Dentro de la problemática de la inflación, la disyuntiva entre inflación y desempleo es una de las principales preocupaciones que enfrenta un gobierno cuando implementa políticas económicas que tienen por objetivo incentivar la actividad productiva del país.
Inflación y el Mercado Laboral
El incremento en la demanda de bienes y servicios puede ocasionar que las empresas aumenten sus precios, pero antes de que esto suceda, el incremento en la demanda estimula a las empresas para que produzcan más y, por tanto, contraten a más trabajadores para satisfacer el aumento en la producción. El aumento en el número de trabajadores contratados, debido al incremento de la demanda, disminuye el desempleo.
Los tres efectos anteriores son sujetos a fuertes debates entre los economistas, ya que en un periodo de uno o dos años varias de las medidas económicas implementadas por las autoridades influyen en la inflación y en el desempleo en sentidos contrarios.
Causas y Consecuencias de la Inflación
Para darle mayor claridad a la exposición, cabe destacar que la causa principal de la inflación es el elevado crecimiento de la cantidad nominal de dinero, el cual a su vez se debe a la existencia de un gran déficit presupuestario y a la imposibilidad de financiarlo mediante préstamos procedentes del público nacional o extranjero. Además, la inflación es el resultado de la incapacidad del Banco Central para retirar de circulación la gran cantidad de dinero inyectada previamente para financiar el déficit presupuestario. Aunque también puede ser el resultado de incentivos políticos para reducir el valor real de la deuda pública por medio de un breve periodo de inflación.
La preocupación radica en que no existe la “inflación pura”, ya que durante los periodos de inflación los precios y los salarios no suben proporcionalmente, generándose pérdida en el poder adquisitivo de la moneda nacional. La inflación afecta al nivel de ingreso real (por ejemplo, los jubilados reciben prestaciones que no suben al mismo ritmo que el nivel de precios) y crea incertidumbre en las empresas en la toma de decisiones de inversión futura.
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Por otra parte, al interactuar los impuestos con la inflación, si los tramos impositivos no se ajustan para tenerla en cuenta, los contribuyentes pasan a tramos cada vez más altos a medida que aumenta su salario nominal aunque su salario real no aumente o incluso disminuya.
Herramientas de las Autoridades Económicas
A corto plazo, las autoridades económicas pueden utilizar diversos instrumentos para tratar de aminorar los efectos negativos de la inflación, por ejemplo, pueden cambiar la cantidad de dinero destinada al gasto público, variar los montos de los impuestos, modificar la cantidad de dinero que se imprime, y utilizar diversas combinaciones de política monetaria y política fiscal. Otra solución es utilizar a la tasa de interés como instrumento de política monetaria para retirar el excedente de dinero a través de operaciones de mercado abierto.
Por lo anterior, podemos concluir que a pesar de que el crecimiento en la cantidad de dinero trae consigo un aumento en la producción y una disminución en el desempleo, también tiene como consecuencia a la inflación, que resta poder adquisitivo al consumidor.
El Ciclo Económico y la Disyuntiva Inflación-Desempleo
La disyuntiva entre la inflación y el desempleo desempeña un papel clave en el análisis del ciclo económico, que consiste en las fluctuaciones irregulares de la actividad económica, medida ésta por las fluctuaciones en la demanda de bienes y servicios o por el número de personas desempleadas que están en busca de un trabajo. En temas relacionados con la incertidumbre de agentes económicos resulta de gran interés analizar variables macroeconómicas mediante su evolución histórica, por lo que la toma de decisiones en política económica es importante.
Con base en la estadística analizada de INEGI (2015), es destacable mencionar que en México se ha mostrado una dificultad en la variable de desempleo para ajustarse a los niveles observados entre el año 2000 y previo a la crisis financiera mundial de 2008, cuando presentaba una tasa promedio del 2.96% en cada trimestre.
