Descubre el Poderoso Árbol Conacaste: Gigante Natural con Usos Sorprendentespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El Conacaste es un árbol grande de hasta 40 metros de alto y 3 metros de diámetro. Cuando crece en condiciones abiertas tiene un tronco corto y grueso, pero con numerosas ramificaciones que son necesarias para soportar la copa ancha y voluminosa. Es un árbol muy típico del paisaje que crece entre pasturas de las zonas estacionalmente secas de la vertiente del Pacífico de América Central.

Aunque realmente son remanentes del bosque seco original, la regeneración se ve favorecida por el ganado, ya que al consumir el fruto, las semillas pasan por el tracto digestivo del animal y los jugos enzimáticos que se vierten al abomaso, realizan un proceso de escarificación natural, para posteriormente ser expulsados con las excretas, condición ideal para germinar al principio de las lluvias. Sin embargo, si la carga animal es muy alta en la estación seca, los arbolitos producto de la regeneración son destruidos por el ramoneo.

Las flores son pequeñas, blancas y están dispuestas en inflorescencias de 1.0 a 1.5 centímetros de diámetro cuando están completamente abiertas. Las vainas tienen forma de oreja como un rasgo distintivo de esta especie; miden entre 8 y 14 centímetros de diámetro, curvadas y de color marrón oscuro lustroso. Las semillas se disponen en dos hileras, con un total de 10 a 20 semillas por vaina, las cuales no se abren por sí solas cuando están maduras. La especie es un árbol de crecimiento rápido, con incrementos anuales de diámetro iguales o superiores a los 10 centímetros. La reproducción del Conacaste es por semilla botánica, con porcentajes de viabilidad superiores a 80; la producción de frutos en Guatemala ocurre en los meses de febrero a abril.

Esta especie es conocida por varios nombres en diferentes regiones. Por ejemplo, en Cuba se le conoce como oreja de negro, en Venezuela se le llama Caro Caro, y en el trópico bajo colombiano, Orejero. En Sonora, México, se le conoce como Huanacaste y en el contexto de la Escuela Zamorano de Honduras se le refiere como Guanacaste (Enterolobium cyclocarpum).

Valor Nutricional y Uso como Forraje

Las semillas de Conacaste representan una alternativa alimenticia importante, tomando en cuenta sus características químicas y nutricionales en cuanto al contenido porcentual de proteína y grasa. Análisis de laboratorio reportan valores de 59.63 por ciento de digestibilidad in vitro de los frutos maduros, 26.3 y 34.5 por ciento de proteína para la vaina y la almendra, respectivamente, mientras que la concentración de carbohidratos solubles es superior en la vaina (63.1%) con respecto a la almendra (49.6%).

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En lo que se refiere a factores antinutricionales, contienen mínimas cantidades de inhibidores de tripsina, glucósidos cianogénicos y saponinas, los que pueden ser eliminados sometiendo las semillas a procesos de cocción o tostado, evitándose así posibles daños a la salud de los animales. El valor nutricional del fruto radica en la semilla, no en la parte carnosa del fruto, donde se encuentran en mayor concentración las saponinas.

Debido a que las vainas son consumidas lentamente, pueden constituir un suplemento importante de energía y proteína durante los dos últimos meses de la estación seca, cuando solo se dispone de otros alimentos de peor calidad. Anualmente se estima que un árbol adulto puede producir entre 225 y 725 kilogramos de vainas, que equivalen aproximadamente a 2000 vainas cada una con 10 a 16 semillas, haciendo un peso total entre 900 y 1200 kilogramos.

Cuando los frutos están maduros son de color café, los cuales con facilidad se desprenden del árbol y caen al suelo. Normalmente se recolectan 3 o 4 veces a la semana durante el periodo de fructificación, los cuales después de ser sometidas a un proceso de secado al sol por 3 horas durante dos días, son guardarlos bajo sombra en un lugar seco, sobre plástico para evitar que se pudran antes de comenzar a suministrarlos, aunque pueden almacenarse excedentes hasta 6 meses, si se protegen de la humedad y las altas temperaturas, para evitar que pierdan parte de su valor nutricional.

Recomendaciones para el Suministro a Animales

Como la semilla es de consistencia dura se recomienda moler o triturar los frutos con un mazo en un lugar donde exista garantía que no se van a mezclar con tierra o sustancias extrañas; complementariamente se recomienda pasar el material triturado por un molino de martillos para fraccionar la semilla y reducir el tamaño de las partículas, máxime si se va a utilizar en terneros.

