En el panorama político actual, el debate sobre la manipulación de la opinión pública a través de cuentas automatizadas ha cobrado gran relevancia. No pasa una semana sin que haya alguna polémica relacionada con la supuesta actividad oculta del Gobierno en redes sociales. Recientemente, según un vídeo que está siendo compartido en redes sociales y, del que se han hecho eco algunos medios, se acusa al Gobierno de estar usando bots para mejorar su presencia en dicha red social. Sin embargo, se debe analizar con cautela la veracidad de estas afirmaciones, ya que de ahí, a acusar al Gobierno de usar bots, hay un trecho.
El caso de México: acusaciones mutuas y guerra sucia digital
En el contexto latinoamericano, específicamente en México, las tensiones digitales han alcanzado niveles críticos. Durante la administración federal, el director de Infodemia dijo que se ataca a la presidenta y a AMLO con cuentas bots en redes sociales. Específicamente, este martes, durante la conferencia de prensa matutina, se acusó que el caso Teuchitlán ha sido manipulado con el uso de bots con la intención de generar una narrativa que, en primera instancia, no es orgánica y persigue intoxicar la conversación y a su vez atacar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al expresidente López Obrador.
Las investigaciones internas revelaron datos cuantitativos de este fenómeno. En la mañanera, Miguel Ángel Elorza, coordinador de la sección Infodemia, dijo que en la conversación digital, en la red social X, alrededor del tema Teuchitlán, se detectó una alta participación de cuentas tipo bots de la oposición. Según los reportes oficiales presentados:
- Dijo que fueron detectadas 87 mil 866 cuentas bots, que han intervenido generando 973 mil 500 publicaciones, como retweets, posteos y respuestas a tuits.
- 48.26%, o sea, 44 mil 400 cuentas participantes, utilizaron hashtags a favor de Xóchitl Gálvez, candidata de los partidos PAN y PRI en las elecciones presidenciales del 2024.
- Además, 59.2%, o sea, 54 mil 500 de las cuentas participantes, utilizaron hashtags de ataque contra el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y la ahora presidenta Claudia Sheinbaum, durante la campaña presidencial.
El comportamiento de estas redes no se limita a la automatización simple. Elorza señaló que además de las cuentas artificiales, al ataque se suman cuentas de la oposición nacionales y extranjeras “y estas se hacen más evidentes”. Asimismo, señaló que si bien las cuentas son de personajes conocidos, se identifican con la definición de la literatura de los estudios del mundo digital, con el concepto de trolles, o sea, las cuentas que tienen la finalidad principal de “reventar” conversaciones o disminuir el nivel de los debates. Ante este escenario, la reacción del poder ejecutivo ha sido constante; por ejemplo, el presidente López Obrador afirmó este miércoles que la leyenda ‘narcopresidente AMLO’ ha generado 170 millones de menciones (posteriormente actualizó la cifra a “arriba de 200 millones”), pero que las cuentas que han difundido dicha etiqueta “no son personas de carne hueso” sino “robots” que se encargan de difundir mentiras. Desde la perspectiva gubernamental, existe una fuerte inversión económica detrás de estas acciones: “Tenemos que ver el antecedente de esta guerra sucia digital para poder relacionar cómo los que ahora atacan, los bots, las cuentas que son robots, atacaron durante la campaña y durante el gobierno del expresidente López Obrador. En ese entonces la oposición gastó millones de dólares en la guerra sucia, estamos hablando de la campaña presidencial”, dijo.
Por otro lado, los sectores señalados rechazan categóricamente estas afirmaciones. La oposición ha respondido argumentando: "Nosotros no mandamos bots a las redes sociales, nosotros mandamos votos a las urnas, y por esos votos van a perder, no van a perder por los bots, ni por su complot internacional orquestado desde los sótanos del poder, y de los Anunakis y de los reptilianos a nivel internacional, ridículos. "
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El papel de las Fuerzas Armadas y el monitoreo digital
A pesar de las denuncias de guerra sucia contra el gobierno, diversas filtraciones sugieren que las propias instituciones del Estado han desarrollado capacidades de intervención digital. Informes internos indican que, bajo el vago concepto de “operaciones militares en el ciberespacio”, el C.O.C. lleva a cabo actividades de monitoreo de personas usuarias de redes sociales que hacen publicaciones críticas hacia las Fuerzas Armadas o al gobierno federal. Este tipo de vigilancia digital va más allá de la simple observación pasiva: no solo las vigilan en plataformas digitales: también crean perfiles falsos para obtener más información sobre sus amistades, sus familiares y sus redes de contactos.
