Descubre Cómo el Acoso Cibernético a Mujeres Está Creciendo y las Mejores Estrategias para Defendertepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En esta nueva era digital en la que el contacto online ha diluido las fronteras espaciales entre las personas, el acoso cibernético también ha incrementado su presencia en la medida que tenemos contacto con los medios digitales de comunicación, lo cual también aumenta nuestra exposición a violencias online.

La violencia contra las mujeres y las niñas ha sido un tema recurrente en el tratamiento de los medios de comunicación, pero no necesariamente desde el rigor informativo, por el contrario, muchas veces resaltan el morbo y reproducen estereotipos de género reforzando así, la naturalización de la violencia y la discriminación. Según el Módulo sobre Ciberacoso 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), nueve millones de mexicanas han sufrido al menos un incidente de violencia digital en alguna de sus diferentes formas.

¿Qué es el acoso cibernético?

El acoso cibernético (o ciberacoso) consiste en utilizar la tecnología para amenazar, avergonzar, intimidar o criticar a otra persona. En otras palabras, es todo aquello que se publica en línea con la intención de hacer daño, avergonzar o molestar a otra persona. Y también cuenta el hecho de colgar en internet información, fotografías o vídeos de carácter personal para herir o avergonzar a otra persona. El acoso cibernético también incluye aquellas fotografías, mensajes o páginas publicadas en internet que no se eliminan o que no dan de baja, incluso después de que se le haya pedido que lo haga a la persona que las haya publicado.

El acoso en línea puede ser especialmente doloroso y ofensivo porque suele ser de carácter anónimo y es muy difícil identificar al acosador. También es difícil de controlar, y la persona que lo recibe no tiene ni idea de cuántas personas (o cuántos cientos de personas) han visto los mensajes o las publicaciones. La gente puede sufrir sin parar, cada vez que consulta el teléfono o la computadora.

La intimidación o los comentarios despectivos que se centran en aspectos como el género, la religión, la orientación sexual, la raza o las diferencias físicas de las personas se consideran formas de discriminación, y van en contra de la ley en muchos estados. Esto implica que las fuerzas del orden público podrían intervenir, y los acosadores podrían tener que afrontar graves sanciones.

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Formas y Manifestaciones del Ciberacoso

Las formas más usuales de acoso cibernético de acuerdo con el libro “El ciberacoso: El tiranizar en la era digital” de Robin M. Kowalski, se dan a través de diversas plataformas y medios digitales:

  • Mensajería instantánea
  • Correo electrónico
  • Mensajes de texto a través de teléfonos celulares
  • Redes sociales
  • Chats
  • Blogs
  • Juegos por internet

El acoso cibernético o acoso virtual se manifiesta en estos tipos:

  • Hostigamiento
  • Exclusión
  • Manipulación

¿Cuáles son las consecuencias del ciberacoso?

A veces, recibir acoso cibernético, como cualquier otro tipo de acoso, puede conducir a problemas graves y duraderos. El estrés provocado por vivir en un constante estado de alerta y de miedo puede crear problemas en el estado de ánimo, el nivel de energía, el sueño y el apetito. También puede hacer que la víctima se sienta inquieta, ansiosa y/o triste. Si una persona ya estaba deprimida o ansiosa antes del acoso, el hecho de recibirlo puede empeorar todavía más las cosas.

No solo es la persona acosada quien sufre. El castigo que reciben los acosadores cibernéticos puede llegar a ser importante. Cada vez hay más centros de estudios y de actividades extraescolares que crean sistemas para responder al acoso cibernético. Hay centros de enseñanza que expulsan a los acosadores de los equipos deportivos e, incluso, del centro. Hay algunos tipos de acoso cibernético que violan los códigos de los centros de estudio y/o que incluso incumplen las leyes contra la discriminación o contra el acoso sexual. Por lo tanto, el acosador puede tener que afrontar importantes problemas legales.

¿Por qué la gente comete acoso cibernético?

Probablemente hay tantas razones como acosadores. A veces, lo que parece ser acoso cibernético puede ocurrir de forma accidental. El carácter impersonal de los mensajes de texto, los comentarios que se publican y otras formas de comunicación en línea pueden hacer difícil distinguir entre un chiste y algo que no lo es.

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De todos modos, la mayoría de la gente sabe cuándo la están acosando, porque el acoso implica el uso de amenazas y/o insultos repetidos. La gente que acosa en línea sabe que se ha pasado de la raya. No se trata de una broma o de un insulto de carácter aislado, sino de insultos y/o de amenazas constantes que van más allá del típico pique o comentario desagradable como resultado de un enfado puntual. El acoso (o bullying) cibernético puede ser más fácil de cometer que otros tipos de acoso, porque el acosador no tiene que enfrentarse cara a cara con su víctima.

¿Qué puedo hacer si recibo acoso cibernético?

A veces la gente tiene miedo o no está segura de si la están acosando. Y no hace nada para detenerlo. Si te están acosando, si alguien se está metiendo contigo utilizando comentarios hirientes o si conoces a alguien que está siendo objeto de este tipo de comportamiento, no hay ningún motivo para sufrirlo en silencio. Explícaselo a alguien.

