Durante siglos y milenios, los menores han estado desprotegidos, siendo considerados uno más en la familia, ejerciendo el trabajo en los campos y en otros oficios. Antes del siglo XX, la infancia no tenía derechos reconocidos a nivel internacional y carecía de protección legal alguna. La pobreza, el hambre y el analfabetismo eran muy altos en muchos países del mundo, lo que impedía que la infancia tuviera las condiciones necesarias para su desarrollo integral.
El origen: La Declaración de Ginebra (1924)
En 1924, la Sociedad de Naciones (SDN) aprobó la Declaración de Ginebra, un documento que pasó a ser histórico, ya que por primera vez reconocía y afirmaba la existencia de derechos específicos de los niños, así como la responsabilidad de los adultos hacia ellos. La Declaración de Ginebra era, sobre todo, una declaración moral que no obligaba a los Estados en su cumplimiento.
La Declaración de los Derechos del Niño (1959)
Tras la Segunda Guerra Mundial y la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, las deficiencias detectadas en el texto anterior propiciaron una modificación. En 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la «Declaración de los Derechos del Niño», constituyendo el segundo punto de referencia en la positivación de los derechos de la infancia. El 20 de noviembre de 1959, fue aprobada de manera unánime por todos los 78 Estados miembros de la ONU mediante la resolución 1386 (XIV).
Principios fundamentales de la Declaración de 1959
- 1. El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
- 2. El derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social.
- 3. El derecho a un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento.
- 4. El derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuados.
- 5. El derecho a una educación y a un tratamiento especial para niños con discapacidad.
- 6. El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad.
- 7. El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita.
- 8. El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia.
- 9. El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.
- 10. El derecho a ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia y amistad.
La Convención sobre los Derechos del Niño (1989)
En 1989, por fin, se celebra la Convención sobre los Derechos del Niño, que representa una gran ampliación de los derechos de la infancia. A partir de ese momento, los derechos de los niños eran jurídicamente vinculantes para los Estados que los ratificaran. Se aprobaron 54 artículos que se resumen en tres principios fundamentales: la universalidad de los derechos, su indivisibilidad y la interdependencia entre ellos. De esta forma, se garantiza que ningún derecho tiene más valor que otro, sino que todos deben respetarse y afianzarse por igual.
Comparativa de instrumentos internacionales
La evolución normativa ha permitido pasar de declaraciones morales a marcos jurídicos obligatorios:
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| Documento | Año | Carácter jurídico |
|---|---|---|
| Declaración de Ginebra | 1924 | Declaración moral |
| Declaración de los Derechos del Niño | 1959 | Declaración moral (10 principios) |
| Convención sobre los Derechos del Niño | 1989 | Jurídicamente vinculante (54 artículos) |
Aunque en las últimas décadas se han producido numerosos avances, aún hoy existen grandes desafíos que limitan esos derechos. Millones de niños siguen trabajando en agricultura o minería, el matrimonio a edades tempranas sigue siendo una práctica común y, en muchos contextos de pobreza o conflicto, los servicios de salud y educación brillan por su ausencia. El trabajo por los derechos del niño sigue siendo una tarea prioritaria para las organizaciones, los gobiernos y la sociedad civil.
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