A principios de los años 20 del siglo XX, un terrible movimiento ideológico se gestaba en Europa. El final de la Primera Guerra Mundial dejó a Alemania en una situación precaria. El Tratado de Versalles, firmado en 1919, impuso duras condiciones económicas y territoriales al país. Alemania fue obligada a aceptar la responsabilidad total por la guerra, lo que resultó en una humillación nacional que alimentó el resentimiento entre la población. La República de Weimar, establecida tras la guerra, se enfrentó a una inestabilidad constante, con frecuentes cambios de gobierno y una creciente polarización política.
Mientras tanto, en Baviera, un joven Adolf Hitler comenzaba a gestar su ideología. Influenciado por ideas supremacistas y xenófobas, Hitler soñaba con una nación germana unificada y pura. Una década después, Hitler se convertiría en canciller de Alemania. La carrera de Adolf Hitler, el temido Führer, estuvo siempre acompañada de un séquito de seguidores, fanáticos de su ideología y con diversos intereses políticos. El partido nazi creció sin cesar desde su base de Baviera, y organizó grupos de armas fuertes para proteger sus manifestaciones y reuniones.
La Propaganda Nazi y el Control de la Industria Cinematográfica
El Ministro de Propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels, fue un escritor frustrado, profundamente antisemita, que vio realizadas sus pretensiones bajo la administración de Adolf Hitler, del que fue su mano derecha controlando la totalidad de los medios de comunicación y manejando la industria de la propaganda de manera magistral para la causa nazi, adaptándose al lenguaje del siglo XX. Su papel no se limitó únicamente al control de los medios de comunicación, las artes e información del país, sino que recomendó a Hitler medidas con las que llevar a cabo una guerra total.
Goebbels se percató tempranamente de las posibilidades ilimitadas del cine como instrumento de propaganda emocional para masas. En consecuencia, enseguida sometió a la industria fílmica a un rígido control, pronto empezó a encauzarla políticamente y acabó poniéndola por completo en posesión del Estado, valiéndose de una empresa simulada que -por orden suya- compró la mayoría de las acciones de las casas productoras. Ya en el verano de 1933, a instancias de Goebbels, se creó la Cámara Cinematográfica del Reich. Una de sus primeras tareas consistió en eliminar todos "los elementos política o racialmente indeseables".
Esta medida, que afectó a un pequeño número de izquierdistas y liberales opositores y a muchos artistas judíos, cortó con un solo tajo la brillante época artística de la República de Weimar, y por añadidura, fueron persistentes sus efectos disciplinarios y de amedrentación de los artistas. Los órganos censores no sólo examinaban filmes terminados, sino incluso guiones, y además intervenían en las producciones, hasta en asuntos como el reparto de papeles. Bajo estas circunstancias era prácticamente inviable cualquier oposición, si alguien la hubiera intentado.
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Incluso las posibilidades de negarse fueron muy limitadas. Todos los actores estaban sometidos a un servicio obligatorio de guerra y podían ser forzados a aceptar papeles contra su voluntad. En todo caso, siempre había bastantes artistas dispuestos a servir en la fábrica de mentiras del doctor Goebbels. Otros se limitaron a temas apolíticos, que -naturalmente- cumplían el cometido de distraer, lo cual era muy deseable.
Cineastas y Actores bajo la Sombra del Nazismo: Colaboración y Consecuencias
Son varios los actores, actrices, directores y otros en el mundo del cine que colaboraron con el régimen nazi de Adolf Hitler en Alemania y en los territorios ocupados.
Directores y propagandistas destacados
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Leni Riefenstahl: La otra figura alemana muy controvertida fue la actriz, fotógrafa y cineasta alemana, Helene Bertha Amalie Riefenstahl, célebre por sus producciones propagandísticas del régimen de la Alemania nazi. Leni Riefenstahl fue muy admirada por Hitler y Goebbels. Durante las olimpiadas de Múnich en 1936 realizó algunas entrevistas y tomas que no fueron del gusto del régimen, todas ellas le sirvieron para su gran documental "Olimpia". Su actividad de colaboración fue tal que dirigió la famosa trilogía de Núremberg compuesta de tres documentales donde se hacía una abierta alabanza al nuevo régimen nazi. Al terminar la guerra fue acusada, pero luego fue exonerada. De hecho todo el mundo sabía que ella tenía una estrecha relación con el Führer, pero supo escapar de las acusaciones las distintas veces que fue juzgada. Leni llegó a declarar que ella no sabía nada sobre el holocausto.
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Veit Harlan: Un director tristemente célebre fue el alemán Veit Harlan, el hombre que dirigió el film racista "El judío Suss (1940)", película que asquerosamente presentaba sus ideas antisemitas sin limitaciones. Harlan pudo atraer la atención de Goebbels cuando el éxodo de actores-actrices y directores en Alemania era una realidad como producto de la dictadura en que se vivía. Harlan fue acusado de colaborar con los nazis terminada la guerra, pero él se defendió diciendo que otra cosa no podía hacer. Al final pudo volver a sus faenas de dirección.
