El pasado 20 de marzo se cumplieron 20 años desde que la administración del entonces presidente estadounidense George W. Bush decidió intervenir en Irak. Es uno de los episodios que genera más controversia en la historia reciente. Con el fin de derrocar el gobierno de Sadam Hussein, Estados Unidos lideró una coalición que terminó ocupando el país. El 20 de marzo de 2003, una coalición liderada por Estados Unidos junto a países aliados como Reino Unido y España, dio inicio a la invasión de Irak. ¿El objetivo? Acabar con Saddam Hussein -quien gobernó Irak por casi 25 años- y sus supuestas armas de destrucción masiva. La invasión de Iraq, que ocurrió entre el 20 de marzo y el 1 de mayo de 2003, fue llevada a cabo por una coalición de países, encabezados por Estados Unidos, y dio pie a una guerra que continuaría durante casi nueve años, hasta diciembre de 2011.
En marzo de 2003, una coalición encabezada por Estados Unidos invadió Irak bajo el pretexto de una supuesta posesión por parte de Irak de armas de destrucción masiva y de mantener vínculos con Al Qaeda. Rápidamente se produjo el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, quien fuera todopoderoso presidente de Irak desde 1979 hasta abril de 2003.
El Régimen de Saddam Hussein: Un Líder Autoritario y Conflictivo
Sadam Huseín Abd al-Mayid al-Tikriti ejerció como presidente de Irak desde 1979 hasta su derrocamiento en 2003. Es considerado por diversas fuentes como un dictador, habiendo liderado Irak durante casi 25 años. Sadam subió al poder formalmente en 1979, aunque ya había sido el líder de Irak de facto durante varios años.
Sus políticas e ideologías, conocidas colectivamente como saddamismo, una variante derechista del baazismo, se caracterizaron por la represión. Sadam creó fuerzas de seguridad a través de las cuales controló de forma férrea los conflictos entre el gobierno y las fuerzas armadas. Reprimió varios movimientos, particularmente chiitas y kurdos, los cuales buscaban derrocar al gobierno u obtener la independencia. Mantuvo el poder durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988) y la guerra del Golfo (1990-1991).
La implacabilidad del ejercicio del poder fue una característica de su mandato. Saddam, un dictador implacable y megalómano, basó su régimen de terror en el partido Baaz y en una urdimbre de lealtades tribales, provocador de conflictos bélicos y paria internacional.
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La Invasión de Kuwait y la Primera Guerra del Golfo
A pesar de que al comienzo de su gobierno Saddam Hussein mantuvo una buena relación con Estados Unidos, sus lazos con Occidente se quebraron definitivamente en 1990, cuando decidió invadir Kuwait. La ocupación iraquí encendió las alarmas en Occidente. Incluso, la Organización de Naciones Unidas (ONU) le dio un plazo para retirarse del país árabe pero Hussein se negó.
Ante esto, una coalición internacional autorizada por la ONU y compuesta por 34 países -entre ellos, Estados Unidos-, intervino y acabó expulsando a las tropas iraquíes de Kuwait, en lo que se conoció como la primera Guerra del Golfo. La imagen de Saddam Hussein se fue deteriorando cada vez más ante los ojos occidentales. Se le impusieron duras sanciones económicas que llevaron a Irak a una profunda crisis financiera y que dejó en la miseria a su población, con altas tasas de desnutrición y falta de suministros médicos. El país también se vio sometido a una serie de inspecciones por parte de la ONU con el fin de supervisar la supuesta destrucción de armas químicas. Pero Hussein no cooperó.
Vale la pena recordar que Saddam Hussein alguna vez sí tuvo armas de destrucción masiva que utilizó contra los iraquíes kurdos a fines de la década de 1980. Según Gordon Corera, el líder iraquí ordenó la destrucción de gran parte de su arsenal a principios de la década de 1990, después de la primera Guerra del Golfo, y en medio de las inspecciones de la ONU. Sin embargo, lo habría destruido todo en secreto, en parte para mantener la farsa de que todavía tenía algo para usar en contra de su país vecino, Irán. Así que cuando más tarde los inspectores de la ONU le pidieron a Irak que probara que había destruido todo, no pudo hacerlo.