En vacas lactantes se recomienda suministrarlo una vez al día y después del ordeño, habiendo observado un incremento significativo en la producción diaria de leche, confirmando además que durante la época seca se mejora la condición física, el desarrollo y reproducción de los animales, al aumentar la frecuencia del celo y el porcentaje de preñez en las vacas, así como el incremento de peso en los animales en etapa de crecimiento. Investigaciones realizadas con consumo de frutos de Conacaste a libre voluntad, se han encontrado ganancias de peso de los animales hasta de 1.10 kilogramos/día.

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Utilizando toretes de finalización, alimentados con fruto maduro en niveles del 10, 20 y 30 por ciento de la dieta, se observaron ganancias diarias de peso de 1.30, 1.18 y 1.38 kilos, respectivamente, así como Índices de Conversión Alimenticia de 9.21, 9.10 y 7.88 kilos de alimento por kilo de ganancia de peso. En otro estudio realizado en la Escuela Zamorano de Honduras utilizaron el fruto de Conacaste (E. cyclocarpum) como sustituto parcial del concentrado, en dietas de vacas lecheras de producción media, se obtuvo resultados en la producción de leche de 17.80 kg y 17.35 kg para la dieta convencional y la dieta con Conacaste, respectivamente.

Otros Usos y Valor Ecológico

Los árboles maduros de Conacaste también constituyen una fuente valiosa de madera para ser utilizada en construcción; las ramas se destinan para producir leña que se usa en el proceso de combustión en los hogares rurales. Esta especie arbórea de fina madera no permite la polilla en los muebles. En algunos lugares del país, la pulpa gelatinosa de las vainas maduras también se destina para producir jabón, mientras que las flores se valoran en el trópico como un recurso melífero. Además, tiene la característica de ser el árbol preferido de la Águila Arpía (en grave riesgo de extinción o extinguida en algunos países), para recibir su pesado nido.

Consideraciones y Advertencias sobre su Consumo

El consumo humano del Conacaste es posible, pero necesita procesarse adecuadamente y es imprescindible la cocción que degrada muchas de las sustancias antinutritivas que contiene la semilla. El uso de este recurso tiene sus ventajas y desventajas, sin embargo, no se debe recomendar sin restricción. Produce aserrín picoso y alérgico para quien la trabaja, produciendo tos y lagrimeo.

Las hojas no se usan como forraje, ya que a pesar de ser altamente nutritivas y digestibles no son muy aceptadas por el ganado porque contienen cierta concentración de sustancias fenólicas. Por otro lado, algunos productores sospechan que los frutos pueden ser abortivos en yeguas, por lo que tratan de evitar que próximas al parto consuman los frutos, o controlan la época de cubrimiento para que el momento del parto no coincida con el periodo de fructificación de la especie.

Efectos en el Ganado y Fotosensibilización

No queda duda de los efectos y lesiones anatomopatológicos que causa la semilla al ingerirse en bovinos, ovinos, caprinos y equidos. La sintomatología vista en el campo incluye salivación, alteración ruminal, disturbios nerviosos y los edemas y lesiones serosas especialmente en la piel despigmentada. Inclusive se observa un efecto detrimental en la producción y porcentaje de proteína en la leche.

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En el trópico bajo colombiano, en potreros donde existen estos árboles en la época de verano, se ha observado que parte de vacas, novillas y sobre todo terneros sufren fotosensibilización (quema). Esta fotosensibilización se asocia a incapacidad del hígado a metabolizar filoeritrina y en las fincas se asocia al consumo de semilla de Orejero. La energía solar produce una resonancia en ciertas moléculas debajo de la piel y el resultado es una lesión descamatoria, grave en algunos casos, prácticamente una quemadura. Esto no se da en todos los animales que consumen esta planta y sus semillas; tiene relación con el color de la piel y predisposición individual.

Los terneros menores de un año no es recomendable suministrarles el fruto porque posee ciertos glucósidos y cianogenéticos que pueden afectar su metabolismo. En animales pequeños no es recomendable su consumo (se usaron terneros de 162 kilos) por la presencia de glucósidos como la saponina. Resulta lógico que en animales pequeños sometidos a una dieta con 75% del fruto seco (carnaza no semilla) y solo 10% de heno, aparezca la acción de estas sustancias fotosensibilizantes, máxime en razas con piel despigmentada como la raza Holstein. Solamente en un 28% de los animales (dos unidades) del grupo con dietas de 75% del fruto fueron evidentes estos problemas.

En Guatemala, durante la época seca en la costa sur, el ganado adulto consume a libre voluntad el fruto que cae bajo los árboles y hasta la fecha no se ha observado problemas significativos en su comportamiento. En Cuba, no hay mucha tradición entre los campesinos para su uso en la ganadería, pero en los rodales de estos se observa que los animales consumen el fruto sin problemas de intoxicación.

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