A finales de enero de 2015, Cuba y Estados Unidos iniciaron conversaciones para restablecer sus vínculos diplomáticos y continuar con el largo proceso hacia la normalización de sus relaciones.
La política seguida por Washington hacia Cuba desde 1959 responde a sus intereses nacionales, pero también al contexto regional y mundial. Para ese momento, el cúmulo de acciones que lesionaron sus vínculos económicos, comerciales y financieros, así como políticos y diplomáticos, había llegado a su clímax. En abril de 1961, aunque disfrazado, Estados Unidos atacó militarmente a Cuba con el propósito de invadirlo, pero fracasó. El 3 de febrero de 1962 el gobierno estadounidense decretó de manera formal un “embargo” contra Cuba, aunque en realidad se trató de un bloqueo económico, comercial y financiero, pues abarcó todos los sectores del comercio y las finanzas entre ambos países, además las filiales de empresas estadounidenses en terceros países interrumpieron sus relaciones con la Isla y los gobiernos de los distintos continentes sufrieron presiones de Washington para que dejaran de comerciar con Cuba.
El Anuncio Histórico de 2014 y las Posiciones de Ambas Partes
El miércoles 17 de diciembre de 2014, los gobiernos de Estados Unidos y Cuba anunciaron la decisión de iniciar un proceso de negociaciones para restablecer sus relaciones diplomáticas, rotas oficialmente el 30 de diciembre de 1960, aunque el anuncio público se hizo el 3 de enero de 1961.
Posición de Cuba ante el Diálogo
En su alocución del 17 de diciembre de 2014, el general Raúl Castro destacó, entre otras cosas, que desde su elección como presidente de los consejos de Estado y de Ministros (febrero de 2008), había reiterado la disposición del gobierno de Cuba de sostener con el de Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de los pueblos. Agradeció la mediación y facilitación diplomática del Vaticano y del gobierno de Canadá para mejorar las relaciones bilaterales a través de diálogos de alto nivel, y llegar al acuerdo de iniciar un proceso hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas y posteriormente a la normalización de sus vínculos. “Al reconocer que tenemos profundas diferencias, fundamentalmente en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, reafirmo nuestra voluntad de dialogar sobre todos estos temas […] como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada con nuestras diferencias”.
En una segunda mención al tema, el general Castro dejó en claro que las reformas económicas y políticas en Cuba, sólo competían a la sociedad y gobierno cubanos, y que el socialismo no se terminaría. Agradeció la disposición de Estados Unidos al diálogo y la liberación de los tres héroes nacionales cubanos, acto que eliminó un obstáculo en las relaciones entre ambos países. Saludó “el planteamiento del Presidente Obama de abrir un nuevo capítulo en los vínculos entre ambas naciones y de introducir los más signifi cambios en la política estadounidense de los últimos 50 años”. El presidente de Cuba fijó entonces una agenda: a) dialogar en un marco de respeto mutuo bajo la observancia de los principios del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas; b) discutir de todo lo que se quiera sobre Cuba pero también sobre Estados Unidos; c) no pretender la mejora de relaciones con Estados Unidos a cambio de que Cuba renuncie a sus ideas y principios, y d) adoptar medidas mutuas para prevenir y evitar afectaciones al progreso de la relación bilateral, en apego al orden constitucional de las partes.
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Razón de Estados Unidos para la Normalización
Por su parte, Estados Unidos a través de una nota informativa publicada por la Casa Blanca, el 17 de diciembre de 2014, anunció sus acciones hacia Cuba, luego de señalar que: “Está claro que las décadas de aislamiento de Cuba por parte de Estados Unidos no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática. En determinados momentos, esta política de larga data de Estados Unidos en relación con Cuba provocó un aislamiento regional e internacional de nuestro país, restringió nuestra capacidad para influenciar el curso de los acontecimientos en el hemisferio occidental e imposibilitó el uso de toda una gama de medidas que Estados Unidos puede utilizar para promover un cambio positivo en Cuba. A pesar de que esta política se basó en la mejor de las intenciones, su efecto ha sido prácticamente nulo: en la actualidad Cuba está gobernada por los hermanos Castro y el partido comunista, igual que en 1961. No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar obtener un resultado diferente […] Hoy vamos a renovar nuestro liderazgo en el continente americano. Vamos a elevar las anclas del pasado porque es necesario alcanzar un futuro mejor: para nuestros intereses nacionales, para las personas que viven en Estados Unidos y para el pueblo cubano”.
