En la historia del mundo moderno, pocas actividades son tan importantes y necesarias, y al mismo tiempo odiadas, como aquellas que tienen que ver con la responsabilidad de pagar impuestos. Los impuestos son contribuciones obligatorias que las personas y las empresas deben pagar al gobierno para que el Estado tenga los recursos suficientes para brindar los bienes y servicios públicos que necesita la ciudadanía. Estos pagos permiten al Estado financiar servicios públicos como la construcción de infraestructura, educación, salud y seguridad. Por mandato constitucional es obligación de los mexicanos contribuir de manera proporcional y equitativa a los gastos públicos del país.
Elementos fundamentales de los impuestos
Para que el Estado pueda exigir impuestos, lo primero es establecerlos mediante la ley. Dentro de la normativa, se establece una pieza clave que se denomina hecho imponible: es aquel suceso que, cuando se produce, da lugar al nacimiento del deber de tributar. Otros elementos esenciales para entender la aplicación de estos gravámenes son:
- Sujeto pasivo: es la persona física o jurídica sobre la que recae la obligación de pago, es decir, la que tiene que ingresar el impuesto en Hacienda.
- Sujeto activo: es el ente encargado de recaudar el impuesto, que puede ser el gobierno federal, estatal o municipal.
- Base imponible: es la cuantificación económica del hecho imponible, normalmente expresada en unidades monetarias.
- Tasa: es el porcentaje que se aplica a la base para determinar el monto a pagar.
- Devengo: es el momento en el cual el impuesto resulta exigible.
- Cuota líquida: es la cantidad resultante de restar a la cuota íntegra las deducciones o bonificaciones a las que el sujeto pasivo tiene derecho.
Clasificación y tipos de impuestos
Los tipos de impuestos se dividen en varias categorías, dependiendo de su naturaleza y forma de aplicación. Se distinguen principalmente dos grupos:
Impuestos directos
Son aquellos que gravan directamente a las personas (físicas o jurídicas) por la obtención de una renta o por la posesión de un patrimonio. Afectan directamente a los ingresos o el patrimonio, siendo proporcionales a la capacidad económica: entre más alta sea la renta o el patrimonio, mayor será el gravamen a pagar. Ejemplos comunes incluyen el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto Predial.
Impuestos indirectos
Son aquellos que someten a tributación manifestaciones indirectas de la capacidad económica de los contribuyentes. En lugar de ser pagados directamente al gobierno por el individuo, son cobrados por los proveedores de bienes y servicios, quienes luego lo trasladan al consumidor final. Un ejemplo claro es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que grava la venta de bienes y la prestación de servicios.
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La importancia de la política fiscal y la redistribución
El sector público, a través de su política fiscal, juega un rol fundamental en la disminución de la desigualdad de los recursos. Por un lado, la recaudación busca gravar a quienes más tienen para que, por el otro lado, a través del gasto público, se atienda a quienes más lo necesitan mediante la redistribución de los recursos. Bajo la premisa de construir un sistema tributario progresivo, los impuestos tienen la capacidad de impactar en la manera en la cual los recursos públicos son redistribuidos, haciendo menos desigual la concentración de los ingresos.
No obstante, los impuestos también sirven para el mantenimiento del Estado del bienestar: pensiones, sanidad, educación, seguridad e infraestructuras. Es fundamental comprender que, si bien la recaudación constituye un cometido de significativa importancia, la política tributaria también constituye uno de los instrumentos que utiliza la política económica para alcanzar los objetivos fijados por ésta, como suavizar las crisis o buscar una mayor eficiencia en la economía.
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