Las frutas son un alimento que forma parte de nuestra dieta diaria y que consumimos en mayor o menor medida. Son uno de los alimentos más sanos, por los nutrientes y propiedades que aportan a nuestro organismo. Consumir frutas de manera frecuente ayuda a alcalinizar la sangre, y a incorporar vitaminas y minerales esenciales para mantener una salud equilibrada. Los frutos tienen un gran impacto en la forma en que las personas vemos las plantas, representando un porcentaje muy importante de los productos vegetales que consumimos.
Definición Botánica del Fruto
En botánica, el fruto es el órgano procedente de la flor, o de partes de ella, que contiene las semillas hasta que estas maduran y luego contribuye a diseminarlas. Desde un punto de vista ontogénico, el fruto es el ovario desarrollado y maduro de las plantas con flor. Habitualmente, el fruto se forma cuando el óvulo es fecundado, a partir de ahí el ovario se endurece y se empieza a formar el fruto. La pared del ovario se engrosa al transformarse en la pared del fruto y se denomina pericarpio, cuya función es proteger a las semillas.
El fruto es otra de las adaptaciones, conjuntamente con las flores, que ha contribuido al éxito evolutivo de las angiospermas.
Estructura del Fruto: El Pericarpo
El crecimiento y la diferenciación histológica de las estructuras del ovario origina lo que llamamos el pericarpo, o pared del fruto, que es en realidad el fruto excluyendo a las semillas que contiene. En sentido estricto, el pericarpo es la pared del ovario que queda tras la fecundación; en sentido amplio puede abarcar también los tejidos extracarpelares asociados.
El pericarpo está formado por tres capas distintas:
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- Exocarpo o epicarpo: Es la parte externa del fruto. Corresponde a la cara abaxial del carpelo y comprende la epidermis solamente, o la epidermis y los tejidos subyacentes. La superficie del exocarpo puede ser lisa como en el pimiento o la cereza, pruinosa (con ceras) como en la uva o la ciruela, o pubescente como en el durazno.
- Mesocarpo: Es la parte media y corresponde al parénquima del mesófilo del carpelo. Puede ser delgado y seco como en el caso del maíz, o abundante y carnoso como en el durazno o la berenjena. El gran desarrollo que alcanza el mesocarpo en estos casos se debe a la multiplicación de las células parenquimáticas del mesófilo del carpelo. En esta capa, la clorofila, los ácidos orgánicos (ácido málico, oxálico, cítrico) y otras sustancias que son abundantes al inicio del desarrollo del fruto, van siendo paulatinamente reemplazadas por azúcares (glucosa, levulosa), antocianinas, vitaminas y esencias.
- Endocarpo: Es la capa interna y corresponde a la superficie adaxial del carpelo. Rodea directamente a las semillas y sirve a menudo para su protección. En algunos casos, puede ser muy dura y de consistencia pétrea formando el llamado hueso (pireno) en los frutos de tipo drupa, o con pelos jugosos como en los frutos cítricos. También puede ser carnoso como en la uva, o apergaminado como en las vainas de las arvejas.
Un ejemplo claro de la disposición de estas capas se observa en una naranja, donde el exocarpo es la piel anaranjada externa, el mesocarpo es la parte blanca que rodea a los gajos, y el endocarpo está formado por los sacos jugosos internos.
Clasificaciones Botánicas de los Frutos
La consistencia de la pared del fruto permite categorizar a los frutos en dos grupos básicos: los frutos secos y los carnosos.
Frutos Secos
Los frutos secos son aquellos cuyo pericarpo está formado a la madurez por células muertas y tiene un aspecto más o menos seco. Su pericarpo es membranoso o coriáceo, poco desarrollado y poco hidratado, con un contenido en agua por debajo del 50%. Como alimento, son muy ricos en fibra y minerales, además de ofrecer un alto valor energético. Una pipa de girasol, por ejemplo, es un fruto seco del tipo cipsela.
Dentro de los frutos secos, se distinguen los dehiscentes e indehiscentes:
- Frutos Dehiscentes: Se abren espontáneamente en algún momento para liberar sus semillas. La dehiscencia puede producirse a través de orificios circulares o poros, o por medio de rajaduras longitudinales o transversales.
- Sutural simple o ventricida: El fruto se abre a lo largo de la sutura carpelar.
