Impactante Alianza: Cómo el Comité Olímpico Internacional Está Cambiando la Vida de los Atletas Refugiados Siriospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Los Juegos Olímpicos siempre han sido una celebración del talento, la perseverancia y la unidad global. En este contexto, uno de los equipos más inspiradores es el Equipo Olímpico de Personas Refugiadas, una representación de esperanza y resiliencia en el escenario deportivo mundial. El Equipo Olímpico de Personas Refugiadas fue creado por el Comité Olímpico Internacional (COI) para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Esta iniciativa sin precedentes surgió como respuesta a la crisis mundial de personas refugiadas que cruzaron el Egeo procedentes de Turquía y que huían de países en conflicto como Siria, Irak o Afganistán. El objetivo fue promover un espacio para todas estas personas en el deporte; una plataforma de atletas desplazados por conflictos y persecuciones.

Atletas Sirios en el Equipo Olímpico de Refugiados

“Que los sirios compitan por Siria.” Ese es el sueño de Rami Anis, un nadador de ese país que forma parte del primer Equipo Olímpico de Refugiados (EOR) de la historia, que hizo su debut en Río 2016. Rami Anis y Yusra Mardini son originarios de Siria pero tuvieron que huir a Europa para ponerse a salvo.

Rami Anis: Un Sueño por Siria

“Dejé Siria en 2011. Había secuestros, había bombardeos. La situación era muy peligrosa y no me permitía mantenerme en mi país. Por eso decidí irme”, dice Anis, que ahora vive en Bélgica. “Estaba entrenando y esperando que la guerra terminara para volver y participar. Esperé paciente por cinco años hasta que surgió esta oportunidad”, añade en un video de presentación del EOR. Pero confiesa que su gran deseo es llegar a Tokio con la bandera de Siria y darle una alegría a un país que lleva más de cinco años sufriendo la tragedia de la guerra. También participará en los 100 metros estilo libre.

Yusra Mardini: Símbolo de Resiliencia

Yusra Mardini, una nadadora siria, es uno de los rostros más conocidos del equipo. Antes de competir en Río 2016, Mardini huyó de la guerra civil en Siria. Durante su viaje hacia Europa, nadó junto a su hermana por más de tres horas en el mar Egeo para salvar a 18 personas cuando su bote comenzó a hundirse.

Los Juegos Olímpicos de Río 2016 marcaron un hito. En Río, el equipo estuvo compuesto por 10 atletas de Siria, Sudán del Sur, Etiopía y la República Democrática del Congo, compitiendo en disciplinas como atletismo, natación y judo. Para el siguiente año haría su primera aparición en los Juegos de Verano en Río, Brasil, conformado por “dos nadadores sirios, dos yudocas de la República Democrática del Congo, un corredor de maratón de Etiopía y cinco corredores de media distancia de Sudán del Sur”. Son diez deportistas que tuvieron que huir de sus países por la guerra, pero que se llevaron consigo los sueños de ganar una medalla.

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El Comité Olímpico Internacional y su Apoyo a los Refugiados

El Comité Olímpico Internacional (COI) tiene la labor de crear, planificar y administrar la competencia para que suceda sin ningún obstáculo. El COI “es la organización de carácter global que organiza los Juegos Olímpicos y coordina las acciones del Movimiento Olímpico”. Actualmente cuenta con 101 miembros activos y su regulación jurídica se basa en la Carta Olímpica.

Uno de los grandes ejemplos de la actividad social que promociona el COI, ha sido su trabajo con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Por más de 25 años han diseñado una estrategia de promoción del deporte y el Movimiento Olímpico para “ayudar y proteger a los niños y jóvenes desplazados por la fuerza”. De esta manera, el Comité Olímpico Internacional creó el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados en 2015.

La Evolución y Participación del Equipo Olímpico de Refugiados

Desde su creación, el Equipo Olímpico de Personas Refugiadas ha competido en dos ediciones de los Juegos Olímpicos: Río 2016 y Tokio 2020 (celebrado en 2021 debido a la pandemia de la COVID-19). El Equipo Olímpico de Refugiados del COI compite en los Juegos Olímpicos por tercera vez, tras sus anteriores participaciones en Río 2016 y Tokio 2020.

