Descubre Cómo los Subsidios Agrícolas en Estados Unidos Transforman el Campo: Impactos y Mecanismos Reveladospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Contexto General y Medidas Recientes de Apoyo

El contexto global de precios es el mismo para todos los agricultores del planeta: cotizaciones deprimidas, insuficientes, con gran impacto negativo en los márgenes de las empresas no importa dónde estén ubicadas. La diferencia está en el tratamiento que reciben esos hombres de campa por parte del Estado. Esta situación estructural se ve agravada por la coyuntura actual: EEUU (principal economía mundial y principal importador mundial de bienes) ha decidido de forma unilateral elevar sus aranceles de importación y entablar negociaciones bilaterales con cada país para llegar a un nuevo sistema de comercio que sea “más justo y equilibrado”. En pocas palabras, EEUU utilizará todos sus recursos para obtener mejoras de acceso en terceros mercados y, de esta manera, reducir su fuerte déficit comercial que llegó a USD 1,3 billones en 2024. Naturalmente estos cambios de aranceles (tanto de EEUU como del resto de los países) generarán desvíos de comercio a nivel mundial. Sin dudas, estos desvíos afectarán al sector agrícola, ya que EEUU es el 1er exportador mundial y el 2do importador mundial en este sector. De esta manera, tanto los nuevos aranceles que establezca EEUU como los que otros países establezcan a EEUU, impactarán en los flujos de exportaciones e importaciones agrícolas a nivel mundial. Probablemente el ejemplo más claro se aprecie en el comercio de soja entre EEUU y China, el cual cayó de USD 12.000 millones en 2024 a USD 0 en 2025, siendo EEUU reemplazado principalmente por Brasil y, en menor medida por Argentina. Estos acontecimientos tienen lugar en un contexto internacional que ya venía fuertemente convulsionado, donde una serie de eventos generan incertidumbre sobre la evolución del comercio mundial. El COVID, los conflictos bélicos, las restricciones a las exportaciones, las rupturas de las cadenas globales, las barreras no arancelarias, la fragmentación del multilateralismo, son solo algunas muestras de que desde hace por lo menos una década, el sistema de comercio mundial construido a partir de la II Guerra Mundial, está en plena reconfiguración. La “guerra comercial” desatada expresamente en abril 2025 es un factor adicional que se suma al desarrollo de políticas nacionales de apoyo a los productores. Frente a este escenario, el presidente estadounidense Joe Biden firmó un proyecto de ley de financiación gubernamental provisional durante el fin de semana que exige el pago rápido de 10.000 millones de dólares a los agricultores para amortiguar los precios más bajos de los commodities y los altos costos de producción. Una importante cantidad de productores estadounidenses encontrarán soporte en las medidas del Congreso.

Detalles del Paquete de Asistencia

Los productores de granos finos y gruesos estarán en la lista para recibir hasta 250.000 dólares cada uno en función de los llamados pagos de asistencia económica, y la legislación ordena al USDA llevarlos a cabo dentro de los 90 días posteriores a la promulgación de la ley, es decir antes de fines de marzo. Según estimaciones preliminares, el aporte incluye:

  • Trigo: 47.5 dólares por hectárea
  • Maíz: 107 dólares por hectárea
  • Soja: 70 dólares por hectárea

Junto con estos pagos de asistencia económica, el proyecto de ley suma 20.800 millones de dólares en asistencia por situaciones de desastre para la agricultura.

Reacciones y Elegibilidad del Sector

Los grupos agrícolas aplaudieron el otorgamiento de más de 30.000 millones de dólares en asistencia federal. Para muchos farmers, en el caso de desastre “esto será la diferencia entre sembrar otro año o salir del negocio”, enfatizó la American Farm Bureau Federation (AFBF). Sin embargo, desde la Unión Nacional de Productores advirtieron que “los agricultores y ganaderos merecen algo mejor”, en obvia alusión a la promulgación de un nuevo proyecto de ley agrícola a principios de 2025. Coincidiendo con la idea, la AFBF indicó que la extensión de la ley agrícola ofrece demás un breve respiro a los legisladores para ir por una herramienta modernizada que brinde apoyo adecuado para la gestión de riesgos. Es cierto, la ayuda no llegará a todos. “El Congreso envió un mensaje claro a los agricultores: algunos de ustedes importan, otros no”, se quejaron desde la Coalición Nacional de Agricultura Sostenible, hablando en nombre de los pequeños agricultores. Los 10.000 millones de dólares en asistencia económica se destinarán a aquellos farmers que ya son elegibles para subsidios agrícolas e indemnizaciones de seguros de cultivos.

