En el ámbito de la energía fotovoltaica, el límite regulatorio que impide a un autoproductor instalar más capacidad que su demanda máxima es una restricción que puede estar haciendo más daño que bien. La restricción actual limita la capacidad instalada a la demanda máxima del usuario; sin embargo, al considerar criterios alternativos que no permiten inyectar más energía de la que se compra en el año, se logra una mayor coherencia regulatoria y eficiencia económica.
Simulación de capacidades fotovoltaicas
Al analizar un usuario comercial con una demanda máxima de 43 kW, observamos los efectos de ajustar la capacidad instalada bajo distintas premisas:
- Caso 1: Restricción actual (40 kW). Con esta capacidad, la generación solar no llega a superar la demanda en ningún momento del día en promedio. La energía inyectada resulta entre el 3% y el 6% de la energía comprada en el año.
- Caso 2: Sin restricción de capacidad (130 kW). Buscando una capacidad que resultara en una inyección anual apenas menor que la energía comprada, llegamos a un sistema de 130 kW. El balance anual resulta casi neutro, con 81,633 kWh vendidos frente a 91,845 kWh comprados.
A continuación se presenta un comparativo de los resultados obtenidos para estas configuraciones:
Tabla 1: Comparativa de escenarios de capacidad FV
Capacidad instalada: 40 kW (límite normativo) vs 130 kW (sin límite)
Energía comprada anual: 124,697 kWh vs 91,845 kWh
Energía vendida: 4,070 kWh (3.3%) vs 81,633 kWh
LCOE: USD 0.174/kWh vs USD 0.1169/kWh
Impacto en la reducción de costos
Con una tarifa de compra a la ENEE de 21.62 c$/kWh, cumpliendo la restricción vigente de capacidad instalada igual a la demanda máxima, este usuario solo puede reducir su factura alrededor del 20%. Sin esa restricción, aplicando únicamente el criterio de no inyectar más energía de la que se compra en el año, la reducción posible sube a poco más del 50%. La energía inyectada supera la comprada cuando la capacidad FV alcanza aprox. 130 kW, el triple de la demanda máxima de 43 kW.
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Conceptos fundamentales de capacidad y operaciones
El concepto de capacidad de operaciones es vital para cualquier organización. Podemos clasificar la capacidad en cuatro tipos: 1. Instalada, 2. Ocupada, 3. Ociosa, 4. Real. La capacidad instalada no utilizada es lo que se conoce como capacidad ociosa y le representa a la empresa un alto costo financiero puesto que las instalaciones no utilizadas requieren mantenimiento y se deterioran.
Para mejorar la gestión de estas capacidades, existen métodos cuantitativos y cualitativos:
- Métodos cuantitativos: Son modelos matemáticos basados en registros de datos históricos.
- Sistemas MRP y software de planificación: Permiten definir los puestos de trabajo y organizar grupos, teniendo en cuenta la productividad individual, las horas de trabajo y los tiempos de inactividad previstos.
- Teoría de Restricciones (TOC): En la producción, el concepto cuello de botella se utiliza como analogía para referirse a la parte de un proceso cuya capacidad es menor que su demanda; al identificarlo, todas las decisiones en búsqueda de la eficiencia se supeditan al mismo.
En la práctica, mientras más restricciones sea posible tener en cuenta, más precisa será la métrica de la capacidad de producción. Esto es fundamental no solo para la industria manufacturera, sino también para el aprovechamiento eficiente de los activos energéticos en las instalaciones de los usuarios finales.
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