Para la ejecución de estas estrategias, las agencias gubernamentales recurren a herramientas tecnológicas avanzadas. Para realizar sus acciones de monitoreo, el Centro de Operaciones del Ciberespacio utiliza el software HIWIRE, desarrollado por la empresa israelí WebintPro. De acuerdo con las especificaciones técnicas del sistema, de acuerdo con un documento de ventas, HIWIRE tiene poderosas capacidades de monitoreo de redes sociales, incluyendo la capacidad de “identificar activistas e influenciadores clave” y “monitorear redes opositoras en tiempo real”. Además, una de las mayores controversias radica en que otra de las funcionalidades de HIWIRE es la creación y utilización de usuarios simulados o bots para manipular la conversación pública en línea.
Esta situación ha encendido las alarmas de diversos sectores sociales debido a la falta de regulación. Las actividades del Centro de Operaciones del Ciberespacio no se encuentran contempladas dentro del marco legal. Aunado a esto, la opacidad institucional complica la supervisión civil: no hay que olvidar tampoco que la SEDENA se ha negado a rendir cuentas sobre sus acciones de vigilancia, ha obstaculizado investigaciones de la Fiscalía General de la República y ha desacatado resoluciones definitivas del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI).
Controversias y señalamientos al gobierno español
Este fenómeno de sospechas sobre el uso de tecnologías de manipulación digital no es exclusivo de México. Lo cierto es que esta nueva campaña de desprestigio con la que se ha topado el Gobierno vuelva a saltar en el terreno de las redes sociales, unas arenas movedizas en las que últimamente se atasca la administración Sánchez. Uno de los incidentes que desató mayor debate involucró a figuras del manejo de la pandemia en España. Por ejemplo, una de las supuestas publicaciones virales es la del pasado 18 de abril, un vídeo en el que el director del CCAES, Fernando Simón, explica junto con el ministro de Ciencia, Pedro Duque, algunas de las precauciones que podemos tomar contra el COVID-19, así, explica la distancia de seguridad sacando un metro.
El análisis de la interacción en dicha publicación levantó sospechas inmediatas sobre el origen de los apoyos. Dejando aparte la metodología de buscar "nombres no españoles" y lo que dice eso del creador del vídeo, es innegable que las cuentas que ha revelado son bots. A pesar de la evidencia técnica sobre la naturaleza artificial de las interacciones, determinar la autoría intelectual resulta complejo: en la publicación no existe prueba de que estos bots hayan sido comprados por el Gobierno; de hecho, ni siquiera hay pruebas de que hayan sido usados para ayudarle. Por lo tanto, las hipótesis sobre quién financió la campaña siguen abiertas: sí, eso significa que partidarios del PSOE o de Unidas Podemos podrían haber pagado por estos bots; pero también lo contrario, que contrarios al Gobierno estén detrás de esta campaña.
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La realidad de las redes sociales y el funcionamiento de los bots
Para comprender la magnitud de este problema global, es necesario analizar el ecosistema de las plataformas digitales. La dura realidad para Mark Zuckerberg es que, pese a sus aparentes esfuerzos, buena parte de su red social sigue siendo falsa. En este entorno, resulta fundamental diferenciar las herramientas utilizadas; por ejemplo, una cuenta troll se dedica a lanzar insultos o acosar ciertos personajes siguiendo cierta narrativa, por lo general de forma anónima.
La presencia de estas cuentas influye directamente en la visibilidad de los contenidos políticos. Es raro ver bots en publicaciones que apenas reciben visitas; pero aparecen en cuanto alcanza una cierta cantidad de reacciones. Esto explica las variaciones de tráfico en la red, ya que por ello, es perfectamente normal que una cuenta tenga publicaciones con más reacciones que otras. Ante la publicación de reportes sobre manipulación, las posturas oficiales suelen ser de rechazo: ante ese informe, el gobierno mexicano negó el uso de estrategias “que no generan discusiones orgánicas”. Sin embargo, los análisis independientes continúan mostrando una actividad inusual en ambos lados del espectro político, puesto que también se han detectado redes de ataque favorables a la oposición. En dichas cuentas El Sabueso identificó características comunes de posteo, etiquetas y uso de imágenes de perfil genéricas.
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