El hierro es un mineral esencial para el buen funcionamiento del organismo. Participa en la producción de hemoglobina, una proteína presente en los glóbulos rojos que transporta oxígeno desde los pulmones al resto del cuerpo. La mayor parte del hierro del cuerpo se almacena en la hemoglobina. El hierro es un elemento fundamental para el organismo, vital para mantener una buena salud. Sin el hierro necesario, el organismo no puede producir una cantidad suficiente de hemoglobina, sustancia presente en los glóbulos rojos que les permite transportar oxígeno.
Cuando se piensa en un problema de hierro, muchas personas lo asocian directamente con la anemia ferropénica. Sin embargo, existe una condición intermedia que pasa desapercibida: tener el hierro bajo sin anemia. Los glóbulos rojos transportan oxígeno a los tejidos corporales. La anemia por deficiencia de hierro es un tipo común de anemia, una afección en la que la sangre carece de glóbulos rojos sanos.
¿Qué es la Anemia Ferropénica?
La anemia es una enfermedad de la sangre que se define como la disminución de la concentración de hemoglobina en el organismo, siendo generalmente los valores normales por encima a los 12 gramos por decilitro en la mujer, y a 13,5 en el hombre. La hemoglobina es una proteína que se encuentra dentro de los glóbulos rojos, a la que se une el oxígeno para su posterior transporte y utilización por los distintos tejidos del organismo. La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente cantidad de hierro, el cual ayuda a producir glóbulos rojos. Cuando desciende el nivel de la hemoglobina en la sangre aparecerán los síntomas, el individuo se notará cansado, pálido, irritable, con menor tolerancia al ejercicio y con aceleración del ritmo cardiaco.
Fases del Déficit de Hierro
La deficiencia de hierro evoluciona en estadios. En el primer estadio, el requerimiento de hierro supera la ingesta, lo que causa depleción progresiva de los depósitos de hierro de la médula ósea. A medida que disminuyen los depósitos, aumenta en compensación la absorción de hierro de la dieta. Durante estadios más tardíos, la deficiencia altera la síntesis de eritrocitos, y la consecuencia final es la anemia.
La deficiencia de hierro evoluciona en tres fases:
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- Agotamiento de reservas: Se reduce la ferritina plasmática. No hay anemia.
- Alteración en la producción de glóbulos rojos: Comienza a disminuir el volumen corpuscular medio (VCM) y la hemoglobina corpuscular media (HCM), aunque la hemoglobina total siga normal.
- Anemia ferropénica: El cuerpo ya no puede producir glóbulos rojos eficientemente. Disminuyen hemoglobina, hematocrito y glóbulos rojos.
Hierro Bajo sin Anemia: Una Condición Infradiagnosticada
Para comprender esta condición, hay que distinguir entre «ferropenia» (deficiencia de hierro) y «anemia ferropénica» (etapa avanzada con disminución de hemoglobina). El hierro bajo sin anemia es una fase inicial de ferropenia. En esta etapa, la ferritina, proteína que almacena el hierro, está disminuida, pero la hemoglobina se mantiene. Esto significa que el cuerpo empieza a utilizar sus reservas, pero aún no se ven afectadas las funciones vitales de transporte de oxígeno. Sin embargo, el metabolismo celular, la función inmunitaria, la termorregulación y la producción hormonal pueden alterarse.
Aunque los niveles de hemoglobina puedan estar dentro de los rangos normales, un descenso en las reservas de hierro ya puede producir síntomas importantes. Es una situación infradiagnosticada que puede afectar el rendimiento físico, el estado de ánimo, la concentración y la salud general, especialmente en mujeres, niños y deportistas.
Síntomas del Hierro Bajo sin Anemia
Aunque no haya anemia ferropénica diagnosticada, los síntomas de hierro bajo pueden afectar la calidad de vida. Los síntomas al principio son leves y aparecen lentamente. Algunos de los signos más habituales son:
- Fatiga persistente: Uno de los primeros indicios. El cuerpo tiene menos capacidad de producir energía celular.
- Disminución del rendimiento cognitivo: Dificultad para concentrarse, falta de atención y fallos de memoria.
- Debilidad muscular: Sensación de cansancio físico incluso con esfuerzos leves.