Actores y cantantes que apoyaron el régimen o se beneficiaron
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Emil Jannings: Otro actor reconocido fue Emil Jannings, el mismo que co-protagonizara con Marlene Dietrich en el famoso drama "El ángel azul (1930)" del director Josef von Sternberg. Jannings fue un destacado actor, el cual pudo actuar en filmes de producción italiana, francesa, inglesa e igualmente en Hollywood durante la época del cine silente. Llegado el cine sonoro y su dificultad para pronunciar bien el inglés, Jannings decidió regresar a Alemania. Posteriormente Jannings se convirtió en todo un defensor de las ideas nazis del régimen hitleriano y sus filmes versaron sobre la defensa de la ideología nazi. Su labor pronazi fue tal, que Goebbels le confirió el título de "Artista del Estado" en 1941. Es de señalar que algunos de estos filmes alemanes, donde Jannings actuó, tenían claros mensajes antisemitas. Por esta actitud, se puede decir que Jannings antes de morir era ya una persona non grata en la comunidad fílmica internacional.
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Arletty: La primera figura que salta es la actriz francesa Arletty, mujer que fuera en su vida inicialmente secretaria y modelo hasta que en 1920 debutó en teatro parisino. Arletty colaboró con los nazis durante la ocupación de Francia y fue acusada de traición, condenada y llevada primero al campo de concentración de Drancy y posteriormente a la cárcel de Fresnes en las cercanías de París. En diciembre de 1944, luego de 120 días encarcelada, Arletty fue llevada a cumplir prisión domiciliaria por dos años y suspendida de actividades artísticas por otros tres.
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Zarah Leander: La actriz y cantante sueca Zarah Leander (1907-1981) fue igualmente una artista de éxito en la Alemania nazi, al extremo de ser una de las preferidas de los grandes líderes. Sus canciones eran tan famosas que las llegaban a poner en los campos de concentración. Goebbels aprovechó bien a esta figura y la convirtió en el símbolo de la cinematografía nazi.
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Marika Rökk: La húngara Marika Rökk (1913-2004), fue otra destacada del baile, canto y la actuación en Alemania, donde tuvo tanto éxito como las anteriores actrices. En varias ocasiones protagonizó películas de producción nazi, entre ellas "Hallo Janine (1939) y Hab Mich Lieb! (1942) (Tenme cariñosamente)".
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Rosita Serrano: La cantante y actriz chilena Rosita Serrano (1914-1997) disfrutó de gran éxito en Alemania durante el periodo 1937-1943. En Alemania se le conocía como Die chilenische Nachtigall (El ruiseñor chileno).
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Ilse Werner: La holandesa Ilse Werner (1921-2005) fue una cantante y actriz muy destacada durante la época de los nazis en Alemania. Ilsa actuó en varias películas alemanas y al final de la II Guerra Mundial fue proscrita, pero brevemente.
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Brigitte Horney: Dentro de los artistas alemanes sobresale el nombre de Brigitte Horney (1911-1988), actriz y cantante, muy destacada en teatro y cine. Brigitte igualmente protagonizó varias películas casi siempre en unión del famoso actor Joachim Gottschalk. Sucede que este actor estaba casado con una judía, por lo que los nazies le obligaron a la separación de su esposa e hijo. Horney tuvo al menos la decencia de asistir al funeral de su compañero. Terminada la II Guerra Mundial, Brigitte optó por adoptar la ciudadanía americana, y continuó actuando en EE.UU.
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Edith Piaf: Hay otros nombres, entre ellos se mencionan a la cantante-actriz Edith Piaf, la que en ocasiones amenizó con sus canciones fiestas privadas nazis.
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Claude Autant-Lara: El director francés Claude Autant-Lara, aunque no aparece nada recogido que fuera colaborador de los nazis en Francia, fue una figura controvertida por sus ideas inicialmente de izquierda que con el tiempo terminaron en ser pro-fascistas y muy propias del ultraderechista Frente Nacional de Francia.
La Resistencia y el Exilio en la Industria Cinematográfica
El éxodo de talentos alemanes
Entre los aproximadamente 3.200 directores, actores y otra gente de teatro que, en su mayoría, abandonaron la Alemania hitleriana a comienzos de 1933, antes de la fundación de la Cámara de Cultura del Reich, había bastantes personalidades relevantes del cine alemán. Todos ellos emigraron a ciudades europeas vecinas: primero, Praga y Viena; luego, París y Ámsterdam. Pocos fueron a Suiza, Inglaterra o la Unión Soviética y se quedaron allí. A algunos países, cuya industria fílmica no estaba muy desarrollada, les vino bien aprovecharse del conocimiento técnico y artístico de los emigrantes.
