Descubre las Impactantes Dinámicas entre Padres e Hijos y la Condena Recíproca según Bert Hellingerpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Bert Hellinger analiza las causas y consecuencias de la condena recíproca en el plano moral entre individuos y grupos humanos, advirtiendo cómo el deseo atávico de ayudar, cuando nace de la arrogancia, puede convertirse en una fuente de conflictos. Lo que ocurre cuando niños y ayudantes creen que el mundo necesita su ayuda, que el destino de otras personas reside en sus manos y que están llamados a transformar el mundo, es el origen de las guerras. Más allá del deseo atávico pero ingenuo y característico del niño de proporcionar una ayuda, existe la ayuda madura, la que resulta de un crecimiento y de un desarrollo.

En el núcleo de esta visión se encuentra el vínculo familiar y la influencia de la conciencia. La realidad es tal que estamos vinculados de modo profundo a nuestro grupo familiar; no podemos huir de ello. Esta conciencia nos maneja utilizando los sentimientos de culpa e inocencia con la meta permanente de mantener nuestra pertenencia al grupo y de reforzar el vínculo por nuestros actos. Del mismo modo que nuestra conciencia nos ata a nuestro grupo, de igual manera nos separa de los otros. Así es como surgen conflictos entre los grupos, por su fidelidad a la conciencia de cada grupo.

El vínculo padres e hijos

En un primer lugar, los órdenes del amor entre padres e hijos comprenden que los padres den y los hijos tomen. Tomar a los padres implica reconocer y aceptar a ambos progenitores tal como son, con sus virtudes y defectos. Es un acto que se realiza desde lo más profundo del ser, y no se limita a una aceptación racional o superficial. Al mirar a nuestros padres y al tomar de ellos la vida que con ellos nos llega, nos damos cuenta que solo la podemos tomar con todo lo mucho que con estos padres nos es brindado.

A continuación se presenta un resumen de las dinámicas fundamentales según la perspectiva sistémica:

  • El orden del dar y tomar: Quien estuvo antes tiene que dar más, porque ya ha tomado más también, y quien llega más tarde aún tiene que tomar más.
  • La aceptación de los padres: Sólo porque nuestros padres eran comunes, con defectos, hemos podido hacernos aptos para la vida.
  • El amor oculto del niño: Tras toda esa conducta opresiva en los niños actúa un amor oculto; el niño se hace cargo por los demás.
  • La exclusión: Cuando se excluye o se olvida a un miembro, la conciencia familiar toma a alguien de una generación posterior para reparar a la persona precedente.

La superación de la moralidad y la culpa

Bert Hellinger sostiene que cuando observamos las religiones y los mandamientos, Dios adopta nuestro código de conducta y lo impone al mundo entero. Los moralistas se toman el derecho de condenar a los supuestamente malos, pero del que condenamos sacamos la energía. El que se indigna, sea respecto a Hitler y los SS u otros, adquiere una energía de perpetrador; una energía asesina. Todos los que se sienten ser los mejores son fieles a esta misma energía.

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Para llegar a la paz, Hellinger propone ir más allá de la conciencia, hacia una fuerza mayor. Jesús explica lo que es amor: “El amor es cuando sois como mi Padre en el cielo. Él deja que su sol brille sobre justos e injustos”. Esto significa reconocer que todos los humanos, tanto los buenos como los supuestamente malos, nos son iguales ante algo mayor.

Las Constelaciones Familiares como herramienta

Las Constelaciones Familiares son una herramienta terapéutica que busca ordenar las dinámicas del sistema familiar. Se basan en la creencia de que existe una herencia familiar o efecto residual de las vivencias de una persona, de sus conflictos, de sus miedos o preocupaciones, y de sus comportamientos problemáticos.

Al trabajar con la familia, observamos que sus miembros son dirigidos por un principio o fuerza en común, la conciencia familiar. El terapeuta ayuda al cliente a adoptar la actitud fenomenológica para recibir los esclarecimientos y fortalezas que ofrece este campo. De este modo, al reconocer a los excluidos o al sanar el movimiento interrumpido hacia los padres, se permite que el sistema encuentre su equilibrio y que los miembros puedan mirar hacia la vida, dejando atrás las lealtades invisibles que causaban sufrimiento.

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