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Histéresis del Desempleo
Definiendo económicamente la histéresis en una serie temporal, es sencillamente el impacto a largo plazo que perdura en dicha serie debido a un shock endógeno o exógeno, es decir, una desviación por algún cambio económico-estructural (Trejo y Venegas, 2010). Otras investigaciones, como la de Wyplosz (1987), mencionan que esto se ilustra con el caso simple de un sistema de tiempo discreto lineal dimensional en el que la tasa de desempleo está sujeta al rezago mismo de la variable y una consideración error o variables no consideradas en el sistema. Incluso Cross (1993) menciona que recesiones más graves podrían desencadenar respuestas que aseguren que la tasa real de desempleo actual tiene un efecto persistente o incluso permanente en la tasa de equilibrio.
Investigaciones recientes, como es el caso de Loría, de Jesús y Ramírez (2010), muestran mediante un enfoque distinto la búsqueda de una explicación para la recesión y el desempleo en México de 1985 a 2009, periodo justo en que se han presentado las crisis más importantes. Otra investigación no tan reciente, pero sí importante para la base de esta investigación, es la aplicación para el caso colombiano con base en el modelo propuesto por Maurer y Doris (1994), que señalan los cambios en algunas variables macroeconómicas para demostrar la existencia de histéresis de desempleo en una economía. Dichos investigadores plantean que el comportamiento de la tasa de desempleo depende fuertemente de su propia historia y no es explicado fácilmente por la demanda agregada o cambios en la oferta laboral.
Por lo tanto, en el modelo econométrico desarrollado en esta investigación para el caso mexicano se expone un estudio de marco temporal trimestral, considerando la metodología de vectores autorregresivos no restringidos (Unrestricted Vector Autorregresive [UVAR]), utilizada comúnmente en el análisis de series de tiempo. Para la propuesta de un modelo UVAR para el desempleo en México se llevó a cabo un análisis estadístico con el fin de explicar la evolución histórica de las variables macroeconómicas endógenas. Esto permitió analizar la existencia de estacionariedad, con el objetivo de identificar los niveles de diferencia en que estas variables pueden ser utilizadas para medir en el tiempo los shocks que afectan a la variable de desempleo.
El concepto de histéresis tiene como objetivo separar el grado de inercia de la tasa de desempleo y sus determinantes macroeconómicos. El uso del término histéresis o persistencia en economía ha sido utilizado por Phelps (1972), Blanchard y Summers (1986) y Lindbeck y Snower (1986). En la teoría de comercio exterior también ha sido utilizado en diversos trabajos, como Baldwin y Krugman (1989), Dixit (1989) y Dias y Shakleton (2005). La principal representación de la histéresis se basa en el modelo de Mayergoyz (1986), quien propone un modelo de histéresis magnética del cual se parte como referencia para poder realizar un análisis del comercio exterior y de mercado laboral, debido al claro manejo de dicho concepto.
Existen algunas hipótesis de la incorporación de la histéresis en el mercado laboral debido a la deficiencia que existe en la curva de Phillips propuesta por el economista William Phillips en 1958. El enfoque propuesto de largo plazo y la relación que existe entre la tasa natural de desempleo (TND) en teoría convergen al equilibrio de algunos sucesos que pusieron en duda esta relación, puesto que en la década de los setenta la elevada inflación y la tasa de desempleo rompieron con esta relación.
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El análisis tradicional del empleo plantea que el desempleo es afectado por algunos factores exógenos en el largo plazo (precios de factores productivos, tecnológicos, etc.), mientras que en el corto plazo los cambios se generan en la oferta y la demanda, lo que genera una desviación con respecto al desempleo natural. Existen trabajos que analizan la relación que existe entre el producto y el empleo, afirmando que el desempleo tiene enormes costos sociales y económicos intertemporales que provocan efectos negativos de largo plazo, además de reproducirse continuamente.
