¿Qué es la Imagen Corporal?
La imagen corporal es la representación simbólica que una persona hace de su propio cuerpo. Se trata de la fotografía interna que tenemos de nosotros mismos a nivel físico. Entonces la imagen corporal es cómo la persona se ve a sí misma y cómo se percibe cuando se mira en el espejo, es decir, cómo la persona cree que es, por tanto siempre es una representación subjetiva.
Más específicamente, es la manera en que uno percibe, imagina, siente y actúa respecto a su propio cuerpo. La imagen corporal es la manera en que una persona se siente con su cuerpo. Esto abarca tanto tus ideas como tus sensaciones sobre tu cuerpo.
Factores que Moldean Nuestra Imagen Corporal
El desarrollo de la imagen corporal depende en gran medida de nosotros mismos, pero inevitablemente se ve influenciada también por las personas de nuestro entorno y por la sociedad en general. A menudo recibimos mensajes, explícitos e implícitos, de familiares y amigos sobre nuestro cuerpo y sobre el valor de la imagen en la actualidad.
La formación de la imagen corporal es un proceso que va cambiando a lo largo de la vida. Esta imagen que tenemos de nosotros mismos puede ir modificándose hacia la aceptación o al contrario hacia el rechazo, que puede llegar a ser total. Tiene un fuerte anclaje en la infancia y la adolescencia, y también influye el cómo responden los demás a nuestra imagen corporal.
Aparte de los diferentes agentes que se ven implicados en el desarrollo de la imagen corporal, existe otro factor que incide en esta: el proceso natural de crecimiento y envejecimiento de las personas.
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Influencias Externas
- Por los comentarios que otras personas nos hacen: Mensajes y/o comentarios explícitos o implícitos que hemos ido recibiendo a lo largo de nuestra historia personal de familiares, amigos, conocidos...
- Por el embudo social: Lo que socialmente está considerado como deseable en relación al físico. Todo aquello que se apremia en redes sociales, televisión, círculo social; por ejemplo esa talla de pantalón socialmente establecida como la ideal y utilizada por los más famosos.
- La influencia más potente sobre la imagen corporal es la cultura. En la actualidad, el valor que se da al aspecto físico se ha incrementado, de tal manera que la presión por alcanzar el canon estético ha ido aumentando al igual que la insatisfacción con el propio cuerpo de aquellos que no alcanzan esa imagen corporal deseada.
- Los medios de comunicación (revistas de moda, anuncios y programas de televisión, películas) ofrecen un continuo bombardeo de imágenes idealizadas de mujeres extremadamente delgadas (y hombres con cuerpos musculosos y tonificados); esto favorece la glorificación de la delgadez al equipararla con el atractivo, la felicidad, la categoría social y el éxito, mientras que al mismo tiempo relaciona gordura con connotaciones negativas como la pereza, el descontrol, la fealdad y el fracaso.
- La socialización en una cultura determinada nos dice lo que es bonito y lo que no lo es. En la actualidad las distintas sociedades marcan patrones físicos de imagen corporal y de belleza “ideales”. Quienes poseen dichas características determinadas por la sociedad suelen valorarse de una forma más positiva, lo que contribuye a que tengan una mejor autoestima y quienes no las poseen tienden a valorarse de una forma más negativa y pueden llegar a tener una baja autoestima.
- En cuanto a las experiencias interpersonales, la propia familia aumenta la importancia sociocultural del atractivo; de este modo, desde pequeños son ellos los que nos enseñan cómo debemos arreglarnos, comportarnos, lo que es bonito y lo que no. Los hermanos, sobre todo los varones, son frecuentemente responsables de burlas o comentarios despectivos relacionados con el aspecto.
Influencias Internas y Personales
- Por lo que nosotros mismos nos decimos.
- En cuanto a las características personales, aunque vivamos en la misma cultura, no todas las personas se ven afectadas por ella de la misma manera. Las diferencias individuales son tan importantes como en cualquier otro aspecto.
- La imagen corporal está muy influenciada por las creencias que tenemos de nuestra apariencia y por las interpretaciones que hacemos de esta.