- Uñas frágiles o quebradizas: En algunos casos, adoptan forma de cuchara.
- Caída del cabello: Puede ser difusa o localizada y es uno de los motivos de consulta dermatológica más frecuentes.
- Sentirse débil o cansado con más frecuencia de lo normal, o con el ejercicio.
- Dolores de cabeza.
- Mareos.
- Palpitaciones.
- Problemas para concentrarse o pensar.
Síntomas Graves de la Anemia Ferropénica
Cuando la anemia ferropénica se instala, los síntomas se intensifican y pueden comprometer la salud general. Los principales son:
- Palidez marcada en piel y mucosas.
- Disnea (falta de aire) incluso en reposo.
- Vértigos y mareos frecuentes.
- Dolor torácico.
- Arritmias o taquicardia intensa.
- Problemas en el aprendizaje en niños.
- Color azulado en la parte blanca del ojo.
- Deseo de consumir hielo u otras cosas que no son comida (pica).
- Dolor o inflamación en la lengua.
- Úlceras bucales.
- Movimiento incontrolable de las piernas (mientras duerme) - conocido como el síndrome de piernas inquietas.
- Pérdida de cabello.
Es importante recordar que la automedicación es peligrosa y puede resultar mortal.
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Causas de la Deficiencia de Hierro
La deficiencia de hierro puede deberse a una o varias de las siguientes causas:
- Pérdida de sangre: Es la causa principal de la deficiencia de hierro.
- Pérdidas menstruales abundantes: Uno de los causantes de la anemia más comunes en mujeres jóvenes. Cada menstruación abundante implica una pérdida de hierro que no siempre se recupera con la dieta. Las mujeres con menstruaciones intensas tienen riesgo de padecer anemia por deficiencia de hierro porque pierden sangre durante el período menstrual.
- Sangrados ocultos: En adultos mayores, los sangrados digestivos por úlcera, hemorroides o cáncer colorrectal pueden pasar desapercibidos. La pérdida lenta y continua de sangre dentro del cuerpo (por ejemplo, por una úlcera péptica, hernia de hiato, pólipo en el colon o cáncer colorrectal) puede causar anemia por deficiencia de hierro. El sangrado gastrointestinal puede ser consecuencia del uso habitual de algunos analgésicos de venta libre, especialmente la aspirina.
- El sangrado intestinal debido a infección por anquilostoma es una causa común en los países de bajos recursos.
- Pérdida de sangre en la orina, hemorragia pulmonar recurrente y hemólisis intravascular crónica o traumática (inducida por el ejercicio; p. ej., correr, nadar) son causas menos frecuentes.
- Dieta insuficiente: Las dietas pobres en hierro, especialmente las veganas o vegetarianas no planificadas, reducen la ingesta de hierro hemo (de origen animal), que se absorbe mejor que el no hemo (de origen vegetal). El cuerpo obtiene regularmente el hierro de los alimentos que comes. Si consumes muy poco hierro, con el tiempo puedes llegar a tener deficiencia de hierro.
- Incapacidad para absorber el hierro: El hierro de los alimentos se absorbe en el intestino delgado y pasa al torrente sanguíneo.
- Trastornos digestivos: Enfermedades como la celiaquía, la enfermedad de Crohn o infecciones por Helicobacter pylori afectan la absorción del hierro en el intestino. Los trastornos intestinales que afectan la capacidad del intestino para absorber nutrientes de los alimentos digeridos, como la celiaquía, pueden causar anemia por deficiencia de hierro.
- Si se ha tenido un bypass intestinal o si se ha extirpado una parte del intestino delgado mediante cirugía, es posible que se haya afectado la capacidad de absorber el hierro y otros nutrientes.
- Tomar demasiados antiácidos o antibióticos que contengan tetraciclina.
- Mayor requerimiento de hierro:
- Embarazo y lactancia: Durante el embarazo, las necesidades de hierro se triplican, ya que se requiere para la formación de la placenta, del feto y para compensar el aumento del volumen sanguíneo materno. Si no toman suplementos de hierro, muchas mujeres embarazadas podrían tener anemia por deficiencia de hierro porque sus reservas de hierro tienen que satisfacer la demanda de un mayor volumen de sangre y proporcionar hemoglobina para el feto en desarrollo. La lactancia también incrementa el requerimiento de hierro.