- Sutural doble: El fruto se raja longitudinalmente a lo largo de la sutura carpelar y además a lo largo de la vena media del carpelo.
- Septicida: La apertura ocurre por separación de las paredes carpelares que forman los septos, es decir, los tabiques que separan los lóculos en frutos derivados de ovarios con placentación axilar.
- Loculicida o dorsicida: La rajadura se produce a lo largo de la vena media de los carpelos. Puede darse en frutos uniloculares o pluriloculares.
- Septífraga: La rotura tiene lugar en los septos, sobre planos paralelos al eje del fruto, dejando las porciones internas y las semillas unidas a una columna axial.
- Poricida o foraminal: Implica la formación de orificios para la salida de las semillas.
- Circuncisa o transversal (pixidio): Se produce la separación de la parte apical de la pared del fruto a lo largo de una rotura transversal que afecta a todos los carpelos.
Tipos comunes de frutos dehiscentes son la legumbre (como la de Phaseolus coccineus), el folículo y las cápsulas. Las legumbres y folículos se desarrollan a partir de un solo carpelo, mientras que las cápsulas lo hacen a partir de 3 a 5 carpelos.
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- Frutos Indehiscentes: El pericarpo está firmemente adherido a la semilla hasta que termina por descomponerse, sin abrirse para liberar las semillas. Entre los indehiscentes están los aquenios y los cariópsides. En estos, los pericarpos pueden estar fusionados con la cubierta de la semilla y contienen una única semilla.
Frutos Carnosos
Los frutos carnosos se conservan suculentos hasta la madurez debido al desarrollo de una o más capas del pericarpo o de estructuras extracarpelares, y presentan células que se mantienen vivas. En general, el exocarpo y el endocarpo son monoestratificados (una sola capa de células) y el mesocarpo es parenquimático, muy hidratado y en general suculento. Un ejemplo son las aceitunas.
Existen diversos tipos de frutos carnosos:
- Tipo Baya: Posee un exocarpo cutinizado y un mesocarpo y endocarpo carnosos, como la uva o el tomate. El tomate posee endocarpo y mesocarpo con grandes acumulaciones de líquidos.
- Tipo Drupa: Presenta un endocarpo muy duro, de consistencia ósea, formado por esclereidas, que se convierte en el hueso de la fruta que encierra a la semilla, como el melocotón.
- Tipo Pomo: Es una variante en la que el endocarpo tiene aspecto cartilaginoso. En el caso de la pera y la manzana, la mayor parte de lo que llamamos fruto proviene del receptáculo, por lo que se denominan frutos accesorios. En la manzana el pericarpo no es toda la parte carnosa del fruto, sino que está rodeado por tejido carnoso (hipantio) proveniente de otras estructuras de la flor.
- Tipo Hesperidio: Como los cítricos, posee un exocarpo colenquimático y con glándulas, mientras que el endocarpo está formado por sacos jugosos. El exocarpo y parte del mesocarpo forman una especie de cáscara, mientras que el endocarpo es la parte carnosa.
Clasificación por Origen Floral
Las clasificaciones morfológicas del fruto a menudo lo relacionan con el tipo de flor y de gineceo a partir del cual se desarrolla, haciendo énfasis en la relación de los carpelos entre sí y con otras partes de la flor. En una clasificación típica, se distinguen los siguientes principales tipos de frutos:
- Fruto Simple: Es el producido a partir de un pistilo único que puede consistir en un único carpelo (frutos monocárpicos) o en varios carpelos unidos entre sí (es decir, un gineceo sincárpico o gamocarpelar), como el melocotón o el tomate, que dará origen entonces a frutos policárpicos.
- Fruto Agregado: Se forma a partir de un gineceo dialicarpelar o apocárpico (es decir, un gineceo compuesto por varios carpelos que se hallan libres entre sí) donde cada carpelo mantiene su identidad en la madurez, como la fresa y las moras.
- Fruto Múltiple o Compuesto: Se forma de la fusión de varias flores, es decir, de los gineceos combinados de muchas flores, como la piña o la mora.
Frutos Accesorios o Complejos
Hay especies de plantas en las que en la formación del fruto también intervienen otras partes de la flor además del ovario. Son los llamados frutos accesorios o complejos, como las manzanas y los pepinos, en los cuales el fruto está formado por el pericarpo más otros tipos de tejidos. Si cualquiera de los frutos anteriores contiene tejido extracarpelar, se llaman, además, frutos accesorios. Así, una manzana es un fruto simple accesorio, la fresa es un fruto agregado accesorio y la mora un fruto múltiple accesorio. Los frutos accesorios se llaman también, incorrectamente, frutos falsos o espurios.