El 11 de Septiembre y la Doctrina del "Eje del Mal"
Una década después de la invasión de Kuwait, ocurrieron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, tras los cuales el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, colocó a Irak entre los países del "eje del mal" (una lista que también incluía a Corea del Norte e Irán) porque supuestamente apoyaba al terrorismo. No pasaron más de dos años de aquel episodio cuando Washington y sus aliados decidieron derrocar al régimen de Hussein.
La amenaza que lo cambió todo fue que, tras los atentados del 11-S, Estados Unidos impuso una nueva doctrina de seguridad basada en la prevención. Un año después de los ataques terroristas del 11S, en septiembre de 2002, Bush expresó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas su preocupación sobre Iraq y su apoyo a organizaciones terroristas -entre ellas al Qaeda, de acuerdo con reportes de inteligencia que resultaron falsos- que amenazaban la seguridad de Estados Unidos y de los países occidentales.
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Armas de Destrucción Masiva: El Pretexto Clave que Nunca Existió
La existencia de armas de destrucción masiva (ADM) fue la prueba clave que nunca existió. El gobierno de George W. Bush defendió que Irak poseía armas de destrucción masiva y mantenía vínculos con el terrorismo internacional, lo que suponía-según Washington- un riesgo inminente. La guerra se presentó como una acción necesaria para evitar un peligro mayor, aunque las pruebas nunca han sido concluyentes. Pero ¿cuál fue la justificación para atacar? Se esgrimieron diferentes razones -entre ellas, el presunto apoyo de Hussein a organizaciones terroristas, como al Qaeda-, pero una que fue clave: la existencia de un supuesto arsenal de armas de destrucción masiva (químicas, biológicas y nucleares) en Irak. Este arsenal, no obstante, nunca se encontró.
Años después se supo que los datos que se usaron para confirmar esta teoría estuvieron basados en mentiras e invenciones, lo que supuso uno de los mayores fracasos de inteligencia militar de la historia. En su defensa, los gobernantes de aquella época han señalado que sus propios informantes les aseguraron que las armas existían. "Es realmente importante entender que la información de inteligencia que estaba recibiendo es en lo que confiaba, y creo que tenía derecho a confiar en ella", le dijo a la BBC el ex primer ministro británico Tony Blair.
En esto, las mentiras de algunos espías iraquíes jugaron un papel central. Uno de ellos fue Rafid Ahmed Alwan al-Janabi, un desertor iraquí, conocido como Curveball, que aseguró haber trabajado en una planta que fabricaba laboratorios de armas biológicas móviles como parte de un supuesto programa iraquí de armas de destrucción masiva. A pesar de que los servicios de inteligencia británica, estadounidense y alemana cuestionaron la autenticidad de sus afirmaciones, finalmente Washington y Londres decidieron creerle.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, dijo a la ONU en 2003 que Irak tenía "laboratorios móviles" para producir armas biológicas. Mientras que el entonces primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, dijo que "fuera de toda duda" Saddam Hussein continuaba produciendo este arsenal. Aún así, no habían pruebas irrefutables. Tiempo después, Alwan al-Janabi admitió haber mentido con el fin de que se derrocara a Hussein, pero Estados Unidos y sus aliados ya habían iniciado la invasión.
Según el corresponsal de seguridad de BBC News, Gordon Corera, para Estados Unidos "la cuestión de las armas de destrucción masiva (ADM) era secundaria frente a un objetivo más profundo: derrocar al líder iraquí". "Habríamos invadido Irak si Saddam Hussein hubiera tenido una banda elástica y un clip", le dijo a Corera Luis Rueda, jefe del Grupo de Operaciones en Irak de la CIA. "Habríamos dicho: 'Oh, te sacará un ojo'", agregó.
