Se debe entender que la contaduría pública es una profesión tal vez tan antigua como lo es la existencia del hombre sobre la Tierra. A través de los siglos y a través de las diferentes civilizaciones vemos cómo la contabilidad ya era parte integral del día a día y parte fundamental de las actividades comerciales de nuestros antepasados. Durante los últimos años, la sociedad ha sido testigo de la evolución de la contabilidad, debido a los distintos escenarios de globalización, transformación de los medios digitales y debate hacia el camino a la cientificidad.
El ejercicio y las exigencias de la profesión contable
La profesión tiene dos exigencias básicas: Conocer y aplicar las normas técnicas y conocer y cumplir las normas éticas. Ambas exigencias tienen por objeto obtener y conservar la confianza de los usuarios de los servicios de la Contaduría Pública. Para responder a estas demandas, un Contador Público realiza diversas tareas fundamentales en su ejercicio diario:
- Recolectar toda la información financiera de la institución y documentarla ordenadamente.
- Verificar que los documentos sean reales y vigentes a la fecha de preparación del informe financiero.
- Registrar las operaciones de las actividades de la empresa en los correspondientes libros de contabilidad.
- Examinar, analizar y verificar que las transacciones contables estén cumpliendo con los principios y normativas que le aplican.
- Realizar la planificación financiera, elaborando los presupuestos, flujos de caja y otros estados financieros y económicos prospectivos.
- Redactar informes financieros acerca de la situación económica actual y presentar a la alta dirección para la toma de decisiones.
- Preparar y certificar todos los estados financieros para una empresa.
Aspectos globales y estándares internacionales
Alineado a ello, se contextualiza que el fenómeno de la globalización ha llevado a las empresas a tener un papel importante en este proceso y, con ello, a la profesión contable, generando ventajas competitivas en los mercados globales. El desafío en la actualidad del Contador Público es que tiene un papel decisivo en una economía global, por esa razón debe ajustarse a esos cambios, convirtiéndose en un administrador hábil ante estas transformaciones.
Para lograrlo, resulta fundamental tener conocimientos en estándares internacionales. Según el enfoque de su profesión, el contador puede certificarse para demostrar que tiene competencias específicas, no solo en normas locales, sino también en normas internacionales que indicamos entre otras:
- NIIF: Normas Internacionales de Información Financiera.
- NÍA: Normas Internacionales de Auditoría.
La capacitación continua en una u otra norma beneficia a la empresa, porque con la ayuda del contador, la colocará en la mira de los inversionistas extranjeros. También le dará oportunidades laborales para trabajar en organizaciones a nivel internacional. Además, destacar entre la competencia y los idiomas es una tarea complicada pero posible; el manejo de otro idioma le permite encontrar más opciones de empleo y aumentar su red de contactos profesionales, ya que en el mercado internacional conversar y negociar requiere manejar esta y otras lenguas.
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Los retos de la era digital y la automatización
La tecnología y la automatización han traído procesos operacionales que generan mejoras significativas para las organizaciones. La agilidad de los procesos es evidente y esto también se ve reflejado en la obtención de información financiera y contable, por lo que es responsabilidad del Contador Público estar a la vanguardia. De este modo, los Contadores Públicos deberán entrar en un franco proceso de reaprendizaje contable y de auto capacitación con el fin de estar preparados hacia estas nuevas demandas y exigencias profesionales y laborales.
Como bien señaló un contador público sobre la transformación digital, “el futuro se convirtió en el ayer”. La era digital llegó para quedarse, y no hay marcha atrás. Por consiguiente, los avances de la comunicación y la revolución de la información se tornaron marcos importantes para la profesión contable. Entre esos avances, se destaca el advenimiento del uso de la internet, que permite el monitoreo y la transmisión virtual de informaciones. La tecnología se ha convertido en un gran aliado que hace que la profesión contable pueda verse de una forma más organizada y con una mejor proyección hacia el futuro.
Ética y el desarrollo profesional continuo
La IFAC considera que la ética y el desarrollo profesional continuo están integralmente vinculados, y que uno de los factores diferenciadores clave de una carrera como profesional de la contabilidad es el núcleo ético establecido por el Código Internacional de Ética para Profesionales de la Contabilidad. Los profesionales deben asumir la responsabilidad personal de su propio aprendizaje de toda la vida y del desarrollo de su carrera, elevando el aprendizaje desde un enfoque pasivo a uno en el que el aprendizaje esté adaptado, sea reflexivo y esté impulsado activamente por las necesidades individuales.
Además de las competencias técnicas, como la perspicacia para los negocios y la perspicacia digital, los profesionales de la contabilidad deben desarrollar competencias de conducta, como la curiosidad intelectual, el pensamiento crítico y la adaptabilidad para responder de manera eficaz a un entorno cambiante. Asimismo, la sustentabilidad y otra información no financiera desempeñarán un papel cada vez más importante en la presentación de informes corporativos porque esta información mejora la relevancia de la comunicación entre las empresas y sus partes interesadas.
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