El campo de la producción cultural de músicas populares en Cali durante los años setenta remite a las transformaciones que atravesaba la ciudad para esa época. La configuración de ese campo estuvo directamente vinculada con la modernización y el acelerado crecimiento de las diferentes estructuras sociales. Estos procesos se fueron dando a través de cambios evidentes en las dimensiones socioeconómicas, tecnológicas y culturales, que dieron forma a la producción cultural en las músicas populares masivas.
Este estudio se centra en los actores, las dinámicas sociales y los productos culturales presentes en ese periodo y que estructuraron un campo con un carácter particular en los géneros de la balada romántica, el rock y las músicas bailables. Durante este periodo, las prácticas musicales de los géneros de la balada romántica, el rock y las músicas bailables estuvieron en un permanente tránsito entre dos subcampos: la producción restringida y la producción masiva. Así, este artículo inicialmente estudia el contexto de la ciudad de Cali en los años setenta, las características de las músicas populares y sus dinámicas en ese periodo.
Contexto Histórico y Desarrollo Cultural en Cali
En la primera mitad del siglo XX, Cali experimentó una serie de transformaciones en sus estructuras territoriales, económicas y socioculturales, relacionadas con el desarrollo agroindustrial, que marcaron la entrada a la modernización. El desarrollo de infraestructura en transporte, servicios públicos, integración comercial, crecimiento poblacional, migraciones y expansión territorial le permitió pasar de ser una pequeña villa a un centro urbano y eje del mercado regional. Fue un periodo en el que hubo cambios en la calidad de vida, en las prácticas y en las expresiones de la gente, a la par de las tensiones y los conflictos sociales producidos por la violencia partidista que azotó al país. Este periodo también se caracterizó por el incremento de la actividad social y cultural y por el impacto de la explosión del 7 de agosto de 1956. Surgieron, entonces, nuevas expresiones intelectuales y artísticas, como la pintura, el cine, la poesía y la literatura.
Así mismo, se estableció todo un circuito cultural alrededor de la música y el baile. En ese circuito, se observaba que las clases altas se deleitaban con expresiones como el bolero romántico y la música de salón, mientras que en las bases populares crecía el gusto por el mambo, la guaracha, el corrido y el tango.
Preferencias y Distinciones Sociales en la Danza
Desde la primera mitad del siglo XX, las preferencias musicales y de baile ya marcaban distinciones sociales en Cali. "Causa verdadero pesar oír constantemente en muchas radiodifusoras, en nuestros bailes, retretas y serenatas, la conga, la guaracha, la rumba, el corrido, el tango, el bolero-son, etc. Esta clase de música, si así la podemos llamar, es desagradecidamente preferida por nuestros jóvenes y nuestras jóvenes danzantes en las fiestas sociales." Los sectores más tradicionales de la élite social preferían las canciones y las voces operáticas de Tito Schipa, Juan Arvizu [...], en tanto que las más modernizantes llegaron a aceptar a Lucho Bermúdez o los boleros románticos, y se inclinaban por las canciones con orquestaciones norteamericanas. Se expresaba entonces una distinción entre las preferencias y las prácticas en los espacios, sonidos y gustos de las clases sociales.
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Igualmente, se hacía evidente el desprecio de las clases altas por ciertas sonoridades que ya invadían la ciudad, pues, desde los años cuarenta, se habían incrementado los bares, los salones de baile, las tabernas y los teatros en diferentes sectores de la ciudad. En los años cincuenta, el número de espacios en los que circulaban las músicas populares en presentaciones en vivo o por grabaciones había crecido significativamente.
Transformaciones y Nuevas Influencias en los Años Sesenta y Setenta
Si bien eran muchas las transformaciones de la primera mitad del siglo XX, en los años sesenta y setenta se profundizaron los cambios en los gustos y las mentalidades de los habitantes de Cali, debido a la influencia de lo que pasaba en el mundo y en el resto del país. En ese contexto, llegaron y se establecieron nuevas influencias musicales. Desde los Estados Unidos llegaron dos corrientes: el rock and roll y la pachanga en los años sesenta. Con la llegada del rock, se produjeron cambios en la mentalidad de las juventudes de clases altas y medias altas, que se fueron agrupando en barras en las que compartían gustos y prácticas culturales en torno a la música, en especial a la de Elvis Presley.