Los establecimientos pueden calificar para recibir ayuda si el ingreso bruto de un producto elegible es menor que el costo de producción esperado, según el proyecto de ley. Los pagos tendrán un límite de 125.000 dólares para establecimientos cuyas operaciones agrícolas representen menos del 75% del ingreso bruto promedio de los años fiscales 2020 a 2022, mientras que cuando se supere ese límite se podrá aspirar a recibir un máximo de 250.000 dólares.

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Factores Impulsores de la Asistencia

Hay que decir que los grupos agrícolas presionaron intensamente para que los legisladores negociaran este año un nuevo proyecto de ley que les diera certidumbre a los productores frente a una economía agrícola en declive. Medios estadounidenses destacan que la caída de los precios de los cultivos y la escasez de ganado han presionado los márgenes de los agricultores y las empresas agrícolas por igual, con despidos y otros recortes financieros que afectan a las comunidades rurales. A falta de una nueva ley agrícola, los productores exigieron una extensión que aliviara su situación, y la obtuvieron. El presidente de Agricultura de la Cámara de Senadores, Glenn Thompson, anticipó que espera aprobar un proyecto de ley agrícola el próximo año que aborde el problema generado por la disminución continua de los ingresos del campo. Habla de alinear la red de seguridad agrícola con las necesidades de los productores, entre muchas otras políticas. Las gremiales del campo argumentan que la asistencia financiera es vital para que los productores sigan teniendo liquidez positiva y obtengan préstamos en un entorno crediticio cauteloso. Muchos bancos han endurecido su política hacia el sector y han dificultado que más de un productor acceda a préstamos cuando más los necesita. “Cualquiera que considere que brindar asistencia económica a los agricultores es un costo para nuestra nación está muy equivocado”, afirman desde el Bureau Agrícola de Texas. “Esto debe entenderse como una inversión necesaria para el futuro de nuestra seguridad alimentaria”.

Lo que menos agradó al sector respecto de lo decidido en el Parlamento estuvo vinculado con la suerte del etanol. La autorización para la venta durante todo el año de E15 era parte de una versión inicial bipartidista del proyecto de ley, pero se eliminó después de que Trump criticara la propuesta. Cualquier aspecto ligado a los biocombustibles es vitar para el agro.

Como es de imaginar toda la cadena padece esta situación. Una confirmación de cuán complicadas están las cuentas del agro es que las ventas de maquinaria se han caído sobremanera en Estados Unidos.

Marco Legal y Financiamiento del Apoyo Agrícola

EEUU ha sido históricamente uno de los países que mayor nivel de ayuda ha dado a la agricultura, aunque con el paso del tiempo ha perdido peso relativo si lo comparamos con otras grandes economías. De hecho, conforme a la OCDE, el nivel de apoyo brindado a los productores de EEUU (conocido como PSE) en 2024 fue de USD 34.000 millones, monto que representó el 7% del total de apoyo a los productores en todo el mundo. La Ley de Mejora de la Agricultura (conocida como la “Farm Bill”) es la norma que regula los subsidios internos en EEUU. El Congreso renueva esta ley aproximadamente cada cinco o seis años, introduciendo modificaciones que responden tanto a las coyunturas económicas como a las tensiones políticas del momento. La última versión de la Farm Bill es del 2018, la cual fue prorrogada varias veces, hasta que finalmente venció el 30 de septiembre de 2025. Siguiendo a la OCDE, los productos agrícolas con mayor nivel de apoyo en EEUU son el azúcar, algodón, lana, sorgo, trigo, cebada, arroz, maíz, soja y miel. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) de EEUU, el costo total de la Farm Bill para 2019-2023 fue de unos USD 428.000 millones. De este valor, aproximadamente el 75% se ha volcado en programas de apoyo a la nutrición de los consumidores (SNAP), los cuales si bien tienen efectos distorsivos, son notablemente menores que los causados por los programas destinados al apoyo directo a los productores.

Nuevas Leyes y Expectativas

Como mencionamos anteriormente, la Farm Bill expiró, pero eso no significa que en EEUU ya no rijan ayudas a la agricultura, todo lo contrario, siguen en pie y reforzadas. El 3 de julio de 2025 se aprobó la One Big Beautiful Bill (OBBB), norma de carácter horizontal adoptada por EEUU para hacer frente al escenario de incertidumbre. La OBBB introdujo medidas específicas para la ganadería, como el aumento al 100% del valor de mercado en las compensaciones por depredación (antes limitado al 75%) y la creación, por primera vez, de una cobertura para las pérdidas de ganado nonato. La OBBB surgió como una respuesta rápida a los reclamos de múltiples sectores de la economía de EEUU que se vieron afectados por la coyuntura internacional. Sin embargo, de manera adicional a esta ley, el gobierno estadounidense dejó abierta la posibilidad de implementar nuevos paquetes de compensación extraordinarios a la agricultura, financiados con los ingresos provenientes de los aranceles aplicados en el marco de la guerra comercial. De alguna manera, es un reconocimiento que el sector agrícola podría ser uno de los más afectados por la suba de aranceles que sufra EEUU. Incluso, se espera el anuncio de ayuda equivalente a USD 15 mil millonesen los próximos días.

