Impactante Caso de Ana Lizbeth Polina Ramírez: Feminicidio que Encendió la Protesta en Nuevo Leónpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Ana Lizbeth Polina Ramírez, de 8 años de edad, fue asesinada y abandonada en un baldío de la colonia Vistas del Río, en Juárez, Nuevo León. Policías y rescatistas rastrearon a la menor en casas abandonada y terrenos hasta que la localizaron. La tragedia de Ana Lizbeth Polina Ramírez, de ocho años, secuestrada y encontrada muerta, desató una ola de indignación pública y movilizaciones sociales.

Cronología de un Trágico Suceso

El domingo 15 de julio, Ana salió de su casa acompañada de su madre. Iban juntas hacia el trabajo. La pequeña acudió sola a una caseta de la colonia y desapareció. Ana tenía el cabello largo y lacio, color castaño, tez morena clara y ojos café oscuro; medía 1.40 metros y era de complexión delgada. En un video se observa el momento en que un hombre de tez blanca, barba y bigote negros, vestido con bermuda azul y cachucha negra, se retira con la menor. Un hombre no identificado sustrajo Ana Lizbeth, luego de que la pequeña se separó por unos minutos de su mamá.

De acuerdo al fiscal general de Nuevo León, Gustavo Adolfo Guerrero Gutiérrez, el rapto de Ana Lizbeth ocurrió el domingo alrededor de las 19:00 horas, cuando ella y su madre, Dulce Ramírez, se encontraban en las oficinas de la ruta de autobuses 527 en las que trabaja la tutora. Ana Lizbeth estaba jugando afuera del lugar, cuando un hombre adulto, la abordó, según se observa en videos de seguridad. La madre de la menor preguntó por ella y al no encontrarla creyó que podría estar en una plaza contigua en la que hay juegos infantiles. Al lugar también llegó el padre de la niña a buscarla pero no tuvo éxito.

La familia de Ana Lizbeth dio aviso a la policía municipal de Juárez y junto con ellos realizaron las labores de búsqueda. El reporte se realizó a las 23:00 por medio del teléfono de emergencias 911. Justo un domingo antes, Ana Lizbeth Polina Ramírez, de ocho años, fue secuestrada cerca de la oficina donde trabaja su madre en el municipio de Juárez, pero fue hasta la mañana del lunes, 12 horas después de que los padres de Ana reportaran la desaparición, que la policía municipal de Juárez notificó a las autoridades estatales para activar la Alerta Amber. La mañana del lunes 16, la madre de Ana Lizbeth acudió al Centro de Orientación y Denuncia (CODE) de Juárez, desde donde se notificó a la Fiscalía General la desaparición de la menor. A las 9:00 de la mañana se emitió la Alerta Amber, al considerar el riesgo inminente que corría la vida de la menor. El Fiscal indica que la dependencia investiga también si la autoridad municipal de Juárez tiene alguna responsabilidad por no haber informado de inmediato a la Fiscalía.


Acontecimientos Clave del Caso Ana Lizbeth Polina Ramírez

Fecha Evento
Domingo 15 de julio Ana Lizbeth Polina Ramírez es raptada alrededor de las 19:00 horas en la colonia Vistas del Río, en las inmediaciones de las oficinas de la ruta de autobuses 572. Los padres reportan la desaparición a la policía municipal de Juárez a las 23:00.
Lunes 16 de julio La madre de Ana Lizbeth acude al CODE de Juárez. A las 9:00 de la mañana, la Fiscalía General del Estado de Nuevo León activa la Alerta Amber.
Martes 17 de julio Se localiza el cuerpo sin vida de una niña en un lote baldío en la misma colonia donde ocurrió el rapto, el cual se presumía estaba vinculado con la desaparición de la menor.
Miércoles 18 de julio Un juez gira una orden de aprehensión contra Juan Fernando "N", de 37 años, presunto responsable. El Fiscal del estado confirma mediante estudios científicos que el cadáver corresponde a Ana Lizbeth, y que la causa de su muerte fue asfixia por sofocación. Se estima que el asesinato ocurrió el domingo por la noche.
Jueves 19 de julio La madrugada del jueves, Juan Fernando "N", ex policía y principal sospechoso, es detenido por agentes ministeriales en Santa Catarina e ingresado al Penal de Topo Chico, Nuevo León.
Domingo 22 de julio Se realizan movilizaciones en contra de los feminicidios en Monterrey, México, en respuesta al caso de Ana Lizbeth y la creciente violencia de género.

