La carrera política de Marcelo Ebrard ha estado marcada por momentos de controversia y ausencias que han generado fuertes cuestionamientos. Acababa de rendir protesta como jefe de Gobierno del Distrito Federal, el 5 de diciembre de 2006, cuando Marcelo Ebrard se desapareció durante más de dos semanas para irse de luna de miel con Mariagna Prats a Oriente Medio, olvidándose de la ciudad. Aunque sus colaboradores trataron siempre de cubrirlo asegurando que trabajaba en privado para afinar su programa de gobierno, al final se supo que en realidad andaba en un viaje de placer.
Después de 18 años, Marcelo vuelve a hacer la misma jugada y, con sólo un par de semanas como secretario de Economía, se va de vacaciones a Japón, argumentando que es un viaje que ya tenía planeado con su familia. El cuate se desaparece cuando la reforma al Poder Judicial está generando inquietudes entre inversionistas nacionales y extranjeros, cuando los industriales del país realizan en Monterrey su reunión más importante del año y él ni siquiera se digna a enviar un representante.
Situación política interna y desafíos en Morena
Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal parecen estar perdiendo terreno dentro de Morena, mientras enfrentan decisiones clave del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y el Instituto Nacional Electoral (INE) sobre las elecciones en la Ciudad de México. Por otro lado, Marcelo Ebrard se enfrenta a una situación similar en la alcaldía Álvaro Obregón, donde su aliado, Javier López Casarín, ganó sorpresivamente la elección. Sin embargo, la Unidad de Fiscalización del INE dictaminó que López Casarín rebasó los topes de gastos de campaña, lo que ha puesto en riesgo la validez de su triunfo.
Dentro de Morena, se habla de una estrategia para que ninguno de los dos personajes obtenga territorios clave en la capital. Ambas situaciones ponen en una posición delicada tanto a Monreal como a Ebrard. Muchos dentro de Morena interpretan la situación política actual como una señal para frenar los avances de Monreal y Ebrard, quienes en diversas ocasiones han señalado a su propio partido por marginarlos de decisiones importantes.
La confrontación con las instituciones y la justicia
La postura de Ebrard ante las investigaciones ha sido reiteradamente cuestionada. El exfuncionario asegura que Los Pinos y el PRI han desatado una campaña para evitar que llegue a una diputación federal, y que las acusaciones en su contra por lo de la Línea 12 tienen tintes políticos. No obstante, el análisis político sugiere una perspectiva distinta sobre dónde debe realmente rendir cuentas:
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- Derecho de audiencia: El exfuncionario intentó armar un escándalo en San Lázaro exigiendo un derecho de audiencia que no correspondía a la comisión investigadora.
- Defensa legal: Donde debe pedir su derecho de audiencia y de defensa es ante el Ministerio Público, si es que la PGR o la Procuraduría de Justicia del DF lo procesan; ahí es donde se tendría que defender.
- Estrategia de victimización: Quiso copiarle el modelito a Andrés Manuel López Obrador de hacerse la víctima y conseguir el apoyo popular, pero le falló; ni tiene el carisma o la simpatía de El Peje y, lo peor, a él nadie le cree, la mayoría piensa que es culpable.
De aspirar a ser el próximo Presidente de México, Marcelo Ebrard acabó rogando por una alcaldía para mantener a su equipo en la capital, y hasta el momento sólo ha conseguido que la 4T le ceda la Álvaro Obregón, para Javier López Casarín. Tan disminuido lo ven en Morena, que además de Álvaro Obregón el excanciller había pedido que le dejaran poner candidata en Xochimilco, pero nomás no pasó y se tuvo que conformar solamente con una, en la cual tiene muy pocas posibilidades de ganar.
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