El almendro es el más importante de los frutos secos a nivel mundial en cuanto a su producción, aunque en Argentina se sitúa en segundo lugar después del nogal europeo. Podría considerarse su cultivo en nuestra región pampeana como una forma de diversificación para aquellos fruticultores tradicionales dedicados a la producción de durazno, o bien una actividad alternativa para aquellos productores agrícolas y ganaderos típicos de la región. El principal motivo del creciente interés por el cultivo del almendro es que es muy rentable.
En los últimos años, el almendro ha pasado de ser un cultivo marginal que se desarrollaba en los suelos pobres y áridos de los campos españoles a una producción alternativa a otros frutales, al olivar, a los cítricos, incluso a cultivos herbáceos extensivos. Esta situación, unida a otros factores como el impulso de nuevas variedades de floración tardía, la implantación del riego y la mecanización, han provocado un cambio significativo del cultivo del almendro en España. Hoy en día, la almendra es un ingrediente esencial en la dieta mediterránea, arraigado a la tradición y gastronomía española. Sus cosechas se trabajan alrededor de España, durante todo el año, para exportar toneladas de almendras españolas a todo el mundo.
Historia y Distribución Geográfica del Almendro
El almendro tiene una antigüedad de varios milenios. Es originario del oeste de Asia. Los fenicios lo difundieron por todo el Mediterráneo y desde allí fue expandido por los romanos. Luego pasó a Estados Unidos, siendo en la actualidad el mayor productor mundial. Los almendros, que son autóctonos de Oriente Próximo, prosperan en el clima templado del Mediterráneo.
Los lugares donde crece la almendra coinciden con la mayoría de países mediterráneos, como España, Italia, Grecia, Marruecos o Túnez. Sin embargo, también pueden cultivarse en algunas zonas concretas de EE.UU., Australia, Siria, Chile e Irán. En los estados norteamericanos con zonas de rusticidad 7-9 del USDA, como California, Texas, Florida, Arizona y Hawái, hay numerosos huertos de cultivo de almendras.
Características Botánicas del Almendro
El almendro es un árbol de hoja caduca. Cuando es joven, la corteza del tronco es verde y lisa, pasando a ser muy agrietada, tortuosa, rugosa, escamosa y de color marrón grisáceo cuando el árbol es adulto. Posee raíces profundas y poco ramificadas. Sus hojas son lanceoladas, largas, estrechas y puntiagudas, de color verde brillante, con bordes dentados o festoneados.
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Las flores son hermafroditas, pentámeras, con pétalos de colores variables entre blanco y rosado; son generalmente autoincompatibles, pero presentan una buena polinización cruzada entre variedades. El fruto es una drupa con exocarpo y mesocarpo carnosos, verde, pubescente y dehiscente a la madurez.
Condiciones Climáticas y del Suelo Ideales para el Cultivo
Clima
El almendro es una especie de climas secos y templados. Esto significa que la almendra crece en climas cálidos y produce mejor en lugares con veranos largos, calurosos y secos y mucho sol. Los árboles solo necesitan entre 250 y 350 horas de frío, rara vez unas 500, con temperaturas inferiores a 7 °C para provocar la brotación. Esto explica por qué florecen antes que otros frutales y por qué es imposible el cultivo del almendro en los trópicos.
Su mayor problema radica en la precocidad de su floración y fructificación, que lo hacen sensible a las heladas primaverales. Las yemas de tonalidad rosa o blanco verdosa se hielan a una temperatura de -4 ºC y -6 ºC; las flores en antesis apenas resisten los -2 ºC, y los frutos recién cuajados son aún más sensibles. Las nuevas variedades españolas son de floración tardía o muy tardía, lo que ayuda a evitar o minimizar los daños provocados por heladas.
Para que se lleve a cabo una adecuada polinización hay que tener en cuenta los factores climáticos que afectan a las abejas (principales polinizadores), como el frío, heladas y lluvias. Las lluvias durante la floración impiden el vuelo de las abejas. La mayor actividad la desarrollan con temperaturas entre 15 y 16 ºC, y se anula por debajo de los 10 a 12 ºC. Vientos superiores a 24 km/h también impiden la actividad de las abejas.
