Muchos se preguntan si es bíblico que el pastor tenga un salario o si hay provecho alguno en ello. A menudo, debido a abusos que se han dado en este respecto, surgen ideas o concepciones equivocadas. Hay mucho mal entendido, muchas dudas, muchas opiniones y debates. Sin embargo, como siempre, la fuente de la verdad está en las Escrituras. Debemos acudir a la Palabra de Dios para tener luz y claridad. Por todo esto, acudimos al Dr. Josías Grauman, Director de The Master´s Seminary en español, para que nos ayudara a entender este tema a la luz de las Escrituras.
¿Es Pecaminoso que el Pastor Reciba un Salario?
La pregunta surge del gran problema que vemos hoy en día de los falsos maestros que predican la prosperidad, y se hacen ricos comerciando la Biblia. Dios aborrece esto. El pastor no debe ser codicioso de ganancias deshonestas, 1 Tim 3, ni tomar la piedad como fuente de ganancia, 1 Tim 6. Y creo que esto hace que ciertos hermanos vayan al otro extremo y dicen que es pecaminoso que el pastor reciba un salario. Pero a mí, me parece que hacerse rico y recibir un salario honesto son cosas muy diferentes. Sin embargo, como siempre cuando tenemos una pregunta, en vez de dar opiniones, la primera idea que debe venir a nuestras mentes es: Qué dice las Escrituras. Qué dice Dios.
El Fundamento Bíblico del Sostén Pastoral
El pasaje que más claramente habla del tema se encuentra en 1 Cor 9. En 1 Cor 9:13-14 Pablo dice: “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?”. Es muy claro. Dios ordenó que los que trabajan en el evangelio, deben recibir ayuda financiera. En base a 1 Cor 9, no es pecaminoso que el pastor reciba un salario. Obvio, habrá pastores laicos que deciden no hacerlo por diversas razones. Pablo mismo se privó de este derecho, teniendo un llamado único en establecer el fundamento de la iglesia. Pero Pablo nos dijo que la instrucción divina es que la iglesia ayude a sus pastores.
Han surgido varios grupos que enseñan que el pastor o trabajador de tiempo completo no debe recibir ningún salario. Sin embargo, la Biblia misma es muy clara en cuanto al salario del pastor. Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar, les dijo que no llevaran nada consigo, porque el trabajador es digno de su salario (Lucas 10:7 y Mateo 10:10). Jesús mismo vivía sostenido por las ofrendas de otros (Lucas 8:1-3). Este mismo principio se repite vez tras vez en el Nuevo Testamento. Pablo declaró en 1 Corintios 9:14: Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Si leemos el contexto de este verso, queda claro que él se refiere aquí al sostén económico.
Igualmente, en Gálatas 6:6 dice: El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. La tarea principal del pastor es enseñar al pueblo, y aquí queda claro que la congregación tiene la responsabilidad de compartir toda cosa buena con su pastor. También se puede considerar 1 Timoteo 5:17-18, donde la palabra "honor" también tiene el significado de "salario". Las Escrituras dicen 1Ti 5:17 «Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario». Queda claro, entonces, que las congregaciones bíblicas tienen la responsabilidad de apoyar económicamente a su pastor.
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El "Asalariado" en Juan 10: Una Cuestión de Motivación
El pasaje en cuestión dice: Jn. 10:11-14 «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen».
Dicho sea de paso que, cuando Jesús habla del asalariado (Juan 10:12-13) no se dirige al sostén de la persona (recuerde que él mismo fue sostenido por otros), sino a la motivación de la persona. El asalariado que Jesús menciona es la persona que ministra motivado por el dinero, no por el llamado. La disposición valiente y consagrada del pastor, no era por amor al dinero de un salario, sino por amor a las ovejas.
La Importancia de un Salario Adecuado para el Ministerio
De hecho, pienso que uno de los factores que debilita la iglesia hispana en particular, es que muchas iglesias no pagan a sus pastores, y esto no les es provechoso. Pablo dice en 1 Tim 5:17-18 “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. 18Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.” Entonces, pagamos a los pastores, en particular los que enseñan, para que puedan hacerlo bien. Esto nos conviene. Esto nos es provechoso. Si el pastor tiene que buscar un trabajo secular, e invierte 40 o 50 horas a la semana en esto, ¿cuánto tiempo le queda para orar por la grey? ¿Cuánto tiempo le queda para aconsejar, y visitar enfermos, cuánto tiempo tiene para estudiar el texto bíblico y preparar el sermón, para así alimentar al rebaño? No tanto.