En las listas de equipos de cineastas de aquellos años se encuentran nombres de directores conocidos, como Max Ophüls y Ludwig Berger, en Holanda, o Leopold Lindtberg, en Suiza, pero -además- trabajaban tras las candilejas otros muchos artistas y técnicos cinematográficos emigrados. También en Francia algunos cineastas destacados pudieron realizar proyectos cinematográficos propios. A comienzos del decenio del cuarenta, la mayoría de los emigrantes prosiguieron su huida hasta los Estados Unidos -concretamente, hasta Hollywood-, donde los astros del teatro y el cine de la República de Weimar se encontraron con la élite de los escritores alemanes. Algunos consiguieron encargos de colaboración, pero la mayoría estaba sin trabajo, y apenas si hubo alguien que pudiera proseguir ininterrumpidamente su carrera. Muchos tuvieron que dedicarse a otras profesiones para ganarse el sustento.
Cine antifascista en la Unión Soviética
Fue una excepción la Unión Soviética, primer país donde aparecen películas con temática antifascista, en fechas relativamente tempranas. Ya desde fines de la década del veinte se produjeron algunas filmes que se ocupaban de las circunstancias imperantes en Alemania y de la lucha del proletariado allí. Por ejemplo, La salamandra (1928); Amanece en el Oeste (1932); El desertor, Las botas rotas y -aunque no claramente localizado- Muerte en serie, todos en 1933. En 1938 siguieron las películas La carrera de Rudi, drama sobre la decisión de adolescentes alemanes contra Hitler, y Marionetten, panfleto satírico contra los planes de los dirigentes fascistas de desencadenar una guerra contra la Unión Soviética.
El conocido director berlinés Erwin Piscator, que se encontraba en 1931 en la Unión Soviética por invitación, terminó ese año su filme Rebelión de los pescadores, según la correspondiente novela premiada de Anna Seghers. En 1936, tras dos años de preparación, sigue la única producción exclusivamente alemana en el exilio, que también fue rodada en versión germana: Kämpfer (Luchadores), de Gustav von Wangenheim. No sólo el director, sino también el autor, Alfred Kurella; el decorador, Teo Otto; el pintor, Heinrich Vogeer; el compositor, Hans Hauska; y la gran mayoría de los demás colaboradores eran artistas alemanes antifascistas, y algunos incluso viajaron desde el extranjero para colaborar con el filme. El reparto contiene nombres tan conocidos como Alexander Granach, Lotte Loebinger, Gregor Gog, Heinrich Greif, Robert Trösch, Curt Trepte, Ernst Busch, Erwin Geschonek, Fritz Erpenbeck, el joven Konrad Wolf y Hans Klering.
Esta película -que compara la lucha, en Leipzig, de Dimitroff contra Göring en el proceso del incendio del Reichstang con la lucha ilegal de resistencia de los antifascistas alemanes contra Hitler- combina la presentación de la cotidianidad en el Tercer Reich con elementos "agit-prop" (agitación y propaganda). En 1936 aparece también la película Karl Brunner, que relata una historia de hijos de obreros alemanes que participan en la lucha de sus padres, ya perseguidos, contra el régimen nazi. En 1938 surgen, en la Unión Soviética, varias adaptaciones cinematográficas de temas literarios de escritores alemanes en el exilio: El Moorsoldaten, de Alexander Matscheret; así como Familia Oppenheim, de Grigorij Roschal; y Profesor Mamlock, adaptación de la pieza teatral de Friedrich Wolf. Ambos filmes presentan sendas acusaciones contra la bárbara persecución de judíos en Alemania y contraponen una imagen humanista del hombre frente a la ideología racista del antisemitismo. Después del 22 de junio de 1941 se proyectaron nuevamente películas como Profesor Mamlock. Pero salvo unos pocos actores -como Hans Kering y Heinrich Greif, quienes en más de treinta filmes asumen papeles representando a quienes también eran sus enemigos-, los artistas emigrados alemanes ya no participaban de estas actividades. Como última adaptación cinematográfica de una obra de la literatura alemana en el exilio sigue, todavía en 1942, la película Los asesinos se ponen en camino, bajo la dirección de Wajewolod Püdowkin, quien utiliza algunas partes de la serie de escenas Temor y miseria en el Tercer Reich, de Brecht.
Hollywood y la propaganda antinazi
En Hollywood se mantuvo un gran retraimiento por largo tiempo. Parecían no ser tema las circunstancias imperantes en la Alemania hitleriana ni el golpe fascista contra la República española. Esto se debía tanto a consideraciones sociales como a la presión de una censura dispuesta a observar estricta neutralidad política. Permaneció algún tiempo como precursor solitario el filme Confessions of a Nazi spy, de Anatole Litvak, sobre las ligas nazis germanonorteamericanas en los Estados Unidos, que aparecieron en 1939 y provocaron acaloradas controversias.
