Descubre Cómo el Reinado de Jorge III Transformó la Economía y las Finanzaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Jorge III, de nombre completo Jorge Guillermo Federico de Hannover, fue el tercer monarca de la dinastía Hannover de Gran Bretaña. Tras ascender al trono en 1760, estuvo decidido a restaurar el poder real, desmantelando la influencia del Partido Whig mediante la formación de la facción "los Amigos del Rey", y gradualmente tomando el control del gabinete y de ambas cámaras del Parlamento. El nuevo rey era y había recibido una educación esmerada de su madre, Augusta de Sajonia, y de su preceptor escocés J. Bute, adscrito al partido tory, quien no sólo le familiarizó con los asuntos de gobierno sino que le aconsejó aumentar las prerrogativas reales y cumplir con sus deberes políticos. Firmemente imbuido de esa idea, poco interesado por los problemas continentales, decide volcarse en los asuntos internos, reforzando el papel del ejecutivo, liberándolo de la tutela parlamentaria. Jorge III heredó el trono británico en 1760, con tan solo 22 años, y con él, un imperio que se extendía desde América del Norte hasta la India.

Desde pequeño, influenciado por sus padres y su tutor privado John Bute, George William Frederick desarrolló en su conciencia el germen de un resurgimiento del poder real, mostrándose descontento con las políticas de su abuelo, Jorge II , como "eludir responsabilidades", y con el gobierno del Partido Whig sobre Gran Bretaña, lo que sentó las bases para la posterior purga del Partido Whig tras su ascenso al trono. La Gran Bretaña del rey Jorge atravesó cambios sociales con desarrollos en la agricultura y los primeros inventos de la Revolución Industrial británica. Su reinado coincidió con el período de gran transformación de la Revolución Industrial en Europa, durante el cual reconstruyó la influencia de la monarquía a través de reformas políticas.

Las Primeras Medidas Fiscales y el Gabinete de Bute

Con el nombramiento de J. Bute (1761-1763) lord del Tesoro, se inician las conversaciones diplomáticas que culminan en el (1763), poniendo fin a la guerra y mostrando a Gran Bretaña como absoluta vencedora, por lo que su poderío será incuestionable en los territorios extraeuropeos y en el mundo colonial. Sin embargo, la astronómica factura militar que dejó la Guerra de los Siete Años (1756-1763), que enfrentó a Gran Bretaña contra Francia, España, Austria y Rusia por controlar los territorios coloniales, no lo puso fácil. La victoria británica fue realmente costosa. Debido a la prolongada guerra, las finanzas nacionales estaban al borde del colapso. El primer ministro Bute, para compensar el déficit fiscal, impuso continuamente nuevos impuestos, lo que provocó el descontento de todos los sectores de la sociedad británica.

En particular, la imposición del "Impuesto sobre la Sidra" (Cider Tax) llevó la ola nacional de protestas a su punto álgido. Personas de todos los ámbitos protestaron, y el Partido Whig también lanzó un contraataque en el Parlamento, criticando la política fiscal del gobierno. A pesar de lo obtenido, Bute fue acusado de debilidad por los ingleses, que ambicionaban la totalidad de las Antillas francesas, y comenzaron a desacreditar su gestión ante la opinión pública, desatando una ola de patriotismo y nacionalismo que impuso su destitución cuando, al querer imponer un gravamen sobre la sidra, se desató una ola de protestas ante medida tan impopular.

La Imposición de Impuestos en las Colonias Americanas

Ahora Jorge III designa a Grenville (1763-1765), cuñado de Pitt y protegido del duque de Bedford, uno de los Amigos del rey. Quiso, ante todo, reducir el déficit público y paliar las deudas contraídas en el anterior conflicto, elevando los impuestos a las colonias. La aplicación de la normativa sobre comercio colonial, persiguiendo el contrabando e incrementando las tasas aduaneras, traen consigo la aparición de un problema que llegaría a ser crucial para la pervivencia de la metrópoli. En el ámbito exterior, para hacer frente al déficit fiscal y al crecimiento de la deuda nacional provocados por la guerra, el gobierno comenzó a gravar indirectamente a las colonias norteamericanas para aliviar la crisis fiscal interna en Gran Bretaña.