Otro pasaje que nos habla de este principio, aunque el contexto es muy diferente, es Heb 13:17. Dice: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” El punto es esto, si el pastor se queja de la forma que la iglesia le trata... pues va a orar por la grey, pero con oraciones imprecatorias, en vez de disfrutar orar por su congregación, como debe de ser.
La perspectiva bíblica no es que el pastor es un trabajador como cualquier otro, que simplemente escoge el ministerio entre muchas otras alternativas para su carrera. El ministerio es un llamado, y el sostén económico de la iglesia permite al pastor responder plenamente al llamado y dedicarse a cumplirlo. No es un trabajo común y corriente, ni es el pastor simplemente un empleado de la iglesia. El llamado es primero.
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¿Cuánto es un Salario Apropiado? Evitando la Codicia y la Pobreza Extrema
Debo hacer una aclaración. Cuando hablo de recibir un salario, no estoy hablando de tener un coche del año, y casa nueva y todo en exceso. Sin embargo, sí hablo de tener algo honesto. ¿Cuánto debe ganar el pastor, o mejor aún, cuando es que se llega a comerciar la Palabra de Dios? Me viene a la mente las palabras de Proverbios: “No me des pobreza ni riquezas.” Entonces, debemos evitar estos extremos. Es imposible, sin embargo, decir una cantidad, porque rico y pobre son términos muy subjetivos. Pagar renta en Los Ángeles y pagar renta en San Salvador son cosas muy distintas. Por eso, creo que el mejor consejo sería que el pastor reciba un salario que concuerda con el salario promedio de la congregación. Digo esto en base a la comparación que Pablo mismo hizo en 1 Cor 9. Los levitas vivían como el resto del pueblo.
Entonces, el pastor no tiene que tomar un voto de pobreza. Ya vimos que esto no aprovecha. Pero si se hace rico por medio de las ofrendas de los hermanos, esto es pecaminoso y serio. El que hace esto es un falso maestro no calificado para el ministerio. 2 Cor 2:17, “Pues no somos como muchos, que medran falsificando (comerciando) la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.” Es decir, no cobramos a la gente por escuchar el evangelio. Predicamos, y si de corazón alguien da una ofrenda, esa ofrenda se usa para sostener al ministerio.
El ministerio no es para enriquecerse. 1 Pedro 5:2 lo aclara; note que el verso no dice que el pastor o anciano no debe recibir dinero, sino que no debe ser avaro o trabajar motivado por las riquezas. Un principio útil es que el pastor debe vivir más o menos al nivel de su congregación, o de las personas dentro de su congregación que tengan su mismo nivel de preparación académica. Si la congregación le paga menos al pastor de lo que gana el miembro promedio (suponiendo una congregación de suficiente tamaño), los miembros no están compartiendo con su pastor como lo enseña Gálatas 6:6. En cambio, si él gana mucho más que la congregación, el pastor corre el peligro de convertir el ministerio en una forma de enriquecimiento personal y ser un asalariado.
La Biblia establece un camino intermedio entre la miseria y la opulencia: “No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios” (Pr. 30.8-9). Cuando Jesús dijo: “Bienaventurados vosotros los pobres” (Lucas 6:20), quiso decir: Dios va a mostrarse especialmente valioso y de gran alcance para los pobres que confían en él, no a los pobres que no conocen al Señor (“Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Sería un error asumir que todos los pobres son humildes o generosos. Pero también sería un error pensar que la Biblia trata a la riqueza y la pobreza como igualmente peligrosas espiritualmente. Las riquezas son más peligrosas. Acumular dinero y comprar mucho más de lo que se necesita no hace que Cristo luzca su grandeza. Hace que las cosas parezcan gran cosa. Hay una razón por la cual Pablo dijo: “Porque nada hemos traído a este mundo, y no podemos sacar nada del mundo.