Compromisos de Estados Unidos en 2014 para la Normalización
En ese sentido, el gobierno de Estados Unidos anunció la siguiente lista de compromisos hacia Cuba, a partir de acciones inmediatas de la Secretaría de Estado (Cancillería), además de realizar enmiendas a las normas del Departamento del Tesoro y de Comercio:
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Restablecimiento de relaciones diplomáticas para el intercambio y visitas de alto nivel. Como primer paso, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental lideraría a la delegación de Estados Unidos en la próxima ronda de negociaciones sobre Migración entre Estados Unidos y Cuba en enero y abril de 2015 en La Habana y en la capital estadounidense. Las reuniones en materia migratoria tienen una larga data, aunque han sido interrumpidas en varias ocasiones. Iniciaron en diciembre de 1965, luego de que tras presiones estadounidenses el gobierno de Cuba decidió abrir el puerto de Boca de Camarioca (Municipio de Varadero, Provincia de Matanzas) a partir del 7 de octubre de 1965 para que todo cubano que quisiera pudiera salir rumbo a Estados Unidos. Washington y La Habana negociaron y se estableció un puente aéreo hasta 1973; 250 mil cubanos salieron hacia el país del norte. En 1980, una nueva crisis entre Estados Unidos y Cuba provocó la salida de 125 000 cubanos hacia La Florida desde el puerto de Mariel (Municipio de Artemisa). "Presionado por esa ola migratoria, el gobierno de Reagan decidió llegar a acuerdos migratorios con Cuba en 1984, que estableció mecanismos legales para la emigración de 20 000 salidas anuales. Sin embargo, hasta 1990 sólo 7 000 cubanos arribaron a Estados Unidos a través de dicho acuerdo. En 1994, la propaganda estadounidense estimuló disturbios en el malecón de La Habana. El gobierno de Cuba instruyó al ejército y policía cubana apoyar a todo aquel que quisiera embarcarse hacia Estados Unidos. Salieron 34 000 entre agosto y septiembre. Washington propuso acuerdos con La Habana en septiembre de 1994 y mayo de 1995; 20 000 visas anuales y celebrar reuniones cada seis meses. Las reuniones fueron interrumpidas por George W. Bush entre 2001 y 2009, retomadas sin mucha continuidad por Barack Obama.
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Colaboración mutua en operaciones antidroga, protección medio-ambiental y tráfico de personas. Cuba y Estados Unidos han tenido en distintos momentos acciones de colaboración conjunta en materia de lucha contra el narcotráfico y sus delitos conexos, así como en el tema del tráfico de personas.
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Reforma al marco normativo para empoderar al pueblo cubano con mayor eficacia. Incluyen políticas en materia de viajes y remesas. A partir de 1977, Estados Unidos ha flexibilizado su política de restricción de viajes hacia Cuba. En 1994 se vieron ampliadas y luego en 2009. Los montos de envío de dinero a Cuba por parte de los emigrados cubanos también han sido objeto de vaivenes en la legislación estadounidense. El presidente James Carter en 1977 fue el primero que abrió la posibilidad de envío, luego William Clinton y finalmente Barack Obama, todos demócratas.
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Favorecimiento de la ampliación de los permisos generales de viaje a Cuba para las 12 categorías existentes autorizadas por la ley. Incluyen viajes familiares, oficiales, artísticos, educativos, científicos, de organizaciones civiles, religiosas y No Gubernamentales, intercambio deportivo, cultural y licencias para importación, exportación o transmisión de información o materiales informativos, así como determinadas transacciones de exportación que pueden ser susceptibles de autorización conforme a las normas y pautas existentes. Estas medidas son correspondientes con las adoptadas por Cuba de manera paulatina a partir de 2006. Ahora se permite la importación de bienes y equipo electrónico y electrodoméstico de Estados Unidos, así como ahorros en cuentas bancarias cubanas e inversión privada en distintos pequeños y medianos negocios. A pesar de estas medidas, los estadounidenses siguen prohibidos de realizar viajes de turismo a Cuba; las 12 categorías son sólo excepciones a la legislación estadounidense.
