La relación entre la inflación y las tasas de interés es un tema fundamental en la economía. A continuación, exploraremos esta relación, incluyendo su definición y análisis, con especial atención a cómo se manifiesta en economías como México y Estados Unidos.
Introducción
En México, la tasa de interés líder en los mercados financieros es la de CETES a 28 días, mientras que en Estados Unidos es la de los bonos del Tesoro. Se le conoce como tasa líder porque es la tasa piso o libre de riesgo que sirve de referencia para realizar operaciones financieras y para el otorgamiento de créditos.
Debido a que los bancos como intermediarios financieros -al otorgar un crédito- crean dinero, la tasa de interés de bonos públicos es uno de los principales instrumentos de política monetaria. Si el gobierno aumenta la tasa de interés de referencia, las empresas y los consumidores disminuirán su cantidad demandada de crédito, por lo que un aumento en la tasa de interés de bonos públicos significa una política monetaria restrictiva.
Por el contrario, una disminución en esta tasa de interés implica un aumento en la cantidad demandada de crédito, en cuyo caso se trata de una política monetaria expansiva. Sin embargo, de acuerdo con la hipótesis de Fisher (1930), si la tasa de interés nominal baja, como se trata de una política monetaria expansiva, los agentes esperarán una mayor inflación futura; en consecuencia, la tasa de interés nominal de bonos públicos se ajustará nuevamente al alza, es decir, a las variaciones de la tasa esperada de inflación.
Y viceversa, si la tasa de interés nominal aumenta. El trabajo de Fama (1975) y el desarrollo del concepto de expectativas racionales hicieron que resurgiera la hipótesis de Fisher, y que el efecto Fisher volviera a ocupar un lugar destacado en la agenda de investigación.
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La Hipótesis de Fisher
La hipótesis de Fisher sostiene que en el largo plazo la tasa de interés real es relativamente constante, dado que los movimientos en la tasa de interés nominal compensan en su totalidad las variaciones de la inflación. Ello significa que la tasa de interés real no varía de manera permanente.
Así, Fisher define la tasa de interés real como:
rt=it-πt+1 (1)
donde r es la tasa de interés real, it es la tasa de interés nominal, y πt+1 es la inflación esperada para el periodo siguiente que equivale al plazo de las tasas.
Esto implica que en el largo plazo la tasa de interés nominal y la inflación guardan una relación de equilibrio, lo que lleva a que la tasa de interés real sea un precio relativo intertemporal que no se ve afectado por las variaciones inflacionarias y que sólo está en función de las características paramétricas de la economía, es decir, de las dotaciones iniciales de los agentes, de sus gustos y preferencias por consumo presente o futuro, y de la restricción tecnológica de las empresas.
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Por tanto, la neutralidad del dinero se cumple, pues las variaciones en la cantidad de dinero únicamente afectan a los precios nominales, incluyendo a la tasa de interés nominal, pero no a la estructura de precios relativos, por lo que la tasa de interés real no varía con la política monetaria.
En consecuencia, se cumple que:
(2)
Cuando la tasa de interés nominal i varía, en el periodo siguiente el nivel de precios p varía en la misma proporción y sentido, por lo que la tasa de interés real, r, se mantiene constante en el mediano y largo plazos, y sólo tiene variaciones marginales en el corto plazo.
Ello equivale a decir que el dinero es neutral en el mediano y largo plazos, lo que valida la ecuación cuantitativa, y que no es neutral en el corto plazo, por lo que el dinero es neutral, pero no superneutral (el dinero es superneutral sólo cuando es neutral a cualquier plazo, y neutral únicamente si lo es en el largo plazo).
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El mismo Fisher (1930) encontró que empíricamente esta hipótesis se cumple sólo de manera parcial y que la tasa de interés nominal responde a variaciones de la inflación, en el sentido y magnitud predichos por la teoría, sólo bajo ciertas circunstancias y con notable retraso. Para Fisher, ello se debe a la existencia de ilusión monetaria por parte de los agentes, que los lleva a confundir o no distinguir entre cambios en magnitudes nominales y cambios en magnitudes reales.
La verificación de la hipótesis de Fisher significa la existencia o no de una relación de largo plazo entre tasa de interés nominal y tasa de inflación. Al respecto, Malliaropulos (2000) encontró evidencia de que aun cuando la inflación y la tasa de interés nominal no estén cointegradas, esto no necesariamente indica que la tasa de interés real no sea estacionaria.
Por ello, este autor propone, como la prueba más apropiada para el efecto Fisher, establecer una relación estacionaria entre la inflación y la tasa de interés nominal que consiste en permitir ajustes dinámicos entre estas variables. Esto es porque la inflación esperada determina la tasa de interés nominal y, a su vez, la tasa de interés nominal es una señal de la inflación esperada.
