Descubre los Conceptos Clave para el Desarrollo Temprano del Bebé y Fortalece el Vínculo Maternopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Tradicionalmente, la interacción entre la madre y el hijo se evaluaba desde el punto de vista de la madre, entendiendo como tal al cuidador o cuidadora principal. Hoy se sabe que el niño influye desde un principio en el comportamiento materno; esta relación es recíproca y ambos componentes contribuyen a la interacción. El vínculo entre madre y bebé es una dimensión esencial en el desarrollo emocional y social de los niños y niñas, ya que establece las bases para una conexión afectiva sólida y contribuye al bienestar a largo plazo de la familia.

La importancia de la sintonía emocional y la contención

La teoría del apego establece los conceptos de sensibilidad y responsabilidad para referirse a la capacidad de la madre de sintonizar con los estados emocionales del niño. El aporte de Winnicott y su teoría sicoanalítica consistió en señalar que el niño no necesita al cuidador sólo para que satisfaga sus necesidades de alimentación, higiene y cuidado físico, sino también para que lo sostenga en su mente y sea pensado por otro. La madre presta su yo a ese yo todavía incipiente y pasa a ser un yo auxiliar que detecta las necesidades del niño cuando éste todavía no es capaz de expresarlas.

El término contención se refiere a que el contenedor, en este caso la madre, acepta los estados emocionales del niño, los recibe y se los devuelve debidamente procesados, en una forma que él pueda digerir. Si la madre se desespera porque el niño llora, se genera una espiral de angustia que puede llegar a ser insoportable. Por el contrario, cuando la madre tolera la angustia del niño sin angustiarse ella misma, logra calmarlo, contribuyendo a la organización e integración psicológica del pequeño.

El vínculo temprano y la teoría del apego

El apego, como lazo afectivo primario, se establece en el primer año de vida y su consolidación es fundamental para la constitución psíquica. Bowlby estableció que no se trata de estar o no estar con la madre, sino de la calidad de esta relación. El sistema de apego está siempre presente y es específico en nuestra especie, pero la persona no lo expresa todo el tiempo sino sólo cuando siente miedo o cansancio, cuando está enferma o cuando siente alguna amenaza o presión.

A continuación, se resumen los componentes clave de la interacción sensible:

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  • Sensibilidad: Capacidad de entender las señales del bebé y sus necesidades (llanto, sonrisa, expresiones).
  • Accesibilidad: Disponibilidad física y mental, más allá de la presencia física.
  • Aceptación: Nivel de calidez emocional en la interacción, evitando la hostilidad.
  • Cooperación: Apoyo activo hacia la exploración del bebé en sus diversas etapas.

Estrategias para un desarrollo saludable

El tacto es una forma fundamental de comunicación en el desarrollo del vínculo. El contacto piel con piel libera oxitocina, la hormona del bienestar que sigue nutriendo el cerebro. Asimismo, la comunicación no verbal, como las expresiones faciales, el contacto visual y la entonación de la voz, desempeña un papel crucial en el establecimiento del vínculo afectivo. La Madre Naturaleza diseñó los ojos de los recién nacidos para que puedan ver y enfocar a la distancia justa entre un bebé y el rostro de su mamá al estar acurrucado en el pecho.

Hablar, leer y cantar al bebé son estímulos fundamentales. Algunas de las estrategias recomendadas incluyen:

  1. Hablarle al bebé: Responder a sus vocalizaciones y narrar actividades cotidianas aporta etiquetas verbales esenciales para el lenguaje.
  2. Leerle: Cualquier momento es bueno para leerle en voz alta, ayudando a fomentar futuros hábitos de lectura.
  3. Cantarle: La voz de la madre es el mejor sonido que el bebé puede escuchar, sin importar la afinación.
  4. Establecer rutinas: La consistencia en las interacciones diarias brinda estructura y seguridad al niño.

Desarrollar un estilo parental positivo, con apoyo, afecto, disponibilidad y comunicación, resulta en menores respuestas negativas y conductas desajustadas en los hijos. La calidad de la parentalidad afecta de manera significativa el desarrollo, facilitando la resiliencia infantil, parental y familiar.

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