La figura de Aquiles Córdova Morán, líder del Movimiento Antorchista Nacional, se enmarca en un contexto de defensa férrea de su organización frente a diversas acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito. El propio ingeniero Córdova Morán ha expresado su perspectiva sobre los eventos que, a su juicio, constituyen un intento de descalificación sistemática.
Un hito fundamental para la narrativa de Antorcha Campesina es el recuerdo de eventos pasados. Este domingo siete de junio se celebró en Tecomatlán, Puebla, el punto de quiebre por el que su población, después de “un pequeño día de ira”, según palabras del propio ingeniero Aquiles Córdova Morán, logró librarse del yugo del cacicazgo e inició una etapa de desarrollo permanente hacia la ciudad modelo que luce hoy. Una movilización impresionante de miles de antorchistas tecomatecos, y de algunos estados, marchó por las calles de la cabecera para mostrar la fuerza de nuestro movimiento, su vigencia y vitalidad. En el panteón municipal, en el mausoleo de nuestros mártires, se recordó a quienes dejaron su vida por un México mejor. Estas líneas fortalecen nuestro conocimiento sobre lo que pasó en Tecomatlán el seis de junio de 1982; y el maestro Aquiles señaló que, en todo el desarrollo actual del municipio, se muestra la huella del sacrificio de nuestros mártires quienes, por ello, no han muerto, siguen vivos y estamos, por esa razón, en deuda con ellos y nuestro deber es mantener el desarrollo de Tecomatlán. Estamos moralmente obligados a defender a Antorcha y, por tal motivo, no debemos permitir que el poder caiga en manos de los enemigos del progreso.
Críticas y Prejuicios Mediáticos contra Antorcha Campesina
Desde la perspectiva de Aquiles Córdova Morán, el Antorchismo es constantemente blanco de una campaña mediática negativa. Algunos por menosprecio; otros por consigna de sus medios o de sus clientes; otros más por incapacidad mental o escaso dominio de su oficio; el caso es que todos los comunicadores que, en uno u otro momento y por una u otra razón, se han ocupado del Antorchismo, empiezan su tarea con una imagen totalmente negativa de lo que es, hace y vale el Movimiento Antorchista Nacional, asumiendo como verdad inicial lo que debiera ser la conclusión final de su investigación. Tal certeza apriorística no es, en rigor, un verdadero juicio, sino un prejuicio, algo preconcebido sobre lo cual, curiosamente, se piensa que no hay razón alguna para dudar. Quien lo hace suyo, pues, no vacila en colocarlo como la piedra angular de discurso ulterior.
Pienso que la explicación radica en que el horizonte mental de los comunicadores se forma enteramente dentro del ambiente político dominante en la escena nacional desde hace más de un siglo, con apenas ligeras variantes, y en estrecho y permanente contacto con él, puesto que allí está su materia de trabajo. No conozco absolutamente a nadie, ni jamás he leído nada, artículo o libro, que diga algo serio, bien documentado y digno de atención sobre el Movimiento Antorchista Nacional. Hay unanimidad entre los opinadores en el rechazo, la condena y el menosprecio hacia nuestro movimiento. Coinciden en considerarnos, en el mejor de los casos, una de tantas organizaciones creadas para provecho y encumbramiento político de sus líderes, aprovechándose cínicamente de la necesidad y la escasa cultura de sus bases.
Pero lo más frecuente es que se nos trate y retrate como la peor de todas. Para medios, reporteros y columnistas, somos un engendro, una calamidad social que ha hecho de la protesta pública una jugosa industria para sacar dinero de las instituciones y funcionarios, dinero que ha servido para enriquecer escandalosamente a los líderes. Se nos llama chantajistas, corruptos, nepotistas, invasores, grupo paramilitar, brazo armado del PRI, grupo de choque. ¿Y en qué se funda tan impresionante máquina de descalificaciones? Aunque usted no lo crea, la respuesta es: ¡en nada! ¡Absolutamente en nada que merezca el mínimo respeto! Su verdadero sustento radica en la credulidad que le suponen al gran público; en la imposibilidad del ciudadano común para exigir pruebas de lo que se le asegura o para buscarlas por sí mismo; en el poder de penetración y manipulación de los grandes medios masivos y en el “prestigio” de ciertas “vacas sagradas” del periodismo usadas como boca de ganso para vender mentiras.