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¿Qué son los Subsidios Agrícolas y Cómo Funcionan?

Los subsidios agropecuarios, también conocidos como subsidios agrícolas, a menudo se citan como una razón de los problemas de nuestro sistema alimentario. Pero ¿qué son exactamente los subsidios agrícolas? Un subsidio es dinero del gobierno destinado a mantener bajo el precio de un producto básico. En la industria agropecuaria existe una gran cantidad de subsidios agrícolas diseñados para ayudar a las granjas y mantener los precios bajos, incluidos pagos directos, compras de productos básicos y pagos por desastre. Los subsidios agrícolas modernos se originaron en la Gran Depresión, cuando el gobierno de Estados Unidos intentó proteger al pueblo estadounidense a través de gastos sociales como el New Deal. Esto incluyó la Ley de Ajuste Agrícola de 1933 que, en parte, pagaba a los agricultores para que destruyeran cualquier excedente. La idea de subsidiar la producción agropecuaria se mantuvo y muchas leyes de este tipo se aprobaron posteriormente en el siglo XX y más allá.

Tipos de Subsidios Agrícolas en EE. UU.

Los agricultores reciben subsidios de muchas maneras diferentes, incluso por parte de los gobiernos locales, estatales y federales. A continuación se muestra un desglose de las categorías principales.

Pagos Directos y Contracíclicos

El gobierno federal otorgó pagos directos a agricultores de 1996 a 2014 por alrededor de 5,000 millones de dólares por año. Los pagos se otorgaban independientemente de lo que producían y se basaban en datos históricos de producción de 1986. El programa de pagos directos de la Ley Agrícola de 1996 que estableció estos subsidios se creó para ayudar a los agricultores a pasar de una agricultura subsidiada a un modelo de libre mercado. La Ley Agrícola de 2014 puso fin a los pagos directos. El programa de pagos contracíclicos o anticíclicos (CCP, por sus siglas en inglés) era un pago gubernamental basado en los precios de cultivos específicos. Al igual que el sistema de pago directo, las fórmulas de los CCP se basaban en datos históricos y no en datos de producción actualizados. Por lo tanto, “si la tierra de un agricultor estaba produciendo algodón en el momento en que se calculó la superficie base, el propietario actual obtendrá un CCP de algodón independientemente de lo que esté cultivando o no en ese momento”. Los 18 cultivos para los que se realizaron pagos directos y anticíclicos fueron cebada, maíz, sorgo, avena, canola, crambe, lino, mostaza, colza, cártamo, sésamo, girasol, maní, arroz (no arroz silvestre), soya, algodón y trigo. Estos cultivos se conocen como cultivos básicos y los cinco cultivos más importantes (maíz, soya, trigo, algodón y arroz) se conocen como los Cinco Grandes. Estos cultivos básicos reciben subsidios desproporcionados como resultado del lobby federal durante la aprobación de la Ley Agrícola de 1990. Tanto los pagos directos como los anticíclicos se establecieron en la Ley Agrícola de 2002 y fueron administrados por la Agencia de Servicios Agrícolas del USDA.

Préstamos de Comercialización y Programas de Gestión de Riesgos

La lógica detrás de los préstamos de comercialización del gobierno a los agricultores es evitar que se deshagan de su maíz en un mercado saturado en el momento de la cosecha. Los agricultores pueden mantener sus cosechas en reserva y venderlas cuando las necesiten y obtendrán un precio más alto. En este programa, utilizan sus cultivos como garantía. Pueden vender su cosecha en cualquier momento. Si venden cuando el precio de su cosecha es alto, pueden pagar el préstamo en efectivo. En lugar de solicitar un préstamo para la comercialización, los agricultores también pueden optar por un pago complementario del préstamo (LDP). Los certificados de productos básicos son otra opción para los agricultores que solicitan préstamos. Pueden comprar estos certificados genéricos de productos básicos y utilizarlos para pagar sus préstamos. Los legisladores federales crearon el programa ACRE como parte de la Ley Agrícola de 2008. Con esto se pagó a los agricultores un ingreso mínimo, ya fuera que las pérdidas se debieran a precios bajos, mal tiempo u otras circunstancias, y limitó el acceso de estos agricultores a otros subsidios. Los legisladores estadounidenses pusieron fin a este programa limitado con la Ley Agrícola de 2014 y lo reemplazaron con el programa de Cobertura de Riesgos Agrícolas, que paga a los agricultores “cuando los ingresos reales de los cultivos disminuyen por debajo de un nivel garantizado específico”.