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Facilitación del envío de remesas a Cuba por parte de personas de Estados Unidos. Aumentarán de 500 a dos mil dólares por trimestre (8 mil dólares anuales) para donativos a ciudadanos cubanos, para proyectos humanitarios, apoyo al pueblo y actividades de respaldo al desarrollo de empresas privadas en Cuba. Ya no se requerirá una licencia específica. Estas cantidades han variado de acuerdo con el gobierno de Estados Unidos en turno; desde los 200 a los 300 dólares, cada tres o seis meses.
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Autorización de expansión de ventas y exportaciones comerciales de ciertos bienes y servicios desde Estados Unidos. Incluyen materiales de construcción, bienes para el sector privado y equipo agrícola para pequeños agricultores. Desde noviembre de 2001, Cuba y Estados Unidos reiniciaron su comercio bilateral a raíz de una resolución de carácter humanitario adoptada por el Congreso estadounidense, como respuesta a la ayuda que Cuba ofreció ante los atentados del 11 de septiembre de 2001 que sufrió Estados Unidos. Ese país se convirtió rápidamente en el segundo socio comercial de Cuba, luego cayó al quinto lugar. A pesar de ello, Cuba debía pagar al contado y no podía acceder a créditos internacionales para comerciar con Estados Unidos. Ello representó una anomalía en las reglas del comercio internacional. Esta disposición no cambió con los anuncios del 15 de enero de 2015.
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Autorización para que las personas que viven en Estados Unidos importen bienes adicionales de Cuba. Los viajeros con licencia que vayan a Cuba podrán importar desde Cuba 400 dólares en bienes (no más de 100 en tabaco y alcohol combinados). En realidad, los tabacos y el ron cubanos han tenido presencia permanente entre la sociedad estadounidense. La diferencia sería que podrían ingresar en montos un poco más amplios. La cantidad de productos cubanos que entren a Estados Unidos está directamente relacionado con el número y frecuencia de viajes entre ambos países. "En el año 2013 viajaron desde Estados Unidos un total de 599 426 pasajeros a la Isla, de los cuales 102 396 fueron norteamericanos, 470 732 fueron cubanos-americanos".
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Facilitación de transacciones autorizadas entre Estados Unidos y Cuba. Se permitirá que las instituciones de Estados Unidos abran cuentas corresponsales en instituciones financieras cubanas para facilitar el procesamiento de transacciones autorizadas. Se permitirá que los viajeros a Cuba usen tarjetas de crédito y débito de Estados Unidos. Estas medidas pretenden revisar el término "efectivo por adelantado". Un reclamo de Cuba para mejorar las transacciones comerciales con Estados Unidos. El 1° de marzo de 2015 la administradora de sistemas de pago Mastercard anunció el levantamiento del bloqueo a la utilización en Cuba de sus tarjetas de crédito emitidas en Estados Unidos.
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Inicio de nuevos esfuerzos para incrementar el acceso de Cuba a las comunicaciones y su capacidad para comunicarse de manera libre. Se permitirá que los proveedores de telecomunicaciones estadounidenses establezcan los mecanismos necesarios en Cuba, incluida la infraestructura, para proporcionar telecomunicaciones comerciales y servicios de Internet. El 23 de febrero de 2015 se suscribió un Acuerdo de Servicios para la Operación de Telecomunicaciones Internacionales entre la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (IDT).
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Actualización de la aplicación de sanciones de Cuba en terceros países. Las filiales de Estados Unidos en terceros países podrán prestar servicios a individuos cubanos.
Nuevas Decisiones de Estados Unidos y la Declaración de Cuba (2025)
El 14 de enero de 2025, el gobierno de Estados Unidos anunció la decisión de:
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Excluir a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que supuestamente patrocinan el terrorismo.
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Hacer uso de la prerrogativa presidencial para impedir que se pueda tomar acción en tribunales estadounidenses ante demandas judiciales presentadas al amparo del Título III de la ley Helms-Burton.
