El Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció que el tomate importado desde México tendrá un arancel del 17.09%. El gobierno de Estados Unidos informó el lunes que impondrá un arancel del 17% a la mayoría de los tomates frescos procedentes de México, después de que concluyeron las negociaciones sin llegar un acuerdo para evitar el impuesto. La medida tiene origen en una añeja queja de Estados Unidos en torno a las exportaciones de tomate desde México. El arancel que entró en vigor este lunes, y que inicialmente se anunció que ascendería a casi el 21%, tiene origen en una antigua queja de EEUU en torno a las exportaciones de tomate mexicano.
Antecedentes y Origen de la Disputa Comercial
Desde 1996 el tomate ha sido un renglón aparte en las negociaciones permanentes entre ambos países en materia comercial. La queja de los productores estadounidenses, según la cual los mexicanos incurren en dumping, viene de entonces. Sin embargo, Washington durante años priorizó el libre comercio con su vecino del sur y firmó acuerdos de suspensión a los aranceles para el tomate. El último, firmado en 2019, se acaba de tumbar. El Departamento de Comercio de Estados Unidos declaró a finales de abril pasado que se retiraba de un acuerdo firmado con México en 2019 para resolver las acusaciones de que el país exportaba tomates a Estados Unidos a precios artificialmente bajos, una práctica conocida como dumping. Como parte del acuerdo, México tenía que vender sus tomates a un precio mínimo y cumplir con otras reglas. Desde entonces, el pacto ha estado sujeto a revisiones periódicas, pero ambas partes siempre acababan alcanzando un acuerdo con el que se evitaba la implementación de aranceles. Al anunciar su salida del Acuerdo de Suspensión del Tomate, el Departamento de Comercio señaló que se había visto "inundado de comentarios" de productores de tomate estadounidenses que querían mayores protecciones contra las importaciones desde México.
Argumentos de Estados Unidos para la Imposición del Arancel
El argumento de las autoridades de Washington es que los productores mexicanos ofrecen el producto a un precio inferior que de los productores estadounidenses, y eso afecta al mercado local. Los defensores de la medida aseguraron que el impuesto de importación ayudará a reconstruir la menguante industria del tomate en Estados Unidos y garantizará que los productos consumidos en el país también sean cultivados en suelo estadounidense. Robert Guenther, vicepresidente ejecutivo del grupo, dijo que la cuota compensatoria (un tipo de arancel) fue "una enorme victoria para los agricultores de tomate estadounidenses y la agricultura estadounidense". El secretario de Comercio, Howard Lutnick, declaró en un comunicado que: «México sigue siendo uno de nuestros mayores aliados, pero durante demasiado tiempo nuestros agricultores han sido aplastados por prácticas comerciales desleales que socavan los precios de productos como los tomates. Eso se acaba hoy».
Postura y Reacción del Gobierno Mexicano
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, manifestó su desacuerdo: «No estamos de acuerdo». Ella aseguró que «El tomate mexicano va a seguir exportándose, aun con el arancel, porque no tiene sustituto». La mandataria anunció planes de apoyo a los productores mexicanos y se adhirió al comunicado de la Secretaría de Economía, publicado el lunes, en el que se calificó el nuevo arancel de "injusto". En el documento, la cartera detallaba que los productores de tomates mexicanos llevan tres meses negociando con sus contrapartes del norte, pero que «a pesar de que las propuestas eran muy positivas para EE.UU, no fueron aceptadas por razones políticas». El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, dijo que el gobierno seguiría buscando una forma de volver a suspender el arancel, como parte de las negociaciones en curso entre los dos socios comerciales. La medida es "injusta y en contra de los intereses no sólo de los productores mexicanos, sino de la industria estadounidense". El gobierno mexicano respondió este lunes calificando de "injusta" la imposición del arancel a sus tomates y advirtió que terminará afectando a los estadounidenses. Ambas entidades "manifiestan su desacuerdo con la decisión anunciada este lunes, ya que la consideran injusta", se lee en el texto. El pronunciamiento rechaza además los argumentos de Washington de que haya alguna "práctica desleal" por parte de México y atribuyen el éxito del tomate mexicano a su calidad. México reiteró su disposición a seguir negociando con Washington y a apoyar a los productores mexicanos para limitar las afectaciones por el arancel, tal como anunció la presidenta Claudia Sheinbaum este lunes. La mandataria afirmó: «Estamos trabajando de la mano para que haya los menores efectos. Son decisiones que toman desde EEUU. Es muy difícil que se deje de exportar jitomate a EEUU porque no les alcanza con su producción nacional para cubrir la demanda».
