Descubre los Impactantes Antecedentes Contables de Sor Juana Inés de la Cruz que Nadie Te Contópost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz o Juana de Asbaje, fue una religiosa jerónima, escritora y filósofa novohispana de origen vasco, considerada una de las mayores exponentes del Siglo de Oro de la literatura en español. En 1669, por anhelo de conocimiento, ingresó a la vida monástica. Contrario al matrimonio, la vida conventual le aseguraba no tener ocupación obligatoria que embarazase la libertad de su estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de sus libros. En la soledad de su celda se dedicó al estudio y atendió diligentemente sus obligaciones.

El rol de Sor Juana como contadora y ecónoma

La admirable Sor Juana ejerció como Contadora del convento de San Jerónimo en el periodo comprendido entre 1686 y 1695. El profesor Jorge Tua Pereda, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, se ha centrado en el análisis de las principales figuras de la literatura que ejercieron como responsables contables y cuyas obras se han visto influenciadas por esta circunstancia, entre las que se encuentra la poetisa. Como fruto de su investigación, se destaca que Sor Juana Inés de la Cruz fue una monja y literata del siglo XVII que ejerció como ecónoma de su convento y cuya obra literaria está protagonizada por el uso de terminología económica y contable. Según ha comentado el profesor, ella tuvo tanta pasión por la contabilidad que comenzó a escribir todos sus poemas con esta terminología.

Si bien es cierto que ha sido reconocida por su habilidad para crear tropos literarios de gran altura estética, los tratados acerca de ella y su obra no suelen prestar atención a la incorporación de símiles y metáforas propios de la contabilidad. Esto resulta evidente para el Contador Público, que es un amante del orden y se impone a sí mismo un método que le permite sintetizar la complejidad de las operaciones económicas realizadas por una organización para presentarlas armónicamente en los estados financieros. Sor Juana nos enorgullece a todos los contadores y la debemos tener como un icono de nuestra profesión, ya que al estudiar su obra literaria nos identificamos con su pensamiento y con la práctica del orden en los documentos y registros.

La terminología contable en su obra literaria

Sor Juana Inés de la Cruz denotaba ternura, bondad, agudeza de ingenio, elegancia y un extraordinario talento para conjugar la expresión poética con conceptos contables. En su lírica se aprecian vocablos concernientes al precio, rendimiento, menosprecio, pagos, deudas y crédito, entre otros, aplicados a la relación sentimental, en franca analogía con la práctica de su oficio de Contadora. La Décima Musa fue poseedora de una retórica que impactaba en el espíritu del lector, y tal vez, inconscientemente, mezcló las funciones de su oficio de Contadora con sus dotes de poeta. De particular utilidad a esta auditoría poética son los tipos de cifras, ecuaciones y fórmulas que reúne para la construcción de su retórica aritmética.

Una buena Contadora sabe con certeza qué fue lo devengado, cuáles fueron las contraprestaciones y quién fue el perjudicado. De los versos analizados se desprende que Sor Juana, en su papel de Contadora, tuvo que interpretar con razones no financieras, implorando al señor sus sentimientos, la falta de dualidad en la distribución de lo que a cada quien le corresponde en relación con lo actuado. Asimismo, en lo terrenal, Sor Juana sacó a la luz los desequilibrios e inequidades sociales con argumentos realizados con base en el modelo de la dualidad, un método aplicado por los Contadores en su práctica profesional.

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La analogía del registro divino y el balance

Esta influencia técnica se puede apreciar detalladamente en la metáfora de los reportes de los actos humanos que registra San Pedro, Contador mayor del cielo, quien remite la información a Dios, que efectúa los ajustes necesarios a los registros del comportamiento humano. Existe un paralelismo claro: un registrador de los actos humanos, que para rendir cuentas al Señor, seguramente tiene registros auxiliares en partida doble. Es decir, contabiliza observando el principio de dualidad causa-efecto de forma pormenorizada, con información confiable y representativa de los hechos relevantes.

Recurriendo a una analogía de sus prácticas como Contadora, Sor Juana versa también sobre el cuadrante, que era el despacho parroquial donde se hacía el balance de la contaduría. En este espacio se generaba el reporte económico que muestra los derechos y obligaciones a una fecha determinada de una organización. A través de este concepto, la poetisa insiste en que Dios tiene presentes los actos humanos y tiene la facultad de borrar de sus registros los malos comportamientos, incrementar las gracias con la multiplicación y las sumas, en tanto puede disminuir las penas.

Conceptos contables clave integrados en su poesía

  • El cuadrante: Lugar de balance donde se concilian los derechos y las obligaciones.
  • Partida doble: La dualidad causa-efecto aplicada a la conducta humana y a las relaciones de amor.
  • San Pedro como Contador Mayor: El encargado de llevar los registros detallados de las almas.
  • Ajustes y sumas: Metáfora de la gracia divina que incrementa virtudes o disminuye penas.
  • El devengo y el precio: Conceptos aplicados para medir el costo del afecto y el valor de las acciones.

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