Los sépalos, por ejemplo, suelen ser persistentes, como en el caso de la fresa, la manzana o la granada. En algunos casos, el cáliz puede volverse carnoso o permanecer hasta la madurez del fruto y desarrollarse formando una envoltura inflada alrededor del mismo; en estos casos se dice que el cáliz es acrescente, como en Rumex y Physalis. También pueden participar brácteas, denominadas «involucro», que persisten en el fruto, como en la avellana o las castañas.
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Clasificación por Número de Semillas
Esta clasificación se fija en si el fruto contiene una única semilla o en si contiene varias semillas:
- Fruto Monospermo: Cada fruto solo contiene una semilla. Un ejemplo de este tipo de fruto es el aguacate.
- Fruto Polispermo: Los frutos tienen en su interior varias semillas.
Clasificación por Carpelo
En este sistema de clasificación, nos fijaremos en si el fruto proviene de un solo carpelo, en cuyo caso es un fruto monocárpico, o si lo hace de varios carpelos, siendo un fruto policárpico. A su vez, los frutos policárpicos pueden ser apocárpicos o sincárpicos en función de si los carpelos que les han dado lugar estaban libres o soldados y, por último, los sincárpicos pueden ser abiertos o cerrados en función de si tienen o no tabiques internos.
Proceso de Maduración y Dispersión del Fruto
Los frutos han de hacerse atractivos para los animales que se alimentan de ellos, pero no antes de que las semillas estén desarrolladas. La maduración es el proceso por el que los frutos pasan de su periodo de desarrollo a estar disponibles para ser aprovechados por los animales. Durante la maduración de los frutos carnosos, las paredes de las células parenquimáticas modifican sus propiedades mecánicas y reducen la adhesión celular. En estas modificaciones de la pared celular participan enzimas degradativas, que producen una despolimerización de glicanos, solubilización y degradación de pectinas. Además, la clorofila se degrada y se sintetizan nuevos pigmentos responsables del color del fruto (rojos, ocres, naranjas, etcétera). Hay también un proceso de conversión de almidón y ácidos orgánicos en otros azúcares.
Hay frutos en los que este proceso de maduración es muy rápido e incrementan enormemente su tasa de respiración; a estos frutos se les llama climatéricos y al periodo climaterio. Frutos climatéricos son, por ejemplo, el tomate, la pera, la manzana y los aguacates. Los frutos no climatéricos tienen una maduración progresiva, como las uvas, la naranja o la fresa. Tras el climaterio, se alcanza el periodo de madurez, que rápidamente lleva a un proceso de senescencia.
Dispersión de Semillas
El fruto, además de proteger a las semillas durante su desarrollo, debe contribuir a su diseminación, ya sea porque las dispersa o porque se desprenden junto con ellas de la planta madre. La diseminación de las semillas es de particular importancia en las plantas para evitar que los descendientes de cada individuo permanezcan cercanos entre sí y de la planta madre, lo que incrementaría fuertemente la competencia entre ellos por recursos. Los frutos presentan diferentes estrategias de dispersión:
- Anemocoria (por el viento): Estos frutos suelen ser ligeros y tener estructuras como alas o pelos que les facilitan ser llevados por el viento, como el fruto del arce.
- Zoocoria (por animales): Aprovechan a los animales de dos modos diferentes:
- Epizoocoros: Se sujetan o enganchan al pelaje o plumas de los animales mediante ganchos o pelos, como los abrojos o los arrancamoños.
- Endozoocoros: Los animales comen los frutos y con los jugos del aparato digestivo deshacen las cubiertas, expulsando las semillas sin daño junto con las heces, listas para germinar. Para atraer a los animales, estos frutos suelen tener colores llamativos, ser carnosos y jugosos.
- Hidrocoria (por el agua): Algunos frutos de plantas ligadas a hábitats acuáticos se dispersan gracias al agua, como el coco.
- Autocoria (por mecanismos propios): Tienen mecanismos para abrirse y expulsar las semillas, como las legumbres.
Existen especies denominadas «polícoras», cuyos frutos son dispersados por más de un agente o vector.