El Ejemplo de John Piper: Desprendimiento y Sostenimiento Ministerial
No puedo decir que me relaciono mucho con los informes sobre los altos salarios de algunos pastores y la construcción de sus mansiones sofisticadas. Pero las conversaciones sobre el dinero y el ministerio pueden ser igual de torpes y frustrantes en el otro extremo de la escala salarial. Para los pastores que sobreviven mientras trabajan en dos empleos, y para las iglesias que luchan por cumplir con sus obligaciones, el dinero restringe las relaciones y estrecha la fe.
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John Piper podría haber vivido holgadamente de las regalías de sus libros y de los honorarios de sus disertaciones. Él eligió vivir más como un pastor común a lo largo de más de 30 años en la Iglesia Bethlehem Baptist en Minneapolis. Cuando comenzó su ministerio como pastor en Bethlehem, nunca había pasado por su mente que iba a producir una gran cantidad de ingresos por escribir. Recibió modestos honorarios de cien o doscientos dólares por bodas y funerales. Los aceptó con agradecimiento. Él pensaba que, si era fiel, los ingresos aumentarían, y tarde o temprano iba a hacer más de lo que necesitaba. Por lo tanto, él creía desde el principio que debía saber planificar para regular la acumulación de tesoros en la tierra. De lo contrario, poco a poco podría llegar a creer que sus deseos eran sus necesidades, y los gastos se expandirían, como siempre lo hacen, para alcanzar los ingresos. Así que Noël y él desde el principio pusieron en marcha un “diezmo gradual”.
Con las ventas exitosas de Desiring God (Sed de Dios) en 1987, John Piper vio que podía haber un ingreso sustancial de los escritos y las conferencias. Decidió entonces que no debía reservar ese dinero para él, sino canalizarlo hacia el ministerio. Nunca dudó que el Señor les proporcionaría un sueldo que sería suficiente para sus familias. Así que no vio ninguna razón para quedarse con el dinero que entraba por libros y conferencias. Al principio pensó que podía hacer esto simplemente mediante la canalización de las regalías a la iglesia, pero pronto se dio cuenta que esto tenía implicaciones fiscales. Dado que estas regalías estaban técnicamente bajo su control como propietario del copyright, darlo todo a la iglesia le hacía responsable del impuesto sobre la renta.
Así que crearon una fundación. La Fundación Desiring God (Deseando a Dios, en español) es ahora dueña de todos los derechos de autor de sus libros y de la propiedad intelectual, y recibe y distribuye todo el ingreso. Él no tiene acceso al dinero en absoluto. John Piper participa en el consejo de la fundación con su esposa y otras cinco personas. Este consejo salvaguarda los objetivos de la fundación, y toma las decisiones sobre a qué ministerios deben ser entregados los ingresos. Además, tomaron la decisión de que todos los honorarios irían a los ministerios que representan, no a ellos mismos. Así fue en la iglesia mientras él fue pastor y ahora es así en Desiring God. Mientras fue pastor en Bethlehem, nunca recibió ingresos desde Desiring God. Así que durante los últimos 25 años más o menos, han vivido con un flujo continuo de ingresos. Sigue siendo así, ya que ahora recibe pago de Desiring God. Nunca ha pasado una grave necesidad. Nada de esto se ha sentido como un sacrificio. Se ve a sí mismo como muy rico de acuerdo a los estándares del mundo.
La pregunta de por qué un pastor de una iglesia creciente y próspera no debería ganar más dinero como recompensa por su duro trabajo y como incentivo para permanecer en el lugar, es respondida por Piper diciendo que nunca sintió que él era un privilegio para la iglesia, sino que ella lo era para él. Estar en Bethlehem era un don, todo un regalo. Pensar que soy tan valioso que me merezco los beneficios que provienen de mi ministerio es ajeno al Espíritu de Cristo. Él vino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Su pregunta es: ¿por qué un pastor quiere hacerse rico? Ese “trabajo duro” que mencionaste es un trabajo para el avance de la misión de Cristo y el bien de la iglesia. Y cada pastor sabe que aun si “he trabajado más que todos ellos, no fui yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15:10). Y grandes olas de esta gracia rompen sobre nosotros provenientes de las oraciones y la colaboración de la gente en nuestra iglesia. No solo eso, sino que mientras John Piper estaba predicando fuera y escribiendo, su equipo lo estaba cubriendo en muchas maneras. Esa inversión de tiempo podría haberse enfocado más directamente en la iglesia. No fue así. Nunca pensó: ellos me deben. No le debían. Él les debía a ellos.
