Descubre por qué el Artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es clave para la justicia penalpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es un documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París. Este documento histórico recoge en sus 30 artículos los derechos humanos considerados básicos e inviolables. Fue proclamada como un ideal común para todos los pueblos y naciones, sirviendo como un plan de acción global para la libertad y la igualdad, protegiendo los derechos de todas las personas en todos los lugares.

La DUDH fue adoptada por las Naciones Unidas (ONU) como respuesta a los “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. Su propósito fundamental fue ser un ideal orientativo para la humanidad, reconociendo la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos los seres humanos.

Contexto y Creación de la DUDH

El trabajo sobre la DUDH comenzó en 1946. En virtud del artículo 68 de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas creó la Comisión de Derechos Humanos. A este organismo, formado por dieciocho representantes de Estados miembros de la ONU, se le encomendó la elaboración de una serie de instrumentos para la defensa de los derechos humanos.

Dentro de la Comisión, se creó un comité de redacción integrado por representantes de una gran diversidad de países, incluyendo a figuras como Eleanor Roosevelt (Estados Unidos), René Cassin (Francia), Charles Malik (Líbano), Peng Chun Chang (China), Hernán Santa Cruz (Chile), Alexander E. Bogomolov/Alexei P. Pavlov (Unión Soviética), Lord Dukeston/Geoffrey Wilson (Reino Unido) y William Roy Hodgson (Australia). Esta composición aseguró que el documento se beneficiara de aportaciones de Estados de todas las regiones y de su diversidad de contextos religiosos, políticos y culturales.

Principios Fundamentales de la DUDH

La Declaración Universal de los Derechos Humanos presenta consideraciones esenciales para su elaboración, mencionando el reconocimiento de la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables. Su objetivo es la promoción del desarrollo de las relaciones amistosas entre naciones, garantizando los derechos fundamentales del hombre, en los que se incluyen la dignidad y el valor de la persona humana y en igualdad de derechos de hombres y mujeres; y el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre.

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«En numerosas convenciones, declaraciones y resoluciones internacionales de derechos humanos se han reiterado los principios básicos de derechos humanos enunciados por primera vez en la Declaración Universal de Derechos Humanos, como su universalidad, interdependencia e indivisibilidad, la igualdad y la no discriminación, y el hecho de que los derechos humanos vienen acompañados de derechos y obligaciones por parte de los responsables y los titulares de estos.»

La Declaración contiene 30 derechos y libertades que pertenecen a todas las personas y que nadie nos puede arrebatar. Todos los derechos humanos tienen la misma importancia y todos los gobiernos deben tratarlos de un modo justo y equitativo, en los mismos términos y con el mismo énfasis. Hay un solo principio básico que subyace en todos los derechos contenidos en la DUDH: que todos los seres humanos tienen los mismos derechos inalienables, sin distinción alguna de raza, color, sexo, orientación sexual o identidad de género, idioma, religión, opinión política o de cualquier otro tipo, origen nacional o social, fortuna, nacimiento y cualquier otra situación. La DUDH también nos muestra que los derechos humanos son interdependientes e indivisibles. Los 30 artículos de la Declaración tienen la misma importancia, y nadie puede decidir que unos son más importantes que otros.

El Artículo 11: Derecho a la Presunción de Inocencia y la Legalidad Penal

Dentro de este marco de derechos universales, el Artículo 11 es crucial para garantizar la justicia y la equidad en los sistemas legales de todo el mundo. Sus disposiciones fundamentales son:

  1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
  2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional; tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

El primer punto del Artículo 11 consagra la presunción de inocencia, un pilar fundamental en cualquier sistema jurídico justo, que exige que la carga de la prueba recaiga en la acusación. La importancia de este principio puede ilustrarse con la siguiente historia:

"El niño cuidaba la planta que crecía en el macetero. 1,2,3,4, contaba las hojas, una y otra vez. Hasta que una mañana 1,2,3… una de las hoja desapareció. ¡Fue el caracol!, dijo la madre. ¡Fue nuestro hermano pequeño!, dijo la hermana mayor. ¡Fue un ratón!, dijo el gato. ¿Alguien los vio? preguntó el niño. Y entonces en toda la casa hubo un silencio que quería decir que en realidad nadie había visto nada. El niño les explicó que sin pruebas no podían culpar a nadie. Que hasta que se probara lo contrario el caracol, el hermano pequeño y el ratón, eran inocentes. Todos en la casa pensaron que el niño tenía razón. ¿Y saben qué? Que al día siguiente la hoja volvió a aparecer como si nunca hubiera pasado nada."

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Esta narración subraya que, sin pruebas contundentes y un proceso justo, la persona debe ser considerada inocente. El segundo punto del Artículo 11 aborda la legalidad penal y la irretroactividad de la ley penal desfavorable, asegurando que nadie pueda ser condenado por actos que no eran considerados delito en el momento de su comisión, ni recibir una pena más severa que la aplicable en aquel instante. Esto protege a los individuos de leyes aplicadas de forma retroactiva o de penas desproporcionadas que no existían en el momento del acto.

Impacto y Legado de la DUDH

Debido a la falta de consenso internacional que existía en el momento de su adopción sobre la obligatoriedad de proteger y respetar los derechos humanos, el documento no logró ser formalizado como un tratado internacional obligatorio para los Estados firmantes, limitándose a una declaración que sirviera como ideal orientativo. Sin embargo, con el tiempo, se ha convertido en un marco de referencia central para el desarrollo del derecho internacional de los derechos humanos y de numerosas constituciones nacionales.

Tres décadas después, se alcanzó un consenso internacional suficiente para establecer la obligatoriedad para los Estados de proteger los derechos humanos, al entrar en vigor los Pactos Internacionales de Derechos Humanos que, junto con sus protocolos opcionales y la DUDH, comprenden lo que se ha denominado como Carta Internacional de Derechos Humanos. Aunque la DUDH no es un documento directamente vinculante para los Estados, sirvió como base para la creación de estas dos convenciones internacionales de la ONU: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptados por la Asamblea General de Naciones Unidas en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966.

La Declaración sigue siendo citada ampliamente por profesores universitarios, abogados defensores y por tribunales constitucionales, y es una fuente de inspiración y la base para los avances en el establecimiento de normas contenidas en los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes. El 10 de diciembre de 2008 se cumplieron sesenta años desde la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el año siguiente, 2009, como Año Internacional del Aprendizaje sobre los Derechos Humanos, reconociendo la importancia de la educación para la plena realización de sus principios. La DUDH es la piedra angular de los derechos por los que Amnistía Internacional y otras organizaciones luchan día a día, investigando y denunciando abusos contra los derechos humanos dondequiera que se cometan.

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