El marxismo es la doctrina política y filosófica que se basa en la interpretación de la historia y la sociedad propuesta en el siglo XIX por Karl Marx (1818-1883), filósofo, sociólogo, economista, periodista y revolucionario alemán. Sus principios fundamentales incluyen la lucha de clases como motor de la historia, la crítica al capitalismo y la búsqueda de una sociedad comunista sin clases sociales. Los Principios Básicos del Marxismo constituyen el componente más central del sistema teórico del Marxismo, encarnando de manera concentrada su postura, perspectiva y metodología. Este principio está compuesto por tres grandes áreas: la Filosofía marxista, la Economía Política y el Socialismo científico, e incluye postulados fundamentales como la Teoría del Valor-Trabajo y la Teoría de la Plusvalía.
Los Principios Básicos del Marxismo se formaron a mediados del siglo XIX, con Karl Marx y Friedrich Engels estableciendo el marco teórico a través de obras como El Manifiesto Comunista y Das Kapital. El Leninismo promovió el desarrollo teórico al combinarlo con la realidad de Rusia, y el Sistema Teórico del Socialismo con Características Chinas logró un nuevo salto en la Sinificación y Modernización del Marxismo durante la Reforma y Apertura. La lectura marxista de la historia se conoce como materialismo histórico y es un modelo economicista que hace hincapié en la producción.
El marxismo promueve el materialismo histórico como modelo para comprender el desarrollo de las sociedades a lo largo de la historia. En este modelo, la historia avanza debido a la lucha entre las clases sociales por el control de los medios de producción. El punto de vista inicial del marxismo es muy simple: el hombre y su historia cambian, uno y otra están sujetos a un proceso incesante de mutación, proceso que por lo demás se verifica en todas las cosas, en todo el campo de la realidad. El marxismo acepta la dialéctica hegeliana, pero invirtiéndola, es decir transportándola del reino de las ideas al de las cosas, de la materia histórica. Desde este punto de vista en la dialéctica, en vez de afirmarse como en el principio de identidad que los contrarios se excluyen, se afirma que los contrarios son por así decir inherentes uno al otro y que se reconcilian o sintetizan en un tercer momento que los supera y conserva.
La Economía Política Marxista (EPM) concibe la economía como un proceso continuo de transformación de la naturaleza y la sociedad mediante la producción. El modo de producción es la forma histórica en que se unen las dos dimensiones centrales de cualquier organización económica de la sociedad. Estos dos elementos centrales son las fuerzas productivas (fenómenos que posibilitan la producción, como la tecnología y la infraestructura) y las relaciones de producción, o sea, la organización de la producción, la distribución y el consumo en la sociedad de clases. Así, la EPM sostiene que el carácter socioeconómico de las diferentes sociedades de la historia se caracteriza por el modo específico de producción. A lo largo de la historia, existieron distintos modos de producción que se sucedieron unos a otros:
- Primitivo
- Asiático
- Esclavista (en la Edad Antigua)
- Feudal (en la Edad Media)
- Capitalista (en la sociedad industrial burguesa)
Está claro que, a pesar de sus vaticinios fallidos y sus ideas caducas, Marx planteó en el siglo XIX varios temas de debate sobre política y economía que siguen vigentes más de un siglo después. A continuación, se detallan cuatro postulados clave del pensamiento marxista que mantienen su relevancia.
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1. El Activismo Político y la Lucha de Clases
La base del activismo político en el marxismo reside en la concepción de la historia como una lucha constante entre clases sociales. En El manifiesto comunista y otros trabajos, Marx describe la lucha de clases en la sociedad capitalista y cómo el proletariado acabará arrebatándoles el poder a las élites dominantes en todo el mundo. Según el marxismo, la sociedad capitalista está conformada por dos clases sociales con intereses antagónicos, enfrentadas en una lucha constante por el control de los medios de producción.
- La burguesía: Es la clase dominante en la sociedad capitalista. Se trata de los dueños de los medios de producción: fábricas, tiendas, minas, tierras.
- El proletariado: Es la clase explotada en el capitalismo. Está conformada por los trabajadores de diversos rubros que no poseen los medios de producción y, por lo tanto, solo cuentan con su fuerza de trabajo (especializada o no), que ofrecen al capitalista a cambio de un salario.
- La pequeña burguesía: Es una clase intermedia, situada entre la burguesía y el proletariado, que puede poseer alguna propiedad pero que no acumula grandes riquezas ni suele emplear a trabajadores asalariados, o que, si lo hace, emplea a muy pocos.
- El lumpenproletariado: Es una clase improductiva, que reúne a los individuos marginales que no forman parte de las relaciones de producción del capitalismo, como los mendigos o los criminales.
El motor del cambio de un modo de producción a otro habría sido la lucha de clases. Marx consideraba que esta sociedad sin clases sería el resultado inevitable del devenir histórico, pues nacería de la contradicción entre las relaciones sociales de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas dentro del capitalismo, o del conflicto entre los intereses de la burguesía y del proletariado. Durante el siglo XX, las ideas de Marx inspirarían revoluciones en Rusia, China, Cuba y muchos otros países donde el grupo dominante fue derrocado y los trabajadores se apoderaron de la propiedad privada y los medios de producción. El marxismo fue incluso más allá y se convirtió en una manera de interpretar el mundo en general: la simple idea de que la historia es una lucha de clases antagónicas también influyó en la literatura, el arte y la educación. Hoy en día Marx sigue siendo relevante como filósofo político. Generación tras generación, muchos buscan inspiración en él para sus propias luchas.
