Los ríos y arroyos son sistemas de agua con movimiento constante unidireccional sobre la superficie terrestre. Se reabastecen de agua con la precipitación y los escurrimientos superficiales, los mantos freáticos y el deshielo de las altas montañas. Forman parte del ciclo hidrológico y existen en regiones templadas, áridas y tropicales. Estas redes de agua, incluyendo los arroyos tributarios que alimentan a los ríos más grandes, son fundamentales para la vida en la Tierra y ofrecen una multitud de beneficios ecológicos, sociales y económicos.
Pilares de la Vida y Soportes Económicos
Los ríos son una importante fuente de agua dulce de la cual dependen 2 billones de personas para hidratarse. El aprovisionamiento de agua es una de sus principales funciones, pues se estima que 2 billones de personas dependen de los ríos para tomar agua directamente de ellos.
Aporte a la Alimentación Mundial y la Energía
Los arroyos y ríos desempeñan un papel crucial en la seguridad alimentaria global. Empecemos por la alimentación, donde el 25% de la población alimentaria mundial depende de la irrigación de estas fuentes de agua para el desarrollo de sus cultivos. A través de los sistemas de irrigación los ríos proveen agua a 190 millones de hectáreas de tierras, las cuales son responsables de un cuarto de la producción global de comida. Pero también son una importante fuente de alimento gracias a la pesca, pues al menos 12 millones de toneladas de peces de agua dulce son capturados anualmente. Los ríos proporcionan parte de las pesquerías y medios de subsistencia más productivos del mundo en beneficio de 60 millones de personas, de las cuales el 55% son mujeres. Cada año se capturan por lo menos 12 millones de toneladas de peces de agua dulce, lo que equivale a un 12% de todas las capturas de peces del mundo.
Además, son una fuente de energía hidroeléctrica, ya que estos proveen el 17% de la energía generada a nivel global.
Estabilidad Ambiental y Materiales
La arena y la gravilla que conforman los deltas brindan estabilidad a los ríos, pero también son una fuente de material de construcción. Las llanuras aluviales y los sedimentos también brindan estabilidad y previenen el riesgo de inundaciones en las ciudades.
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Biodiversidad en los Arroyos Tributarios
Los arroyos tributarios y sus sistemas asociados son ecosistemas de una riqueza biológica excepcional. En los ríos, lagos, lagunas y humedales y sus hábitats ribereños viven plantas acuáticas, peces, anfibios, reptiles, insectos, moluscos y crustáceos, principalmente. Los resultados de estudios en ríos de cabecera, como el río Lía, han mostrado que existe una mayor biodiversidad y calidad del agua y el bosque de ribera en los puntos de cabecera, destacando la importancia de los arroyos tributarios en la conservación de especies.
Flora Acuática y Ribereña
- Existen pocos estudios acerca de las plantas acuáticas, algunos especialistas estiman que existen unas 1,000 plantas con flores acuáticas mexicanas, otros han mencionado la existencia de 747 hidrófitas en México, sin embargo, hasta la fecha se han documentado 118 especies de angiospermas estrictamente acuáticas.
- Las familias más diversas y que agrupan el mayor número de especies acuáticas son los tules y zacates de laguna (ciperáceas) y los pastos (gramíneas) que concentran casi el 42% de plantas acuáticas.
- También de gran importancia es la vegetación ribereña o riparia que puede ser herbácea o arbustiva como el azumiate (Baccharis salicifolia), toloache (Datura ceratocaula) y escoba de arroyo (Heimia salicifolia) o hasta formar bosques de galería con ahuehuetes (Taxodium mucronatum), álamos (Populus) y sicomoros (Platanus), sauces (Salix), negundo (Acer negundo) y ailes (Alnus).
