La adolescencia es una etapa de la vida intensa y transformadora. Durante estos años, aproximadamente entre los 10 y los 19 años, el cuerpo y la mente atraviesan múltiples cambios que forman parte del desarrollo saludable. La adolescencia es una etapa de grandes cambios, tanto físicos como emocionales. De hecho, la Organización Mundial de la Salud considera adolescencia entre los 10 y los 19 años, y juventud entre los 19 y 25 años. Estos cambios tanto físicos como psicológicos en la adolescencia ocurren a gran velocidad y son una parte normal del desarrollo.
Cambios físicos y hormonales en la pubertad
Durante la adolescencia se producen importantes transformaciones físicas impulsadas por las hormonas. Los cambios fisiológicos más relevantes son: el desarrollo de caracteres sexuales secundarios, la maduración completa de las gónadas y glándulas suprarrenales, y la adquisición del pico de masa ósea, grasa y muscular. Durante la adolescencia, los cambios físicos suelen estar impulsados principalmente por la activación del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal, un sistema hormonal que regula la producción de hormonas sexuales. El inicio de los cambios puberales viene determinado tanto por variables genéticas como ambientales.
En el desarrollo biológico de cada sexo se aprecian diferencias claras:
- En la chica la aparición del vello púbico y el desarrollo de los senos son los primeros signos de los cambios físicos que tendrán durante la pubertad. La pubertad termina fisiológicamente con la menarquia, que es la primera menstruación.
- En el chico, se dan los primeros cambios corporales con la aparición del primer vello púbico, entre los 12 y 13 años. La pubertad se inicia de hecho hacia los 11 años con el aumento del volumen de los testículos.
El crecimiento del cuerpo muchas veces puede ocurrir a mayor velocidad en determinada región, esto hace que por algún tiempo el cuerpo parezca estar algo desproporcionado o desgarbado haciendo que sea difícil que la ropa quede bien y ocasionando algunos "complejos". Es importante hacerle ver al niño que estos cambios son pasajeros y que al finalizar este proceso su cuerpo tendrá una mayor armonía.
Cambios psicológicos y el desarrollo de las emociones
Los cambios psicológicos en la adolescencia son muy significativos. Una de las tareas a la que se enfrentan los jóvenes durante la adolescencia es la definición de una nueva identidad. Esto se logra a través de un largo proceso de cambios psicológicos y emocionales, que además suelen ser contradictorios. Algunos niños experimentan cambios en sus emociones que pueden ser difíciles de controlar: pueden sentirse enfadados, molestos o muy sensibles ante ciertos cambios o situaciones del entorno. Son cambios repentinos en el que se puede pasar de la alegría a la melancolía con una rapidez sorprendente.
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Además de los cambios típicos de la adolescencia que afectan al cuerpo, también se producen cambios cognitivos. Durante la adolescencia se pasa del pensamiento concreto al abstracto con proyección de futuro, característico de la madurez. Sobre los 12 años se alcanza el desarrollo cognitivo con capacidad de pensar en abstracto, a los 15-16 el desarrollo moral, saber lo que está bien y mal.
La relación con los padres y el entorno social
Los adolescentes necesitan separarse y diferenciarse de las figuras paternas para afirmar su propia identidad, dejando atrás la versión infantil. Estos cambios emocionales pueden generar conflictos entre padres e hijos si no se entiende el proceso natural que sufren los jóvenes. Para los padres el paso de sus hijos de la etapa infantil a la adolescente puede convertirse en una odisea si no se sabe gestionar los cambios psicológicos y emocionales. Por ello, la educación democrática dentro de la familia ayuda a tener un equilibrio en la libertad de autoconocimiento y en la propia valoración ante presiones externas.
Al mismo tiempo, se produce un cambio en la relación con los semejantes: los cambios corporales y los intereses sexuales llevan a establecer relaciones fuera del contexto familiar. Los coetáneos tienen una importancia central a la hora de compartir estados de ánimo, intereses, pertenencias. Su punto de vista es fundamental en la toma de decisiones y en la lucha de sentimientos.
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