El pasado martes se localizó el cuerpo sin vida de una niña en un lote baldío ubicado en la misma colonia donde ocurrió el rapto de Ana Lizbeth. A reservas de confirmar la identidad, fuentes policiacas señalaron que el hallazgo del cadáver se realizó en el predio ubicado cerca de la Avenida Vista de Huizache, a la altura de Vista de la Anacua. El martes Ana Lizbeth fue encontrada muerta envuelta en una sábana en un terreno baldío en la misma zona.

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Identificación y Captura del Responsable

El presunto asesino fue capturado después de que se publicara un video de vigilancia, pero la indignación pública aumentó cuando se informó que el hombre, un ex policía local, tiene antecedentes penales por agresión sexual contra menores y pasó siete años en la cárcel. Sí, el presunto responsable es Juan Fernando "N", de 37 años de edad, un sujeto que tiene antecedentes penales por delitos sexuales. Es ex policía municipal de Monterrey y se le imputa también el ataque sexual contra dos menores, delito por el que tiene dos órdenes de aprehensión pendientes de ejecutar.

Cámaras de seguridad, ubicadas afuera de las oficinas, mostraron a un hombre de complexión robusta, tez blanca, con barba y bigote quien se acercó a platicar con la menor y la habría sustraído del lugar. Juan Fernando "N" fue detenido e internado en el penal del Topo Chico y puesto a disposición de un Juez de Control. La detención la realizaron agentes ministeriales en el municipio de Santa Catarina, al poniente de la zona metropolitana. La Fiscalía afirma que no hay riesgo de que el sospechoso se sustraiga de la acción de la justicia, pues se tomaron medidas al respecto desde que se identificó al presunto culpable e inclusó anunció una recompensa que conduzca a su detención. Analizan si el sospechoso recibió la ayuda de algún cómplice, así como determinar la hora del crimen.

Indignación y Movilización Social en Monterrey

La indignación pública aumentó cuando se informó que el hombre, un ex policía local, tiene antecedentes penales por agresión sexual contra menores y pasó siete años en la cárcel. Las mujeres de Monterrey salieron a las calles a protestar. "La indignación primero viene porque es una niña pequeña, y de alguna otra forma tiene que ver con la desmitificación de que la mataron por puta." La tercera ciudad más grande de México es tradicionalmente conocida por su cultura conservadora, donde el machismo prevalece tanto en la vida privada como pública. "No tenemos ninguna queja sobre el secuestro de una mujer, tal vez se van con el novio ... No ha habido ningún informe del secuestro de una mujer hasta el momento en la administración. Decir que me encabroné, es poco, pero aún así lo dejé pasar porque pues es Monterrey, y nada es más cómodo que no enfrentar el trauma que se guarda en casa."

Aunque no vivo tiempo completo aquí, cada vez que regreso siento como si viviera en dos mundos, uno donde viven las mujeres sobre las que intento escribir, aquellas que fueron violadas, torturadas, traficadas, desaparecidas. Y otro donde están mis otras mujeres, las que me apoyan, me nutren, me acompañan, pero o se hacen pendejas sobre el otro mundo, o es tan abrumadora la realidad que al no saber qué hacer no se hace nada. Por eso estoy aquí, protestando disfrazada de reportera. Porque no sé cuánto más mi corazón podrá seguir escribiendo “mujer es asesinada, desaparecida…”, porque estoy harta de ir y venir entre estos dos mundos que no es más que una sola realidad, porque no puedo seguir pretendiendo que yo soy diferente, que a mí no me va a pasar, que mi vida vale un poquito más que la de ellas, que yo no he alcanzado los niveles de puta como para ser asesinada.

