Andrés Manuel López Obrador prometió que de llegar a la Presidencia en 2018 otorgaría un salario de 3 mil 600 pesos mensuales a los llamados "ninis", es decir, a los jóvenes que no estudian ni trabajan. El precandidato de Morena señaló durante su registro como precandidato que si gana en 2018 pondría en marcha un programa para contratar como becarios a 2 millones 300 mil jóvenes ninis en todo el país, a quienes se les daría dicho apoyo mensual a cambio de participar en capacitaciones y talleres con empresas productivas, tanto en el entorno urbano como en el rural. Con la consigna "Becarios sí, sicarios no", AMLO busca atender a ese sector de la población.
Antecedentes y Proyecciones Iniciales del Apoyo Económico
La propuesta inicial de AMLO para los jóvenes que no estudian ni trabajan incluía un apoyo mensual de 3 mil 600 pesos. En su momento, se realizaron proyecciones sobre el alcance de este monto en la vida cotidiana de los beneficiarios.
Capacidad de Compra del Estipendio Inicial
Nación321 hizo un ejercicio para dimensionar lo que los 3 mil 600 pesos mensuales que prometía el morenista a los ninis podrían cubrir:
- Canasta Básica: Una canasta básica son los alimentos que sirven de sustento a una familia promedio durante un mes. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) de la CDMX, su precio más bajo en octubre de 2017 fue de 3 mil 153 pesos en la capital. Por ello, la beca que AMLO buscaba dar a los jóvenes alcanzaría para cubrir una canasta básica y sobrarían 447 pesos.
- Internet: Con los 3 mil 600 mensuales, se podría pagar por nueve meses el servicio de internet de banda ancha (10 megas) más barato con la compañía que tiene la mayor cobertura en el país, con un costo de 349 pesos mensuales.
- Viajes en Camión: El plan de AMLO para los ninis consiste en que estos se conviertan en becarios que reciban capacitación en alguna empresa. Por ello, estos jóvenes tendrían la necesidad de transportarse hacia dichos establecimientos. Los jóvenes de la CDMX que reciban la beca propuesta por Obrador podrían realizar 514 viajes en camión, con un costo promedio de 7 pesos en la zona de la capital. En el caso de los ninis del Estado de México, el salario que reciban como becarios les permitiría realizar 360 viajes en las rutas de camión de la entidad, con un costo promedio de 10 pesos cada uno. Por su parte, la zona metropolitana de Monterrey tiene uno de los transportes públicos más caros del país. Por ello, los 3 mil 600 pesos que ofrece AMLO bastarían para cubrir 300 viajes de 12 pesos en promedio cada uno en tierras regias.
- Viajes en Metro: Si los jóvenes beneficiados por la beca de López Obrador se transportan en Metro, les alcanzaría para una diferente cantidad de viajes, según la ciudad donde residan. Los capitalinos tendrían posibilidad de cubrir más viajes en el Metro, pues con el precio de 5 pesos podrían realizar 720 recorridos en este sistema. En el caso de Guadalajara, Jalisco, un viaje en el Tren Ligero tiene un precio de 7 pesos. La beca del Peje alcanzaría para 514 viajes en este transporte de ese estado. De nueva cuenta, los eventuales becarios regios tendrían que pagar más en el metro nuevoleonense que en transportes similares de otras ciudades.
Implementación y Alcance del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro
En cuatro años el Gobierno federal ha destinado 81,000 millones de pesos para otorgar becas mediante el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF), en el que se han beneficiado a 2.3 millones de jóvenes, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que ha permitido que la mitad de quienes se han capacitado cuenten con mayores posibilidades de emplearse. Estos jóvenes se vincularon a 352,526 centros de trabajo y recibieron apoyos económicos por concepto de beca de capacitación y servicio médico brindado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se gastaron más de 120 mil millones de pesos en repartir becas de Jóvenes Construyendo el Futuro a más de 3 millones de beneficiarios en todo el país. Para este 2025, ya con Claudia Sheinbaum, se aprobó un presupuesto de otros 24 mil 200 millones de pesos.
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De acuerdo con la información que dio a conocer la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) en el cuarto informe de Gobierno, revelan que sólo 44% ha concluido los 12 meses que contempla el programa, por lo que el número de egresados es de un millón 18,885, siendo 60.5% de ellos mujeres y 39.5% hombres. En esos estudios la Secretaría del Trabajo llega a la conclusión, por ejemplo, de que los jóvenes que participan en el programa tienen hasta 2.7 veces más probabilidades de conseguir empleo que los que no estuvieron en él; es decir, que 62% con beca consiguieron empleo, frente a 23% sin beca y que también consiguieron empleo.
De acuerdo con datos del INEGI, al final del sexenio de López Obrador se registraron 5.8 millones de jóvenes fuera de la escuela y sin trabajo, una reducción con el gobierno antecesor de 691 mil casos. Es decir, en el gobierno de AMLO se redujeron 691 mil jóvenes que están fuera de la escuela y el trabajo, mientras que con Peña, sin el desembolso de la beca, la reducción fue de 413 mil casos en comparación con Calderón.
Problemas y Desafíos en la Implementación del JCF
A pesar de los objetivos declarados, el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro ha enfrentado diversas críticas y señalado irregularidades en su operación. El Presidente adujo, como sustento socioeconómico del JCF, la desatención u olvido de los gobiernos federales precedentes a este segmento de la población mexicana y su propósito loable de enmendar tal omisión.