La Imagen Corporal Negativa y Sus Consecuencias
Al ser la imagen corporal una representación subjetiva y nunca objetiva, puede haber determinadas características físicas en las que la persona haga zoom y se centre de forma mucho más desproporcionada o distorsionada en comparación con otras características. Por esto, podemos ver elementos físicos exageradamente grandes ya que nos gustan mucho o de manera contraria porque no nos gustan nada.
A menudo nos obsesionamos con un pequeño defecto físico (tener los dientes algo separados, tener las piernas arqueadas, tener una nariz prominente, tener la mandíbula muy marcada, tener poco pecho….) que, la mayoría de las veces, puede pasar totalmente desapercibido para el resto de personas y bien mirado, se podría convertir en tu seña de identidad.
La imagen corporal influye mucho y directamente sobre nuestra autoestima; así, a mejor imagen corporal, mejor autoestima y viceversa. La persona que tenga una autoimagen positiva, tendrá una autoestima fuerte.
En la mayoría de las veces, cuando hay aspectos concretos de nuestro físico que no nos gustan nada, que nos acomplejan y que incapacitan nuestra calidad de vida, llevando a la persona que lo sufre a pasarlo realmente mal, suele haber ideas irracionales de base (creencias neuróticas negativas que no reflejan la realidad, que son desproporcionadas, que no sirven absolutamente para nada y que cuesta mucho pararlas) que habrá que identificar y sustituir.
Algunas personas piensan que primero tienen que cambiar su apariencia física para después sentirse bien consigo mismos. ¡Error!
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Para identificar una imagen corporal negativa, puedes reflexionar sobre las siguientes preguntas:
- ¿No te gusta tu imagen corporal, ni eres capaz de ver nada positivo en ella?
- ¿No dejas de pensar constantemente en ese rasgo concreto de tu físico que no consigues aceptar?
- ¿No eres capaz de aceptar tu apariencia actual?
- ¿Te gustaría cambiar algo de tu aspecto físico, aunque todo tu entorno te dice que no lo necesitas?
- ¿Dejas de ir a sitios como la playa o la piscina por no ser capaz de afrontar verte y que te vean en bañador?
Si has contestado de manera positiva a varias de las preguntas anteriores, puede que tu imagen corporal sea negativa e influya negativamente en tu autoestima. Una imagen corporal negativa puede abarcar desde sentirse poco atractivo a una obsesión extrema por el peso y figura que perjudica el funcionamiento normal. El problema ocurre cuando el cuerpo y la imagen ocupan constantemente nuestros pensamientos e influyen en nuestras conductas.
Las personas con una imagen corporal negativa tienen más riesgo de padecer un TCA, así como de tener una baja autoestima, síntomas depresivos y aislarse socialmente. Problemas médicos derivados, como el restringir la comida o perder líquidos de manera inadecuada, pueden provocar la pérdida de electrolitos. La restricción de comida también puede llevar al desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa.
Nadie está totalmente a gusto con su cuerpo. Las personas en general siempre encontramos defectos o aspectos de nosotras/os mismas/os que se podrían mejorar. Algunas personas organizan el estilo de vida alrededor de la preocupación corporal. Estas personas pueden consumir gran cantidad de horas al día comprobando su cuerpo ante el espejo o haciendo zoom a la zona que más les horroriza. Algunas/os evitan mirarse al espejo mientras que otras personas lo hacen compulsivamente.
Se comparan constantemente con otros individuos y realizan maniobras de camuflaje, tapándose con ropas holgadas y evitando situaciones sociales en las que creen que se fijarán en su “defecto” o será rechazada/o por su apariencia. Los psicólogos/as sabemos que el malestar con el cuerpo engloba un malestar general con la propia persona. Desplazamos al cuerpo insatisfacciones personales de otro tipo.
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Estrategias para Cultivar una Imagen Corporal Positiva
No necesitas tener un cuerpo perfecto para tener una buena imagen corporal. Cuando te gusta tu cuerpo tal y como es, refuerzas tu imagen corporal. Es importante recordar que lo que realmente importa es cómo nos sentimos con nuestro propio cuerpo, no cómo es en realidad.