Nunca sintió que su iglesia no pudo o no quiso cubrir adecuadamente las necesidades de su familia: 25.000 dólares al año era más de lo que necesitaba en 1980, y cuando su sueldo alcanzó los 100.000 dólares por primera vez en su último año en Belén, era más de lo que necesitaba. Él no asume que este sea el caso para todos los pastores. Por eso es que no dice que las estrategias que ha utilizado se deban aplicar para todos. Hay todo tipo de situaciones que podrían garantizar ganancias e ingresos sostenibles a un pastor, además del de su ministerio en la iglesia. Pablo hacía tiendas. Pero seamos cuidadosos en este punto. El objetivo de Pablo era, como él decía, excepcional. El trabajador es digno de su salario. El objetivo de Pablo no era hacerse rico con la fabricación de tiendas y renunciar a los ingresos de la iglesia, como si esa pequeña abnegación fuera una justificación para hacer millones en regalías por las tiendas. Su objetivo era evitar toda apariencia de querer hacerse rico en el ministerio. Pablo temía dar la más mínima impresión de que su vida de trabajo era un “pretexto para la avaricia” (1 Tesalonicenses 2:5). La forma de pensar de Pablo no era que tenía “derecho” a hacerse de su “ingreso ganado con tanto esfuerzo”.
La Realidad del Salario Pastoral en Colombia y Formación Ministerial
En Colombia, hay 6.725 sacerdotes ordenados. Además, hay 600 diáconos permanentes. La Conferencia Episcopal de Colombia ha identificado que el número de seminaristas ha disminuido considerablemente, pasando de 6.000 en los años 90 a 2.400 en 2020. Las diferencias salariales entre sacerdotes católicos y pastores de otras denominaciones religiosas en Colombia reflejan las distintas estructuras financieras y organizativas de cada grupo. El salario base de un sacerdote en el país equivale al salario mínimo legal vigente, que en 2025 asciende a $1.423.000. Sin embargo, la cifra puede variar dependiendo de la jerarquía eclesiástica y la capacidad económica de la parroquia. Los sacerdotes ganan un salario mínimo.
Según datos de plataformas como Tusalario.com, el sueldo de los llamados “profesionales religiosos” oscilan entre $2.646.550 y $12.652.994 mensuales. Dicho rango incluye diversas figuras religiosas, y los ingresos específicos de los pastores dependen de factores como el tamaño de la congregación, la denominación a la que pertenecen y las políticas financieras de cada iglesia. Algunos pastores son empleados asalariados de las iglesias, mientras que otros dependen de donaciones o ingresos variables.
A continuación, se presenta una tabla comparativa de los salarios estimados para profesionales religiosos en Colombia:
| Tipo de Profesional Religioso | Salario Mensual Estimado (COP) | Notas |
|---|---|---|
| Sacerdote Católico (base) | $1.423.000 (Salario Mínimo Legal Vigente 2025) | Varía según jerarquía y capacidad parroquial |
| Profesionales Religiosos (incluye pastores) | $2.646.550 - $12.652.994 | Depende de la congregación, denominación y políticas de la iglesia |
Formación y Requisitos para el Ministerio Pastoral y Sacerdotal
El camino para convertirse en pastor varía según la denominación cristiana, pero generalmente incluye formación académica, preparación espiritual y experiencia práctica. Los estudios formales suelen abarcar áreas como teología, análisis bíblico y ministerio pastoral, incluyendo temas como liderazgo y administración eclesiástica. Por ejemplo, el Bachillerato en Teología ofrecido por STN Perú incluye cursos como Pentateuco, Historia de la Iglesia en América Latina y Práctica Pastoral Supervisada. Además, los aspirantes deben pasar por un proceso de discernimiento vocacional y adquirir experiencia en comunidades religiosas. Figuras como Alberto Rodríguez, exfutbolista del Junior de Barranquilla, se han convertido en pastores.