Impacto Económico y Dinámicas del Mercado
Como advirtió Sheinbaum, lo más probable es que, de mantenerse el arancel, el efecto más inmediato sea sobre los consumidores de tomate en Estados Unidos. Dos de cada tres tomates que se consumen en el país vienen de México, según cifras oficiales. Expertos pronostican que el impuesto fijado desde este lunes al tomate mexicano afectará al bolsillo de los consumidores estadounidenses, dado que dos de cada tres de estos frutos consumidos en EEUU son importados desde el país vecino. «Dado que dos de cada tres tomates que se consumen en EEUU son cosechados en México, la medida anunciada lo único que hará es afectar los bolsillos de los consumidores estadounidenses, ya que será imposible sustituir al tomate mexicano», añadieron. Tim Richards, profesor en la Facultad de Agronegocios Morrison de la Universidad Estatal de Arizona, dijo que, con un arancel del 17%, es probable que los precios al menudeo del tomate en Estados Unidos aumenten alrededor del 8.5%. Jacob Jensen, analista de políticas comerciales en el American Action Forum, indicó que las áreas con mayor dependencia de los tomates mexicanos podrían ver aumentos de precios cercanos al 10%, mientras que en otros lugares del país podrían ver incrementos de precios más cercanos al 6%. Gracias a los acuerdos de suspensión de aranceles, y al tratado de libre comercio vigente entre los dos países, las exportaciones de tomate al norte se duplicaron en la última década. Hoy representan un intercambio equivalente a casi US$3.000 millones.
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Participación de México en el Mercado de Tomate de EE. UU.
| Período | Participación de México en el Mercado de EE. UU. |
|---|---|
| Hace dos décadas | 30% |
| Actualmente | 70% |
Actualmente, México cubre alrededor del 70% del mercado del tomate en Estados Unidos, en comparación con el 30% de hace dos décadas, según Florida Tomato Exchange. Los invernaderos mexicanos se especializan en tomates maduros cultivados en vid, mientras que los de estados estadounidenses como Florida suelen cultivarse en campos y se recogen cuando aún están verdes. Justo el martes, el Departamento de Trabajo informó que la inflación en Estados Unidos subió un 0,3% en junio con respecto a mayo, un aumento mayor al de meses anteriores que se atribuye a los aranceles de Trump a los bienes de consumo importados. Antonio Ortiz-Mena, experto mexicano en geopolítica y profesor de comercio internacional en la Universidad de Georgetown en Washington, dice que estos aranceles al tomate son parte de una vieja historia, pero con un gobierno distinto a los anteriores. Señala que: «Tenemos a un gobierno mucho más proteccionista y a un lobby de tomateros empoderado». La contraparte de los productores mexicanos es la industria del tomate de Florida, que produce tres veces menos. «No hay manera alguna de que Florida pueda abastecer al mercado local en cuanto a calidad, cantidad y precio; imposible», sostiene Ortiz-Mena. Además, dice, «hay empresas de EE.UU. que tienen inversiones en tomate en México, no solo por los bajos costos laborales sino, sobre todo, por las condiciones climáticas y por economía de escala. Entonces ellos también se ven afectados». Faustino Delgado, un líder del gremio, le dijo a Radio Fórmula que: «Se va a abaratar el tomate mexicano, pero la pregunta es las empresas es cómo le van a hacer para salir de este problema, van a tener que reducir empleos, van a tener que replantear cuántas hectáreas van a sembrar».