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Aunque meses después, en febrero de 2003, el inspector en jefe de armas de la ONU, Hans Blix, informó que su equipo no había encontrado armas de destrucción masiva en Iraq, Estados Unidos y el Reino Unido utilizaron ese argumento para justificar la invasión del país de Medio Oriente. Sin embargo, las armas de destrucción masiva nunca aparecieron. Tiempo después, Aznar reconoce su inexistencia, pero mantiene que la decisión de intervenir fue correcta.
Las principales causas esgrimidas para la intervención, y su posterior desmentido, se resumen en la siguiente tabla:
| Razón Declarada por la Coalición | Realidad Subyacente o Contexto |
|---|---|
| Posesión de Armas de Destrucción Masiva (ADM) | Nunca se encontraron; la información de inteligencia se basó en mentiras de informantes; el objetivo real era derrocar a Saddam. |
| Vínculos con organizaciones terroristas (Al Qaeda) | Reportes de inteligencia sobre el apoyo de Irak a Al Qaeda resultaron falsos; este argumento se fortaleció tras los ataques del 11-S. |
| No cooperación de Irak con inspectores de la ONU | Saddam había destruido secretamente gran parte de sus ADM después de la Primera Guerra del Golfo, pero no pudo probarlo a la ONU, manteniendo la sospecha. |
| Régimen dictatorial y violento de Saddam Hussein | Saddam fue un dictador implacable que reprimió movimientos internos y utilizó armas químicas contra los kurdos. |
| Invasión de Kuwait por Irak en 1990 | Esta acción rompió definitivamente los lazos de Saddam con Occidente y llevó a la Primera Guerra del Golfo y a la imposición de duras sanciones internacionales. |
Oposición Internacional y Falta de Consenso de la ONU
¿Qué llevó a George W. Bush y a algunos aliados a invadir este país a pesar de no contar con el respaldo de las Naciones Unidas ni de aliados tradicionales como Alemania o Francia? En las semanas previas a la invasión, países como Francia y Alemania mostraron su oposición y en varias ciudades del mundo se hicieron marchas contra la guerra. Sin el respaldo explícito de la ONU, la invasión generó una fuerte contestación internacional.
Millones de personas salieron a las calles en todo el mundo, protagonizando una de las mayores movilizaciones globales contra una guerra. Gobiernos, organismos internacionales y amplios sectores de la opinión pública cuestionaron tanto la legalidad como la legitimidad del conflicto.
El Derrocamiento y Fin de Saddam Hussein
La controvertida operación militar no tardó en terminar con el régimen de Saddam Hussein, quien fue capturado en diciembre de 2003 y ejecutado 3 años más tarde. En esa fecha, Saddam fue derrocado y obligado a esconderse por el Ejército de Estados Unidos, que había invadido Irak sin el aval de la ONU y con el pretexto de unas armas de destrucción masiva inexistentes.
Saddam fue capturado el 13 de diciembre de 2003 por las fuerzas estadounidenses en la llamada Operación Amanecer Rojo. Una ejecución en la horca grabada en video y rodeada de truculencia puso término el penúltimo día de 2006 a los 69 años de vida de Saddam Hussein. Capturado en diciembre y condenado al patíbulo tres años después como reo de crímenes contra la humanidad, Saddam, un dictador implacable y megalómano, fue juzgado con garantías dudosas a instancias de sus antiguos perseguidos y al fragor de la catastrófica posguerra irakí, en un país asolado por la violencia sectaria, el terrorismo, la insurgencia armada y las operaciones militares. La caída de Bagdad culmina con la captura de Saddam Hussein meses después, escondido en un zulo. Es juzgado y condenado a muerte, poniendo fin simbólico a su régimen.