Por otro lado, el proceso para convertirse en sacerdote en Colombia implica un compromiso profundo con la fe y una formación rigurosa en seminarios. El Seminario Nacional Cristo Sacerdote, ubicado en La Ceja, Antioquia, es una de las instituciones que prepara a futuros sacerdotes. Según datos de la institución, los aspirantes deben cumplir requisitos como:
- Haber terminado el bachillerato,
- Tener al menos 18 años,
- Estar afiliados al sistema de salud
- Haber definido su situación militar.
El proceso de admisión incluye:
- Un acompañamiento vocacional.
- Una convivencia de aspirantes.
- La presentación de documentos como certificados médicos.
- Pruebas psicológicas.
- Cartas de recomendación.
Para ingresar a la etapa de teología, es necesario contar con el respaldo de una diócesis. Además, los candidatos mayores de 30 años de edad deben estar vinculados a una diócesis y ser presentados por un obispo. Aquellos que hayan pertenecido a otro seminario o comunidad religiosa deben proporcionar un informe confidencial sobre su experiencia previa. El seminario también exige que los estudiantes lleven elementos personales, como ropa adecuada para el clima frío de La Ceja, artículos de aseo y libros fundamentales como la Biblia y el Catecismo de la Iglesia católica.
En términos económicos, la matrícula anual en el Seminario Nacional Cristo Sacerdote tiene un costo de $650.000, que incluye una póliza contra accidentes. La pensión mensual asciende a $580.000 durante diez meses del año, según datos de 2023. Los estudiantes reciben una habitación individual, pero deben cubrir sus propios gastos personales.
En Colombia existen más de 11.000 iglesias registradas en el Ministerio del Interior. Este número incluye una variedad de denominaciones cristianas, incluyendo iglesias católicas, protestantes y otras iglesias evangélicas. Para quienes sienten el llamado a la vocación sacerdotal en Bogotá, la Iglesia Católica ofrece múltiples alternativas de orientación y acompañamiento espiritual:
- La Vicaría San Pedro, localizada en la calle 131A No. 52A - 35, también brinda orientación vocacional.
- La Vicaría de San José, localizada en la carrera 12 No. 71-20, en el barrio Los Alcázares, está disponible a través del teléfono 601 467 47 39, extensión 115, y el celular 314 697 50 89.
- Además de las vicarías, quienes deseen profundizar en su discernimiento vocacional pueden acudir a los seminarios de la ciudad. El Seminario Conciliar de San José, ubicado en la carrera 7 No.
- El Seminario Redemptoris Mater, localizado en la diagonal 6 #7A-60 Este, en el barrio Los Laches.
Consejos Financieros para Pastores Jóvenes
¿Cómo aconsejaría a pastores jóvenes con respecto a sus finanzas a medida que comienzan a ser invitados a hablar en conferencias y a escribir libros? Hable con los ancianos acerca de todas estas cosas. Sírvales el tiempo suficiente y sea lo suficientemente humilde de tal manera que ellos sepan que usted se preocupa por la iglesia y que no está solamente usando la iglesia para su promoción profesional. Establezca un grupo administrativo entre ellos (no desde el exterior) a quien rendir información sobre todos sus honorarios y otros ingresos fuera de la iglesia. Llegue a un acuerdo con ellos sobre lo que es apropiado que usted retenga y sobre qué recibirá la iglesia. Planee vivir del salario de la iglesia tan pronto como sea posible. Satúrese a usted mismo con las palabras del Nuevo Testamento sobre el dinero. Usted se encontrará más a menudo convicto que confirmado en su abundancia occidental. Disfrute de los dones de Dios, disfrutando de Dios en ellos y a través de ellos. Sepa que nunca resolverá esto completamente.
También debemos mencionar que hay muchos pastores cuyas congregaciones son incapaces de sostenerlos, y que tienen que trabajar secularmente para sostener a sus familias. Esto es digno de respeto, y el apóstol Pablo hizo lo mismo cuando le era necesario.