Pagos por Desastre y Seguros de Cosechas

Casi todos los años, el Congreso asigna grandes sumas de dinero para pagar a los agricultores que han sufrido pérdidas debido a desastres naturales. Los pagos se promediaron en más de mil millones de dólares por año entre 1996 y 2010. La mayoría de los agricultores ganan más dinero de los seguros de cosechas de lo que aportan. El Programa Federal de Seguro de Cosechas se creó en 1938, pero se amplió considerablemente en 1980 y desde entonces se ha convertido en una importante fuente de dinero en efectivo para el sector agropecuario. En su mayor parte, las pólizas de seguro de cosechas pagan a los agricultores “si experimentan una disminución de los ingresos o una pérdida en el rendimiento de los cultivos”. De 1995 a 2020, alrededor del 76 por ciento de los pagos de seguros de cosechas se dirigieron a productores de solo cuatro cultivos: maíz, soya, trigo y algodón, la mayoría de los cuales terminaron como alimento para animales.

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Programas de Conservación

El Programa de Reservas de Conservación fue diseñado para pagar a los agricultores para que dejaran de utilizar tierras ambientalmente sensibles como una forma de detener la degradación del suelo; esencialmente, pagarles para que no cultivaran. El programa se diferencia de otros subsidios en que no está relacionado con mantener los precios bajos sino con la protección del medio ambiente. En 2023, el programa comprendía unos cinco millones de nuevos acres de tierra. Si bien el programa tiene buenas intenciones, solo protege la tierra durante aproximadamente una década, por lo que cualquier ganancia de carbono es de corta duración. El programa tampoco cuenta con puntos de referencia sustanciales para su éxito, lo que deja dudas sobre cuánto suelo se protege y cuánto carbono se captura. En última instancia, es una gran idea que no ayuda lo suficiente ni a los agricultores ni al medio ambiente.

Análisis Crítico y Consecuencias de los Subsidios Agrícolas

Desafortunadamente, muchos subsidios que supuestamente se pagan a agricultores familiares en dificultades son en realidad una forma de subsidiar las operaciones y empresas agropecuarias más grandes del mundo, impulsando especialmente la industria cárnica, en lugar de la producción de frutas y verduras. La mayoría de los subsidios agrícolas se destinan a la producción de piensos para la ganadería.

Beneficiarios Reales y Cifras

Al observar los datos del Environmental Working Group (EWG), Meatonomics y Open Philanthropy Project, podemos estimar los desgloses de los subsidios agrícolas estadounidenses, tanto locales como federales, todos ajustados a la inflación. Según datos de Meatonomics:

  • Estados Unidos gasta 50,170 millones de dólares cada año en ganadería (incluidos subsidios estatales, locales y federales).
  • Las plantas para consumo humano reciben alrededor de 24,690 millones de dólares.

La industria cárnica evita entre 80,000 y 200,000 millones de dólares en costos ambientales. Según el EWG, las proteínas alternativas reciben alrededor de 30 millones de dólares. Eso significa que Estados Unidos gasta aproximadamente 75,000 millones de dólares por año, de todos los niveles de gobierno, en subsidios agrícolas directos. Se debe tener en cuenta que, por diseño, es difícil precisar las cifras exactas. La industria cárnica no solo está muy desregulada, sino que la transparencia está empeorando. Bajo la administración del expresidente Donald Trump, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) dejó de publicar los nombres de los beneficiarios de subsidios agrícolas y no ha respondido a las solicitudes de claridad de los grupos ambientalistas. Como resultado, miles de millones de dólares no se contabilizan públicamente.

En última instancia, si pagas impuestos en Estados Unidos, estás financiando la ganadería. En 2019, el gobierno federal recibió 3,46 billones de dólares de los contribuyentes y gastó alrededor de 17,000 millones de dólares en compras de materias primas. Eso significa que por cada 100 dólares que los estadounidenses pagan en impuestos, alrededor de 50 centavos financian directamente a las granjas industriales. A nivel mundial, la situación es similar. Según un informe de la ONU de 2021, la industria agropecuaria recibe alrededor de 540,000 millones de dólares cada año.