Desempeño Macroeconómico y Mercado Laboral en México
Para evaluar la evolución de la histéresis del desempleo en México es necesario considerar operacionalmente que no solo es la inercia de comportamientos del pasado de la propia variable de desempleo, sino también por variables macroeconómicas estructurales, tales como las provenientes del sector monetario, el comercio exterior y la actividad productiva nacional. La persistencia del desempleo se relaciona en este documento a la velocidad con que un shock de comportamiento de la misma variable, como de variables macroeconómicas, afecta al propio desempleo en el futuro.
La aplicación para el caso mexicano es evaluar el impacto de cuatro variables macroeconómicas endógenas para el del mercado laboral. Es la oferta monetaria. Es importante mencionar que la tasa de desempleo en México fue una de las más bajas del mundo hace 14 años. Según datos del Banco Mundial, en el año 2000 fue una de las siete naciones con la menor tasa (2%), cuando había países que acusaban tasas muy elevadas 39.3% en Lesotho, 34.5% en Macedonia, 28.7% Argelia, 25.7% en Yugoslavia, aun así menor que en algunos países industrializados, como Francia 10%, Alemania 8.1%, Italia 10.8%, España 14.1% y EE. UU.
Esta discrepancia que existe en las diferentes tasas podría ser justificada por la manera de medir la tasa de desempleo en México. La metodología empleada se apega a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al definir la población económicamente activa (PEA), que comprende desde los 14 años para INEGI, mientras en Alemania es de 15 años, en Italia es de 14 años, en España, EE. UU. y Francia es de 16 años.
En México, desde 1988 se debate acerca de la necesidad de flexibilizar las políticas laborales. Con la entrada en vigor del NAFTA, esta necesidad aumentó por el nuevo contexto global del mercado y la producción, la modernización del mercado de algunos procesos productivos, así como la necesidad de proporcionar mayor confianza a los inversionistas, elevar la productividad y calidad. Por ello, la política laboral sugiere una reforma con el objetivo de elevar la productividad y la calidad en el mismo aparato productivo.
Los periodos en los que surge un incremento del desempleo y existe persistencia no es un fenómeno poco común a través de la historia y ha tenido dificultades para ser explicado. La importancia de la tasa de desempleo en México resulta ser un indicador sumamente importante para evaluar el desempeño económico de un país, y de aquí parte el interés de analizar el papel que juega en la economía mexicana.
Según los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo (ENOE), al cierre del 2014 el 59.86% (tasa de participación) de la población en edad de trabajar (ya no de 14, sino de 15 años y más, dada la reciente reforma constitucional que subió en un año la edad mínima para trabajar) fue económicamente activa (PEA, personas ocupadas o que buscaban estarlo), porcentaje menor al de un año anterior (61.08%). El 96.24% de la PEA se identificó como población ocupada (POC), lo que significa que la tasa de desocupación (TD) fue del 3.76% en diciembre (contra el 4.53% en noviembre, el 4.27% un año antes y el 4.20% previsto), bajando por quinto mes consecutivo y situándose en su menor nivel en al menos dos años.
El buen resultado de la tasa de desocupación en diciembre de 2014 coincide con el favorable cierre en materia de generación de empleo formal, ya que el número de trabajadores asegurados en el IMSS (pese a su habitual retroceso del último mes de cada año) fue menor al de 2013, en tanto que su tasa de crecimiento anual mejoró del 4.2% al 4.3%, siendo la más dinámica desde enero de 2013. La figura 1 muestra la evolución de la tasa de desempleo de 1999 a 2014, en donde en los últimos catorce años presenta una tendencia alcista y un quiebre respecto a la tendencia después del punto máximo de tasa de desempleo (6.15%) alcanzado en 2009, esto a consecuencia de la crisis de liquidez mundial.
El ligero decremento de tasas en los últimos cinco años es a razón de la escasa actividad económica en México, con crecimientos económicos anuales inferiores al 3% después de la última crisis mundial y a la reforma laboral implementada en la actual administración presidencial. Esto coincide con el favorable cierre de año en generación de empleo formal y con una mejoría en el ritmo de actividad económica al final de 2014.
