AXA es una empresa multinacional global de seguros y servicios financieros con sede en París, Francia. Con una rica historia que se remonta al siglo XIX, AXA ha crecido hasta convertirse en uno de los jugadores más grandes y prominentes en la industria de seguros a nivel mundial. La empresa pone un fuerte énfasis en la innovación, combinando tecnología de vanguardia con ingenio humano para ofrecer servicios que son eficientes y compasivos. El principio “el cliente está en el centro de todo lo que hacemos” encapsula la filosofía central de AXA. Por esta razón, la compañía ha decidido explorar algunas de sus iniciativas más innovadoras y aprender qué hace que esta empresa sea una de las más reconocidas a nivel mundial.
Esta afirmación, que ha pronunciado Thomas Buberl, CEO de AXA, en varias ocasiones, es sin duda toda una declaración de intenciones que refleja el compromiso que la aseguradora ha adquirido con la sociedad en los últimos años. Siguiendo la misma estela, las entidades del Grupo AXA a nivel mundial han asumido esta responsabilidad, convirtiéndose en garantes de una filosofía que aboga por proporcionar valor sostenible a largo plazo y crear un impacto positivo en las personas.
Definiendo la Inversión Socialmente Responsable (ISR)
La inversión socialmente responsable (ISR) es aquella que, además de emplear criterios financieros (como la rentabilidad, el riesgo, etc.) en los procesos de análisis y toma de decisiones de inversión, también utiliza criterios ambientales, sociales y de buen gobierno (conocidos como ESG, por sus siglas en inglés -Environmental, Social and Governance-).
El Compromiso de AXA con la Sostenibilidad y la ISR
En AXA España hemos tomado el testigo, y desde este mes de junio, el fondo de pensiones para empleados integra criterios de inversión socialmente responsable. Para Josep Alfonso, director de Comunicación, Responsabilidad Corporativa y RRII de AXA España, “Como compañía líder del sector asegurador en el mundo, nos sentimos responsables de hacer todo lo que esté en nuestras manos para preservar y minimizar la huella humana en el medioambiente y fomentar un mundo más sostenible.”
Así, el fondo añade a la política de inversión la prohibición de invertir en el sector del tabaco, armas, aceite de palma, carbón, petróleo de arenas bituminosas y derivados sobre soft commodities. Además, se fijan objetivos de inversión socialmente responsable para cada tipo de activo a través de los rankings ESG (Environment, Social, Governance).
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Desde 1994, hemos gestionado activamente las inversiones de nuestros clientes centrándonos en los resultados a largo plazo. Llevamos más de 20 años afrontando ciclos económicos. Estamos fusionando y optimizando de manera gradual nuestras entidades jurídicas para crear una estructura unificada, reuniendo todas nuestras actividades de gestión de activos bajo una sola marca.
Prohibiciones Específicas en la Inversión ISR de AXA
La política de inversión del fondo de pensiones para empleados de AXA España, que integra criterios ISR, incluye las siguientes prohibiciones:
| Categoría de Prohibición | Descripción |
|---|---|
| Sector del tabaco | Exclusión de empresas relacionadas con la producción o distribución de tabaco. |
| Armas | No inversión en empresas del sector armamentístico. |
| Aceite de palma | Restricción en inversiones ligadas a la producción de aceite de palma por impacto ambiental. |
| Carbón | Exclusión de empresas con alta dependencia del carbón. |
| Petróleo de arenas bituminosas | Prohibición de inversión en compañías de extracción de petróleo de arenas bituminosas. |
| Derivados sobre soft commodities | Exclusión de instrumentos financieros derivados sobre materias primas blandas (agrícolas) para evitar especulación y volatilidad. |
Es importante recordar que no puede garantizarse el éxito de nuestras estrategias. Los inversionistas podrían perder todo o parte del capital invertido.
El Auge de la Inversión Sostenible y el Contexto del Mercado
En tiempos en los que la rentabilidad escasea y es preciso buscar fuentes alternativas de retorno para las carteras, la inversión sostenible es una de las grandes apuestas de futuro de la industria y ha encontrado unas grandes aliadas en las mujeres, tanto en su vertiente de inversoras como en la de la gestión de activos. Siete de cada diez inversores aseguran que les gustaría invertir según sus valores y que en este escenario, las mujeres y los más jóvenes demuestran mayor sensibilidad a la ISR. “Es un movimiento imparable”, ha afirmado Sophie del Campo, directora general para Iberia y Latam de Natixis IM, durante un encuentro privado patrocinado por Natixis IM, AXA IM y Degroof Petercam AM.
Los pasos adelante que da la UE, como la aprobación de la taxonomía verde, van en la dirección de unificar criterios pero, a juicio de Beatriz Barros de Lis, directora general para España de AXA IM, todavía es un mundo desconocido y complejo. «Es cierto que la UE está trabajando en ello y esto supone un avance, pero todavía es una historia muy bonita de contar a la que le falta concreción», afirma. Se prevé que el contexto de incertidumbre continúe. Las estrategias de renta fija flexible pueden ser una buena opción. Las tendencias actuales abarcan desde el furor por la IA, los ETF, la inversión en el sector salud, el agua y el medioambiente hasta el auge del mercado de deuda verde.