Más de 600,000 granjas estadounidenses reciben subsidios federales, lo que representa alrededor del 31.5 por ciento de todas las granjas estadounidenses. Estas granjas tienden a ser granjas industriales más grandes, no pequeñas granjas familiares. Cada granjero solo puede recibir hasta 125,000 dólares en subsidios; sin embargo, muchas granjas grandes pueden sortear las lagunas jurídicas y recibir mucho más. A veces, familiares de los granjeros pueden presentar una solicitud por separado, o los propietarios y arrendatarios de tierras pueden solicitar el dinero del subsidio en paralelo. Los grupos de presión del sector agropecuario a menudo argumentan que los subsidios son fundamentales para mantener a la población estadounidense bien alimentada. Después de todo, la agricultura es esencial para nuestras vidas y el gobierno debería proteger la industria. Sin embargo, estos argumentos no tienen en cuenta muchos factores. En primer lugar, es importante considerar que la mayoría de estos subsidios benefician a grandes empresas, no a granjas familiares en dificultades. Los propietarios de granjas industriales son los que más se benefician de los subsidios agrícolas. Según una estimación, dos tercios de los subsidios agrícolas no se destinaron a granjas familiares, sino al 10 por ciento de las megacorporaciones agropecuarias más importantes. Por ejemplo, Tyson ha recibido al menos 250 millones en subsidios directos (que sepamos) y más de 3,000 millones en subsidios a la cadena de suministro. Si sumamos estos costos externos que se esconden en el fondo, el costo verdadero y no subsidiado podría ser de alrededor de 1,70 dólares por cada dólar que desembolsamos por un producto de origen animal, según la estimación de Meatonomics. Una hamburguesa con queso de McDonald’s de 2,70 dólares debería costar en realidad 4,60 dólares. Más de $5 en costos reales. Los subsidios a industrias dañinas como la ganadería dan como resultado precios bajos en el corto plazo, pero costos mayores en el largo plazo.

Impacto en la Salud Pública y el Medio Ambiente

La mayoría de los críticos de los subsidios agrícolas señalan que el dinero perjudica a más personas de las que ayuda, especialmente al medio ambiente y la salud pública. Profundicemos en las muchas desventajas de los programas. Los pequeños agricultores, especialmente las granjas familiares, luchan por mantenerse al día con las grandes. La agricultura estadounidense se ha consolidado al extremo a lo largo de las décadas: hasta el 85 por ciento del mercado de la carne ha estado acaparado por solo cuatro empresas. A menos que estés visitando los mercados agrícolas o las tiendas familiares de comestibles, tu elección de carnes frías probablemente apoya directamente a las grandes empresas. El USDA recomienda que la mitad de tu ingesta dietética consista en frutas y verduras; sin embargo, debido a los esfuerzos de lobby, solo una fracción del uno por ciento de los subsidios se destina a estos alimentos ricos en nutrientes (algunos de los cuales, hay que reconocerlo, son mucho más caros de producir). La gran mayoría se destina a la carne y los productos lácteos, cuyo consumo excesivo, entre otros factores, está relacionado con un empeoramiento de los resultados de salud pública. La industria cárnica mundial emite entre 15 y 20 por ciento de las emisiones globales y ocupa el 35 por ciento del suelo habitable de la Tierra, pero está fuertemente subsidiada. Si se redujera el consumo de carne en las naciones ricas y recuperáramos estas tierras agrícolas, podríamos secuestrar otras 100 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente, según un informe sobre el cambio climático de 2022. Como escribe la analista climática Christina Sewell: “Podemos retirar el dinero de los contribuyentes de la ganadería, permitiendo que el precio de la carne aumente a un nivel representativo del costo real de sus insumos y sus amplias externalidades.”

Distorsiones en el Comercio Internacional

Como ocurre con todo lo demás en la economía agropecuaria, los efectos reales repercuten más allá de las fronteras. La economía estadounidense, fuertemente subsidiada, perjudica a los países vecinos, especialmente a México y América Latina. La nueva arquitectura de apoyos agrícolas en EEUU consolida un esquema de incentivos que podría profundizar las distorsiones sobre el comercio internacional de productos agrícolas. Además, revierte la tendencia de reducción que evidenció EEUU en estos últimos años. En principio, esta red de seguridad amortigua los shocks negativos sobre los productores de EEUU, de manera que se modifican las decisiones productivas, elevando la oferta agrícola estadounidense respecto a la situación sin ayudas. Esto provoca a su turno una tendencia a menores precios internacionales, afectando la competitividad relativa de países exportadores.

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