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Eliminar la lista de entidades cubanas restringidas que designa a un grupo de instituciones con las cuales se prohíbe a ciudadanos e instituciones estadounidenses realizar transacciones financieras. Esto ha tenido efecto en terceros países.
A pesar de su carácter limitado, se trata de una decisión en la dirección correcta y en línea con el sostenido y firme reclamo del gobierno y el pueblo de Cuba, y con el llamado amplio, enfático y reiterado de numerosos gobiernos, en especial de América Latina y el Caribe, de cubanos residentes en el exterior, de organizaciones políticas, religiosas y sociales, y de numerosas figuras políticas de Estados Unidos y de otros países. El gobierno de Cuba agradece a todos por su contribución y sensibilidad. Esta decisión pone fin a medidas coercitivas específicas que, junto a muchas otras, causan un grave daño a la economía cubana, con un efecto severo sobre la población. Este es y ha sido un tema presente en los intercambios oficiales de Cuba con el gobierno de Estados Unidos.
La Persistencia del Bloqueo Económico y Medidas Coercitivas
Es importante señalar que permanecen vigentes el bloqueo económico y buena parte de las decenas de medidas coercitivas que se pusieron en vigor desde 2017 para reforzarlo, con pleno efecto extraterritorial y en violación del Derecho Internacional y de los derechos humanos de todos los cubanos. Por solo citar unos ejemplos, continúa la persecución ilegal y agresiva contra los suministros de combustible que Cuba tiene legítimo derecho a importar. Se mantiene la cruel y absurda persecución de los acuerdos legítimos de cooperación médica internacional de Cuba con otros países, amenazando así con privar a millones de personas de servicios de salud y limitando las potencialidades del sistema de salud pública cubano. Las transacciones financieras internacionales de Cuba o las de cualquier nacional que estén relacionadas con Cuba permanecen bajo prohibición y represalias. Los buques mercantes que atraquen en Cuba también siguen amenazados.
Por otro lado, todo ciudadano estadounidense, empresa y entidad subsidiaria de una corporación de ese país, tiene prohibido comerciar con Cuba o entidades cubanas, salvo excepciones muy restringidas y reguladas. El acoso, la intimidación y las amenazas contra el nacional de cualquier país que se proponga comerciar con Cuba o invertir en este país, continúa siendo política oficial de Estados Unidos. Cuba sigue siendo un destino que el gobierno estadounidense prohíbe a sus ciudadanos. La guerra económica permanece y persiste en plantear el obstáculo fundamental al desarrollo y la recuperación de la economía cubana con un alto costo humano para la población, y continúa siendo un estímulo a la emigración.
La decisión anunciada hoy por Estados Unidos corrige, de modo muy restringido, aspectos de una política cruel e injusta. Es una corrección que ocurre ahora, a punto de producirse un cambio de gobierno, cuando debió haberse materializado hace años, como acto elemental de justicia, sin reclamar nada a cambio y sin fabricar pretextos para justificar la inacción, si es que se deseaba actuar correctamente. Para excluir a Cuba de la lista arbitraria de Estados patrocinadores del terrorismo, debió bastar el reconocimiento de la verdad, la ausencia total de razones para tal designación y el desempeño ejemplar de nuestro país en el enfrentamiento al terrorismo, lo cual han admitido incluso agencias del gobierno de Estados Unidos.
Se conoce que el gobierno de ese país podría revertir en el futuro las medidas hoy adoptadas, como ha ocurrido en otras ocasiones y como muestra de la falta de legitimidad, ética, consistencia y razón en su conducta contra Cuba. Para hacerlo, los políticos estadounidenses no suelen detenerse en encontrar justificación honesta, mientras siga vigente la visión descrita en 1960 por el entonces subsecretario de Estado asistente Lester Mallory, y la meta por él descrita de doblegar a los cubanos por vía del cerco económico, la miseria, el hambre y la desesperación. No se detendrían en justificaciones mientras ese gobierno continúe siendo incapaz de reconocer y aceptar el derecho de Cuba a la libre determinación, y mientras siga dispuesto a asumir el costo político del aislamiento internacional que le provoca su política genocida e ilegal de asfixia económica contra Cuba. Cuba seguirá enfrentando y denunciando esta política de guerra económica, los programas de injerencia y las operaciones de desinformación y descrédito financiadas cada año con decenas de millones de dólares del presupuesto federal de Estados Unidos.
