El hecho de que la gente de Nuevo San Lucas sea heredera de un pueblo que fue anegado, hundido en el fondo de la Presa Francisco I. Madero (Las Vírgenes), es apenas recordado por unos cuantos.
Orígenes y Fundación
Después del descubrimiento de las minas de Parral en 1631, los españoles rebasaron la frontera del río Conchos, y avanzaron hacia el norte de manera más constante. En 1640, estos europeos comenzaron a utilizar regularmente las aguas del río San Pedro, pues en ese año, junto a uno de sus afluentes, los jesuitas fundaron la misión de Satevó. Poco después, los franciscanos de la Provincia de Zacatecas fundaron la misión de San Pedro de Conchos, aguas debajo de Satevó y sobre la margen izquierda del río, a unos 40 kilómetros al norte de San Francisco de Conchos, y a unos 110 de Parral.
En 1665, los mismos franciscanos fundaron la misión de indios conchos de Babonoyaba, también en las inmediaciones de un afluente del San Pedro.
San Lucas fue posteriormente reconocido como hacienda con el mismo nombre.
La Hacienda de San Lucas y Carmen Salas
San Lucas fue posteriormente reconocido como hacienda con el mismo nombre, y fue propiedad de Carmen Salas en tiempos en que esta prominente mujer terrateniente alojó en su casa de Rosales a don Benito Juárez. En tiempos de la guerra contra los franceses y el Imperio de Maximiliano, la Hacienda de San Lucas contaba con una superficie de 372 hectáreas.
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La Hacienda de San Lucas, que era una de tantas propiedades de Salas, la cedió esta mujer para el sostenimiento del sanatorio que ella abrió de su peculio en la ciudad capital de Chihuahua. Esta doña Carmen fue en esta región, hoy municipio de Rosales, todo un personaje. La acaudalada señorita Carmen Salas fundó, con sus recursos, un hospital para atender a personas indigentes y personas de escasos recursos. Se inauguró en marzo de 1905 en la avenida Ocampo 310 de la capital de Chihuahua.
El Desalojo y la Creación de Nuevo San Lucas
San Lucas fue desahuciado por los técnicos de la Comisión Nacional de Irrigación cuando decidieron erigir una presa gigantesca en el cañón entre Charco del Gallo y Villalba para aprovechar las avenidas del río en la siembra del Distrito de Riego 05.
La gente que fue desalojada de San Lucas fue enviada a fundar el Nuevo San Lucas, en el vecino municipio de Meoqui, donde les dieron tierras en compensación por las que dejaron atrás.
Entrevistado como habitante de Nuevo San Lucas, Arturo Hernández Magallanes recordó que él salió del pueblo anegado cuando contaba apenas con cinco años. Su padre, Guadalupe Hernández Hernández, consiguió una troquita Ford de redilas de un hermano de él, y se trajo todas las propiedades de la familia en un solo viaje.
En la zona de San Lucas, técnicos del gobierno construyeron primero una presa provisional, hecha de tierra y piedras, para tapar el flujo del río, que en aquellos años, entre 1948 y 1950, dicen que llevaba poca agua. Esta presita, que estaba donde hoy en día es el Rebalse de Las Vírgenes, era necesaria para mantener seco el lugar donde estaban levantando las cortinas con grandes estructuras de hierro y concreto.
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“Pero no se crea que la gente se vino para el nuevo pueblo de un jalón. No. Muchos se quedaron meses en un campamento que pusieron en la parte alta del Rebalse los de la Comisión Nacional de Irrigación, al que conocíamos también como ’Las Carpas’...
Las casitas de adobe se remojaron, fueron flotando todas las cosas sueltas que los moradores habían dejado en los patios y en las calles, y conforme subía el agua, aumentaba igualmente la congoja de los sanluqueños, quienes presenciaban cómo el agua se comía a su querido pueblo.
El Rebalse y la Vida Después de la Inundación
Cuando don Manuel Corral llegó aquí a El Rebalse en 1958, el pueblito de San Lucas ya tenía cinco años inundado por las aguas de la presa Francisco I. Madero.
El pobladito llamado El Rebalse, que en la actualidad está casi completamente deshabitado, fue conocido en los años cincuenta como “el campamento”, porque aquí se alojaron provisionalmente los habitantes de San Lucas cuando se anegaron sus casas.
En este pueblito, las casas están habitadas por los puros pescadores, ya que sus familias se encuentran en las ciudades de la región.
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La Pesca como Negocio
La pesca como negocio, “pues es malona, mire: en la temporada buena, que empieza a partir de la Semana Santa, con el calorcito, puede uno ganar hasta 150 y 200 pesos por día. El pescado lo llevan de aquí a Delicias a las pescaderías, o a Rosales a los merenderos, que son varios, y no hay necesidad de utilizar refrigeradores ni hielo para conservar el producto, porque es llevado de inmediato al mercado.
