¿Sabes cuál es el estado de salud financiera de tu empresa? ¿Tienes claro cómo analizar el patrimonio de tu negocio? Si tu respuesta es no, este artículo es justo lo que necesitas. Cualquier entidad que tenga una actividad económica realiza operaciones constantemente: pago de nóminas, venta de mercancías, abono de facturas, cobro por servicios o acceso a financiación, por ejemplo. Para evaluar todas estas operaciones y conocer su impacto en la salud financiera de la organización, se confecciona periódicamente un documento, denominado balance general o de situación. En él se detalla de qué manera los administradores están utilizando los recursos de la empresa.
De los cuatro estados financieros esenciales que se utilizan para comprender el rendimiento de una empresa, podría decirse que el más importante es el estado de situación financiera. Así pues, cualquier entidad requiere de información financiera que indique con detalle la situación que guardan sus recursos, deudas y patrimonio, a una fecha determinada, como consecuencias de todas las operaciones realizadas hasta entonces. Esta necesidad la satisface un estado financiero en particular: el estado de situación financiera o balance general.
¿Qué es el Balance General o Estado de Situación Financiera?
El estado de situación financiera, conocido también como Balance general, es un estado financiero básico que muestra los montos del activo, del pasivo y del capital de un negocio en una fecha específica. Es un documento que muestra la situación financiera de la entidad a una fecha determinada. El balance general, también conocido como estado de situación financiera o estado de posición financiera, es un estado financiero básico que refleja, en términos monetarios, la relación que guardan los bienes y derechos de una entidad económica, respecto de sus obligaciones con terceros y de la inversión de los socios, accionistas o patrocinadores a una fecha determinada.
Este documento es una «fotografía» que refleja la situación financiera y contable de una empresa en un momento específico, desglosando sus activos, pasivos y patrimonio neto. El balance general o estado de situación financiera indica los activos, los pasivos y el capital de una empresa. Hay que tener en cuenta que las cifras que lo integran son una foto fija, el saldo existente a una fecha determinada en cada una de las partidas que lo componen. Por esta razón, el balance general forma parte de los estados financieros llamados estáticos.
Es importante recordar que el balance general refleja el rendimiento de la empresa en un momento específico. Esto significa que, si bien es un buen indicador del rendimiento anterior y actual, no es necesariamente una base adecuada para proyectar el rendimiento futuro.
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La Ecuación Contable Básica
Este esquema ilustra la ecuación contable básica que es Activo = Pasivo + Capital. La estructura del balance de situación sigue esta fórmula fundamental. La razón principal por la que el estado de situación financiera también se llama balance general es sencilla: todos los cálculos deben estar en equilibrio. Para calcular el valor de los activos de una empresa, debes asegurarte de que sean iguales a los pasivos y al capital contable tras su emisión. Es de mencionarse que estos recursos tuvieron un origen, es decir, fueron obtenidos mediante aportaciones hechas por los propietarios de la entidad o fueron obtenidos a través de endeudarse con personas ajenas a ella.
Componentes del Balance General
Las secciones en las que se divide el balance general, de acuerdo con la NIF A-5, son: activo, pasivo y capital contable o patrimonio contable. Por otra parte, el pasivo y el patrimonio neto ofrecen información sobre cómo se financia el activo de la compañía. A continuación, se presenta un desglose de cada componente:
Activo
El activo representa los recursos que un negocio posee o puede explotar de algún modo, y en los cuales invierte para obtener un beneficio futuro por medio de su venta, consumo o utilización en el curso de las operaciones de la organización. El activo está constituido por bienes y derechos. Los primeros se refieren a cosas tangibles como la maquinaria, el mobiliario, los equipos informáticos, los materiales o los inmuebles (conocido como activo fijo). Y también los intangibles como, por ejemplo, una patente de marca, licencias de software o su fondo de comercio, en su caso.
Clasificación del Activo
Actualmente, la NIF A-5 obliga a presentar el activo en circulante o corto plazo y en no circulante o largo plazo (clasificación que ya se venía empleando). Los activos se dividen por circulantes y fijos, activos que pueden ser convertidos en dinero en efectivo, según el periodo máximo de 12 meses, a partir de la fecha en que se realiza el balance general.
