El agua es imprescindible para la supervivencia del planeta. Sin ella, la vida y la biodiversidad tal y como la conocemos desaparecería. Nuestro planeta azul contiene unos 1.386 millones de km3 de agua, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). De este modo, sólo el 2,5% del agua que existe en la Tierra se considera dulce. Concretamente, el agua dulce se distribuye en un 68,7% de agua congelada en las zonas polares y glaciares de montaña y un 30.1% en acuíferos subterráneos. Sin embargo, no toda esta agua dulce disponible en superficie es potable, pues una parte de ella puede estar contaminada por diversos motivos y no ser apta para el consumo humano. Esto nos hace conscientes de que el agua es un recurso escaso y limitado, además de un derecho en un mundo desigual.
Acceso Global al Agua Salubre y Gestionada de Forma Segura
La ONU confirma que la falta de suficiente cantidad de agua potable afecta a más del 40% de la población mundial. En 2021, más de 2000 millones de personas vivían en países con escasez de agua, situación que probablemente empeorará en algunas regiones como resultado del cambio climático y el crecimiento de la población. De hecho, más de 2000 millones de personas viven en países con escasez de agua, una situación que probablemente empeorará en algunas regiones como resultado del cambio climático y el crecimiento demográfico.
Según los datos que maneja Naciones Unidas, 4.200 millones de personas en la actualidad carecen de acceso a servicios de agua limpia y saneamiento gestionados de forma segura. Además, 673 millones de personas siguen teniendo que recurrir a prácticas poco sanitarias, como la defecación al aire libre. En ese sentido, debemos hablar de una doble amenaza para la población mundial. Por este motivo, el ODS6 está centrado en la consecución de Agua y Saneamiento universal.
La meta 6.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible consiste en proporcionar acceso universal y equitativo a agua potable salubre y asequible. El seguimiento de la meta se realiza mediante el indicador relativo a los servicios de suministro de agua potable gestionados de manera segura, es decir, agua potable procedente de una fuente mejorada ubicada en el lugar de uso, disponible cuando se necesita y sin contaminación fecal ni por sustancias químicas prioritarias. La siguiente tabla presenta una visión detallada del acceso global a estos servicios en 2022:
| Categoría de Servicio | Número de Personas (millones) | Descripción |
|---|---|---|
| Gestionado de forma segura | 5600 | Ubicado en el lugar de uso, disponible cuando se necesita y no contaminado. |
| Básico | 1500 | Acceso a una fuente mejorada de suministro de agua a menos de 30 minutos en un trayecto de ida y vuelta. |
| Limitado | 292 | Con una fuente mejorada de suministro de agua situada a una distancia de más de 30 minutos. |
| Pozos y manantiales no protegidos | 296 | Se abastecían de agua procedente de pozos y manantiales no protegidos. |
| Agua superficial no tratada | 115 | Recogían agua superficial no tratada en lagos, estanques, ríos o arroyos. |
A este respecto, en la actualidad sigue habiendo grandes desigualdades geográficas, socioculturales y económicas, no solo entre las zonas rurales y las urbanas, sino también dentro de las ciudades, donde muchas personas viven en asentamientos informales, ilegales o de baja renta, con escaso acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua potable.
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Riesgos para la Salud por la Contaminación del Agua
El agua salubre y de fácil acceso es importante para la salud pública, tanto si se utiliza para beber, para uso doméstico, para producir alimentos o con fines recreativos. Sin embargo, en 2022 había en el mundo al menos 1700 millones de personas que tomaban agua para consumo de fuentes contaminadas con heces. La contaminación microbiana del agua potable como resultado de la presencia de heces supone el mayor riesgo de toxicidad. Aunque los principales productos químicos presentes en este tipo de agua que acarrean riesgo son el arsénico, los fluoruros y los nitratos, hay nuevos contaminantes, como determinados fármacos, plaguicidas, moléculas perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, y microplásticos que también son peligrosos.
El agua para consumo humano contaminada con microbios puede transmitir enfermedades diarreicas, el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Según los cálculos, esta contaminación causa cada año 505 000 muertes por enfermedades diarreicas. Se calcula que cerca de un millón de personas fallecen cada año a causa de enfermedades diarreicas contraídas como resultado de la insalubridad del agua, de un saneamiento insuficiente o de una mala higiene de las manos. Sin embargo, en la mayor parte de los casos estas enfermedades se pueden prevenir: si se abordasen esos factores de riesgo, cada año se podría evitar que fallecieran unos 395 000 niños menores de cinco años.