Irregularidades y Sub-ejercicio Presupuestario
La diputada Claudia Reyes Montiel denunció un subejercicio en el presupuesto del programa prioritario de la 4aT. Reyes Montiel precisó que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) destinó solo seis mil 244 millones de pesos de los 16 mil 747 millones de pesos presupuestados para el primer trimestre de ejecución del JCF, por lo que el subejercicio fue de 10 mil millones de pesos.
Además, Reyes Montiel hizo alusión al informe del 8 de abril anterior emitido por la titular de la STPS: que su oficina había recibido 50 denuncias de irregularidades cometidas en el programa por cuenta de empresas u organizaciones que habían pedido “moches” a los jóvenes. El 23 de julio, Robledo, director del IMSS, reconoció asimismo la existencia de entre mil 500 y cinco mil “tutores”, sobre todo de empresas, que despidieron a personal que ya tenían su servicio para después recontratarlos como “becarios” del JCF, obviamente con el propósito de ahorrarse los salarios que antes pagaban y utilizar las becas como fórmula de pago a sus trabajadores.
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Cuestionamientos sobre el Padrón de Beneficiarios y la Evaluación
Las inconsistencias del JCF podrían ser mucho más graves que las reconocidas por el gobierno de la 4aT. El 27 de agosto, la académica María Amparo Casar, analista del MCCI, reveló que un estudio sobre el padrón de registros del JCF evidenció “un crecimiento absolutamente lineal, nunca baja, ni en Semana Santa, ni en días festivos. Todos los días sube el padrón, eso es estadísticamente improbable", destacando además que es “incompleto e inverificable”. Tras el conocimiento público del estudio de MCCI, la STPS emitió el “comunicado de prensa 8”, a modo de desmentir los señalamientos, oponiendo a los dichos de “MCCI” los hechos de “JCF”.
En contestación a la “Respuesta al Comunicado 8 de la STPS, el 3 de septiembre MCCI publicó el siguiente texto: “Las conclusiones de este estudio revelaron que: (a) el padrón (o listado, como lo denomina la STPS) de empresas registrado por el Programa contiene errores e inexactitudes importantes que ponen en entredicho su veracidad y utilidad como mecanismo de transparencia y por tanto de evaluación y, (b) que su evolución en el tiempo, es, en el mejor de los casos, atípica y estadísticamente improbable y, en el peor, inverosímil y poco creíble. Sin un padrón confiable y verificable, es imposible evaluar un programa.”
Los problemas más comunes de los programas de “inclusión laboral” se hallaron en su implementación y operación; en sus inadecuadas reglas de operación y en los sistemas de medición y evaluación de desempeño. Su naufragio se debió, además, a que fueron diseñados para economías con mercados internos fuertes y en crecimiento económico sostenido, no para naciones con graves problemas económicos. Los programas similares al JCF que fracasaron durante las dos décadas pasadas fueron los siguientes: Proyecto Joven, de Argentina; Capacitación Solidaria (Brasil); Chile Joven (Chile); Jóvenes en Acción (Colombia); Capacitación Laboral Juvenil y Programa de Capacitación Laboral (Perú) y Opción Joven (Uruguay).
Discrepancias en Datos y Efectividad
En cuanto a la cobertura del programa social, existen discrepancias sobre el número real de beneficiarios. Por ejemplo, la Secretaría del Trabajo reportó para 2022 un promedio de 328 mil participantes a los que entregó la beca. Mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó la identificación ese mismo año de 122 mil beneficiarios; es decir, a un 37% de los participantes que se reportan en el padrón único de beneficiarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, un tercio. El problema, apuntó Hermosillo, es que esos datos del INEGI solo reflejan un tercio del universo de participantes del programa en 2022.
Además, se ha observado que es un programa ligeramente regresivo: los jóvenes del decil 3, 4 y 5, es decir, de medianos ingresos, reciben más apoyos que los de menos ingresos. Por ejemplo, el primer decil, o el 10% de la población más pobre, recibe el 7.2% de las transferencias de este programa, mientras que el decil número 8, ya clase media, recibe el 10.2% de las transferencias. Las fallas en el reparto de la beca son una deficiencia que ha sido constante desde el inicio del programa.
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En 2023, siempre según la respuesta de la dependencia federal, un total de 19 mil 355 becados encontraron trabajo después del programa, de un total de 495 mil 240 inscritos ese año. Mientras que en 2024, la cifra de empleados es todavía mucho menor: 443 contratados, según las cifras de la dependencia federal, de los 120 mil 945 jóvenes inscritos en el programa ese año. “Es decir, el joven puede estar en un centro de trabajo y no aprender nada, pues no hay un seguimiento real de su estancia en el programa. Incluso, hay evidencia de que puedes no estar presente en el trabajo.”
Una de las pocas opiniones menos desfavorables con respecto a las prácticas del JCF fue la que Kristóbal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria A.C., vertió: “Criticar que no es completamente medible, cuando hay muchos otros programas que existen y que no tienen la misma medición, sería en este caso injusto para el programa JCF. Algunas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cabe señalarlo, a veces traen dos años de rezago, por la dificultad de obtener todo los datos. Entonces han sido muy pocos meses para que se pueda evaluar, dado que es un programa nuevo, y falta también una capacitación de personal para obtener toda esta información.”
