Varias son las cualidades que definen a la figura del asesino a sueldo: discreción, soledad, precisión, paciencia, afición por lo lúdico, sabiduría y orgullo profesional. Algunas de ellas están determinadas por el carácter ilegal del oficio y resultan indispensables para mantener la identidad a resguardo de la ley. El asesino a sueldo siempre tiene un trabajo por cumplir, pero no solo para obtener la suma de dinero prometida por aquellos que no están dispuestos a ensuciarse las manos. El hitman debe cumplir con su trabajo para cimentar ese orgullo profesional inherente a todo aquel que carga con las vidas ajenas poniendo en riesgo su propio cuerpo.
La construcción del perfil profesional
Los profesores Arcelia Ruiz Vázquez, Tonatiuh García y Ferrán Prados han estudiado las características psicológicas de estos asesinos. Lo que los caracteriza, principalmente, es el desapego a la vida, la desconfianza generalizada, la agresividad y el resentimiento, la dependencia al alcohol y las drogas, el afán de aventura y el deseo de ganar dinero de manera rápida y fácil. En su condición de outsider, el hitman es virtuosismo, fatalidad y poesía en un solo cuerpo.
Tipología del sicario
Los estudios académicos sobre el comportamiento criminal establecen cuatro tipos de sicarios basados en su experiencia y estructura operativa:
- El novato: Iniciados que comienzan con tareas menores o de vigilancia.
- El diletante: Ejecutores irregulares que operan sin una estructura fija.
- El trabajador: Perfiles que cumplen tareas dentro de organizaciones criminales.
- El maestro: Veteranos con un alto número de ejecuciones y gran especialización.
El sicariato: un fenómeno social y global
El asesinato por encargo es una forma de asesinato en el que una parte contrata a otra parte para matar a una persona o personas como objetivo. Implica un acuerdo ilegal que incluye alguna forma de pago, monetaria o de otro tipo. El asesinato por encargo se ha asociado con el crimen organizado, las conspiraciones gubernamentales, las dictaduras y las vendettas. El asesinato por encargo proporciona a la parte contratante la ventaja de no tener que llevar a cabo el asesinato real, lo que dificulta que la policía conecte al arrendatario con el asesinato.
Actualmente está en auge por la facilidad de reclutamiento mediante convencimiento, presión o amenazas a sus familiares si no lo hacen y es un problema social importante que se encuentra en mayor parte en el narcotráfico, en la venganza por distintas causas y en ser parte de sus operaciones esenciales. Los últimos estudios apuntan a un crecimiento en el enrolamiento de sicarios infantiles y juveniles y a su incidencia en las muertes violentas. Según los investigadores, cada vez esas tareas se reparten más en función de las habilidades de cada chico que por su edad.
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Diferencias regionales y operativas
El perfil del sicario en Europa es bastante diferente al de América Latina. Se trata también de colombianos, mexicanos y, en ocasiones, antiguos soldados o paramilitares del Este de Europa, pero son mucho mayores, en torno a los 30 años. Cobran también mucho más dinero, una media de unos 20.000 euros por asesinato de encargo. Su método de trabajo es distinto: viajan al lugar del encargo, matan y, si todo ha salido bien, regresan. Es más frecuente que sea una contrata a un tipo que va por libre que crear su propia estructura de asesinos a sueldo.
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