En cuanto a las formas de sociabilidad y encuentro, fueron surgiendo espacios con diferentes estilos y horarios de atención en varios sectores, en los que principalmente los jóvenes eran sus protagonistas. La onda extranjera ha sido recibida calurosamente por nuestra juventud. "Los cantantes de moda en Europa y EE. UU. causan furor y se mezclan con Richie Ray y sus boogaloos alucinantes." "La pista de baile no tendrá más de unos cuarenta metros cuadrados. Sin embargo, allí se congregan unas ciento treinta parejas que a fin de cuentas no bailan, sino que "las bailan"." La acogida de ritmos extranjeros y de sus influencias y las nuevas prácticas culturales marcaron una fuerte transformación, ya que se establecieron otras maneras de vivir la ciudad.
Cali: Ciudad Deportiva y Espacios de Baile
A comienzos de la década de los setenta, la ciudad entró en una reforma compleja de sus espacios para la realización de los Juegos Panamericanos del año de 1971, dado que Cali se venía consolidando como la ciudad deportiva del país y este evento marcó ese sello. Se realizaron grandes obras que modificaron la estructura física de la ciudad y que continuaron su ampliación. Todo esto significaba la división aún más acentuada de la ciudad en sectores, con lo que se consolidó un proceso de distribución del espacio urbano que marcaba la diferencia entre aquellas gentes integradas y las excluidas.
Nuevos gustos, nueva música, nuevas formas de bailar, nuevos modos de sociabilidad fueron vividos por las clases populares y se expresaron en nuevos clubes y bailaderos (Séptimo Cielo, Bavaria, Costeñita, etc.). Las clases subalternas excluidas de los clubes y limitadas a sus fiestas y reuniones domésticas ahora como clase obrera y popular viven sus propios espacios lúdicos de socialización. Así lo que se empezó a configurar en el espacio también generó una serie de movilizaciones relacionadas con la ubicación cultural y de identidad de los individuos en los grupos sociales.
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La música popular -que ya se difundía en radio (Radio El Sol, Radio Reloj, La Voz del Valle, Radio Musical), en los bares (El Latino, La Gruta, Juanita Banana, Latino a Gogo), los teatros (Aristi, San Fernando, Municipal, etc.), los clubes (San Fernando, La Rivera, Club Colombia, El Campestre) y los salones de baile (Honka-Monka, El Escondite, Séptimo Cielo, Costeñita, etc.)- desempeñó un papel notorio en la forma como se identificaba, por ejemplo, a los jóvenes pertenecientes a un sector social. Entonces, se logró forjar una experiencia de identidad colectiva asociada a los gustos musicales.
Agrupaciones y Producción de Música Bailable
Aunque gran parte de lo que se consumía en este campo, a inicios de los años setenta, era producido y grabado fuera de la ciudad y del país, ya se reconocían agrupaciones de música bailable, como La Banda de los Pepes, Los Bunkers, La Gran Banda Caleña y La Misma Gente. De igual manera, en el terreno del rock, existían un número considerable de agrupaciones, como Áncora, Arco Iris, Expreso del Oeste, Hidra, Los Monstruos, Los Demonios (estos últimos transitaron hacia la balada romántica).
El campo musical en Cali configuró, para los años setenta, un contexto en el que predominó el gusto por las músicas populares. Esto fue evidente en la consolidación de numerosas orquestas de baile, emisoras de radio, bailaderos, eventos y todo lo que comprometiera un mercado de difusión y producción. Sin embargo, el campo de las músicas populares masivas en los años setenta tenía sus matices. No era homogéneo, pues todos los géneros no circulaban, se producían y se difundían con las mismas condiciones y características.
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