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En 1763 se promulgó la Ley del Azúcar (Sugar Act), con la intención de gravar el comercio de azúcar en América. Los colonos consideraron que el impuesto al azúcar violaba el principio de "no taxation without representation" y era el preludio de la tiranía. Sin embargo, el gobierno británico no solo no cedió, sino que aprobó la Ley de Acuartelamiento (Quartering Act) para enviar 12.000 soldados a Norteamérica, como protección contra las amenazas de Francia y los nativos americanos. Además, utilizando como pretexto el costo del mantenimiento de las tropas, añadió la Ley del Timbre (Stamp Act), lo que provocó protestas y boicots en las colonias.

La situación empeoró cuando se elevaron los impuestos y las tarifas portuarias en la década de 1760, principalmente para ayudar a pagar la Guerra de los Siete Años. El Parlamento decidió que las colonias americanas también debían pagar su parte. De ahí surgieron impuestos insólitos como la Ley del Timbre (promulgada en 1765) que obligaba a pagar una tasa por cualquier papel y documento oficial en las colonias americanas o la Ley del Té (aprobada en 1773) que imponía tasas a todas las importaciones de té a las colonias de ultramar salvo las expediciones organizadas por la Compañía de las Indias Orientales, que indignaron a los colonos de las trece colonias.

La crisis hizo que el rey considerara seriamente abdicar, pero tenía que lidiar con otros problemas y oportunidades en otras partes; así, lo que se convirtió en Estados Unidos, cuyo primer presidente fue George Washington, se consideró una pérdida terrible, pero una que se podría equilibrar con las ganancias en la India y otros lugares.

Respuestas a la Fiscalidad Colonial

En 1765, Rockingham, el nuevo líder de la facción Newcastle de los whigs, recibió el encargo de formar gobierno. Tras asumir el poder, Rockingham adoptó una política conciliadora hacia las colonias norteamericanas y derogó la Ley del Timbre, pero esta medida provocó una división en el gobierno. Jorge III también se dio cuenta de que la facción de Rockingham era débil y no podía establecer un gobierno estable y eficaz. Su permanencia fue muy breve, pues aunque su carisma era grande como jefe de la facción más liberal y menos corrompida de los whigs, al intentar derogar algunos gravámenes coloniales, entre ellos la controvertida Stamp Act, la burguesía le acusó de falta de firmeza, lo que provocó su dimisión.

Aunque Pitt, como los whigs, era partidario de rebajar los impuestos a los colonos, no ponía en duda el legítimo poder del Parlamento para aprobar gravámenes en esos territorios. Finalmente, el gobierno decidió promulgar la Ley de Ingresos para imponer derechos de aduana a las mercancías procedentes de las colonias norteamericanas, lo que provocó desacuerdos internos y finalmente una división abierta en el gabinete. Las medidas del ministro, aumentando de nuevo los gravámenes sobre multitud de mercancías, los intentos de recortar el poder personal del monarca en aras de la institución parlamentaria, su impotencia para acabar con la corrupción generalizada, coincidiendo con malas cosechas y una aguda crisis financiera (1768), le hacen perder credibilidad, abriéndose una nueva crisis de gobierno. En 1770, se abolieron los impuestos a excepción del té, pero los colonos estaban preocupados por una propuesta de ofrecerle a la Compañía de las Indias Orientales el monopolio sobre la importación del té, y mostraron su ira en el Motín del té en 1773.

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Para los colonos esto fue la gota que colmó el vaso. En la noche del 16 de diciembre de 1773, alrededor de 100 hombres disfrazados con mantas, hollín y pintura, abordaron los barcos británicos, abrieron los cofres con hachas y arrojaron todo su contenido (una gran cantidad de té, probablemente unas 46 toneladas) al mar. Este evento se denominó el Motín del té de Boston y fue la semilla que dio pie a la independencia de Estados Unidos. Aunque la respuesta de Jorge III fue inmediata y contundente apoyando la imposición de medidas punitivas conocidas como las “Leyes Intolerables”, los colonos vieron en esta nueva medida un ataque frontal a su libertad y comenzaron a organizarse políticamente.