2. La Recurrencia de las Crisis Económicas
Marx cuestionó la idea de que el capitalismo se autorregulaba. Para él no había una "mano invisible" que ponía en orden las fuerzas del mercado, como había postulado Adam Smith -el "padre" del capitalismo- en La riqueza de las naciones. En cambio, Marx sostenía que el sistema estaba condenado a periodos de crisis recurrentes (hoy los economistas hablarían de recesiones) que eran inherentes a él. La teoría de la economía marxista mantiene que el capitalismo eventualmente se autodestruirá, a medida que explota a más y más trabajadores. Además, el marxismo defiende que las economías capitalistas se retroalimentan de las crisis económicas. Karl Marx creía que esta dependencia de las depresiones económicas podría causar estragos a largo plazo.
El crash bursátil de 1929 y las subsecuentes crisis alcanzaron su punto culminante en 2007-8, cuando el mundo vivió un colapso financiero nunca antes visto en cuanto a su gravedad, impacto y persistencia. Las diferentes tradiciones de la EPM también enfatizan la importancia de los diferentes aspectos de las contradicciones, argumentando en favor de una causación múltiple. Actualmente, muchos estudiosos de la EPM argumentan que la tendencia de la sobreacumulación de capital desde la década de 1970 es la clave para comprender las diversas crisis financieras y económicas de las últimas décadas en todo el mundo. La crisis financiera global de 2007-8 volvió a darle relevancia. Ese colapso fue un ejemplo clásico de las recurrentes crisis del capitalismo que había pronosticado el pensador alemán. Desde entonces las ventas de El manifiesto comunista y El capital no han dejado de crecer en todo el mundo.
3. Ganancias Desmedidas y Monopolios (Plusvalía)
Un aspecto importante de la teoría de Marx es la llamada plusvalía: el valor que un trabajador crea por encima del valor de su fuerza laboral. El problema, según el pensador alemán, es que los dueños de los medios de producción se adueñan de la plusvalía e intentan maximizar sus ganancias a expensas del proletariado. Los capitalistas solo pagan a los trabajadores el salario que necesitan para reproducir su fuerza de trabajo, incluso si los trabajadores generan un mayor valor. Los capitalistas se apropian de esta plusvalía y después la reinvierten.
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Este atesoramiento de dinero como capital en manos de la clase capitalista también se define como acumulación de capital. Representa la dinámica central del modo de producción capitalista y, por lo tanto, implica un imperativo estructural para el crecimiento de la economía capitalista. Así, el capital tiende a concentrarse y centralizarse en unos pocos acaudalados y, como contrapartida, conduce al desempleo y a una depreciación de los salarios de los trabajadores. Por ejemplo, un reciente análisis de la revista británica The Economist muestra que mientras que en las últimas dos décadas el sueldo de los trabajadores en países como Estados Unidos se ha estancado, el salario de los máximos ejecutivos ha aumentado significativamente: han pasado de cobrar 40 veces más que el promedio a embolsarse 110 veces más. La crítica de Marx a la acumulación es válida aún hoy, porque continúa siendo uno de sus puntos débiles del capitalismo. Hoy lo vemos claramente en la acumulación desmedida de poder por parte de grandes compañías internacionales y también en la conformación de monopolios y duopolios. Marx nos alertó sobre los riesgos de todo esto.
4. La Globalización y la Inequidad
El pensador alemán alertó en el siglo XIX sobre muchos de los problemas socioeconómicos que se ven hoy en día. Si bien Marx falló en su predicción determinista de que el capitalismo se sepultaría a sí mismo al crear sus propios enterradores, no erró en sus agudas críticas a la internacionalización del capitalismo. En El manifiesto comunista plantea que la expansión global del capitalismo se convertirá en la principal fuente de inestabilidad del sistema internacional, como lo demostrarían una serie de crisis financieras en el siglo XX y XXI.
Marx y Engels sostienen que "la necesidad de constantemente expandir mercados para sus productos persigue a la burguesía sobre toda la superficie del globo. Debe anidar en todas partes, establecerse en todas partes, establecer conexiones en todas partes. Obliga a todas las naciones, so pena de extinción, a adoptar el modo burgués de producción". Marx fue uno de los primeros críticos de la internacionalización de los mercados. También se refirió a la inequidad, al advertir sobre la creciente desigualdad en el mundo. Hoy hay en el mundo mucha gente preocupada por la destrucción de mercados locales, la inseguridad laboral y la pérdida de empleos. La globalización, por ejemplo, fue uno de los grandes temas en las últimas elecciones en Estados Unidos, en las que dominó una pregunta que podría haberse planteado en muchas otras partes del planeta: ¿qué hacemos con los que han perdido con ella?
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