Es necesario y fundamental aceptar nuestro cuerpo tal y como es, sobre todo porque realmente no existe un cuerpo totalmente perfecto. Tu cuerpo es único e irrepetible, es original, y en teoría solo basta esa condición para poderlo aceptar y querer tal y cual es... Pero en la práctica eso no es tan sencillo. Algunas personas creen que necesitan ponerse en forma para tener una buena imagen corporal y piensan: “Cuando esté más en forma, me gustará mi cuerpo”. Pero es mejor empezar completamente al revés: acéptate primero.
Acepta que nadie es perfecto. Todo el mundo tiene sus "defectos," incluso las personas que parecen tener tipos ideales. No te compares con otras personas; el dicho: "Las comparaciones son odiosas", es muy adecuado. Es imposible que todos tengamos la misma apariencia física. Muchas personas, incluso las que son consideradas las más “bonitas o bonitos”, presentan defectos físicos que tratan de ocultar ante los demás. Así que por qué tendrías que compararte con los demás si todos somos únicos, nadie jamás volverá a ser como tú.
Toma en consideración que nuestra imagen corporal solo es una parte de una autoimagen saludable. Resulta importante que aceptes tu cuerpo tal y cual es, pero también es relevante que comprendas que tu autoestima no se define por tu apariencia física.
Reconocer y Valorar Tu Físico
Para aprender a que te guste tu propio cuerpo, cuando uno acepta su cuerpo, es posible que aprenda a amar (o por lo menos a gustarle) lo que tiene. Algunas estrategias incluyen:
- Encuentra cosas que te gusten de tu aspecto físico. Cada vez que te mires al espejo, encuentra por lo menos dos cosas que te gusten sobre ti mismo. Tal vez te guste tu cabello, tu cara o tus manos. ¿Y qué me dices de tu tipo, tus hombros o tus piernas? ¿De tus ojos o de tu sonrisa? Haz un hábito de decirte a ti mismo qué es lo que te gusta de tu cuerpo y por qué.
- Quizá te gusten tus manos, tu cabello, tus ojos, tu sonrisa, tus pies, tu rostro, tus piernas... Deben existir muchas cosas que realmente te agradan de tu apariencia o de tu aspecto físico; lo principal es ir identificando cuáles son esos aspectos que te agradan de ti mismo. Si no logras identificar algún aspecto tuyo que te guste, recuerda alguna experiencia en la que algún conocido, amigo o amiga resaltó tu aspecto físico.
- Céntrate en las cosas que tu cuerpo puede hacer bien. Hay muchas más cosas en tu cuerpo, aparte de su aspecto. Cuando practicas un deporte, caminas, bailas o nadas, mantienes a tu cuerpo en acción. Tu cuerpo también está ahí cuando te estiras, alcanzas algo, trepas o saltas porque estás contento. También te permite llevar cosas encima y construir cosas, así como abrazar a otras personas.
- Toma conciencia de tu cuerpo. Presta atención a tu cuerpo a lo largo del día. Disfruta de la forma en que te sientes cuando andas, corres y juegas. Escúchalo también cuando necesite descansar.
- Acepta y valora tu cuerpo, en buena parte se debe a los genes que has heredado de tu familia.
Gestionar Pensamientos y Percepciones
- Pon en práctica la generación y el mantenimiento de los pensamientos positivos sobre ti. No solo lo hagas uno o dos días, mejor vuélvelo un hábito. Cuando hayas establecido este patrón de conducta, empezarás a sentirte bien contigo mismo y disfrutarás y aceptarás tu cuerpo tal y cual es.
