Descubre los Secretos Ocultos de los Antecedentes Históricos del Régimen Actual Cubanopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Cuando se habla de la revolución cubana se suele pensar directamente en personajes como Ernesto Guevara y Fidel Castro. Sin embargo, el dictador cubano Fulgencio Batista desempeñó un papel crucial en la realidad del país al representar uno de los referentes más importantes de las consecuencias de la concentración de poder en Cuba antes de la llegada de Fidel Castro. Este movimiento convulsivo que llamaron revolución y la urdimbre de cambios que le siguieron después tiene profundas raíces históricas.

Raíces Históricas y la Influencia Extranjera

La historia de la Cuba moderna se remonta a mediados del siglo XIX, donde se comienza a gestar la estructura económica y a moldear las características sus clases dominantes. Cuba llegó a ser a mediados de ese siglo el principal productor de azúcar del mundo y EEUU su gran comprador. El desarrollo capitalista cubano del siglo XIX estaba signado por la particularidad de darse en torno a la combinación del trabajo libre asalariado y la mano de obra esclava. “Como sociedad esclavista colonial sometida al yugo español, Cuba experimentó ya, durante la primera mitad del siglo XIX, en el marco de la esclavitud, un notorio desarrollo de sus fuerzas productivas bajo el flujo financiero y tecnológico del capitalismo mundial. En esa etapa, que prolonga el siglo XVIII cubano, el impacto del capitalismo actuó de manera paradójica, porque en lugar de provocar la crisis del régimen esclavista vigente, lo que hizo fue impulsar este modo de producción hasta límites sin precedentes, en lo que respecta tanto a números de esclavos introducidos como a intensificación de la explotación. Esto a partir de la actividad azucarera.

A mediados de este siglo esta base esclavista entró en contradicción con el proceso de transformación técnica que había cobrado un ritmo sorprendente. Es esta contradicción la disparadora de la Primera Guerra de la Independencia entre 1868 y 1878. La desigualdad inherente a la formación económica se reflejaba en el plano interno en el desequilibrio regional: un Occidente (La Habana, Matanzas, etc) desarrollado con producción intensiva, en base al trabajo esclavo y en un alto nivel de vinculación con el capitalismo comercial era partidario del imperio español, porque su relación con la metrópoli les aseguraba el acceso al mercado mundial. Por otra parte los hacendados del retrasado Oriente (Camagüey, Las Villas) que: “obligados a responder al reto de la mecanización (...) No contaban hacerlo con éxito a partir del capital, insuficiente para reinvertir a ritmo rápido en importaciones de maquinaria. Ni tampoco podían recurrir a la mano de obra esclava, ya en declinación. No quedaba otra alternativa, fueron a las armas. De ellas esperaban no sólo deshacerse de la metrópoli, sino hacerse del estado y desde él manejar una política de importaciones que anulara la desventaja sufrida en la carrera por la tecnificación”. Este sector de la oligarquía terrateniente (cafetaleros, medianos azucareros y ganaderos) es el que encabeza este frustrado movimiento nacional. Le cabe el mérito a José Martí sobre la comprensión de este problema clave para los pueblos de América latina. Su visión lo llevó a plantear que la lucha tenía un carácter eminentemente antiimperialista. Para el poeta y líder cubano “Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que se apartan de EEUU. Jamás hubo en América de la independencia acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los EEUU potentes, repleto de productos invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menor poder (...) De la tiranía de España supo salvarse América española y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia”. Es indudable el aspecto progresista de esta visión, así como apoyarse y comprender la importancia del rol que pudieran jugar las clases populares en el proceso independentista (lo cual lo asemeja al jacobinismo).

Luego de la “independencia”, en 1901, Cuba comienza a vivir su estatus semicolonial, en realidad “neocolonial”, bajo la tutela estadounidense. Crisis de Wall Street mediante y caída de los precios del azúcar, la isla es sacudida por el marasmo económico y en agosto de 1933 se inicia una de las revoluciones más importantes del continente en la década del ’30. La huelga general indefinida decretada por el Congreso Nacional de Obreros Cubanos y la Federación Obrera de La Habana, influenciada por los trotskystas, derriba a la dictadura del asesino Gerardo Machado, apodado “el asno con garras” o el “carnicero”. La revolución da origen al gobierno nacionalista de Grau San Martín y Antonio Guiteras, que deroga la “enmienda Platt”, otorga libertades democráticas y de organización al movimiento obrero, suspende la deuda externa, otorga la autonomía universitaria y la jornada de 8 horas. Dicho gobierno cae en manos de la reacción organizada por el entonces sargento Fulgencio Batista.