En Tokio 2020, el equipo creció a 29 atletas de 11 países, compitiendo en 12 disciplinas diferentes. Fueron 29 atletas en total provenientes de 11 países, entre los que destacan Siria, Sudán del Sur, Irán y Afganistán, participando con una bandera blanca única. En el desfile de presentación de los comités nacionales, el Equipo salió ondeando su bandera en la imagen de la nadadora siria Yusra Mardini y el maratonista Tachlowini Gabriyesos de Eritrea. Una curiosidad notable es que el Equipo Olímpico de Personas Refugiadas compite bajo la bandera olímpica y su himno es el himno olímpico.

El Presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, hizo el anuncio el jueves 2 de mayo en una ceremonia celebrada en la Casa Olímpica de Lausana (Suiza). Allí dijo: “Os recibimos a todos con los brazos abiertos. “Con vuestra participación en los Juegos Olímpicos, demostraréis el potencial humano de resistencia y excelencia.”

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Los 36 atletas del equipo tienen la condición de refugiados en sus países de acogida, verificada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. El equipo está formado por 23 hombres y 13 mujeres, procedentes de países de tres continentes: África, América y Asia. En París, el Equipo Olímpico de Refugiados del COI competirá bajo las siglas EOR, del francés équipe olympique des réfugiés. La Jefa de Misión, Ali Zada, declaró: “Los atletas no representan a un país concreto, sino al Equipo Olímpico de Refugiados. Tener nuestro propio emblema crea un sentimiento de pertenencia y nos permite representar también a la población de más de 100 millones de personas que comparten esta misma experiencia.”

"Me da mucha alegría porque por primera vez los refugiados estarán representados en los Juegos. Estoy muy contenta de participar, viajar y conocer a los atletas", dice con alegría la joven de 23 años. “Cuando sales y llevas la bandera de los refugiados (…) le dices al mundo que somos seres humanos como otra gente”, reflexiona Yiech.

"No puedes dejar que la gente piense que, solo porque son refugiados, tienen que dejar de hacer lo que hacen. Aunque sean refugiados, necesitan practicar sus deportes". Es la reflexión de Popole Misenga, de 24 años. Queridos atletas refugiados, con su talento y espíritu humano demuestran el enriquecimiento que suponen las personas refugiadas para la sociedad. Han tenido que huir de sus hogares por violencia, hambre o simplemente por ser diferentes. Hoy, les damos la bienvenida con los brazos abiertos y les ofrecemos un hogar tranquilo. Les damos la bienvenida a nuestra comunidad olímpica.

Hasta esta edición, el Equipo Olímpico de Refugiados no había ganado ninguna medalla en los Juegos Olímpicos. Ha sido en París cuando su medallero ha contado con los primeros premios. Pese a los nuevos triunfos, su verdadero logro reside en las barreras que han roto y en la visibilidad que han dado a la causa de las personas refugiadas.

Historias de Superación: Otros Atletas Refugiados

Cada atleta del Equipo Olímpico de Personas Refugiadas tiene una historia única de lucha y superación. Además de los atletas sirios, otros deportistas han dejado una huella inspiradora:

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  • Yolande Bukasa Mabika: Originaria de la República Democrática del Congo (RDC), compite en judo en la categoría de menos de 70 kilos. Llegó a Brasil como competidora en 2013 y, tras sufrir años de abusos, desertó. Tuvo que dormir en la calle y no sabía qué hacer, pero los brasileños le tendieron la mano y la ayudaron a seguir entrenándose. "El judo me ha ayudado un montón en mi vida. Me ha hecho una persona más fuerte", dice la judoca de 28 años.
  • Popole Misenga: También de la RDC, participa en judo en la categoría de menos de 90 kilos. "Cuando perdíamos, los entrenadores nos obligaban a dormir en celdas", recuerda Misenga. Escapó del equipo con ayuda de Yolande y ahora busca una medalla. "Es mi sueño, el sueño de muchos africanos. El Comité (Olímpico Internacional) nos comprendió como seres humanos y nos está dando esta oportunidad... Voy a luchar por todos los refugiados".
  • Anjelina Nada Lohalith: Una de las cinco atletas del EOR originarias de Sudán del Sur, la nación africana que desde 2005 se independizó de Sudán pero que en todo ese tiempo ha estado inmerso en guerras. Anjelina compite en los 1.500 metros planos del atletismo y se ha entrenado duro en Kenia. "Me da mucha alegría porque por primera vez los refugiados estarán representados en los Juegos. Estoy muy contenta de participar, viajar y conocer a los atletas", dice con alegría la joven de 23 años.
  • James Nyang Chiengjiek: A los 24 años, James Nyang Chiengjiek de Sudán del Sur está cumpliendo su reto de participar en los 400 metros planos del atletismo. Dice que huyó de su país para evitar ser parte del conflicto que ha causado miles de muertes. "Los soldados buscan adultos y niños. Sin importar si tienes 10 años, ellos pueden reclutarte", explica.
  • Rose Nathike Lokonyen: Tuvo el orgullo de portar la bandera del Equipo Olímpico de Refugiados en la inauguración de Río 2016. Participa en la carrera de 1.500 metros.
  • Yonas Kinde: Con 36 años y originario de Etiopía, Yonas Kinde es el atleta más veterano del Equipo Olímpico de Refugiados. Entrenó con dedicación en Luxemburgo para ser uno de los 10 seleccionados de 43 deportistas que el Comité Olímpico Internacional evaluó para el EOR. En Río 2016 participará en una de las pruebas reina de los Juegos Olímpicos, el maratón.

El COI: Historia, Misión y Diplomacia Deportiva

Fue fundado por Pierre de Coubertin, quien intentó recuperar la tradición deportiva de lo que algún día fueron los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, después de haber estado olvidada por más de 15 siglos. Con la creación del COI en 1894, Atenas se convirtió en la primera sede de los Juegos dos años después. Participaron 241 atletas masculinos provenientes de 14 países. En esta edición hubo 43 eventos deportivos con nueve disciplinas: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, levantamiento de peso, tenis, lucha, natación y tiro. Para la segunda celebración, llevada a cabo en 1900 con París como sede, se incluyeron a atletas femeninas. Además, en los Juegos de 1920, por primera vez se izó la bandera olímpica, con el diseño conocido con los aros de colores, que representan a los continentes del mundo, siendo uno de los elementos más emblemáticos de la contienda.

En 2014, se aprobó la Agenda Olímpica 2020, “compuesta de una serie de 40 recomendaciones que constituyen la hoja de ruta estratégica para el futuro del Movimiento Olímpico”. El trabajo entre el COI y Naciones Unidas se caracteriza por mantener la tradición deportiva de más de 3,000 años de antigüedad, así como reconocer la importancia simbólica global de la justa olímpica. Entre los acuerdos más destacados está la Resolución 70/4 “Construcción de un mundo pacífico y mejor mediante el deporte y el ideal olímpico”. También, los dos organismos han trabajado más allá del deporte y la integridad de los atletas. A través de la adhesión de iniciativas relacionadas con la educación, la salud, el empoderamiento de las mujeres, adolescentes y niñas, y la paz.

La diplomacia deportiva combinada con las Relaciones Internacionales ha abierto un nuevo escenario para promover la cooperación e ideales culturales y de amistad entre las naciones. Los conflictos a nivel mundial no fueron parámetro para la interrupción de la competencia multideportiva. Hoy en día, el COI considera oficialmente 206 comités olímpicos nacionales, es decir, contempla más miembros que Naciones Unidas. El fomento de la cooperación a través de la práctica deportiva y la “tregua olímpica” en medio de las confrontaciones bélicas del siglo XIX y XX caracterizan el accionar del Comité en las relaciones internacionales. Lo anterior se encuentra definido en la Carta Olímpica, sustentada en ver el deporte como una idea de desarrollo colectivo hacia la práctica de valores como la convivencia pacífica, la participación y la reconciliación entre naciones. Después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, el COI sirvió como fuente para aumentar la influencia y poder política en el sistema mundial.

El Equipo Olímpico de Personas Refugiadas es mucho más que un grupo de atletas; es un símbolo de esperanza, resistencia y unidad. Sus historias de superación inspiran a millones y destacan la importancia del deporte como una herramienta para la paz y la integración. La participación del Equipo Olímpico de Personas Refugiadas en los Juegos Olímpicos de París 2024 nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva hacia las personas solicitantes de protección internacional y la importancia de ofrecerles oportunidades para reconstruir sus vidas.

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