- Períodos de crecimiento rápido: Desde el nacimiento hasta los 2 años y durante la adolescencia, cuando el crecimiento rápido requiere una gran ingesta de hierro, el incorporado con la dieta a menudo es inadecuado.
- Enfermedad renal: Las personas que tienen enfermedad renal no producen suficiente cantidad de una sustancia llamada eritropoyetina. Su cuerpo necesita eritropoyetina para producir glóbulos rojos.
- Afecciones de larga duración que generan inflamación: Incluida la insuficiencia cardíaca congestiva u obesidad.
El Rol del Hígado en el Almacenamiento y Metabolismo del Hierro
El hierro se absorbe principalmente en el duodeno y el segmento superior del yeyuno del intestino delgado. Una vez absorbido, el hierro de las células de la mucosa intestinal es transferido a la transferrina, una proteína de transporte de hierro sintetizada en el hígado.
El hierro que no se utiliza para la eritropoyesis es trasladado por la transferrina a los depósitos de hierro, donde se almacena en dos formas:
- Ferritina: Es la forma más importante de almacenamiento, una fracción soluble y activa localizada en el hígado (en los hepatocitos), la médula ósea, el bazo (en los macrófagos) y los eritrocitos. El hierro almacenado en forma de ferritina está fácilmente disponible para cualquier requerimiento corporal. La concentración de ferritina circulante corre paralela al tamaño de las reservas corporales.
- Hemosiderina: Es el segundo depósito de hierro, relativamente insoluble y se almacena sobre todo en el hígado (en las células de Kupffer) y en la médula ósea (en macrófagos).
El hierro corporal total es de aproximadamente 3,5 a 4,5 mg/kg de peso corporal en hombres sanos, pero es menor en mujeres premenopáusicas, debido al menor tamaño corporal y la escasez de hierro almacenado por la pérdida de hierro menstrual.
La dieta promedio es adecuada para la homeostasis del hierro, aunque los adultos absorben solo 1 mg de hierro de los aproximadamente 15 mg/día de la dieta, cantidad que se pierde diariamente por descamación celular de la piel y el intestino. En la depleción de hierro, se incrementa la absorción, pero rara vez aumenta a más de 6 mg/día a menos que se agregue hierro suplementario. Los niños tienen mayor necesidad de hierro y parecen absorber más para satisfacerla.
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Diagnóstico de la Deficiencia de Hierro
El diagnóstico de anemia ferropénica insta a considerar su causa, en general hemorragia. Se sospecha una anemia ferropénica en pacientes con pérdida de sangre crónica o anemia microcítica, en particular si hay pica.
El análisis adecuado debe incluir los siguientes parámetros:
- Ferritina sérica: Es el marcador más fiable para detectar el vaciamiento de las reservas. Un resultado con ferritina por debajo de 30 ng/mL ya es sospechoso de ferropenia, aunque la hemoglobina esté normal.
- Hierro sérico: Indica el nivel de hierro circulante.
- Transferrina y saturación de transferrina: Reflejan la capacidad del cuerpo de transportar y utilizar este mineral. La capacidad de fijación de hierro aumenta en la deficiencia de hierro, mientras que la saturación de transferrina disminuye.
- Hemoglobina y hematocrito: Para descartar anemia establecida.
- Hemograma completo (CBC): Para verificar el conteo de glóbulos rojos y sus características.
- Recuento de reticulocitos: Es bajo en la deficiencia de hierro.
- Frotis periférico: Generalmente revela glóbulos rojos hipocrómicos con anisopoiquilocitosis significativa, que se refleja en un ancho de distribución de glóbulos rojos (ADE) elevado.
El criterio más sensible y específico de eritropoyesis ferropénica es la ausencia de depósitos de hierro en médula ósea, aunque rara vez es preciso realizar un examen de médula ósea.
En caso de sospecha de sangrado gastrointestinal, se pueden realizar pruebas como la endoscopia superior o colonoscopia para descartar causas de pérdida de sangre, evaluando el tubo digestivo superior para detectar condiciones como la celiaquía.
Tratamiento y Prevención del Déficit de Hierro
Una vez detectado el problema, es fundamental actuar para evitar que evolucione a una anemia ferropénica. El tratamiento con hierro sin investigar la causa es una mala práctica; debe buscarse el sitio de la hemorragia aun en casos de anemia leve.