- No te avergüences de tu cuerpo. Cuando haces comentarios negativos o duros sobre tu cuerpo, dañas tu propia autoestima. Esto es cierto independientemente de que lo digas en voz alta o lo pienses para tus adentros. Te puede doler tanto como si te lo dijera otra persona. Sé amable y respetuoso contigo mismo. Cuando realizamos comentarios negativos o tenemos pensamientos negativos sobre nuestro cuerpo, nos lastimamos a nosotros mismos, pues dañamos nuestra propia autoestima. Por ello es importante que empieces a identificar la cantidad de pensamientos negativos que tienes tú mismo sobre tu cuerpo. Puedes empezar anotando en una hoja los comentarios que realizas y la frecuencia con la que lo haces.
- Los pensamientos negativos que tienes de ti mismo no van a ayudarte a mejorar tu apariencia física; por lo contrario, lo que harán será generar un malestar en tu salud mental. Después de que hayas identificado los pensamientos negativos en una hoja, es importante que empieces a tener en cuenta el tiempo que le dedicas a estos pensamientos desadaptativos. Reflexiona al menos durante un par de días sobre la frecuencia con la que tienes sobre estos pensamientos negativos.
- Al principio resulta un poco difícil reducir y sustituir los pensamientos negativos; sin embargo, es importante su realización para poder aceptar nuestro cuerpo tal y cual es. Cuando te des cuenta de que empiezas a pensar negativamente, reduce la influencia de ese pensamiento centrando tu atención en otras experiencias ligadas al momento presente y sustitúyelo por otro pensamiento positivo sobre ti. Ten paciencia y tómate el tiempo prudente para realizar esta actividad.
- Puedes reducir el tiempo que pasas viendo programas televisivos, revistas, blogs o películas que presenten imágenes poco realistas de un cuerpo perfecto. Considera que existe una gran cantidad de fotos en las redes sociales y revistas que son alteradas para que las personas se vean “perfectas” o acordes a los supuestos estándares de “sexualidad y belleza”. Es importante que no te dejes influenciar por los supuestos estándares de belleza que existen hoy en día, pues realmente resultan ser muy superficiales y poco realistas.
- Acepta los elogios.
- Si eres de las personas que usa un espejo habitualmente, debes establecer una regla en la que no es válido pensar aspectos negativos de ti mientras estés frente a él. En lugar de eso, empléalo para poder identificar los aspectos positivos que tienes.
- Identifica, escribe y pega frases que resalten aspectos positivos de tu apariencia física. Si tu cuarto es tu espacio privado, sé libre de poder poner notas donde puedas resaltar estos aspectos positivos tuyos, no solo puedes usarlo en tu espejo sino en los lugares donde más sueles estar, como tu escritorio, por ejemplo.
- Ahora que eres más positivo/a y amable con tu apariencia física, es muy probable que necesites tener la aprobación y la aceptación de los demás. No obstante... ¿son ellos los que te critican? ¿Son ellos los que resaltan tus supuestos defectos físicos? Si es así, es importante que identifiques y emplees un abordaje a esta situación donde existen influencias negativas de tu persona. Sé asertivo/a y coméntales de manera respetuosa y asertiva que las cosas negativas que dicen sobre ti te afectan, te hieren o te hacen sentir mal.
- Hablar con una persona de confianza, como un familiar o un amigo, sobre los sentimientos que tenemos hacia nuestro cuerpo puede ayudarnos a sentirnos mejor.
El Cuidado del Cuerpo como Herramienta de Autoaceptación
Cuidar bien de tu cuerpo puede hacer que te sientas mejor. Algunas formas de hacerlo incluyen:
- Come alimentos saludables. Aprende qué alimentos son buenos para ti y qué cantidad es la adecuada. Tómate tu tiempo para comer. Saborea detenidamente los alimentos y disfruta de ellos. Comer bien te ayuda a tener un aspecto óptimo y a mejorar en autoestima. Y también te da la energía que necesitas.
- Duerme bien y lo suficiente. Infórmate sobre cuánto sueño necesitas teniendo en cuenta tu edad, y acuéstate a la hora adecuada.
- Está activo todos los días. Tu cuerpo necesita moverse para estar fuerte, en forma y sano. Mantente activo haciendo deporte. Puedes correr, caminar, hacer yoga, nadar o bailar.