Debido a la gestión inadecuada de las aguas residuales urbanas, industriales y agrícolas, cientos de millones de personas beben agua con contaminación biológica o química. Además, el agua para consumo humano, sobre todo si procede del subsuelo, puede contener productos químicos, como arsénico y fluoruros, y cantidades elevadas de otros productos químicos, como plomo, a causa de la lixiviación de tuberías de conducción. Si no hay servicios de agua y saneamiento, o si estos son insuficientes o están gestionados de forma inapropiada, la población se expone a riesgos para su salud que, en realidad, se pueden prevenir. Esta prevención se podría conseguir especialmente en los establecimientos de salud sin servicios de suministro de agua, saneamiento e higiene, donde tanto pacientes como profesionales corren más riesgo de contraer infecciones y enfermedades.
Situación del Agua en México: Recursos, Consumo y Contaminación
México ya experimenta los efectos negativos de la falta de agua. Durante los últimos años, las regiones centro y norte del país han vivido escasez de agua debido al aumento de las sequías. De acuerdo con datos del Banco Mundial, en el país la disponibilidad promedio anual per cápita pasó de 10 mil metros cúbicos (m3) en 1960 a 4 mil en 2012. En 2012, con una población de 117 millones de habitantes, la disponibilidad natural media por habitante se calculaba en 4,028 metros cúbicos por año. Según la ONU (2021), México es uno de los 30 países con mayor estrés hídrico en el mundo, lo que significa que tiene alta demanda de agua en relación con la cantidad disponible.
Fuentes Hídricas y Distribución
Anualmente México recibe aproximadamente 1’449,471 millones de m3 de agua en forma de precipitación. 67% cae entre junio y septiembre, en su mayoría en la región sur-sureste -donde tiene lugar 50% de las lluvias-. La precipitación promedio anual a nivel nacional ha aumentado a través del tiempo, potencialmente debido al cambio climático. México cuenta con el cuarto mayor número de fuentes de agua dulce del mundo, aunque muchas de ellas están en riesgo debido a la contaminación y la sobreexplotación (UNESCO, 2021).
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En México, 60% del agua potable proviene de los cuerpos de agua superficiales. De los principales ríos, siete representan 71% del agua superficial del país, distribuidos en la zona centro y sur del país, mientras que sólo 29% del agua superficial se ubica en la zona norte.
Los acuíferos en México se encuentran en riesgo de sobreexplotación. En 2018, 18% de los acuíferos subterráneos estaban sobreexplotados. Esto afecta tanto el abasto humano como las actividades agropecuarias e industriales, al mismo tiempo eleva los costos de extracción del agua y ocasiona hundimientos en el terreno. La sobreexplotación de los acuíferos ha ocasionado también el deterioro de la calidad del agua, sobre todo por intrusión salina y migración de agua fósil (la que de manera natural, después de siglos, contiene sales y minerales nocivos para la salud humana) inducidas por los efectos del bombeo y por contaminación difusa producida en las ciudades y zonas agrícolas.
Consumo y Desperdicio de Agua
Año con año, la autoridad responsable de la administración del agua en México, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) emite un informe en el que analiza el volumen de agua autorizado por tipos de uso. Las actividades agropecuarias consumen la mayor cantidad de agua dulce, tanto en México como en el mundo. En México, la agricultura y la ganadería consumen el 76.3%. La agricultura en México consume el 70% del agua total del país (FAO, 2022). Los siguientes grandes consumidores son la industria y la generación de energía.
| Sector | Porcentaje del Consumo Total de Agua | Notas |
|---|---|---|
| Agricultura y ganadería | 76.3% | Es el sector que más agua dulce consume y, según estimaciones, el 57% del agua que consume se pierde por infraestructura de riego ineficiente. |
| Industria autoabastecida | 4% (3.5 km³ anuales) | La contaminación que genera en demanda bioquímica de oxígeno es tres veces mayor que la que producen 100 millones de habitantes. |
| Turismo | 2% | Según SEMARNAT (2019). |
Otro aspecto significativo es el incremento del consumo de agua per cápita: en 1955, cada mexicano consumía alrededor de 40 litros al día; se calcula que en 2012 el consumo aumentó a 280 litros por persona al día. En México, el sector que más agua desperdicia es el que más la consume: el sector agropecuario (agricultura y ganadería).
Contaminación de los Cuerpos de Agua
La contaminación de los cuerpos de agua es producto de las descargas de aguas residuales sin tratamiento, ya sea de tipo doméstico, industrial, agrícola, pecuario o minero. A finales del año 2010, más de 70% de los cuerpos de agua del país presentaba algún indicio de contaminación (Estadísticas del agua en México, edición 2011). Si bien la industria autoabastecida sólo consume 4% del agua total (3.5 km³ anuales), la contaminación que genera en demanda bioquímica de oxígeno es tres veces mayor que la que producen 100 millones de habitantes.