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Acusaciones Específicas de Corrupción
El Movimiento Antorchista Nacional, y su líder Aquiles Córdova Morán, han sido objeto de acusaciones concretas que señalan presuntas irregularidades y enriquecimiento ilícito.
Obras Públicas en Tecomatlán
El diario "Cambio" publicó nota de David Meléndez: "Antorcha se despachó con la cuchara grande en Tecomatlán". Meléndez se aplica en su texto a puntualizar las obras y los montos asignados a las mismas que el Ayuntamiento de Tecomatlán asignó a Acabados Arquitectónicos Frank, "ligada al líder antorchista Rodolfo de la Cruz Meléndez".
Para ilustrar el rigor demostrativo de Meléndez, cito esta perla: "La segunda parte de la Casa de la Cultura de Tecomatlán requirió de una inversión de 27 millones 542 mil 738 pesos, quedándose dentro de las arcas de la organización antorchista". Al final de la nota, tras enlistar obras grandes y pequeñas dentro y fuera de Tecomatlán y en un gráfico destacado en rojo y negro para llamar la atención, se repite el mismo juego de manos: total de los montos asignados a las obras: 176 millones 459 mil 532 pesos que, según el método demostrativo de Meléndez, se quedaron "dentro de las arcas" de Antorcha. Ante estas afirmaciones, el líder de Antorcha pregunta retóricamente: ¿Y las obras? ¿No se hicieron o no costaron nada?
A continuación, se presenta una tabla con los montos de las obras mencionados en estas acusaciones:
| Obra / Concepto | Monto Asignado (MXN) | Fuente de Acusación |
|---|---|---|
| Segunda parte Casa de la Cultura de Tecomatlán | 27,542,738 | David Meléndez (Diario "Cambio") |
| Total de montos asignados a obras (dentro y fuera de Tecomatlán) | 176,459,532 | David Meléndez (Diario "Cambio") |
Cuentas Congeladas y Nexos Políticos
El portal qsnoticias.mx en la columna Letras de Juan Gabriel, dice en 3 balazos relativos al tema: "PRI le dice a Antorcha «a la hora que yo quiera te detengo»"; "Rijosa y mantenida organización vuelve a los brazos tricolores" y "Espantados por la UIF, líderes antorchistas botan al PAN". Luego, el señor de las letrinas relata, en versión libre, la servil y diligente sumisión con que los líderes antorchistas acudieron a rendirse ante el gobierno y la presidenta del PRI mexiquenses, sugiriendo que con ello se confiesan tácitamente culpables y temerosos de ir a parar a la cárcel. ¡Pura basura! Sin embargo, son reales los negocios y las cuentas congeladas. ¿De dónde surgieron ambos? Respondemos: las cuentas, que en promedio arrojan un saldo de 1 millón y 350 mil pesos cada una, son el registro de las operaciones normales propias del negocio que representan. Y para sopesar correctamente nuestra versión sobre el origen de los negocios, hay que entender primero que no surgieron de golpe, todos juntos a la vez, sino que se fueron creando paso a paso, a lo largo de treinta años de actividad financiera del Antorchismo nacional. Ahora bien, el primero fue la pequeña (entonces y ahora) gasera "El Paraíso", en la Sierra Norte de Puebla, una inversión muy modesta que fue posible financiar con las cuotas, las aportaciones voluntarias y la colecta pública de miles de antorchistas en todo el país.
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Posesión de Gasolinerías
Uno de los casos más recientes y polémicos abordados por Córdova Morán es la denuncia sobre la propiedad de estaciones de servicio. Tomo el caso más reciente, el mismo que me mueve a abordar el tema de hoy. La reportera de “Televisa”, Fátima Monterrosa, “denunció” hace unos días un crimen nefando de los antorchistas: resulta que son dueños de más de 50 gasolinerías en varios estados del país, lo cual viene a ser sinónimo de delito y prueba irrefutable del carácter criminal y corrupto de Antorcha y de sus líderes. ¿Por qué? Porque tratándose de una organización como esa, como la que la reportera se ha forjado en su imaginación, nada limpio ni noble puede esperarse de ella. Nada más por eso.
La Defensa de Aquiles Córdova Morán
Aquiles Córdova Morán ha emitido una serie de refutaciones y desafíos a las acusaciones presentadas contra él y el Movimiento Antorchista Nacional.