Fauna Acuática y Terrestre Asociada
- Existen casi 500 especies de peces denominados de agua dulce en México, de los cuales más del 54% son endémicos. Las seis familias con mayor número de especies endémicas son gupis, espadas y topotes (Poeciliidae) con 53 especies, mexclapiques, tiros y picotes (Goodeidae) con 39, carpas y carpitas (Cyprinidae) con 39, charales y pejerreyes (Atherinopsidae) con 28, sardinillas y escamudos (Cyprinodontidae) con 21 y mojarras (Cichlidae) con 20 especies.
- Entre las aves sobresale el mirlo acuático (Cinclus mexicanus) que se alimenta de invertebrados acuáticos en los arroyos. Varios grupos de aves viven en humedales de distintos tipos como patos y gansos, gallaretas, zambullidores, garzas y martines pescadores.
- La nutria de río (Lontra longicaudis), el castor (Castor canadensis) y el tlacuache acuático (Chironectes minimus) también dependen de los ríos para su alimento.
- Una gran variedad de culebras de agua (Thamnophis spp.), tortugas (alrededor de 50 especies), ranas y sapos, e invertebrados como caracoles, cangrejos y acociles viven en ríos y arroyos.
- Cientos de especies de insectos tienen larvas que se desarrollan en el agua: escarabajos, chinches, caballitos del diablo, libélulas, efímeras, moscas y mosquitos.
Servicios Ecosistémicos Fundamentales
Los servicios ambientales que prestan los ríos, arroyos, lagos y lagunas y humedales son diversos y de vital importancia:
- Servicios de provisión: alimentos, agua dulce, fibras, maderas, combustibles y recursos genéticos.
- Servicios de regulación: regulación atmosférica y del clima, regulación hidrológica, control de la contaminación y de la erosión, y control de inundaciones.
- Servicios culturales: bienestar, recreación, valor estético y de educación e investigación científica.
- Servicios de soporte: de la biodiversidad, formación de suelos, reciclaje de nutrientes y fertilidad y polinización.
Amenazas y Desafíos para los Arroyos Tributarios
A pesar de su importancia, la mayoría de los ríos no se encuentran en estado natural. Gran parte de los ríos más grandes del mundo han sido alterados de alguna forma, una realidad que también afecta a los arroyos tributarios.
Alteración del Flujo y Fragmentación
El desarrollo de infraestructura y la urbanización están catalogados como las principales amenazas para los ríos. La proliferación de la infraestructura de manejo del agua como la construcción de canales y diques conlleva a la fragmentación de los ríos, desconectándolos de sus llanuras y afectando las rutas usadas por los peces migratorios y por otras especies. La infraestructura para el manejo del agua construida para funciones como la generación de hidroenergía, el control de inundaciones o el almacenamiento de agua han traído grandes beneficios para las economías, pero estas tienen un alto costo para las demás funciones que cumplen los ríos. Los ríos, arroyos, lagos y lagunas proveen el agua utilizada en diversas actividades económicas, las principales son la irrigación y la producción de electricidad que a través de la construcción de presas han disminuido los caudales ocasionando que varios ríos se transformen en arroyos intermitentes en algunos tramos de su recorrido. De igual forma, lagos y lagunas han sido azolvados por la llegada de sedimentos provocados por la erosión del suelo debido a la deforestación o prácticas agrícolas mal manejadas.
Contaminación
A esto se suma el uso de estos como sistemas de residuos, lo cual resulta en la contaminación del agua. Los arroyos y ríos más pequeños también se encuentran altamente deteriorados debido al sobrepastoreo, modificación de cauces y contaminación. Cuatro ríos reciben el 50% de las descargas de aguas residuales: el Pánuco, el Lerma, San Juan y Balsas. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), alrededor de un tercio de todos los ríos de América Latina, África y Asia sufren de una grave contaminación patógena, que puede provocar enfermedades, y se atribuye a la eliminación de aguas residuales sin tratar, la escorrentía de plaguicidas agrícolas y la contaminación industrial. Mil ríos en particular representan casi el 80% de las emisiones anuales mundiales de plástico fluvial, que oscilan entre 0,8 millones y 2,7 millones de toneladas por año; entre estos, los ríos urbanos pequeños figuran entre los más contaminantes. Esta contaminación generalizada pone en peligro la salud de las personas, la industria pesquera de agua dulce, que amenaza la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia, y el uso del agua de los ríos para el riego, la industria y la recreación. Asimismo, esta contaminación termina en el océano con más repercusiones negativas.
