El árbol, al igual que todo organismo vivo, experimenta procesos de crecimiento que permiten su incremento dimensional. Este desarrollo se produce según dos mecanismos distintos: el crecimiento en altura y el crecimiento en diámetro, asegurados por tejidos particulares llamados meristemas. En los tallos y ramas, se encuentra un meristema concéntrico llamado Cambium Vascular, el que, como resultado de su actividad multiplicatoria, da origen todos los años a un grupo de células de paredes muy gruesas, rígidas e impregnadas de lignina, formando un anillo concéntrico denominado anillo anual. La dendrocronología es la ciencia que se ocupa de la datación de los anillos de crecimiento de las plantas arbóreas y arbustivas leñosas a partir de esta historia vital registrada en su tronco.
Factores que afectan el crecimiento y la formación de anillos
La intensidad con que crece una planta y la forma que adquieren sus anillos están determinadas por la acción conjunta de una multitud de factores complejos, internos y externos. Los anillos de crecimiento nos indican la edad del árbol y las condiciones ambientales en las que este creció. Los cambios anuales en el clima al que el árbol se expone crean distintos patrones de anillos: gruesos y delgados, oscuros o claros. En años de auge, el árbol crea tejido adicional y el anillo es más grueso; durante años magros, se retarda el crecimiento y los anillos son más delgados.
- Factores internos: Incluyen la herencia, el equilibrio nutritivo, las sustancias reguladoras y la provisión de energía.
- Factores externos: Incluyen la luz, agua, oxígeno, bióxido de carbono, nutrientes minerales, temperaturas adecuadas y prácticas culturales como el raleo y la poda.
La madera de los árboles de hoja caduca (caducifolios) es madera dura, mientras que la de las coníferas es blanda, y la madera dura suele tener los anillos más cercanos. Algunos periodos climáticos, si están muy juntos, indican un periodo de sequía en el cual el xilema no ha podido crecer demasiado; si ha llovido bien, los anillos estarán más separados.
Métodos para determinar la edad y medir el crecimiento
Se describen varios métodos para determinar la velocidad de crecimiento anual y la edad de los árboles, que van desde la simple medición de la anchura del anillo hasta el análisis mediante radiocarbono. Para estudiar los anillos, se debe hacer un corte transversal al tronco o extraer una pequeña muestra cilíndrica. El método de la barrena Pressler es muy utilizado: esta se introduce girándola manualmente en el árbol, generando un testigo cilíndrico de unos 0,5 cm de diámetro. Esto permite obtener el registro completo sin dañar el ejemplar.
Interpretación de las secciones del tronco
Al observar una sección, se pueden distinguir dos zonas claras en el crecimiento anual:
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| Zona del anillo | Características |
|---|---|
| Zona ancha y clara | Crecimiento de primavera/principios del verano, con mayores aportes de nutrientes. |
| Zona estrecha y oscura | Crecimiento de finales de verano, marca el final del crecimiento del año. |
Aplicaciones de la dendrocronología
Esta disciplina permite la reconstrucción de eventos climáticos, volcánicos, arqueológicos y procesos ambientales. Una de sus mayores virtudes es la precisión que se logra al llegar a la fecha exacta en que ocurrió un suceso. Gracias a la técnica de la datación por comparación (cross-dating), es posible unir series de árboles cada vez más antiguos, llegando en algunos registros hasta los 10.000 años. Además, permite identificar eventos específicos, como los años en los que hubo incendios forestales, ya que los árboles que sobreviven muestran cicatrices en sus anillos de crecimiento que reflejan el daño sufrido.
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