Suelo
El almendro se adapta bien a suelos pobres, secos y pedregosos, aunque prefiere los ligeros, profundos y fértiles. Es uno de los frutales que más resiste los suelos calcáreos, pero es muy sensible a la asfixia radicular por anegamiento. No existe un tipo de suelo óptimo para el cultivo de la almendra, ya que es un árbol que se adapta extraordinariamente y puede crecer en una amplia gama de suelos, desde arcilloso-arenoso hasta franco-arenoso. Sin embargo, el crecimiento del almendro alcanza su máximo potencial en suelos que se distinguen por su ligereza, fertilidad, profundidad y buena capacidad de drenaje.
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Aunque el almendro es tolerante a la sequía y crece e incluso da almendra en suelos secos durante años, la cosecha resultante del cultivo será significativamente menor. Uno de los problemas del cultivo de la almendra es su extrema sensibilidad a la sal. El almendro en crecimiento sufre deshidratación debido a la salinización del suelo. La acidez o alcalinidad del suelo no suele ser una limitación para el crecimiento de los almendros, ya que pueden crecer bien en zonas con un pH comprendido entre 5,5 y 8,5. Sin embargo, la mayoría de los agricultores experimentados ajustan el pH del suelo entre 6,5 y 8.
Establecimiento y Manejo del Cultivo del Almendro
Plantación
En el cultivo del almendro hay dos opciones de plantación. La primera es a partir de frutos secos no procesados (semillas), donde lo ideal es germinarlas antes en un ambiente controlado. La segunda es mediante árboles jóvenes o brotes, lo que proporciona mejores resultados, aunque es la opción más cara.
Para favorecer el desarrollo de las raíces y la filtración del agua, se realiza un desfonde profundo y laboreos cruzados como parte de la preparación del suelo. Es importante humedecer bien las raíces antes de ponerlas en el suelo, para que puedan crecer y establecerse rápidamente. Los almendros, como muchos otros árboles de fruto seco, son muy sensibles a que se les corte la raíz pivotante o se les meta en un agujero demasiado pequeño. Cuando se rellena el agujero, es crucial compactar bien la tierra alrededor de las raíces y, una vez rellenado, el riego del almendro debe ser abundante.
Estos árboles prefieren crecer con una distancia de, al menos, 4,5 - 6 metros de distancia entre ellos. Un espaciamiento entre hileras de 6 a 6,7 metros y entre árboles de 3,7 a 4,3 metros es, actualmente, la norma en el cultivo comercial de la almendra, lo que indica un cambio hacia una mayor densidad de plantación.
Riego
A pesar de ser una especie adaptada a la sequía, la producción y la calidad del fruto mejora indudablemente con el riego. El sistema más adecuado es el riego localizado por goteo. El almendro requiere un riego constante, especialmente en condiciones de crecimiento donde las precipitaciones anuales son inferiores a 500 mm. El consumo de agua de las plantas jóvenes es elevado, por lo que se deben regar al menos una vez a la semana; solo si ha llovido mucho se puede prescindir del riego. Es fundamental mantener la tierra húmeda pero no empapada, ya que un exceso de agua podría provocar enfermedades fúngicas en el cultivo.
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Los almendros que crecen en California, por ejemplo, consumen una media de 4.800 m3 de agua al año. En España, cada vez son más los agricultores que emplean técnicas de riego deficitario para los almendros. El periodo de mayor requerimiento de agua de este árbol es el comprendido entre el inicio del engorde rápido de la almendra y el momento en el que esta alcanza su longitud definitiva.
Fertilización
Es escasa la información que existe sobre las extracciones de nutrientes y sus contenidos foliares en almendro. Sin embargo, la fertilización debe empezar en primavera. Las aplicaciones pequeñas y constantes de fertilizante nitrogenado a lo largo de la temporada de crecimiento son beneficiosas para las plantas jóvenes, mientras que las plantas más viejas tienen una necesidad significativamente menor. Generalmente, una buena fertilización de almendros debe incluir: Macronutrientes como calcio, nitrógeno, magnesio, potasio, fósforo y azufre; y Micronutrientes como manganeso, boro, zinc, cloro, cobre, hierro y molibdeno.
El nitrógeno es un elemento primordial para el desarrollo del sistema vegetativo, interviniendo en el crecimiento y en la formación de clorofila. Su deficiencia puede provocar amarillamiento de las hojas y detener el crecimiento del árbol. El fósforo es fundamental en la maduración de flores y frutos y para el desarrollo de las raíces. Su carencia puede oscurecer las hojas y reducir la floración y formación de frutos. El potasio favorece la resistencia de los árboles a sequías y heladas, aumentando la productividad. Si este elemento escasea, la mortalidad de las yemas aumenta y, como consecuencia, la producción se ve reducida.