Volatilidad Política y Presiones en la Relación Bilateral
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes en una comparecencia ante la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca que será “un gran honor” para él “tomar Cuba”. Las declaraciones llegan en mitad de la escalada de la guerra contra Irán y en medio de las tensiones con La Habana por el bloqueo energético de la isla, en la que no entra una gota de combustible desde hace tres meses. “Creo que puedo hacer lo que quiera con ella”, dijo Trump. “Es una nación muy debilitada en este momento”. Las palabras de Trump se suman a sus intervenciones de las últimas semanas, en las que ha ido esbozando, no siempre con claridad, sus planes para la isla. Hasta ahora, ha repetido que se trata de una “nación fallida”, ha prometido aprovechar su dependencia del combustible venezolano, cuyo grifo está cortado tras la captura de Nicolás Maduro en enero, y ha vaticinado que está “a punto de caer”, mientras alienta las reformas económicas. También ha asegurado que “Cuba es una nación que está muy cerca del colapso” y ha jugado con la idea de “tomarla de una manera amistosa”.
Tras la confirmación del pasado viernes de las autoridades de la isla de las conversaciones con Washington sobre su futuro, no está aún claro en qué podrían desembocar esos contactos. The New York Times publicó este lunes, poco después de conocerse las últimas intenciones del inquilino de la Casa Blanca, que los negociadores enviados por Washington han exigido la cabeza del presidente Miguel Díaz-Canel como parte del trato. Para Trump, solo una cosa parece clara: esos pasos tienen que conducir en una buena dirección para los intereses de Washington. “[Cuba] es una nación fallida. No tienen dinero, no tienen nada. Tienen una tierra linda y tienen vistas lindas, ¿sabes?”. También dijo que la isla, “a su manera”, tiene un atractivo económico. “Ya sabes, turismo y todo eso. Es hermosa, con un gran clima”.
La última escalada de Trump coincide con un apagón completo en Cuba, que se quedó sin electricidad este lunes tras “la desconexión total” de su sistema de generación, según informó la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE). Desde que el pasado 29 de enero Trump declarase la emergencia nacional para la isla, amenazando con multar los aranceles de los países que les provean con petróleo, al país no entra ningún buque con combustible del exterior. Las jornadas diarias de apagones de hasta más de 20 horas, sumadas a la escasez de alimentos, la falta de transporte y el hastío generalizado, han hecho que desde hace más de una semana los cubanos hagan sonar las cazuelas a modo de protesta. El viernes, sin embargo, el descontento escaló hasta tal punto que un grupo de jóvenes incendió la sede del Partido Comunista en Morón, en el centro del país, un acto que enseguida fue tildado por el Gobierno como “vandalismo”.
Los cubanos esperaban además esta noche que el Gobierno cubano anunciara oficialmente la estrategia por la que parece estar apostando para lidiar con la histórica crisis, luego de que Díaz-Canel finalmente reconociera que están sentados a la mesa de negociaciones con Estados Unidos. El país que por años ha puesto límites con su diáspora, ahora estará abierto a que los residentes cubanos en el exterior, pero sobre todo en Estados Unidos, puedan volver e invertir en el sector privado y ser propietarios de negocios, una de las reformas económicas que impulsarán en medio de la presión que ejerce la Administración de Trump. “Ellos piensan que Trump es Obama”, expresó un representante de Florida luego que Miguel Díaz-Canel reveló que las conversaciones con EEUU están en etapa inicial y por ahora “alejados” de un acuerdo en ciertos puntos. El régimen cubano confirmó diálogos con el gobierno de Donald Trump, quien ha advertido que el gobierno de la isla está en su etapa final. Sobre los apagones constantes, dijo que “hace tres meses no entra combustible” al país. Se anunció la excarcelación de 51 presos, una decisión que se da tras un acuerdo con El Vaticano.
