La sangre humana ha sido considerada el líquido vital por excelencia desde el principio de la historia. La transfusión es una forma simple de trasplante de órgano, ya que se transfiere de un donante a un paciente para corregir temporalmente una deficiencia o alteración de una función.
Primeros intentos y prohibiciones históricas
La primer trasfusión reportada fue entre 1666 y 1667 con sangre animal trasfundida a humanos. Samuel Pepys escribió en su Diario el 14 de noviembre de 1666 sobre un experimento de sangrar a un perro y pasar su sangre a otro. En junio de 1667, Jean Baptiste Denis transfundió sangre de un cordero a un joven de diecinueve años aquejado de una fiebre persistente.
Otro experimento fallido, en este caso en París, en 1678, instó a los gobiernos de Francia e Inglaterra a prohibir ‒y penalizar‒ las transfusiones de sangre. Previamente, hacia 1492, se registra un intento de salvar al papa Inocencio VIII, quien se hallaba al borde de la muerte; a falta de alternativas, sus médicos le administraron sangre de tres niños por la boca, lo cual resultó en el fallecimiento del pontífice y de los menores.
Evolución científica y moderna
Transcurrió siglo y medio antes de intentar nuevas transfusiones empleando sangre de otras personas. En 1818, el obstetra británico James Blundell cambió la ecuación cuando, tras experimentar con animales, realizó la primera transfusión exitosa en mujeres con hemorragia posparto. Fue hasta 1900 cuando Karl Landsteiner describe el grupo ABO, con lo que inicia la era moderna en la transfusión. En 1940, Landsteiner y Alexander Salomon Wiener descubrieron el factor Rh.
El problema de la coagulación fue abordado posteriormente: en 1914 se introduce el uso del citrato sódico como medio de conservación. De 1933 hasta 1947, John Lundy establece los elementos y la generación del primer Banco de Sangre, con la finalidad de dotar rápidamente las demandas de hemoderivados en los servicios de cirugía.
Lea también: del rechazo al éxito: la historia de la transfusión
Hitos en la seguridad y gestión de la sangre
Durante la Segunda Guerra Mundial se impulsó la creación de bancos de sangre en todo el mundo. Sin embargo, la historia también registra crisis sanitarias importantes:
- 1981: Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades alertaron sobre un aumento de casos de inmunodeficiencia en hemofílicos.
- 1985: Se introdujeron las pruebas de detección del virus VIH en la sangre.
- 1988: Se dispuso la obligatoriedad de los exámenes serológicos y se prohibió la comercialización de la sangre en diversas legislaciones.
Desafíos éticos y legales
En la actualidad, el consentimiento informado implica la facultad que tiene un paciente para decidir sobre la atención médica. No obstante, surgen dilemas cuando el derecho a la vida y la autonomía del paciente entran en conflicto, especialmente en pacientes que, por razones religiosas o personales, rechazan las transfusiones. En situaciones de emergencia, donde existe un riesgo de muerte inminente, la legislación suele amparar la actuación médica para salvaguardar la vida, fundamentada en el cumplimiento del deber profesional.
Lea también: Amor, traición y venganza: Sumérgete en "Hacienda de Fuego en la Sangre".
Lea también: la importancia espiritual de la sangre de Cristo