La Era de Fulgencio Batista: Ascenso y Dictadura

Fulgencio Batista era un militar cubano que aparece en el escenario político por el golpe de Estado del 4 de septiembre de 1933 que acabó con el gobierno provisional de Carlos Manuel de Céspedes, Batista encabezó una rebelión de suboficiales y se apoderó del ejército nacional, lo que lo llevó a convertirse en el nuevo jefe del Estado Mayor cubano. Para el año 1944 Ramón Grau San Martín llegó a la Presidencia de la República y dirigió el país hasta 1948, su administración estuvo impregnada por la corrupción y la dependencia de Estados Unidos. El general Fulgencio Batista dio un golpe de Estado en 1952. El 10 de marzo de 1952, Batista encabeza un golpe de estado preventivo que lo lleva al poder alentado por el imperialismo yanqui. El objetivo del golpe era, por un lado, poner un poco de orden ante la imagen de ingobernabilidad que existía en la política nacional, producto del enfrentamiento de las camarillas capitalistas y del alto grado de corrupción en la entonces “democrática” Cuba. Y por el otro, el temor que le causaba a las clases dominantes y al imperialismo, no tanto las propuestas políticas y económicas de los Ortodoxos, como el descontento creciente de la juventud y la pequeñoburguesía cubana, que veían en este partido la continuidad del “guiterismo” y su retórica nacionalista.

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Durante los periodos de tiempo en los que Batista estuvo en el poder su mandato fue apoyado por el partido comunista en Cuba y se caracterizó por ser seguidor de la política de Estados Unidos. La influencia de Estados unidos sobre Cuba y especialmente sobre Batista permitió que se mantuviera un trato preferencial entre estos países en términos de exportación azucarera y en los sectores agropecuarios y energéticos. Además, esto se evidencia también por el hecho de que Batista permitió que Washington utilizara el espacio aéreo, marítimo y terrestre, dispusiera de varias bases aéreas y navales con uso exclusivo durante la Segunda Guerra Mundial, poniendo así la soberanía nacional entre paréntesis. De la misma forma, sus mandatos estuvieron caracterizados por la represión a las disidencias, por la persecución a la actividad política por medio de censura, cárcel, tortura y ejecuciones, por la corrupción interna, por la presencia de las mafias, por el narcotráfico y por los constantes desmanes.

Las Causas y el Contexto Socioeconómico de la Revolución

La base del descontento popular radicaba en la particular situación económica del país. En la segunda postguerra la demanda de azúcar cubano en el mercado externo comenzó a decrecer. Esto trajo la reducción de los tiempos en la zafra y el desempleo masivo en el campo y en la industria, a su vez imposibilitó al país la adquisición de artículos básicos de consumo principalmente en el mercado yanqui. Durante los últimos años de la década de 1950 Cuba estaba atravesando diversos problemas a nivel doméstico ya que las revueltas estudiantiles y manifestaciones anti-Batista se habían vuelto frecuentes y una de las causas de estas manifestaciones era el nivel tan alto de pobreza y desempleo en todo el país, pues los recién graduados en edad de trabajar no podían conseguir un empleo estable. Estas revueltas llevaron al cierre temporal de la universidad de La Habana por las sospechas por parte del gobierno de que los jóvenes eran revolucionarios y la universidad no volvería a abrir sus puertas hasta la caída del régimen de Batista. Otros factores fueron la incomodidad popular ante la creciente corrupción política, "quizás la mayor de la América Latina del momento" y "la enorme penetración" del capital estadounidense, que asfixiaba el crecimiento de una burguesía autóctona. La historiografía castrista ha presentado como motivos principales de la insurrección los "males sociales" de lo que denomina "pseudo-república" (la que existió desde la independencia de Cuba, en 1898, hasta 1959). De acuerdo con esa versión, la pobreza generalizada, el analfabetismo, la falta de acceso a la salud, el desempleo y el hecho de que Cuba fuera una "neocolonia" y el "burdel" de Estados Unidos llevaron a que un grupo de jóvenes se levantara contra Batista.

Realidad Social y Económica antes de 1959

Sin embargo, la realidad de Cuba en ese entonces no parece haber sido del todo como la presenta la "historia oficial".