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En 2009, los giros industriales con mayores descargas contaminantes sumaban un volumen total de 176 m³/s. La siguiente tabla desglosa estas descargas:
| Giro Industrial | Volumen de Descarga (m³/s) | Porcentaje (%) | Tipo de Contaminante Primario |
|---|---|---|---|
| Acuacultura | 68 | 39% | - |
| Azucarera | 46 | 26% | Materia orgánica |
| Petrolera | 12 | 7% | Mayor impacto ambiental |
| Servicios | 11 | 6% | - |
| Química | 7 | 4% | Mayor impacto ambiental |
| Total (giros con mayores descargas) | 176 | 100% | - |
La industria azucarera es la que produce la mayor cantidad de materia orgánica contaminante y la petrolera y química las que producen los contaminantes de mayor impacto ambiental.
La Imperiosa Necesidad del Tratamiento y Reutilización del Agua
Una estrategia importante para recuperar agua, nutrientes y energía es reutilizar las aguas residuales. El uso de aguas residuales y lodos es una práctica extendida en todo el mundo; sin embargo, gran parte se utiliza sin los conocimientos adecuados, sin tratar y sin otros controles que garanticen la protección de la salud humana y del medio ambiente. Si se hace correctamente, las aguas residuales y los lodos se pueden reutilizar sin riesgos y reportar múltiples beneficios, entre ellos un incremento de la producción de alimentos, una mayor resiliencia a la escasez de agua y nutrientes y una mayor circularidad en la economía.
Las fuentes de abastecimiento de agua para consumo humano y para riego seguirán evolucionando, y cada vez se utilizarán más aguas subterráneas y de fuentes alternativas, como las aguas residuales. Para garantizar la demanda futura, el Estado mexicano requiere actualizar los marcos legales y regulatorios que rigen el manejo del agua, así como modernizar la infraestructura hidráulica del país. Invertir en modernización y conservación de infraestructura es crucial. Con el cambio climático, habrá más fluctuaciones en la cantidad de agua de lluvia recogida y los recursos hídricos tendrán que gestionarse mejor para garantizar el abastecimiento y la calidad del agua.
Esfuerzos Internacionales y Directrices para la Calidad del Agua
Como autoridad internacional en salud pública y calidad del agua, la OMS lidera los esfuerzos globales para prevenir las enfermedades transmitidas por el agua y asesora a los gobiernos sobre el establecimiento de metas y reglamentos basados en la salud. La OMS elabora una serie de directrices sobre la calidad del agua, en particular para consumo humano, el uso sin riesgos de las aguas residuales y la calidad del agua para fines recreativos. Por ejemplo, la Organización publica las directrices para la calidad del agua, basadas en la gestión de riesgos y, desde 2004, las Guías para la calidad del agua de consumo humano, que establecen un marco para el uso del agua potable.
En estas guías se recomienda que se establezcan metas basadas en la salud, que los proveedores de servicios de agua elaboren y apliquen planes de salubridad para definir los riesgos, que estos se eviten de la manera más eficaz, desde que se capta el agua hasta su llegada al consumidor, y que se lleve a cabo una vigilancia independiente para velar por la eficacia de estos planes y el cumplimiento de tales metas. Desde 2014, la OMS ha estado probando productos para el tratamiento de aguas con fines doméstico, con arreglo a sus propios criterios de eficacia basados en la salud, a través de su Plan Internacional de Evaluación de las Tecnologías de Tratamiento del Agua Doméstica. El objetivo de este plan es garantizar que los productos protejan a los usuarios de patógenos causantes de enfermedades diarreicas y reforzar los mecanismos normativos, de reglamentación y de monitoreo en los países para utilizar esos productos de forma correcta y sistemática allí donde se necesiten.
Por otro lado, la OMS colabora estrechamente con el UNICEF en diversos ámbitos relacionados con el agua y la salud y, en particular, en los relativos al agua, el saneamiento y la higiene en los establecimientos de atención de salud. En 2015, ambos organismos elaboraron conjuntamente la herramienta WASH FIT (Water and Sanitation for Health Facility Improvement Tool), con la que se adaptó el enfoque usado en los planes de salubridad del agua. En un informe publicado en 2023 se explican las medidas prácticas que los países pueden adoptar para mejorar el acceso a agua salubre, el saneamiento y la higiene en los establecimientos de salud.
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