El sexenio de Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) representa uno de los periodos más complejos y controvertidos de la historia contemporánea de México. Michoacano de Morelia y abogado con titulaciones en la Escuela Libre de Derecho, el ITAM y Harvard, Calderón desarrolló una precoz carrera en el Partido Acción Nacional (PAN), formación en la que ocupó cargos como jefe de juventudes, diputado federal, secretario general y presidente nacional.
Tras una de las elecciones federales más cerradas y competidas de la historia del país, Felipe Calderón asumió la presidencia en un escenario político altamente crispado. El proceso electoral de 2006, donde la diferencia con su oponente Andrés Manuel López Obrador fue de apenas .56%, generó un grave conflicto poselectoral que condicionó la legitimidad y el arranque de su administración.
La estrategia de seguridad y la guerra contra el narcotráfico
Apenas iniciada su gestión, el mandatario tomó la decisión más crítica de su mandato: involucrar a la Policía Federal y al Ejército en operativos contra el crimen organizado. Esta estrategia, justificada por la agresividad de unas bandas que se disputaban el control de territorios, se tradujo en una denominada "guerra contra el narcotráfico".
El impacto de esta política fue profundo y violento:
- Crisis de violencia: El sexenio registró entre 60.000 y 120.000 víctimas mortales, variando según la fuente.
- Resultados institucionales: A pesar del número de capos capturados o extraditados, la estrategia fue calificada por diversos analistas como infructuosa.
- Efectos sociales: La violencia exacerbó la degradación de la calidad de vida, incluyendo torturas, desmembramientos y ejecuciones colectivas.
- Diálogo con la sociedad: Ante la ola de atrocidades, surgieron movimientos como el "Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad", que obligaron al gobierno a abrir mesas de diálogo y crear instancias como Províctima.
Desempeño económico y políticas sociales
Aunque el angustioso curso de la guerra al narco drenaba recursos y energías, Calderón impulsó diversas medidas en otros ámbitos. En el plano económico, el sexenio se enfrentó al zarpazo de la recesión mundial de 2009, que provocó una contracción del 6% del PIB, aunque la administración destacó por mantener la inflación más baja de la historia y una deuda pública estable.
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Sin embargo, según el informe de la Cuenta Pública 2012, el promedio de crecimiento del PIB fue de apenas 1.9%, cifra distante del 3.2% pronosticado, lo que se tradujo en precarias oportunidades de empleo formal. En materia social, se mantuvo y expandió el Seguro Popular, buscando la cobertura universal en salud, aunque los efectos sobre el gasto de bolsillo de los ciudadanos resultaron limitados.
Indicadores comparativos de gasto social (2010)
El gasto social en México mostró un rezago significativo al ser comparado con otros países de la región:
| País | Gasto social como % del PIB |
|---|---|
| México | 11.3% |
| Argentina | 27.8% |
| Brasil | 26.4% |
| Chile | 15.2% |
Relaciones exteriores y reformas políticas
En el ámbito internacional, Calderón destacó en la lucha contra el calentamiento global y fue artífice de la Alianza del Pacífico en 2011. Su relación con Estados Unidos estuvo marcada por la Iniciativa Mérida, buscando asistencia logística y armamentística. No obstante, existieron tensiones debido a los flujos de armas hacia México y la crítica por la eficacia en el combate al lavado de dinero en bancos estadounidenses.
Hacia el final de su gestión, el Ejecutivo envió una iniciativa de Reforma Política que buscaba fortalecer la democracia. El 9 de agosto de 2012 se publicó el decreto que, entre otros avances, reconoció el derecho ciudadano de presentar iniciativas de ley y creó la figura de las candidaturas independientes, un hito en la participación electoral mexicana.
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