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Especies Invasoras
Las especies exóticas introducidas son otra de las principales amenazas. Muchas especies introducidas transforman los ecosistemas acuáticos y las riberas. Por lo menos se han registrado 98 especies introducidas de peces en el país como las carpas asiáticas (Cyprinus carpio) y las tilapias africanas (Oreocromis aureus) y ocho especies de peces limpiapeceras (Loricariidae). Los criaderos de la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) nativa del norte de México han propiciado la invasión de esta especie en muchos arroyos y ríos del país.
Estrategias para la Conservación y Restauración
Para proteger estos ecosistemas vitales, es necesario un manejo que se base en el entendimiento de los valores de los ríos, que estos pueden tener beneficios mucho más sostenibles. La restauración de arroyos, ríos, lagos y lagunas es una de las necesidades más importantes para recuperar su funcionamiento, sus especies nativas y los bienes y servicios que nos brindan.
Enfoques de Restauración y Monitoreo
Afortunadamente en los últimos años se han iniciado proyectos de rehabilitación de ríos y humedales utilizando “infraestructura verde” en varios países. Estos proyectos se centran en el uso de procesos naturales para mejorar el funcionamiento de estos sistemas y de sus servicios ambientales. Para conocer el estado de salud de ríos, arroyos, lagos y lagunas se han utilizado una gran variedad de indicadores, desde los físico-químicos hasta los biológicos. Desde finales de los años 80 se desarrolló el concepto de los índices de integridad biótica, biológica (IIB) o ecológica (IIE) utilizando la composición y estructura de distintas comunidades como peces, algas, macroinvertebrados, plantas vasculares o combinaciones de ellas.
Marco Legal y Programas de Conservación
En las décadas pasadas se ha reconocido el caudal ecológico, que es la calidad, cantidad y régimen de flujo de agua que requiere un río para mantener sus componentes, sus procesos y seguir proporcionando servicios ecosistémicos. Para esto, es necesario entender su régimen hidrológico natural (sequías, crecidas, etc.). De acuerdo con esta noción, es necesario determinar un volumen de agua por unidad de tiempo (anual, por ejemplo) que permita que el río desempeñe sus funciones ecológicas y no cederla a concesiones. Para ello, se cuenta con una norma mexicana, la NMX-AA-159-SCFI-2012. En la NMX-AA-159-SCFI-2012 se tiene establecidos la importancia ecológica y el grado de presión sobre el agua de las cuencas que determinan a qué objetivo ambiental pertenece cada una de ellas, desde el tipo A hasta el D. Todas las cuencas hidrológicas de México están clasificadas.
Desde 1986, México es miembro de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, llamada “Convención de Ramsar”. La Convención emplea una definición amplia de humedales e incluye los ríos y arroyos, lagos y lagunas. Su misión es “la conservación y uso racional de los humedales mediante acciones locales y nacionales, y gracias a la cooperación internacional como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”. En 2010, se inició el Programa Nacional de Reservas de Agua como una colaboración entre gobierno (CONAGUA), organizaciones de la sociedad civil (WWF-México), fundaciones (Fundación Gonzalo Río Arronte) y académicos, que ahora forman la Red de Monitoreo de Reservas de Agua (REDMORA). Una reserva de agua representa el volumen de las aguas nacionales a reservar con finalidad ambiental, y cuyo objetivo es garantizar los flujos para la protección ecológica, incluyendo la conservación o restauración de ecosistemas vitales. Se identificaron 189 cuencas con factibilidad para establecer reservas de agua en el marco del Programa Nacional de Reservas de Agua. La primera reserva de agua se decretó en 2014 en el río San Pedro Mezquital, seguida por los ríos Fuerte (2016) y Coatzacoalcos (2018).
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