Historia y Evolución del Impuesto sobre la Renta: De la Emergencia al Sistema Moderno Reveladopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Hoy en día, el impuesto sobre la renta es una de las principales fuentes de recaudación de muchos países del mundo. En general, se acepta su necesidad para el buen funcionamiento de los servicios públicos, aunque eso no significa que no sea objeto de discusión. La palabra "impuesto" ya denota obligación y sometimiento. No es de extrañar, pues, que los primeros intentos de introducir tal tributo provocaran numerosas críticas, como la del escritor y político Thomas Paine: "Lo que antes se inició como pillaje, asumió luego el elegante nombre de recaudación".

Los impuestos a lo largo de la historia han sido un elemento clave del desarrollo económico mundial, así como de la formación de sociedades y comunidades a lo largo del planeta. Los impuestos surgen como una necesidad derivada de las decisiones que adopta el hombre de vivir en sociedad, formando así las primeras civilizaciones.

El origen moderno: el Reino Unido y el "triple gravamen"

En su origen, el impuesto sobre la renta fue la respuesta a un momento de emergencia. A comienzos de 1798, el Reino Unido era la única potencia que seguía en guerra contra la Francia Revolucionaria. En noviembre de 1797, Pitt manifestó su intención de triplicar la recaudación de los años anteriores gravando los bienes suntuarios. A pesar de la firme oposición en el Parlamento, la apelación al patriotismo y a los riesgos que conllevaría la bancarrota logró la aprobación del conocido como "triple gravamen" el 12 de enero de 1798.

A la postre, el tributo no surtió el efecto esperado y ese fracaso llevó al primer ministro a abandonar su idea inicial y allanó el camino para gravar directamente la renta. Como resultado, el 9 de enero de 1799 el Parlamento británico aprobó el primer impuesto sobre la renta de la era moderna. Consistía en una tasa progresiva que, dejando exentas las rentas inferiores a 60 libras, ascendía hasta alcanzar el diez por ciento sobre las rentas de más de 200 libras.

Expansión global del tributo

El impuesto no volvió a materializarse hasta 1842, y desde entonces empezó a expandirse. En 1862, Lincoln lo instauró en Estados Unidos para sufragar la guerra civil. En 1864 llegó a una Italia en proceso de unificación. Tras décadas de debates, en Francia se aprobó en 1914, al inicio de la primera guerra mundial. Estos gravámenes, en la estela del "nuevo sistema de Hacienda", que de real se transformó en nacional o pública, marcaron el paso hacia las estructuras fiscales actuales.

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Tabla: Hitos en la implementación histórica del impuesto sobre la renta

Año Lugar/Evento Contexto
1798 Reino Unido Implementación del "triple gravamen" ante la guerra.
1799 Reino Unido Aprobación del primer impuesto sobre la renta moderno.
1862 Estados Unidos Instaurado por Lincoln durante la Guerra Civil.
1914 Francia Aprobación al inicio de la Primera Guerra Mundial.
1924 México Establecimiento oficial del pago de ISR en el país.

Evolución del sistema tributario en México

En México, el sistema tributario ha transitado por diversas etapas desde la época colonial. Hernán Cortés llegó a México en 1521 y adoptó el sistema tributario que había, cambiando los tributos de flores y animales por alimentos, piedras y joyas. Posteriormente, durante el Porfiriato, se establecieron impuestos por las medicinas, y tras la revolución se implantaron 18 nuevos impuestos, modernizando el sistema sustentado en la constitución de 1917.

En 1924 se establece el pago de ISR en el país, así como el impuesto a las bebidas alcohólicas. Ya en 1995 se creó el SAT, cuyo fin es que las personas físicas y morales contribuyan con el gasto público. Actualmente, los impuestos directos gravan lo que una persona tiene o ingresa, mientras que los indirectos, como el IVA, gravan el consumo.

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