Indicador Cuba (1953/1957/1958) Contexto/Nota
Alfabetización (1953) 76,4% Cuarta posición en América Latina
Mortalidad infantil (1957) Más baja en América Latina Primer lugar en la región
Médicos y camas por habitante (1957) Mayor número en América Latina Primer lugar en la región
PIB por habitante (1958) Tercer lugar en América Latina Superado por Venezuela y Uruguay
Tasa de inflación (1958) Virtualmente cero

Cuba estaba al frente de una serie de indicadores, sorprendentemente de tipo social, cuando se compara con la América Latina de la época. Y eso también era así en cuanto a indicadores económicos. Su investigación señala que para 1958, el Producto Interno Bruto por habitante de la isla se colocaba en tercer lugar de la región (solo superado por Venezuela y Uruguay) y la tasa de inflación ese año era virtualmente cero. Sin embargo, el economista considera que esos indicadores no tienen en cuenta que había una gran diferencia entre el sector urbano y el rural, un hecho que cuestionó el propio Fidel Castro en su conocido alegato"La Historia me absolverá", muchas veces referido como el manifiesto de la lucha armada. La mortalidad infantil era el doble en el campo que en la ciudad. Si el analfabetismo en la ciudad era del 11%, en el campo era del 40%. Había una desigualdad notable en términos de ingresos y una gran brecha social, que es algo que escapa a esas estadísticas positivas. Se calcula que para 1958, pese al crecimiento económico, más de 10.000 cubanas se dedicaban a la prostitución, el desempleo afectaba a los sectores más desfavorecidos, la mayor parte de la tierras de Cuba estaban en pocas manos, la corrupción era "una plaga" y el comercio exterior era controlado por el mercado de Estados Unidos.

El Alzamiento Revolucionario

Quien encabeza inmediatamente la oposición a la dictadura es el movimiento estudiantil, siendo violentamente reprimido. La Revolución cubana se inició el 26 de julio de 1953, cuando un grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro emprendió la lucha armada contra el gobierno de Fulgencio Batista. Este grupo se autodenominó “Generación del Centenario” y trató de tomar los cuarteles militares de Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo. El fracaso del asalto al cuartel de Moncada, el 26 de Julio de 1953, con el cual Fidel pretendía forzar una insurrección popular, es un hito que marca el inicio de una oposición violenta y armada a la dictadura por parte de los estudiantes y la configuración de nuevos sectores políticos. La acción sobre el cuartel militar y su defensa en el juicio -cuyo alegato fue popularmente conocido como “La historia me absolverá”- hacen de Fidel Castro una figura popular.

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En 1955, bajo la presión internacional, se dictó una amnistía y los militantes revolucionarios fueron liberados. Para el año de 1955 fundó el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) una organización la cual tenía como fin derrocar a Batista y que tenía una ideología de progreso y cambios, antiimperialista y democrática, fundada en las ideas de José Martí. Fidel Castro y su hermano Raúl crearon el “Movimiento 26 de Julio” (M-26-7) con el objetivo de continuar la actividad revolucionaria. Luego, los hermanos Castro se dirigieron a México y formaron un ejército guerrillero para derrocar a Batista. Allí se les unió el médico argentino Ernesto “Che” Guevara. El 25 de noviembre de 1956, el ejército revolucionario arribó a la costa cubana en el yate Granma. El Movimiento 26 de Julio comenzó a reclutar cada vez más jóvenes para la causa. El ejército guerrillero estaba al mando de Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Camilo Cienfuegos y Juan Almeida.

Hacia 1958, los combates entre la guerrilla y el ejército estatal de Batista se hicieron cada vez más intensos. La guerrilla revolucionaria diseñó nuevas tácticas de lucha que a la larga lograron desbordar al ejército estatal. Las clases medias y bajas urbanas apoyaban cada vez más a los grupos guerrilleros y se manifestaban en contra del régimen. A fines de 1958, las columnas del Ejército Rebelde dirigidas por el Che Guevara y Camilo Cienfuegos propinan una fuerte derrota al ejército batistiano en el combate de Santa Clara, lo que acelera su descomposición. Finalmente el Departamento de Estado ante el enorme ascenso de masas le soltará la mano a Batista, lo que precipitará su caída. El 1 de enero de 1959, las tropas guerrilleras tomaron La Habana y Santiago y establecieron un gobierno provisional y diverso, con Manuel Urrutia Lleó como presidente y Fidel Castro como comandante del Ejército. La Revolución cubana fue el levantamiento en armas del movimiento revolucionario cubano que derrocó al gobierno de Fulgencio Batista y llevó al poder a Fidel Castro. En este sentido, es posible afirmar que Fulgencio Batista es una figura previa de la revolución cubana pues, debido al descontento popular y especialmente por el movimiento 26 de julio fue derrocado para dar paso a una dictadura que perdurará por más de sesenta años.