- Mantén un peso saludable. Mantener un peso saludable es bueno para ti y te ayuda a sentirte bien con tu cuerpo. No compares tu peso con el de otras personas. Tu médico te puede indicar cuánto deberías pesar. Si no tienes un peso saludable, no trates de cambiar de dieta a solas. Háblalo siempre antes con uno de tus padres o con tu médico.
¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?
A veces, los problemas relacionados con la imagen corporal y/o la autoestima son excesivos para sobrellevarlos estando solo. Los temas relacionados con la salud, como la depresión o los traumas, pueden afectar a cómo te sientes contigo mismo. Si tras poner en práctica todo lo que se ha ido mencionando anteriormente no logras aceptar tu cuerpo o tu apariencia física tal y cual es, busca a un profesional de la psicología.
Ponte en manos de profesionales expertos en psicología positiva que te ayudarán a identificar el problema y encontrar juntos el camino hacia una imagen corporal positiva. Explica a uno de tus padres, un médico o un terapeuta qué es lo que te pasa. Pide ayuda.
Un psicólogo capacitado puede brindarte ayuda especializada para que puedas afrontar esta dificultad de manera rápida y eficaz. Existen psicólogos psicoterapeutas que brindan terapia cognitivo-conductual, la cual ha demostrado su nivel de eficacia en el tratamiento de diversas problemáticas o dificultades asociadas a la autoestima. Independientemente de la magnitud de los cambios que se experimentan, la ayuda psicológica puede resultar beneficiosa, especialmente en aquellos casos en que la percepción de uno mismo altera las actividades del día a día.
La Imagen Corporal en Contextos Específicos: El Caso del Cáncer
Las transformaciones físicas y cambios en la imagen corporal, como por ejemplo la alopecia, cicatrices o la supresión de algún miembro, son algunos de los problemas derivados del cáncer y de sus tratamientos. Estas alteraciones de la propia imagen pueden suponer un trastorno para las personas que han sufrido un cáncer, por la magnitud de los cambios o por el hecho de no poder adaptarse, sin poder evitar compararse con el aspecto físico previo al tratamiento.
Hay algunos cambios físicos que se escapan del control y no se pueden cambiar. Cada persona reacciona de forma diferente ante los cambios corporales: a algunas personas les cuesta mucho aceptar los cambios físicos, mientras que para otras no suponen grandes cambios en su personalidad ni en su estilo de vida. Sea como sea, se puede recurrir a diferentes estrategias para mejorar la autoestima.
Después de superar un cáncer, hay personas que pierden interés en hacer actividades de ocio, en las relaciones sociales, sexuales y de pareja, o hasta pueden presentar un estado ansioso o depresivo. Para poder mejorar la autoestima y aumentar la confianza en uno mismo, es importante intentar aceptar los cambios funcionales, así como la nueva imagen corporal. Frecuentemente se considera que este proceso de adaptación comprende las diferentes fases del duelo.
Para conseguir sentirse mejor con uno mismo, se pueden tomar pequeñas medidas para mejorar la autoestima, como tratar de pensar que el cuerpo solo es una pequeña parte de uno mismo. Aun así, a veces estos problemas de autoestima e imagen corporal negativa no se pueden superar sin ayuda y pueden tener un gran impacto en las vidas de las personas que las sufren. Por este motivo, hablar a menudo con una persona de confianza, como un familiar o amigo, sobre los sentimientos que se tienen es un buen inicio y puede ayudar a sentirse mejor.
Las investigaciones y estudios en este campo son fundamentales. Como ejemplo, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) o estudios como el de Rosenberg SM, Tamimi RM, Gelber S, Ruddy KJ, Kereakoglow S, Borges VF, Come SE, Schapira L, Winer EP, Partridge AH sobre la imagen corporal en mujeres jóvenes recientemente diagnosticadas con cáncer de mama temprano (Psychooncology), o el de Lozano-Arrazola A, Cupil-Rodríguez AL, Alvarado-Aguilar S, Granados-García M sobre el impacto psicológico en la imagen corporal de pacientes con cáncer de cabeza y cuello sometidos a cirugías deformantes, demuestran la relevancia de este tema.