Más tarde, en 1940, siguieron las películas Foreign correspondent, de Alfred Hitchcock; la agresiva sátira de Chaplin contra Hitler The great dictator; The mortal storm, de Frank Borzage, que describe el destino de la familia judía de un catedrático, y algunas otras películas que -desde luego- no despertaron precisamente aplausos unánimes en aquel entonces. El HUAC (House of Representatives Committee on Un-American Activities) examinaba la producción fílmica estadounidense, buscando indicios de antifascismo prematuro o precipitado ("premature anti-fascism").
Esta situación cambió por completo después de entrar los Estados Unidos en la guerra. Entonces, todas las grandes casas productoras atacaron el tema, ya que las películas de ese tipo eran oficialmente deseadas, y de todos modos, los mercados que estas hubieran podido malograr se habían vuelto inaccesibles. En los años siguientes, hasta la terminación de la guerra, Hollywood lanzó más de doscientos filmes que practicaban abiertamente la propaganda antinazi. Numerosos actores alemanes exiliados -entre ellos, no pocas eminencias de los escenarios berlineses antes de 1933- encontraron en estos filmes sus primeros papeles. En bastantes ocasiones tenían que aparecer como alemanes antipáticos, vistiendo los uniformes que les habían obligado a huir hasta las costas de California. Incluso, lo que antes para muchos era un impedimento profesional, su "heavy german accent" (duro acento alemán), ahora se había convertido en un mérito.
Entre los actores se encuentran Siegfried Arno, Albert Bassermann, Curt Bois, Felix Bressart, Ernest Deutsch, Alexander Granach, Johanna Hofer, Erwin Kaiser, Fritz Kortner, Peter Lorre, Reinhold Schünzel, Walter Slezak, Helene Thiming, Conrad Veidt, Helene Weigel, Wolfgang Zilzer ("Paul Andor"), etc. Algunos de los directores emigrados rodaron películas contra Hitler en Hollywood. Además de Ernest Lubitsch -quien se había trasladado a los Estados Unidos antes de 1933-, lograron esto John Brahm, Fritz Lang, Otto Preminger, Gottfried Reinhardt, Detlef Sierck ("Douglas Sirk"), Billy Wilder, Alfred Zeisler y Fred Zinnemann.
La Búsqueda de Justicia y su Reflejo en el Cine
La Segunda Guerra Mundial, iniciada por la agresión expansionista del Tercer Reich, fue el conflicto más devastador de la historia de la humanidad. La derrota final de los nazis en 1945 marcó el colapso del Tercer Reich y el fin de una era de terror. Tras la caída del Tercer Reich, los líderes nazis enfrentaron la justicia por sus crímenes de guerra en los juicios de Núremberg. Este proceso judicial histórico buscó responsabilizar a los principales arquitectos del régimen nazi por el Holocausto y otras atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial. Los juicios de Núremberg no solo marcaron un hito en el derecho internacional, sino que también sentaron un precedente para futuros procesos judiciales contra crímenes de lesa humanidad.
En el cautivador mundo del cine se han inmortalizado juicios históricos que llevaron ante la justicia a nazis famosos, lo que arrojó luz sobre los capítulos oscuros de la Segunda Guerra Mundial y la implacable búsqueda de la justicia.
Juicio en Nuremberg (1961)
El magistral drama judicial de Stanley Kramer se adentra en el Juicio en Núremberg, uno de los más significativos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. La película examina el juicio de cuatro jueces alemanes acusados de crímenes de guerra, explorando complejos temas de responsabilidad moral, justicia y el devastador impacto del régimen nazi.
Una pasión secreta (2008)
Basada en la novela de Bernhard Schlink, "El lector" ofrece una sugerente exploración de la culpa, la complicidad y la complejidad de las relaciones humanas. La película sigue la historia de un joven que descubre que una mujer con la que tuvo una aventura en su juventud está siendo juzgada por crímenes de guerra cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Hannah Arendt (2012)
Este drama biográfico se adentra en la vida y obra de la filósofa Hannah Arendt, especialmente en su cobertura del juicio a Adolf Eichmann, uno de los principales artífices del Holocausto. Hannah Arendt explora su controvertido concepto de la "banalidad del mal" y la reacción pública a la que se enfrentó por su punto de vista.
Denial (2016)
Una película que pone en primer plano la batalla legal contra la negación del Holocausto, se basa en la historia real de la historiadora Deborah E. Lipstadt y su enfrentamiento legal con el negacionista del Holocausto David Irving. La película se adentra en los retos de probar hechos históricos en un tribunal y en la lucha contra quienes tratan de distorsionar o negar los horrores del Holocausto.