Clasificación Culinaria y Nutricional de las Frutas
Además de las clasificaciones botánicas, las frutas se agrupan a menudo según sus características culinarias o nutricionales:
Frutas Tropicales
Tal como lo indica su nombre, este tipo de frutas son originarias de zonas con clima tropical, ya que para crecer tienen que ser cultivadas en ambientes con este tipo de condiciones meteorológicas. También denominadas frutas exóticas en países que no son productores de esta variedad, las frutas tropicales son ricas en antioxidantes y carotenos, ayudan a disminuir los niveles de colesterol, favorecen la digestión, aportan saciedad, son altamente refrescantes y en verano son un aliado perfecto para evitar la deshidratación. Contienen vitamina A y C en importantes cantidades, así como magnesio, hierro, ácido fólico, fósforo y potasio.
Algunos ejemplos incluyen:
- Fruta de la pasión: Conocida también como pasionaria o maracujá, su sabor es dulce y exótico.
- Durián: Proveniente del sudeste Asiático, esta fruta cuya cáscara está cubierta por pinchos se caracteriza por un sabor dulce muy intenso y una textura muy particular.
- Kiwano: De color amarillo anaranjado, también es conocida como pepino o melón africano.
- Carambola: Lo que distingue a esta fruta es su forma, similar a la de una estrella. Es recomendable consumirla cuando está bien madura, ya que de lo contrario su sabor es bastante ácido.
- Fruta del dragón: Popularmente conocida como pitaya, su color rosa-rojo intenso y las escamas de su cáscara llaman la atención.
- Chirimoya: Proveniente de Perú y Ecuador, esta fruta se caracteriza por tener un sabor a banana y piña al mismo tiempo.
- Lichi: Originaria de China, esta pequeña fruta tropical tiene un sabor muy similar al de la cereza.
- Papaya: Esta fruta tropical muy similar al mango contiene papaína, una enzima que favorece la digestión de proteínas, y por eso es muy recomendada para quienes tienen problemas digestivos.
Frutos Secos (Comestibles)
Los frutos secos, en el sentido alimentario, forman parte de los alimentos que deberíamos consumir a diario, ya que sus propiedades nutricionales son ideales para mantener un estado físico saludable. Los pistachos, por ejemplo, aportan fibras en importantes cantidades, haciéndolos ideales para combatir problemas de estreñimiento intestinal. En esta categoría se incluyen alimentos como la almendra, la avellana, la castaña, la macadamia o el maní.
Frutas Cítricas
Las frutas cítricas se caracterizan por su gran aporte de vitamina C. Entre las frutas cítricas más conocidas encontramos el limón, la naranja, la mandarina, el pomelo y la clementina, entre otras.
Frutas Ácidas y Semiácidas
Las frutas ácidas y semiácidas se caracterizan por ayudar a reducir el colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico. Entre las frutas ácidas más conocidas encontramos al kiwi, la manzana, la piña o la naranja.
Frutas Neutras
Las frutas neutras son ricas en proteínas, oligoelementos, vitaminas y sales minerales, elementos fundamentales para nuestro sistema inmunológico y muscular. En esta clasificación encontramos principalmente al coco, al aguacate y a la aceituna.
Frutas Dulces
La mayor parte de las frutas pueden ser catalogadas como fruta dulce. Su particularidad es que no contienen ácidos, pero sí una gran cantidad de vitaminas, principalmente A, C y D.
Frutos Rojos
Los frutos rojos se caracterizan por ser una fuente de nutrientes muy saludables para nuestro cuerpo. Aportan vitaminas y su consumo es ideal para incorporar sus beneficios antioxidantes.
Clasificación de Árboles Frutales
Los árboles frutales se clasifican en función de los frutos que producen:
- Árboles de frutos tiernos y hueso en su interior: Producen frutos carnosos con semillas dentro de un hueso duro.
- Árboles de frutos tiernos y pepita en su interior: Producen frutos carnosos con semillas dentro de un endocarpio coriáceo.
- Árboles de frutos tiernos considerados exóticos.
- Árboles de frutos secos: Se distinguen de los demás ya que producen frutos que están encerrados en una cáscara.
Si bien es recomendable consumir la fruta lo más fresca posible, especialmente para que conserve todos sus nutrientes, la mejor manera de conservarla es fuera de la nevera, en un lugar seco, fresco y lejos de la luz solar.