Efectos Políticos y Sociales del Arancel
El último acuerdo de suspensión, firmado en 2019, se acaba de tumbar, y esto es una prueba más de que, con Donald Trump en la presidencia, muchas de las políticas comerciales que generaban consenso bipartidista están en ahora en entredicho. La guerra del tomate, que históricamente se ha librado en el terreno comercial, con Trump se da también en el político. La medida también puede tener efectos políticos. Parte del éxito de Trump en las presidenciales de 2024 tuvo que ver con el hartazgo de los consumidores por la inflación tras la pandemia. Sheinbaum espera que este arancel sea parte de la mesa de negociación permanente que su gobierno entabla con Washington, en la que temas como la migración, la lucha contra el tráfico de fentanilo y la persecución a los carteles del narco se tratan a la par que lo comercial. El fin de semana, Trump anunció que el 1 de agosto impondrá un arancel del 30% a las importaciones mexicanas. Los trabajos de los productores, si el arancel en efecto se cumple, estarán en riesgo. «Causa mucha incertidumbre entre todos los productores», le dijo Faustino Delgado. La mayor parte de la industria, además, está en Sinaloa. Allí se produce la llamada "perla roja sinaloense". Esta es una tierra agroexportadora y tierra, también, de uno de los carteles de narcotráfico más importantes del mundo. Durante el último año una guerra entre las facciones del cartel de Sinaloa puso en vilo al estado y ha impuesto una suerte de toque de queda en su capital, Culiacán. Las carreteras por donde sale el tomate, además, son escenario central de la batalla. Ortiz-Mena sostiene que: «Un arancel como este exacerba las razones para que los trabajadores mexicanos o quieran migrar a EEUU en busca de oportunidades o vayan a engrosar las filas del crimen organizado». Las consecuencias de un arancel al tomate van mucho más allá que el aspecto comercial.
Voces a Favor y en Contra del Arancel en Estados Unidos
Pese al apoyo de algunos, los opositores, incluidas las empresas estadounidenses que cultivan tomates en México, señalaron que el arancel aumentará el precio de los tomates frescos para los compradores en Estados Unidos. Otros, incluida la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la Asociación Nacional de Restaurantes, habían instado al Departamento de Comercio a llegar a un acuerdo con México. Robert Guenther, vicepresidente ejecutivo del Florida Tomato Exchange, dijo que el arancel fue "una enorme victoria para los agricultores de tomate estadounidenses y la agricultura estadounidense". Pero algunos críticos insisten en que probablemente aumentará el precio para los compradores estadounidenses. Lance Jungmeyer, presidente de la Fresh Produce Association of the Americas, que representa a los importadores de tomates mexicanos, afirmó: «Como industria, nos entristece que los consumidores estadounidenses tengan que pagar un impuesto al tomate, o arancel, por una selección reducida de los tomates que prefieren, tales como tomates en la vid, tomates uva, Roma, tomates de coctel y otras variedades especiales». En una carta enviada la semana pasada al Departamento de Comercio en la que le pedían que llegara a un acuerdo, la Cámara de Comercio de EEUU y otros 30 grupos empresariales destacaron que compañías estadounidenses emplean a 50,000 trabajadores y generan $8,300 millones en beneficios económicos al traer tomates desde México hacia comunidades de todo el país. La carta expresaba: «Nos preocupa que retirarse del acuerdo -en un momento en que la comunidad empresarial ya atraviesa por una incertidumbre comercial significativa- pueda llevar a acciones de represalia por parte de nuestros socios comerciales contra otros productos y cultivos, las cuales podrían crear mayores dificultades para las empresas y consumidores estadounidenses». Incluso el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, y la gobernadora demócrata de Arizona, Katie Hobbs, también habían instado al departamento a mantener el acuerdo actual sobre el tomate.
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