Inversión y Balanza Comercial
En todas las investigaciones económicas relacionadas al crecimiento económico de un país, la inversión (FBK) es determinante en la representación del motor que impulsa a una economía hacia adelante. A partir de los inicios de los años ochenta, la inversión en México, como en el resto del mundo, ha sido definida en función de las condiciones que impone la globalización financiera. Sin embargo, México no ha logrado establecer un dinamismo favorable en la acumulación de capital que permita experimentar un ritmo de crecimiento vigoroso.
En México, de los años 2000 a 2008 el componente de inversión de la FBK presentó una etapa de crecimiento que se vio truncada por los efectos de la crisis de liquidez mundial, la cual provocó una tasa de decrecimiento de 9.75% entre 2008 y 2009, mientras que de 2010 al cierre de 2014 la FBK solo ha tenido un crecimiento trimestral promedio de tan solo 2.81%, demostrando el bajo dinamismo y el escaso crecimiento económico en México.
En el agregado, el balance que arroja en septiembre la FBK tiene un sesgo moderadamente positivo, particularmente por el repunte respecto de los decrementos registrados desde 2012; dentro de este comparativo, destaca el componente de maquinaria y equipo que evoluciona con mayor dinamismo que la construcción; a pesar de ello, este impulso no se acopla lo suficiente con el ritmo de la producción industrial, vinculándonos obligadamente al disminuido vigor en la demanda del mercado interno.
Al cierre del 2014, la balanza comercial en México registró un superávit por 254 millones de dólares (md), mismo que fue menor al de un año antes (1,626 md) y contrario al déficit de noviembre (−1,076 md). Respecto al destino del sector manufacturero, las exportaciones que van a EE. UU. aceleraron su crecimiento, del 6.3% al 16.2% anual, y hacia el resto del mundo, del −5.2% al 6.2%. De continuar la solidez de la economía de EE. UU. y mejorar el ritmo de recuperación de la actividad económica y los niveles de consumo en México, el dinamismo exportador e importador seguirá mejorando.
Política Monetaria y Perspectivas Económicas
En México la política monetaria tiene como principal objetivo mantener estable la inflación. Sin embargo, dicha política tiene efectos sobre el desempleo. Para el cierre de 2014, la política monetaria mostraba la necesidad de fortalecer el marco macroeconómico ante un entorno financiero global altamente incierto y complicado. En EE. UU. la economía continuó consolidando su recuperación con el fortalecimiento del mercado global, y la Reserva Federal de EE. UU. retiró sus planes de normalización en su postura monetaria.
De manera general, el comportamiento de los precios del petróleo y explicado en el grado de exportaciones, aunado al manejo de posibles aumentos en tasas de intereses en EE. UU. al cierre de 2014, reflejaron una postura macroeconómica menos expansiva. En México, el empleo total se mantiene aún débil al cierre de 2014, a pesar de la expansión del empleo formal, y la masa salarial real continúa disminuyendo, lo que provoca una obstaculización en el consumo.
Menores precios del petróleo podrían reflejar la reducción de rentabilidad de los proyectos que resultarían de la reforma energética y, con ello, disminuir los efectos en la actividad económica diaria. Existe el riesgo de que otras reformas estructurales, como la de competencia, no tengan el impacto esperado. El entorno macroeconómico que enfrentó la economía mexicana al cierre del 2014 generó presiones sobre el tipo de cambio real y las tasas de interés, por lo que en este contexto la política fiscal debe ser el ancla para poder absorber de manera ordenada dichas presiones.
Es urgente estabilizar el crecimiento de los requerimientos financieros del sector público, que han pasado del 26% del PIB en 2006 al 42% del PIB al cierre de 2014. Para el año 2015, muchos de estos efectos se desvanecerán y habrá otros factores que deberían ayudar a un rápido descenso de la inflación, como por ejemplo la forma en que se mida la eliminación de las tarifas en telecomunicaciones; tal es el caso de las tarifas de larga distancia.
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