Derrochador, corrupto, demasiado generoso con China: las críticas de David Malpass al Banco Mundial, del que sin embargo podría convertirse en presidente, recogen los habituales reproches formulados al organismo por sectores de la comunidad internacional. A menos que haya una gran sorpresa, este alto funcionario del Tesoro designado por Donald Trump presidirá la institución multilateral cuya misión consiste, en principio, en reducir la pobreza en el mundo mediante la financiación de proyectos de desarrollo. Sin embargo, el hecho es que algunos de los duros comentarios formulados por Malpass en el pasado coinciden parcialmente con los de activistas que durante mucho tiempo han instado a la reforma del Banco Mundial, una institución empañada por escándalos de diverso tipo, particularmente de corrupción.
La presidenta demócrata de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, se declaró opuesta a Malpass, estimando que se trata de un hombre que puede “socavar las misiones de la institución”. “Un incendiario empedernido será ahora nuestro jefe de bomberos”, tuiteó a su vez el ex ministro de Obras Públicas de Liberia, W. Gyude Moore. ¿Es David Malpass la persona “adecuada” para este trabajo, como afirma Donald Trump? "¿Por qué el Banco Mundial le está prestando dinero a China? ¿Es eso posible? China tiene mucho dinero, y si no lo tienen, lo crean", son algunas de las interrogantes que rodean la relación financiera entre el organismo y el gigante asiático.
La evolución del financiamiento y la influencia de China
Los préstamos a China del Banco Mundial -en el que Washington es accionista mayoritario- se redujeron de los 2.400 millones de dólares en 2017 a los 1.300 del presente año. "Nuestros préstamos a China incluyen apoyo al sector privado y reformas de mercado. Los préstamos del Banco Mundial a China se han reducido drásticamente y continuarán reduciéndose como parte de nuestro acuerdo con todos nuestros accionistas, incluido EE. UU.", se defendió la institución.
En el marco de la gobernanza global, en abril, se alcanzó un acuerdo entre los miembros del Banco Mundial de agregar 3,13 por ciento a la proporción actual de 47,19 por ciento de votos de los países emergentes y en desarrollo. Como resultado del acuerdo, China, un receptor de ayuda del banco en el pasado, se ha convertido en el tercer mayor accionista del Banco Mundial, incrementando sus acciones de 2,77 a 4,22 por ciento.
A pesar de estas tensiones, el diálogo bilateral ha continuado. El viceprimer ministro chino Wang Qishan hizo el llamado en una reunión con el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, de visita en China, donde urgió al organismo a que promueva activamente la formulación de nuevas reglas y estándares económicos internacionales y que dé una mayor voz y presencia a las naciones en desarrollo. Zoellick expresó grandes elogios por los logros alcanzados por China en su reforma y apertura y agregó que el Banco Mundial continuará apoyando la modernización y desarrollo nacional de China.
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Por su parte, el presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, elogió hoy a China por su creciente participación en el desarrollo mundial. En otro encuentro, el presidente Kim y el ministro de Finanzas Lou Jiwei firmaron un acuerdo para establecer un fondo de US$50 millones destinado a reducir la pobreza. "China es un importante socio en el desarrollo y un importante socio para el Grupo Banco Mundial. Compartimos el compromiso de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida", dijo el presidente Kim.
El pulso por los derechos de voto en los organismos financieros
La distribución del poder dentro de las instituciones de Bretton Woods sigue siendo un tema de conflicto. Su modo de decisión se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. China no ha entrado en el Club de París. Y, aunque es miembro del FMI y del Banco Mundial, Estados Unidos y sus aliados le impiden satisfacer su deseo legítimo de obtener un aumento de su porcentaje de derechos de voto proporcional al peso de su economía.
La siguiente tabla muestra la disparidad actual en el control de voto dentro de las principales organizaciones financieras internacionales:
- Estados Unidos: 16,5% de los derechos de voto en el FMI y 15,51% en el Banco Mundial.
- China: 6,08% de los derechos de voto en el FMI y 5,92% en el Banco Mundial.
Como resultado, China, comprensiblemente, no acepta cumplir los acuerdos celebrados entre el Club de París y las dos instituciones de Bretton Woods, las tres dominadas por Estados Unidos y las potencias de Europa occidental. Prefiere negociar bilateralmente con cada país endeudado por separado.
La postura de David Malpass ante el gigante asiático
Tras asumir funciones en Washington, D.C., el Banco Mundial (BM) promoverá una relación respetuosa y constructiva con China para aprovechar su experiencia en la reducción de la pobreza, aseguró el presidente del organismo, David Malpass. "Buscaremos una participación constructiva que favorezca la agenda de desarrollo mundial, y con seguridad, trataremos de aprovechar las mejores prácticas que ha aplicado China", dijo.
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En sus primeras declaraciones a la prensa como presidente del Banco Mundial, suavizó la posición que mantuvo anteriormente respecto del gigante asiático, cuando en reiteradas ocasiones aseguró que China cuenta con acceso al mercado y no requiere utilizar el apoyo de organismos como el Banco Mundial. En la conferencia, advirtió que buscará transparentar el destino de los recursos que fondea el BM para garantizar que se aprovecha para cumplir el objetivo al que fueron desembolsados.
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