Aclaraciones sobre las Gasolinerías
Primero: doña Fátima está obligada a decirnos a todos los televidentes por qué es un delito que una organización política como Antorcha sea dueña de gasolinerías; debe explicarnos en qué basa semejante juicio. O dicho de otra manera, debe precisar con toda claridad qué ley, qué principio jurídico o moral está transgrediendo Antorcha por ser propietaria de gasolinerías o de lo que sea. Si no lo hace así, caerá de lleno en la sospecha de haber mentido por consigna y por conveniencia, no importa si personal o por órdenes del medio en el que labora.
Segundo: la reportera mencionada asegura que “la mayoría” de esas gasolinerías fueron adquiridas durante el sexenio del licenciado Peña Nieto. Es decir, insinúa que son concesiones ilegítimas (tal vez, digo yo, el pago a nuestros servicios de brazo armado del PRI). No dice, o no sabe, que varias fueron adquiridas ya en funcionamiento, es decir, que la gestión respectiva corrió a cargo de sus antiguos propietarios. ¿También ellos fueron o son brazo armado del PRI? Exijo, además, que la reportera investigue concesión por concesión, y que presente la documentación o los testimonios oficiales que demuestren el carácter ilegal de cada una de ellas, porque no es difícil entender que la simple fecha de apertura es totalmente insuficiente para acusar de privilegios indebidos a nadie.
Tercero: Fátima Monterrosa menciona nombre y apellido de los dueños legales de algunas de las 50 gasolinerías de Antorcha. No de todas sino solo de aquellas cuyos propietarios guardan algún parentesco, consanguíneo o legal, con el líder nacional Aquiles Córdova Morán. Insinúa que son prestanombres, cómplices del enriquecimiento escandaloso de dicha persona. En su afán de herir, incluyó a la señora Lucila Acevedo, dueña de una gasolinería en Tlapa, Guerrero, quien ya protestó por el error y el daño moral que, a su juicio, le resulta de la confusión.
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Es verdad que las estaciones de servicio, e incluso todos los establecimientos de Antorcha, están a nombre de personas físicas, cosa que tampoco es un delito ni un secreto guardado por nosotros. Se trata de un recurso provisional debido al apremio de los tiempos y a la falta de experiencia empresarial, urgidos de desarrollar nuestra actividad financiera. La selección de tales personas no obedece a criterios de parentesco sino de confiabilidad a prueba de corrupción, y no corre a cargo de Aquiles Córdova sino de la Comisión Financiera Nacional, órgano independiente del Secretario General. Por cierto, los parientes del líder nacional son la ínfima minoría de los propietarios legales.
Cuarto: para disipar cualquier sospecha, exijo a Fátima Monterrosa que complete su investigación y su denuncia. Que siga el curso de las utilidades de los negocios “descubiertos” y que encuentre, exhiba y denuncie penalmente las cuentas bancarias secretas, las residencias, los departamentos, las colecciones de carros de lujo, los ranchos y haciendas del líder Antorchista.
Integridad Personal y del Movimiento
Córdova Morán asegura que lo que hace Antorcha en el terreno económico la coloca muy por encima de todo lo que ella haya conocido hasta hoy; quizá entienda que somos la única organización que vive de su propio trabajo y no de subsidios oficiales, no de robarse recursos destinados a la gente o a la obra pública, no de sangrar con cuotas a sus militantes más pobres. Quizá descubra al fin el absurdo que comete denunciando como delito algo que ella, y todo el mundo con dos dedos de frente y otros tantos de buena fe, debieran aplaudir y difundir para ejemplo de muchos.
Afirmo, pues, que mi actividad pública y mi vida privada pueden competir con el más honesto, honrado, desinteresado y morigerado de los políticos profesionales de este país; y que estoy seguro de ganar limpiamente la competencia. Nací pobre; vivo modestamente (no bebo, no fumo, no voy nunca de parranda ni a grandes fiestas o lujosos saraos); como lo que cualquier antorchista con salario mínimo, salvo cuando viajo; no tengo absolutamente ninguna propiedad ni otro tipo de riqueza acumulada; amo y respeto a mis hermanos antorchistas de todo el país, tanto como para no robarles un grano de su mísero patrimonio. A ellos me debo, por ellos vivo y lucho todos los días, y en ellos confió para que me juzguen. Y para que me repudien y denuncien si alguna vez descubren que los engaño.