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Medición del Impacto y Tipologías de ISR
Incorporar criterios extrafinancieros a la hora de seleccionar empresas en las que invertir es ya una práctica común a todas las gestoras, si bien «es difícil decir que esos criterios son iguales para todas», señala Del Campo. Cuando hablamos de concreción, uno de los aspectos a los que hay que referirse es a la medición del impacto real de las inversiones sostenibles. En la inversión socialmente responsable este impacto es, en palabras de Santamaría, algo parecido a una paleta de colores en la que cada color añade una capa de impacto en la sociedad.
Hay tres grandes bloques de aproximación: los criterios de exclusión, por los que se evita invertir en determinados sectores o empresas; los fondos sostenibles en los que, además de lo anterior, se invierte en negocios que sean positivos para el mundo (las llamadas compañías Best in class) y los fondos de impacto. «La inversión sostenible es una paleta de colores y se pueden ir añadiendo capas de impacto. No hay criterios mejores ni peores. Las gestoras nos tienen que ayudar en esa paleta de colores y que cada nivel nos permita ofrecer al cliente un informe del impacto de su inversión».
«No me parece fácil medir el impacto salvo en private equity y microcréditos, pero esa información nos puede ayudar mucho porque al cliente final hay que convencerle y explicárselo bien. A las redes hay que formarlas y al cliente hay que informarle», explica Fernández. Respecto a los fondos de impacto, aquellos que tienen un objetivo medible y cuantificable de impacto en la sociedad, Barros de Lis admite que «no prosperan, no acaban de funcionar». En opinión de Fernández, «la inversión de impacto es la evolución de la ISR y como linda más con la filantropia el cliente cree que lo puede hacer de otra manera. Las experiencias son muy pequeñas, pero gusta porque uno ve lo que se consigue».
Información, Formación y el Rol de las Gestoras
Una información que cada vez las gestoras pueden proporcionar a sus distribuidores de manera más completa y eficaz. «Ya no hay excusa para no incorporar este tipo de criterios porque disponemos de mucha información. En nuestro caso publicamos un informe ESG y podemos decir cómo está medida la E, la S y la G además de la huella de carbono», señala Ruiz. De hecho, las gestoras internacionales han recogido este testigo y ya lo asumen como un deber, como destaca Barros de Lis. «Las gestoras internacionales tenemos el deber de hacerlo fácil para la red de distribuidores y asesores», afirma. Para las redes de distribución esta información es clave a la hora de acercar al cliente final la inversión sostenible.
ISR: ¿Moda o Tendencia Sólida?
La inversión socialmente responsable está tardando en llegar al inversor particular, pero es cada vez más cercana para los inversores institucionales. «Los clientes institucionales es algo que están incorporando gradualmente porque es útil para mejorar el riesgo retorno de las carteras», destaca Ruiz. Los fondos de pensiones son los grandes clientes de la ISR en la actualidad, fundamentalmente porque muchos incorporan la obligación de invertir una parte o la totalidad de su cartera bajo criterios de sostenibilidad.
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Lo que sí preocupa, en opinión de Santamaría, es que se esté creando una moda y no una tendencia de inversión. «Los criterios ESG deben estar en el corazón del sistema financiero y la ISR no es un nuevo tipo de activo sino una nueva aproximación a la gestión del riesgo», afirma. La próxima llegada del llamado «green MiFID» que obliga al asesor financiero a preguntar a su cliente si quiere que su inversión incorpore criterios de sostenibilidad será el siguiente paso y quizás determinante en la evolución de la inversión socialmente responsable. «Los clientes desconocen que exista esa posibilidad de añadir esa capa de “criterio personal” a sus inversiones y para mí la buena noticia es que la ISR es darle al cliente la oportunidad de que invierta como piensa», comenta Santamaría.
Beneficios de la ISR: Rentabilidad y Coste
Al inversor tanto particular como institucional hay dos aspectos en los que sale ganando: rentabilidad y coste. «Nuestros fondos sostenibles el año pasado lo hicieron notablemente mejor que los que no tienen el apellido sostenibles», asegura Ruiz. Y en costes porque, como destaca Del Campo, «los fondos sostenibles no son más caros que los fondos tradicionales y es el único sector en el que el apellido sostenible no encarece el precio».
El Universo de Inversión y el Engagement
El objetivo de la industria de gestión de activos de aumentar el porcentaje de activos seleccionados bajo criterios de sostenibilidad se enfrenta al riesgo de que el universo de inversión se reduzca de forma considerable. Sin embargo, la tendencia parece ser justamente la contraria. «Lo que está sucediendo es lo contrario y las empresas se están poniendo las pilas», señala Ruiz. En esto juega un importante papel el denominado «engagement» o el papel activo de las gestoras en las juntas de accionistas de las empresas en las que invierten. «Esto implica, además, un diálogo activo con las empresas para que hagan más sostenible su negocio», añade. Para Beatriz Alonso, directora de renta variable de BME, «el voto activo en las juntas de accionistas la interacción con las empresas son cada vez factores más importantes para las gestoras internacionales».
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