El Régimen de Fidel Castro

En 1959 fue uno de los principales conductores de la revolución cubana y representó un verdadero desafío para Estados Unidos. Fidel Castro llegó al poder de Cuba el 1 de enero de 1959 y lo mantuvo por casi cinco décadas, hasta que una enfermedad lo alejó del gobierno. Una vez en el poder, Fidel Castro estableció una dictadura en Cuba. En sus primeros años de gobierno, se dedicó a transformar la economía y la sociedad cubanas. Estatizó la economía y nacionalizó las principales industrias y empresas de servicios. Durante su permanencia en el poder, se desempeñó como presidente tanto del Consejo de Estado como del Consejo de Ministros y como primer secretario del Partido Comunista de Cuba. Lo cierto de esto, es que el régimen de Fidel Castro estuvo marcado por ser un sistema represivo en el que miles de ciudadanos fueron encarcelados, perseguidos e intimidados, a muchos cubanos les negaron sus libertades básicas, se instauraron prácticas abusivas que fueron consagradas en la legislación y aplicadas por las fuerzas de seguridad.

Estas medidas perjudicaron los intereses económicos que Estados Unidos tenía en Cuba, por lo que el gobierno norteamericano intentó derrocar al régimen revolucionario. En 1961, invadió Cuba a través de la bahía de los Cochinos, pero fracasó. Además, inició un bloqueo comercial contra el gobierno revolucionario. En 1962, Castro declaró de manera pública la orientación “marxista leninista” del régimen cubano y aceptó la instalación de misiles soviéticos en la isla. En respuesta, el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy rompió relaciones con Cuba e inició un bloqueo militar sobre la isla. Los líderes de Estados Unidos y la Unión Soviética negociaron, y finalmente Estados Unidos retiró el bloqueo militar sobre Cuba. Desde la Revolución cubana, el país se mantuvo bajo un régimen dictatorial comunista. La dictadura de Fidel Castro fue un precedente fundamental para la izquierda en el siglo XX.

Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, la economía cubana entró en crisis y se desató una época de hambruna y pobreza. El gobierno de la Revolución cubana trajo cambios significativos en la calidad de vida de la población. Garantizó el acceso a bienes y servicios fundamentales (como la educación, la salud y la tierra) y tomó medidas para la distribución social de la riqueza. “Sin dudas la población humilde de Cuba vivió un cambio de vida, con acceso a la educación, a la salud... en los sectores explotados de la sociedad se produjo un cambio”. Para sus críticos, la Revolución cubana no logró resolver del todo algunas de las causas que la motivaron.

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¿Por qué en Cuba? Una Perspectiva del Contexto Regional

¿Cómo se explica entonces que haya ocurrido una revolución de este tipo en Cuba y no en otro lugar de la región, donde las condiciones sociales -peores que las de la isla- podrían haber dado paso a un mayor descontento popular? Guerra Vilaboy considera que el hecho de que Cuba fuera "el país con mayor crecimiento capitalista relativo de América Latina" fue, de hecho, una de las causas detrás de la revolución. "El país tenía en su historia esa tragedia de la cercanía a EE.UU., que limitaba su soberanía; pero, al mismo tiempo, era el vínculo que permitía que la modernidad capitalista le llegara como a ningún otro lugar". De acuerdo con el experto, ese crecimiento económico y el hecho de que en la isla se hable una sola lengua, unido al pequeño tamaño del país -sin grandes accidentes geográficos y con una población homogénea- hizo que la crisis política se expandiera con más fuerza de lo que habría sucedido en otros escenarios latinoamericanos. Pero, en criterio del historiador, hubo otros dos elementos "tecnológicos" que fueron decisivos. "Si la Revolución Mexicana, que fue la otra gran revolución latinoamericana del siglo XX, se construyó sobre los ferrocarriles, por la forma en la que se transportaban los combatientes, la cubana transcurrió a través de la radio y la televisión". "Cuba tenía la mayor cantidad de televisores y radios de la región. Y fue esa modernidad la que también ayudó a acelerar el triunfo de la revolución, porque las noticias impactaban, volaban, porque era un país pequeño, con un solo idioma y estaba conectado de un lado a otro".

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