El análisis foliar es el mejor método para diagnosticar el estado nutritivo del árbol. El resultado del análisis foliar se ha de comparar con los niveles críticos de cada uno de los elementos nutritivos. A continuación, se presenta una tabla con los valores establecidos para el almendro:
| Elemento | Deficiente (%) | Normal (%) | Excesivo (%) |
|---|---|---|---|
| Nitrógeno (N) | < 2.20 | 2.20 - 3.00 | > 3.00 |
| Fósforo (P) | < 0.12 | 0.12 - 0.25 | > 0.25 |
| Potasio (K) | < 0.80 | 0.80 - 1.80 | > 1.80 |
| Calcio (Ca) | < 1.00 | 1.00 - 3.00 | > 3.00 |
| Magnesio (Mg) | < 0.20 | 0.20 - 0.50 | > 0.50 |
| Azufre (S) | < 0.12 | 0.12 - 0.25 | > 0.25 |
| Elemento | Deficiente (mg/kg) | Normal (mg/kg) | Excesivo (mg/kg) |
| Hierro (Fe) | < 40 | 40 - 200 | > 200 |
| Manganeso (Mn) | < 15 | 15 - 100 | > 100 |
| Zinc (Zn) | < 12 | 12 - 40 | > 40 |
| Cobre (Cu) | < 4 | 4 - 15 | > 15 |
| Boro (B) | < 20 | 20 - 80 | > 80 |
| Cloro (Cl) | < 700 | < 700 | > 700 |
Polinización
Las variedades tradicionales de almendro son autoincompatibles, por lo tanto, resulta indispensable la polinización cruzada con variedades intercompatibles de floración simultánea. Se debe colocar un mínimo del 33% de polinizadores distribuidos en filas alternas y colocando de 4 a 6 colmenas por hectárea. Las nuevas variedades de almendro, como Guara, Belona o Lauranne, cuentan con características autocompatibles (autofértiles) y de floración tardía, que mejoran el panorama agronómico y ofrecen soluciones a problemas relacionados con las condiciones climatológicas. En esta labor, es imprescindible también el vuelo de las abejas para transportar el polen de un árbol a otro.
Poda
El sistema de conducción más utilizado es el sistema de vaso moderno, aunque también se puede utilizar el sistema de semipalmeta. Se podan en forma más ligera que los durazneros. Una vez formada la copa, se realizan generalmente podas de rejuvenecimiento cada 2 o 3 años, eliminando la madera muerta, las ramas mal ubicadas y las chuponas, y también se rebajan las ramas mixtas. Para obtener los mejores resultados, la poda debe realizarse en otoño, después de la cosecha, y no justo antes o después de que llueva. La poda favorece un mejor crecimiento de los almendros jóvenes y es esencial para darles la forma necesaria para obtener la máxima productividad y calidad de la almendra.
Plagas y Enfermedades del Almendro
La intensificación del cultivo y la globalización han favorecido la aparición de nuevas plagas y enfermedades, algunas de ellas hasta ahora desconocidas en este cultivo. Entre las plagas, se encuentra el Capnodis tenebrionis, conocido como el “gusano cabezudo”, así como el Scolytus rugulosus y el insecto Amyelois transitella, que ataca a los almendros de forma más frecuente. Las enfermedades criptogámicas, por su parte, afectan a las hojas, ramas, flores y frutos.
La mejor forma de mantener a raya las enfermedades de los almendros es defenderse bien. Se recomienda regar el árbol a ras de suelo en lugar de regarlo desde arriba, ya que el ambiente húmedo sobre el fruto o las hojas podría favorecer el crecimiento de los hongos. Los fungicidas ayudan a prevenir el desarrollo de muchas infecciones fúngicas en las plantas de cultivo de la almendra; para reducir la probabilidad de que se desarrolle resistencia, conviene rotar los productos químicos fungicidas. La poda altera la capa de cambium de los árboles, lo que aumenta el riesgo de infección, por lo que se deben mantener limpias las herramientas de poda para evitar la propagación de enfermedades.