Suplementos de Hierro
El abordaje incluye suplementos de hierro oral, siempre indicados por un profesional médico. Los suplementos de hierro (casi siempre sulfato ferroso) acumulan las reservas de hierro en el organismo. Se recomienda tomarlos en ayunas con vitamina C para mejorar la absorción. La toma junto con vitamina C, como la contenida en el zumo de naranja, aumenta su absorción. Con frecuencia, la anemia mejorará o se resolverá con 6 semanas de terapia con hierro. Se deberá seguir tomando hierro por otros 6 meses para reponer las reservas del cuerpo de este elemento en la médula ósea.
Los suplementos de hierro en su mayoría se toleran bien, pero pueden causar náuseas, vómitos y estreñimiento. La toma concomitante con alimentos, si bien disminuye la absorción, mejora la tolerancia del tratamiento.
En casos de intolerancia oral, mala absorción o necesidad urgente de reposición, se recurre al hierro intravenoso. Esto ayuda a aumentar los niveles de hierro en la sangre. A menudo, solo se necesitan una o unas pocas sesiones para restaurar los niveles de hierro.
Las mujeres embarazadas y lactantes necesitarán tomar hierro adicional, debido a que a menudo no pueden obtener la cantidad suficiente de su alimentación normal.
En situaciones de anemia muy grave o anemia con descompensación cardiovascular, es necesaria una resolución rápida del cuadro que se logra con la transfusión de hematíes, mejorando así rápidamente la oxigenación de órganos vitales. Además, en la anemia causada por insuficiencia renal crónica o ciertos tratamientos contra el cáncer o VIH, se pueden usar agentes estimulantes de la eritropoyesis (ESA) para ayudar a la médula ósea a producir más glóbulos rojos.
Dieta Rica en Hierro y Vitamina C
Incorporar una dieta rica en hierro es fundamental. Es importante evitar inhibidores de la absorción, como el té, el café y los lácteos, junto con comidas ricas en hierro. La vitamina C ayuda a su organismo a absorber el hierro.
| Alimentos Ricos en Hierro | Alimentos Ricos en Vitamina C (para la absorción) |
|---|---|
| Carnes rojas (ternera, cerdo, cordero, hígado) | Naranja, Toronja |
| Mariscos (almejas, mejillones, ostras), Pescado (salmón, sardinas, anchoas) | Kiwi, Fresa |
| Aves (pollo, pato, pavo, carnes oscuras e hígado) | Brócoli, Tomate |
| Legumbres (lentejas, guisantes, frijoles secos, frijoles pintos, frijol de soya, garbanzos) | |
| Huevos | |
| Vegetales de hoja verde (espinaca, col rizada, hojas de nabo, brócoli) | |
| Cereales enriquecidos, pan integral, avena | |
| Frutas secas (uvas pasas, ciruelas pasas, albaricoques), maní | |
| Tofu |
Identificar y Tratar la Causa Subyacente
Es vital identificar la causa de fondo de la deficiencia de hierro. Esto implica controlar sangrados, tratar enfermedades digestivas o ajustar el uso de medicamentos que interfieren con la absorción.
Prevención de la Deficiencia de Hierro
La mejor manera de prevenir la anemia por deficiencia de hierro es seguir una dieta bien equilibrada que incluya alimentos con alto contenido de hierro. Es crucial no esperar a que aparezcan los síntomas graves de la anemia y actuar desde las primeras señales. Con una analítica adecuada y un tratamiento temprano, se pueden prevenir complicaciones y recuperar el equilibrio del organismo.
Para prevenir la anemia por deficiencia de hierro en los bebés, alimenta a tu bebé con leche materna o fórmula fortificada con hierro durante el primer año. La leche de vaca no es una buena fuente de hierro para los bebés y no se recomienda para los menores de un año. Después de los 6 meses de edad, comienza a alimentar a tu bebé con cereales fortificados con hierro o con papilla de carne por lo menos dos veces al día para aumentar el consumo de hierro. Después de un año, asegúrate de que los niños no beban más de 20 onzas (591 mililitros) de leche al día, ya que demasiada leche a menudo reemplaza a otros alimentos, incluidos aquellos que son ricos en hierro.
