | Coste estimado |
|---|---|
| Empresa legal (con impuestos) | 94,38 euros |
| Servicio de dudosa legalidad | 50,00 euros |
La decisión de evadir impuestos no depende únicamente de factores relacionados con la política fiscal, sino también de motivos esenciales como la moral tributaria. La disposición al pago se encuentra desgastada debido a las percepciones sobre la corrupción, la mala calidad de los servicios públicos, la falta de progresividad del sistema fiscal y las normas sociales prevalecientes.
Factores que afectan la moral tributaria
La moral tributaria es vital para los sistemas impositivos, ya que la mayor parte de los ingresos dependen del cumplimiento voluntario. Los principales canales mediante los cuales se afecta el nivel de incumplimiento son:
- Grado de reciprocidad Estado-sociedad: El cumplimiento se ve afectado si los individuos perciben que sus contribuciones no se ven reflejadas en más y mejores servicios públicos.
- Progresividad del sistema fiscal: Los individuos tienden a cumplir con sus obligaciones de acuerdo con sus percepciones sobre la distribución de ingresos y el efecto de la tributación sobre esta.
- Normas sociales: Las percepciones personales sobre la prevalencia del incumplimiento en la sociedad afectan la decisión individual de pagar impuestos.
En el largo plazo, el fortalecimiento de la moral tributaria requiere de una mayor rendición de cuentas de parte de las autoridades. Cuando el diseño de un impuesto pretende alcanzar la equidad, necesariamente se aleja de la neutralidad. Ciertamente es difícil concebir un impuesto neutro; por lo tanto, si bien no está mal tener presente la neutralidad, debemos considerar que ésta difícilmente pueda ser alcanzada sin sacrificar otros objetivos de justicia social.
Lea también: ¿Contraseña del SAT rechazada? Esto te ayudará
Lea también: Guía para resolver los problemas con tu devolución de Hacienda.