Movilización en contra de los feminicidios el 22 de julio en Monterrey, México. Durante la primera mitad del año, el estado de Nuevo León ocupó el primer lugar en feminicidios, a pesar de su Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM). En Monterrey y su área metropolitana no se ha desarrollado una cultura de protesta como en la Ciudad de México u otras zonas del sureste del país y frustra ver que el número de víctimas es mayor que el número de mujeres participantes, pero esta concentración de algunas cincuenta mujeres puede ser la primera señal de una acción colectiva en la ciudad. "Es importante que la sociedad vea lo que está sucediendo. Es preocupante que cada día hay más mujeres desaparecidas y asesinadas." Los cientos de familias que recorren la calle Morelos, en lugar de ver la protesta como una interrupción, se paran a leer las hojas de información sobre las altas tasas de feminicidios que las organizadoras han puesto.

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"El bordado es bastante simbólico. Como comunidad, estamos quebrados, tenemos fisuras, nos separamos mucho de otras personas, así que estamos bordando estas heridas que están en el tejido social", dijo Leticia Esquer, una educadora que dirige la actividad mientras los peatones se unen a ellas. "Soy madre y esta es mi manera de hacer algo al respecto", dijo Karen Gutiérrez, una joven de 26 años que marcha con su hija de un año. "Siempre es lo mismo, estamos hartas de que no se haga nada."

El corazón se empieza a encoger al ver las docenas de pequeñas cruces rosadas -algunas personalizadas con nombres, otras con la etiqueta de Sin Identificar- que cuelgan del gran arco de herrería que enmarca la entrada al Paseo Morelos, un corredor comercial peatonal en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, en el norte de México. Es domingo, y a pesar de los cuarenta grados, el centro de la ciudad está en su máximo esplendor con familias, vendedores, gente bailando música grupera en la Macroplaza, y niñas y niños corriendo de un lado a otro.

En los últimos años, las mujeres mexicanas han realizado importantes protestas en todo el país a raíz de un incremento en los feminicidios, uniéndose a un movimiento creciente contra la violencia de género en América Latina. El lunes, la ONU pidió a México que adopte medidas urgentes para prevenir muertes violentas, homicidios y desapariciones forzadas de mujeres, lo que incluye atacar el problema desde su raíz como la violencia, la violencia armada, el crimen organizado, el narcotráfico, los estereotipos discriminatorios y la marginación de la mujer. Pero leer este tipo de recomendaciones, un día después de protestar el asesinato de una niña de ocho años y de miles de mujeres, no hace más que llenar el pecho de una con coraje, hartazgo e impotencia. Después del feminicidio de Ana Lizbeth, parece haber una parte creciente de la población que ya no está dispuesta a aceptar la violencia normalizada contra la mujer y los altos niveles de impunidad.

La primera vez que visité Juárez fue en julio de 2014. Había escuchado sobre algunos casos de mujeres desaparecidas en el Barrio Antiguo, una de las principales zonas de entretenimiento nocturno en el centro de Monterrey, y la mamá de una de las jóvenes vivía en dicho municipio, el cual sufrió mucha violencia durante los años “feitos”, cuando Nuevo León, zona estratégica para el trasiego de droga debido a su cercanía a Estados Unidos, se volvió campo de batalla para los carteles de la droga. Todavía recuerdo que cuando le comenté a algunos amigos y familiares que iba a realizar unas entrevistas allá, me advirtieron: ten mucho cuidado. A pesar de esas entrevistas, nunca escribí la historia. A los pocos meses, me enfoqué en la epidemia de desapariciones en Coahuila, Sinaloa y Guerrero, y cuatro años después, sigo sin atreverme a escribir sobre las mujeres de mi tierra. Y es hasta hoy, cuando una señora me pregunta “¿Quieres que dibuje tu silueta?” mientras echa gis blanco sobre el piso, que entiendo por qué. Le contesto inmediatamente que ¡NO! con una ligera mueca, doy un paso hacia atrás y bajo la mirada para observar las siluetas femeninas que yacen en el piso: ellas ya no están, y yo sigo aquí.

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