1. Explícaselo a un adulto de confianza

La mayoría de expertos coinciden en lo siguiente: Lo primero que se debe hacer es contárselo a un adulto de confianza. Es algo que suele resultar más fácil de decir que de hacer. La gente acosada es posible que se sienta avergonzada o que tenga reticencias a informar sobre el acoso. Algunas personas dudan porque no están seguras al 100% sobre de quién se podría tratar. Pero el acoso puede ir a peor, de modo que explica lo que te ocurre hasta que encuentres a alguien que te pueda ayudar.

  • Puedes hablar con tu orientador escolar o con el psicólogo de tu centro de estudios, un profesor de confianza o un miembro de tu familia.
  • La mayoría de los padres están tan preocupados por proteger a sus hijos que a veces se centran en tomar medidas preventivas drásticas para cortar de lleno con el acoso. Si alguien te está acosando y temes perder tus privilegios para utilizar el teléfono o conectarte a internet, explica lo que temes a tus padres. Explícales lo importante que es para ti estar conectado y colabora con ellos hasta que encuentren una solución que no suponga ningún castigo para ti. También deberías negociar con ellos sobre el uso seguro del teléfono y de la computadora; lo más importante es empezar por mantener el acoso cibernético bajo control.
  • Si el acoso cibernético te está hundiendo anímicamente (si está afectando a tu sueño o a tu concentración), la terapia psicológica te puede ayudar.

2. Aléjate y desconéctate

Lo que funciona con el acoso en persona, propio del mundo real, también funciona con el acoso cibernético, propio del mundo virtual. Si alguien te está molestando, prueba a no conectarte a la computadora o a apagar el teléfono durante un rato. No contestes, y no reenvíes nunca el mensaje del acosador a otra persona. Encuentra algo para desconectarte de lo que te está ocurriendo y distraerte. Haz algo que te apasione y que te impida pensar en lo que te está pasando, como tocar la guitarra, salir a correr, o perderte en un buen libro o una buena película. Hacer este tipo de pausas para desconectar te ayudará a relativizar las cosas y a centrarte en lo bueno de la vida.

3. No caigas en la tentación de responder o de contraatacar

Si te alejas y te tomas un respiro ante el acoso cibernético, no te dejarás llevar por la tentación de contraatacar y enzarzarte en una pelea virtual con el acosador o los acosadores. Responder cuando uno se siente ofendido puede empeorar todavía más las cosas. Plantarle cara al acosador puede funcionar en algunas ocasiones, pero lo más probable es que el acosador se sienta provocado e intensifique el acoso. Si haces una pausa para desconectar y te tomas un respiro, ¡recuperarás de nuevo tu poder!

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4. Guarda las pruebas del acoso

Aunque no sea una buena idea responder al acosador, es conveniente guardar las pruebas del acoso. Te podrán ayudar a demostrar el acoso, en caso necesario. No hace falta que conserves correos electrónicos agresivos u otro tipo de comunicados en un lugar donde los veas constantemente; puedes pedir a uno de tus padres que haga una copia y los guarde en un pen drive.

5. Informa sobre el acoso

Las redes sociales se lo toman muy en serio cuando la gente utiliza sus servicios para publicar mensajes o contenidos crueles o despectivos o para crear cuentas falsas. Si un usuario informa sobre un uso incorrecto, como el acoso, el administrador del sitio puede bloquear al acosador, impidiéndole utilizar el servicio en el futuro. Si te están acosando mediante mensajes de móvil y/o de correo electrónico, informa al servicio telefónico o al administrador de correo electrónico (como Comcast, Google y Verizon).

Es importante saber que existen mecanismos de denuncia que tienen las redes sociales. Además, la Policía Cibernética de la Comisión Nacional de Seguridad ofrece asistencia al número telefónico 088, el cual opera las 24 horas del día, los 365 días del año. A veces, la policía puede identificar a acosadores anónimos en línea, de modo que suele merecer la pena informarla.

6. Bloquea al acosador

La mayoría de los dispositivos electrónicos e informáticos disponen de funciones que permiten bloquear electrónicamente al acosador o a los acosadores. Si no sabes cómo utilizar esta función, pregúntaselo a un amigo o a un adulto.

7. Mantén la seguridad en línea

Protege mediante contraseña tu teléfono inteligente y tus cuentas de internet, y cambia a menudo las contraseñas. Asegúrate de no compartir tus contraseñas con nadie más que tus padres o tutores. También es conveniente pensárselo bien antes de compartir por internet información personal, fotos o videos, que no te interesa que lleguen a todo el mundo. Una vez se publica una foto o un menaje en línea, puede ser difícil o imposible de borrar.

8. Habla con un amigo que esté acosando cibernéticamente

Si tienes un amigo que sabes que está actuando como un acosador cibernético, reúnete con él a solas para hablar. Sin hacerle de menos, defiende tus principios: hazle saber que lo que está haciendo no es correcto. Explícale que el acoso puede tener graves consecuencias: para el acosador, la víctima del acoso e, incluso, para los testigos, entre quienes te incluyes tú y tus amigos.

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