Factores Clave que Determinan las Tasas de Interés
Existen diversos elementos que influyen en la fijación de las tasas de interés. Entre los principales se encuentran:
- Políticas de los bancos centrales: Los bancos centrales, como la Reserva Federal en Estados Unidos o el Banco de México, tienen un papel crucial en la definición de las tasas de interés. A través de políticas monetarias, ajustan estas tasas para controlar la inflación y mantener la estabilidad económica.
- Inflación y expectativas inflacionarias: La inflación, que mide el aumento generalizado de los precios, tiene una relación directa con las tasas de interés. Si los precios están subiendo demasiado rápido, los bancos centrales incrementan las tasas para desincentivar el crédito y controlar el alza.
- Oferta y demanda de dinero: El equilibrio entre la cantidad de dinero disponible en la economía y la demanda de crédito también afecta las tasas de interés.
- Factores internacionales: En un mundo globalizado, las decisiones económicas de otros países también influyen en las tasas locales.
¿Por qué Cambian las Tasas de Interés?
Las tasas de interés no son estáticas; cambian en respuesta a diversos factores económicos y eventos inesperados.
- Crecimiento económico: Durante ciclos de expansión económica, los bancos centrales pueden aumentar las tasas para evitar un crecimiento descontrolado o el sobrecalentamiento de la economía.
- Recesiones o crisis financieras: En tiempos de recesión, las tasas suelen bajar como una medida para estimular la economía.
- Eventos imprevistos: Situaciones como pandemias, conflictos internacionales o desastres naturales también pueden obligar a los bancos centrales a ajustar las tasas de interés rápidamente para responder a los cambios en la economía global.
¿Cómo Impactan las Tasas de Interés en tu Vida?
Las tasas de interés tienen un impacto directo en nuestras finanzas personales y decisiones económicas.
- Costos de financiamiento: Cuando las tasas son altas, los préstamos, hipotecas y tarjetas de crédito se vuelven más costosos.
- Ahorros e inversiones: Las tasas de interés también afectan los rendimientos en cuentas de ahorro, bonos y otros instrumentos financieros.
Tasas de Interés, Demanda Efectiva y Crecimiento Económico
Uno de los elementos más controvertidos en la teoría económica es el impacto de la tasa de interés en el crecimiento económico y la demanda efectiva. Un conjunto de teorías señala que la tasa interés tiene un efecto directo (en sentido contrario) sobre la inversión y la producción, mientras, otros postulan que no hay conexión directa entre dichas variables, porque la tasa de interés modifica la distribución del ingreso, por tanto, afecta indirectamente la demanda efectiva y, a través de esa vía, al crecimiento económico.
Ello ha provocado una variedad de propuestas de políticas monetarias destinadas a modificar el crecimiento económico y el tamaño del mercado (interno y externo). La hipótesis es que la tasa de interés tiene un impacto débil sobre el financiamiento de la acumulación y la producción: por consiguiente, su efecto sobre la demanda efectiva y, el crecimiento económico, ocurre a través de modificaciones sobre la distribución del ingreso.
Este mecanismo es fuerte en los países en desarrollo, específicamente la tasa de interés tiene como principal objetivo estabilizar el tipo de cambio, para controlar la inflación y, de esa manera estabilizar el poder de compra de la riqueza financiera, reduciendo la participación del ingreso de los asalariados en el ingreso total.
La Inflación y la Tasa de Interés en México
Si se examina la trayectoria de la inflación y de la tasa de interés nominal, a lo largo de un periodo largo de tiempo, para una economía en particular, la conexión positiva es muy clara. El caso de México es una muestra muy clara de lo anterior.
El lapso total puede dividirse en dos secciones muy distintas: en la primera, la inflación y la tasa de interés son muy altas y muy volátiles; en la segunda, que se inicia hacia 2002, y que dura hasta el presente, tanto la inflación como la tasa de interés son mucho (mucho) más bajas y más estables. Esto último ha sido el resultado obvio de una política monetaria concordante, como manda la Constitución, con el objetivo de "procurar la estabilidad del poder adquisitivo-de la moneda nacional" (Art 28). Esto se traduce, en el lenguaje de los economistas, en mantener una tasa de inflación baja.
La siguiente tabla presenta un resumen comparativo de la relación entre inflación y tasas de interés en México y Estados Unidos durante el período 1994-2006, según el estudio de Cavazos Arroyo y Rivas-Aceves:
| País | Hipótesis de Fisher | Componente Inercial de la Inflación |
|---|---|---|
| México | Se verifica parcialmente | Fuerte componente inercial que dura cuatro meses y explica casi 80% de las variaciones inflacionarias |
| Estados Unidos | No se verifica | No se especifica |
Es importante recordar que, aunque bajar la tasa de interés puede parecer una solución rápida para estimular el crecimiento económico, la expansión monetaria resultante puede llevar a más inflación y, eventualmente, a un alza de la tasa de interés. Por lo tanto, es crucial mantener una política monetaria prudente y enfocada en la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda.
