Si rentas una propiedad, seguramente te has preguntado cómo funcionan los impuestos y qué cambios han habido en los últimos años. Al rentar una propiedad, estás obligado a registrarte en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) para hacerlo legalmente e informar tus ingresos. Además, debes elegir el Régimen de Arrendamiento, el cual está destinado a quienes reciben ingresos por rentar inmuebles y cuyas obligaciones detalla el Servicio de Administración Tributaria.
Impuestos aplicables por rentar un inmueble
Existen dos impuestos principales que debes pagar cuando rentas una casa:
- Impuesto Sobre la Renta (ISR): Este impuesto se calcula sobre el ingreso neto que recibes por la renta, es decir, después de restar ciertas deducciones permitidas por la ley. Las tasas de ISR pueden variar entre el 1.92% y el 35%, dependiendo del monto total de tus ingresos.
- Impuesto al Valor Agregado (IVA): Si rentas un inmueble comercial, deberás pagar el IVA del 16%. Sin embargo, este impuesto no aplica si la renta es de un inmueble habitacional, tal como exime el artículo 20 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado.
Deducciones fiscales para optimizar tu carga tributaria
Puedes deducir ciertos gastos relacionados con el inmueble que rentas, lo cual te ayudará a reducir la base del ISR y pagar menos impuestos. Entre las deducciones permitidas están:
- Gastos de mantenimiento y reparaciones.
- Pago de comisiones a inmobiliarias.
- Impuestos locales como el predial.
- Intereses reales de créditos hipotecarios.
El Régimen Simplificado de Confianza (RESICO) ha cambiado la forma en que se paga el ISR por arrendamiento en México. Con la Reforma Fiscal, las personas físicas que realicen actividades empresariales, profesionales o renten inmuebles pueden optar por pagar el ISR bajo el nuevo régimen, siempre que sus ingresos anuales no superen los $3,500,000.00 MXN.
Consecuencias de no cumplir con las obligaciones fiscales
Si decides no declarar los ingresos que recibes por la renta, podrías enfrentar sanciones graves por parte del SAT. Las consecuencias incluyen multas, recargos, e incluso auditorías; en casos extremos, el SAT podría congelar tus cuentas bancarias o emprender acciones legales. Podrías ganarte una multita que va desde lo que cuesta una cena de tacos hasta lo que vale un coche usado. Por si fuera poco, el SAT podría echarse un clavado en tus cuentas de hasta 5 añitos atrás, plazo de caducidad que fija el artículo 67 del Código Fiscal de la Federación.
Lea también: ¿Qué es el Arrendamiento de Bienes Muebles según el SAT?
Impacto de las recientes reformas en la CDMX
Pese a que el pasado 29 de agosto del 2024 entró en vigor esta nueva Ley de Arrendamiento en la CDMX, fue el 30 de diciembre que comenzaron a aplicarse las disposiciones que aún rigen en 2025. Estas modificaciones buscan proteger el acceso a la vivienda y regular el aumento de rentas de acuerdo con la inflación.
Puntos clave de la reforma
- Control de aumento de rentas: Los incrementos de renta estarán limitados a la inflación reportada por el Banco de México; el aumento máximo cada año no podrá ser mayor a la inflación publicada para los 12 meses anteriores a la renovación.
- Registro digital de contratos: Se establece la obligación de registrar todos los contratos de arrendamiento en una plataforma digital en un plazo no mayor a 30 días después de celebrarse el contrato.
Según la Ley de Arrendamiento en la Ciudad de México, el incremento en la renta debe basarse en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) publicado por el Banco de México o INEGI, correspondiente al promedio de los últimos 12 meses.
Lea también: Todo sobre la Clave SAT para Arrendamiento
Lea también: Contabilización Arrendamiento de Vehículos