La Gestión Económica Interna y el Imperio

Jorge III impulsó el desarrollo de la Revolución Industrial durante su reinado. En la agricultura, se desarrollaron formas para aumentar el rendimiento de las cosechas, como métodos más sofisticados de rotación de cultivos, nuevos cultivos y un enfoque más refinado hacia la ganadería. En consecuencia, Gran Bretaña contaba con un excedente de cultivos que se podían vender en el extranjero. Las profundas transformaciones del aparato productivo mostraban sus primeras fisuras en el campo social. La defensa a ultranza de la propiedad hizo que se adoptara la primera legislación laboral de la época: pena de muerte castigando el antimaquinismo, y leyes de pobres (1772) ante la gran masa de menesterosos y desempleados.

El subcontinente indio, donde la enormemente poderosa Compañía de las Indias Orientales estaba incrementando rápidamente sus territorios e ingresos, parecía el rincón más prometedor del imperio en términos de la posibilidad de recibir ingresos de los impuestos, el comercio y la explotación de recursos naturales. Los ingresos de Bengala y el monopolio del comercio en la India y con China se utilizaron para expandir el ejército y pagar por más guerras. La Compañía de las Indias Orientales ganó las cuatro guerras anglo-mysore (1767-99) y obtuvo territorios en el sur de la India. La victoria en las tres guerras anglo-maratha (1775-1819) le dieron el control del centro de la India. La victoria en la guerra anglo-nepalesa (1814-16) extendió la India británica hasta el Himalaya.

Las Reformas de William Pitt el Joven

El hijo de lord Chatham, William Pitt, había descollado en los medios políticos y financieros de la city como un brillante abogado, enriquecido en los negocios y que había obtenido un escaño parlamentario siendo muy joven. El Bill of India (1784), acabando así con un sistema de anarquía y corrupción que había perjudicado enormemente los intereses de la Corona a favor de la compañía comercial. Ahora se establece que la India pasaría del control de la compañía a una comisión de gobierno de siete miembros, nombrados por el Parlamento y no revocables por la Corona. La etapa 1784-1793 contempla una enorme prosperidad general, que permite nuevas transformaciones en su aparato productivo, el más avanzado de la época.

En materia económica demostró un gran pragmatismo: ante todo acabar con la ingente deuda pública a causa de la guerra y hacer descansar el sistema fiscal en impuestos sobre el consumo. No hay demasiadas innovaciones en este campo, acudiéndose a las medidas tradicionales: reducción de los cargos públicos y supresión de prebendas, elevación de las tarifas aduaneras, progresiva sustitución del metal por el papel moneda para agilizar las transacciones y recurso frecuente al Fondo de Amortización. Con estas medidas se favorece el creciente proceso de concentración de la manufactura, de la especialización agrícola y el desarrollo del comercio interior y exterior.

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Cuestión Fiscal y Económica en Irlanda

En primer lugar, al descontento existente entre irlandés ante las arbitrariedades y abusos de los propietarios ingleses se suma ahora la imposición de nuevos gravámenes, justamente cuando la local textil se debatía en una aguda crisis; los irlandeses se movilizan llegando a abolir el Bill of Test en la isla y declaran la autonomía del Parlamento dublinés, lo que significa un desafío a las autoridades. A fines del siglo XVIII, los irlandeses tenían tantas ganas de obtener su independencia como los colonos estadounidenses. Las tensiones y protestas, frecuentes desde los años setenta, habían llegado a su culminación durante la guerra de independencia americana, al temerse un acuerdo franco-irlandés; poco antes, en 1779, había realizado un boicot a las mercancías inglesas.

La solución adoptada por Pitt fue conceder plena independencia al Parlamento irlandés en materia legislativa pero no le pudo dar satisfacción en otras cuestiones sumamente problemáticas -suavizar las condiciones de los católicos o libertad de comercio-. En efecto, aunque el ministro sí hubiera estado a favor de establecer una corriente comercial recíproca entre Inglaterra e Irlanda, los comerciantes de Lancashire y Yorkshire se opusieron tenazmente, temiendo los efectos de la competencia. El 1º de enero de 1800, se creó el Acta de Unión del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda mediante la fusión del Parlamento irlandés con el de Westminster.

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