Cosecha y Postcosecha de la Almendra
Maduración y Cosecha
La temporada de cosecha de la almendra suele ir de principios de agosto a finales de septiembre, aunque depende de la variedad. Cuando las cáscaras de alrededor del 95% de las nueces se han abierto, es señal de que hay que empezar a cosechar el cultivo. La recolección se puede realizar en verde o en seco. En el primer caso, se recoge a mano; en el segundo, se provoca la caída del fruto mediante vareo o bien mediante vibradores conectados a la toma de fuerza de un tractor.
Cuando es tiempo de cosecha de la almendra, unas máquinas llamadas sacudidoras recorren el huerto y sacuden los árboles. Tras 7-10 días de secado al aire libre dentro de sus cáscaras, una máquina barredora especializada limpia la almendra en el suelo en hileras ordenadas. A continuación, una cosechadora, también conocida como máquina pick-up, recoge las nueces de almendra aspirándolas y depositándolas en una lanzadera o carro. Cabe destacar que el tiempo de crecimiento del almendro es de 5 a 20 años hasta que puede producir frutos.
Postcosecha y Procesamiento
Una vez recolectadas, se procede al despellejado del mesocarpo mediante maquinaria diseñada para tal fin. Las semillas peladas se pueden tostar, laminar o elaborar harinas. La piel se pela después de mojar el grano de almendra en agua caliente a 85-100ºC durante varios minutos. Con respecto a los subproductos, la piel de la almendra se puede utilizar como alimento para cabras y ovejas; la cáscara es apta como combustible para calefacción. Proporcionar nutrientes y agua a los árboles después de la cosecha es crucial para mantener su salud a largo plazo y para aumentar el rendimiento de la cosecha.
Tipos de Almendras por Dureza de la Cáscara
Las almendras se clasifican según la dureza de su cáscara:
- Almendras cáscara dura: solo pueden romperse con elementos mecánicos.
- Almendras cáscara semidura: pueden romperse con mucha dificultad sin ayuda de elementos mecánicos.
- Almendras cáscara blanda: puede ser abierta con la mano haciendo presión.
- Almendras de papel: se abre muy fácilmente con una leve presión de los dedos.
Importancia Económica y Producción
La producción mundial de almendras ha crecido en los últimos años, siendo el principal país productor Estados Unidos, seguido de España e Italia. Dentro del mercado de los frutos secos, las almendras lideran el ranking tanto a nivel nacional como internacional. El almendro es un árbol frutal de gran importancia a nivel de extensión en España. Los datos de la Esyrece (Encuesta sobre Superficies y Rendimientos en Cultivos) sitúan a Andalucía como la comunidad con más hectáreas de almendros cultivados, con más de 190.000 hectáreas. La almendra se ha convertido en el fruto seco mayoritario en esta región.
Por provincias, Granada (unas 97.000 hectáreas) y Almería (aproximadamente 50.000 hectáreas) encabezan el ranking. Sin embargo, un dato significativo es que Córdoba y Sevilla, que son las zonas con menor presencia, es donde más está aumentando su cultivo, con un 49% y 42% respectivamente. Otro dato importante es que en el 91% de las plantaciones de almendro predomina el secano, especialmente en las provincias con un mayor peso productivo, que como hemos dicho son Granada y Almería. Esta tendencia se invierte en Córdoba y Sevilla, que son las provincias con menos producción, ya que en estas zonas se emplea mayoritariamente regadío.
Según la FAO (Faostat), la superficie total dedicada al cultivo del almendro en el año 2018 fue de 2.071.884 ha, siendo España el país que más superficie destina al cultivo de almendra con 657.771 ha, seguido de Estados Unidos con 441.107 ha. En lo que a producción se refiere, Estados Unidos se sitúa a la cabeza con 1.871.500 Tm, seguido de España con 337.915 Tm. El 90% de la producción mundial se vende como producto con valor agregado.
Propiedades Nutricionales y Usos de la Almendra
Las almendras constituyen un alimento energético, ideal para el frío, y muy nutritivo. Contienen fósforo, potasio, magnesio, calcio, hierro, azufre, cloro, aluminio, manganeso, cobre, cinc, y vitaminas A, E, B1 y B2. El consumo de almendras estimula la secreción láctea y mejora la circulación sanguínea.
De la extracción de su aceite resulta un buen jarabe contra irritaciones e inflamaciones de estómago, intestino, riñones y vejiga. El aceite de almendras también se utiliza en las afecciones de la piel y es muy eficaz contra las quemaduras.
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