En el contexto de la antigua Judea, los recaudadores de impuestos desempeñaban un papel crucial, aunque a menudo controvertido, en la sociedad. Para entender su función, es esencial examinar el diezmo en el Nuevo Testamento y su relación con las prácticas del Antiguo Testamento.
El Diezmo en el Antiguo Testamento
El diezmo en el Antiguo Testamento era obligatorio y estaba instituido bajo la ley de Moisés. Dios ordenó dar el diezmo para mantener el templo, a los sacerdotes de la tribu de Leví y a los pobres. Este diezmo no se limitaba al dinero; incluía también las primicias de todos los frutos y el ganado. El principio fundamental era dar a Dios lo que le pertenece, aunque la forma de hacerlo ha cambiado a lo largo del tiempo.
En el Nuevo Testamento, no hay versículos específicos que ordenen diezmar. Sin embargo, tampoco hay versículos que lo prohíban. Jesús nunca dijo "No diezmen", ni los apóstoles. La clave está en el corazón y la disposición de dar.
Los Recaudadores de Impuestos (Publicanos)
Los publicanos, o recaudadores de impuestos, eran judíos que trabajaban para el Imperio Romano, recolectando impuestos de su propia gente. Eran vistos como traidores debido a que servían a una potencia extranjera y, a menudo, exigían más de lo debido para su propio beneficio.
En Lucas 18:10, se presenta una parábola de dos hombres que subieron al templo a orar: un fariseo y un publicano. El fariseo, confiando en su propia justicia, menospreciaba a los demás, mientras que el publicano, consciente de su pecado, buscaba la misericordia de Dios. Esta parábola ilustra la actitud de humildad y arrepentimiento que Dios valora, en contraste con la autocomplacencia y el juicio de los demás.
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Jesús y los Impuestos
Jesús, siendo judío, nació bajo la ley y cumplió con las costumbres judías. Se presume que Jesús diezmó y también pagó impuestos. En Mateo 22:21, Jesús dijo: "Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios". Esta declaración subraya la importancia de cumplir con las obligaciones terrenales y espirituales.
En Mateo 23:23, Jesús criticó a los escribas y fariseos por ser hipócritas, ya que diezmaban la menta, el eneldo y el comino, pero descuidaban lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Jesús no estaba en contra del diezmo en sí, sino de la falta de equilibrio y sinceridad en su práctica.
Sostén de la Iglesia y los Pastores
Los principios fundamentales de sostener el templo y a los pastores siguen siendo los mismos en el Nuevo Testamento. Pablo argumenta que aquellos que sirven en el ministerio tienen derecho a recibir apoyo financiero (1 Corintios 9:7). La iglesia debe ser sostenida por sus miembros, quienes deben dar como propongan en su corazón, con alegría y generosidad.
1ª de Corintios 9:7 ilustra situaciones normales: "¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?". Esto refuerza la idea de que aquellos que trabajan en el ministerio deben recibir un sustento digno.
Tabla Comparativa: Diezmo en el Antiguo y Nuevo Testamento
| Característica | Antiguo Testamento | Nuevo Testamento |
|---|---|---|
| Obligatoriedad | Obligatorio bajo la ley de Moisés | Voluntario, según lo propuesto en el corazón |
| Propósito | Mantener el templo, sacerdotes y pobres | Sostener la iglesia y el ministerio |
| Énfasis | Cumplimiento de la ley | Actitud del corazón y generosidad |
| Ejemplo de Jesús | Cumplió con la ley, diezmó y pagó impuestos | Enseñó a dar a Dios lo que es de Dios, sin hipocresía |
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