- Activo Corriente: Incluye los bienes y derechos que la empresa prevé convertir en efectivo en el corto plazo, generalmente en menos de un año. Dentro de los activos circulantes se encuentra el valor de tu inventario y otros bienes, como el valor de tu caja, tus cuentas por cobrar, dinero en efectivo, bonos y acciones, provisiones, gastos pagados de forma anticipada (como pólizas de seguro o la renta de algún bien).
- Activo No Corriente: Refleja los activos a largo plazo, es decir, elementos de carácter más permanente que no se espera convertir en efectivo en el corto plazo. En los activos fijos se enlistan aspectos como el valor de bienes que pueden contemplar el terreno donde se localiza tu empresa, el valor de la construcción, tus equipos de cómputo y oficina, softwares, tipo de maquinaria, entre otros. Aunque en la lista solo incluimos los bienes tangibles, también caben en esta categoría aquellos que no lo son, por ejemplo, tus patentes, licencias, marcas registradas, uso de derechos de autor o el valor de tu propia marca.
Pasivo
El pasivo representa las deudas y obligaciones de una organización, es decir, las fuentes externas de recursos financieros. Son los intereses que los acreedores tienen sobre los activos de la empresa. El pasivo detalla sus obligaciones y deudas que la empresa debe pagar en el futuro, como préstamos, cuentas por pagar, salarios pendientes y obligaciones fiscales. Los pasivos registran las deudas de la empresa, tales como obligaciones de nómina, impuestos y cualquier tipo de deuda.
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Clasificación del Pasivo
Los pasivos se clasifican como corrientes o no corrientes, según su fecha de vencimiento. Esta sección engloba las deudas que la empresa contrae y se dividen en pasivo circulante y pasivos a largo plazo.
- Pasivo Corriente: Abarca las deudas y obligaciones a corto plazo, que deben pagarse en un año o menos. Tal como su nombre lo señala, este representa una obligación a corto plazo (como los títulos a pagar a corto plazo, gastos vencidos y cuentas por pagar), la cual se mantendrá en constante rotación.
- Pasivo No Corriente: Comprende las deudas y obligaciones a largo plazo, como préstamos bancarios o bonos emitidos. Estos son aquellos cuyo saldo podrás diferir en un lapso mayor a un año (incluye el pago de hipoteca, bonos por pagar, entre otras deudas adquiridas).
Capital Contable o Patrimonio Neto
El concepto capital contable es utilizado para las entidades lucrativas; en cambio, para las no lucrativas se usa patrimonio contable. Sin embargo, para ambos tipos de entidades, éstos son conceptos similares. El capital contable refleja los conceptos relativos a las aportaciones, utilidades y pérdidas que los socios tienen en su carácter de dueños de la entidad. Al igual que el pasivo, es una fuente de recursos, pero interna.
El patrimonio neto es la diferencia entre el activo y el pasivo, y representa el valor que pertenece a los propietarios o accionistas de la empresa. En términos más sencillos, el capital contable equivale a los activos menos los pasivos. Es la parte de la empresa que es propiedad absoluta. La diferencia entre uno y otro radica en que el patrimonio neto está constituido por los fondos propios de la entidad: capital (aportaciones de sus socios, accionistas o partícipes), reservas, resultados de la actividad no distribuidos, etc.). En resumen, para conocer cuál es el total del capital propio de la empresa, el balance general debe contabilizar los ingresos netos que generó la compañía durante el periodo a medir.
Características y Elaboración
Todos los estados financieros deben tener un encabezado que indique el nombre de la compañía, el nombre del estado financiero que se presenta y la fecha o el periodo a que se refiere. En el encabezado del documento se debe incluir mínimo: Nombre de la entidad, régimen mercantil (S.A), nombre del informe, fecha de emisión, tipo de moneda utilizada.
La mayoría de las empresas preparan un balance general al final de un ejercicio contable; sin embargo, puede elaborarse en forma trimestral (sobre todo para las entidades que cotizan en bolsa), mensual o de acuerdo con los requerimientos específicos de las empresas. Lógicamente, esos saldos pueden sufrir aumentos o disminuciones a lo largo del tiempo, debido a las transacciones económicas efectuadas por la entidad. Las cifras que lo integran son acumulativas, es decir, cuentan con saldos al inicio del periodo contable, que se modifican con aumentos o disminuciones a lo largo de dicho periodo, debido a las transacciones económicas efectuadas por la entidad a una fecha determinada.
