Llevar la contabilidad de una PYME puede ser una tarea compleja, donde organizar cada movimiento financiero con precisión es clave para la salud del negocio. El Plan General Contable (PGC) es el manual de normas y reglas obligatorias que todas las empresas españolas deben seguir para llevar su contabilidad de manera uniforme, ordenada y conforme a la ley y, sin él, no se entiende qué es la contabilidad.
El Plan General Contable, conocido por sus siglas PGC, es el conjunto de todas las normas y principios que regulan la contabilidad de las empresas que tributan en España. Su principal objetivo es unificar bajo unos mismos criterios contables a todos los negocios, asegurando que cualquier empresa, sin importar ni su tamaño ni su sector, lleve sus cuentas de manera homogénea, transparente y comparable.
Estructura y funcionamiento del cuadro de cuentas
El cuadro de cuentas es una lista numerada y estructurada que clasifica todas las cuentas contables que una empresa debe utilizar. Está dividido en grupos, subgrupos y cuentas que permiten a las empresas organizar su contabilidad de manera sistemática. Las cuentas contables se clasifican en 9 grupos, divididos a su vez en subgrupos y, dentro de estos, en cuentas y subcuentas. El primer dígito de cada cuenta contable es el del grupo al que pertenece.
Clasificación de los grupos del PGC
- Grupo 1: Financiación básica (a largo plazo).
- Grupo 2: Inmovilizado (bienes y derechos necesarios para la actividad).
- Grupo 3: Existencias (materias primas, productos acabados).
- Grupo 4: Acreedores y deudores por operaciones comerciales.
- Grupo 5: Cuentas financieras (tesorería y financiación a corto plazo).
- Grupo 6: Compras y gastos.
- Grupo 7: Ventas e ingresos.
- Grupo 8: Gastos imputados al patrimonio neto.
- Grupo 9: Ingresos imputados al patrimonio neto.
Están formadas por un código numérico y un nombre (por ejemplo: 175 Efectos a pagar a largo plazo, 430 Clientes, 570 Caja o 700 Ventas de mercaderías). Ten presente que algunas cuentas contables se desglosan en subcuentas que son más específicas y aportan una información más concreta.
Personalización y beneficios para la PYME
El Plan General Contable es una referencia, pero no te obliga a seguir sus pasos al pie de la letra para elaborar tu propio plan de cuentas contable. Puedes llamar a las cuentas como quieras, con los códigos y denominaciones que desees. Eso sí, tienes que respetar el cuadro de cuentas del Plan General de Contabilidad en todo lo que suponga criterios de registro y valoración.
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El plan de cuentas contable es uno de esos elementos que, en segundo plano, hacen más fácil el día a día del trabajo contable. Invertir un tiempo en entenderlo y planificarlo se trasladará en muchos beneficios en su uso. Gracias a él, te permite llevar toda tu contabilidad al día y de una forma organizada. Si cuentas con unos estados financieros claros y bien presentados, los bancos no tardarán mucho en ofrecerte una respuesta a tu petición de crédito. Conocer con exactitud tu información financiera no solo te beneficia en tus relaciones con terceros; como empresario, también podrás acceder a toda tu información de forma precisa y actualizada.
Lo ideal es utilizar un software específico para configurar el plan de cuentas contable según tus necesidades, permitiendo ganar tiempo con la mecanización de la información y que esté conectado con otras herramientas de las que extraer información de la forma más automática posible.
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