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La presentación en forma de cuenta obedece a la fórmula A = P + C, la cual, como ya hemos señalado, es conocida también como fórmula del balance. En las columnas destinadas para el registro de cantidades (saldo de las cuentas) sólo debe incluir las cantidades correspondientes. Evite incluir el signo de pesos ($) al anotar los saldos.
El orden de elaboración de los estados financieros es muy importante puesto que dichos reportes se relacionan entre sí. Como se puede observar, el último renglón del Estado de Resultados (utilidad neta) se transfiere al Estado de cambios en el capital contable (ECCC). El saldo final del ECCC (Capital contable total), se transfiere al Balance general. En el Estado de flujos de efectivo se determina el saldo final de efectivo (dinero) y este monto está incluido en el Balance general.
Tabla resumen de componentes del Balance General
| Componente | Descripción | Ejemplos |
|---|---|---|
| Activo | Recursos controlados por la entidad de los que se esperan beneficios económicos futuros. | Efectivo, cuentas por cobrar, inventario, inversiones, terreno, edificios, maquinaria, patentes, marcas. |
| Activo Corriente | Bienes y derechos que se prevé convertir en efectivo en menos de un año. | Valor de caja, cuentas por cobrar, dinero en efectivo, bonos y acciones, inventario, gastos pagados anticipadamente. |
| Activo No Corriente | Activos a largo plazo, de carácter más permanente, no se espera convertir en efectivo en el corto plazo. | Terreno, construcciones, equipos de cómputo y oficina, maquinaria, patentes, licencias, marcas registradas. |
| Pasivo | Deudas y obligaciones de la organización con terceros. Fuentes externas de recursos financieros. | Préstamos, cuentas por pagar, salarios pendientes, obligaciones fiscales. |
| Pasivo Corriente | Deudas y obligaciones a corto plazo, a pagar en un año o menos. | Títulos a pagar a corto plazo, gastos vencidos, cuentas por pagar. |
| Pasivo No Corriente | Deudas y obligaciones a largo plazo, cuyo saldo se puede diferir en más de un año. | Pago de hipoteca, bonos por pagar, otras deudas adquiridas a largo plazo. |
| Patrimonio Neto | Diferencia entre el activo y el pasivo; recursos propios de la empresa. Valor que pertenece a los propietarios. | Capital social (aportaciones de socios), reservas, resultados del ejercicio (utilidades o pérdidas no distribuidas). |
Importancia y Análisis del Balance General
Tal es su importancia que la presentación anual del balance de situación en el Registro Mercantil es una obligación legal para todas las empresas. Por ejemplo, imagina que tienes participación accionaria en una empresa. La mejor manera de darte cuenta de qué tan buena está resultando tu inversión en dicha compañía, es analizando con detenimiento los estados financieros básicos que ha generado.
A través del balance de situación, los gerentes pueden analizar su estructura de activos y deudas, evaluar la fortaleza financiera y anticiparse para realizar ajustes. Ya sea para la revisión interna por parte de los directivos, los accionistas o los empleados, estos estados ofrecen, en última instancia, información sobre la situación financiera de la empresa. En el caso de revisiones externas, el estado ofrece claridad sobre cómo la empresa utiliza sus recursos, el origen de su financiamiento, el nivel de riesgo que conlleva y la liquidez de sus activos.
En cualquier caso, realizar este ejercicio periódicamente es fundamental, entre otras razones, porque su análisis aporta información esencial sobre liquidez y solvencia, pero también permite conocer al detalle, por ejemplo, cuánto dinero es propio y cuánto deben los proveedores o se debe a los acreedores, o qué cantidad de dinero se ha invertido y en qué capítulos.
Un concepto clave en el análisis es el fondo de maniobra, que es la diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente, operación que da lugar a los recursos disponibles para seguir operando después de pagar las deudas más urgentes. En líneas generales, un fondo de maniobra positivo refleja estabilidad y liquidez; uno negativo, en cambio, indica posibles dificultades para cumplir con las obligaciones de corto plazo.
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