Descubre Cómo Tu Cuerpo Asimila los Cosméticos: Secretos Reveladospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Actualmente existe una gran diversidad de productos para el cuidado de la piel, como cremas faciales, lociones, champús, toallas desmaquillantes e incluso jabones, que contienen entre sus ingredientes vitaminas. Los fabricantes proclaman que esto tiene diversos beneficios para el consumidor, desde la protección de la piel contra las agresiones del ambiente o la disminución de las lineas de expresión, hasta la prevención del envejecimiento prematuro de la piel y la capacidad de aclararla "más alla del tono genético". Sin embargo, la asimilación de estos ingredientes en el cuerpo humano es un proceso complejo y no siempre tan directo como se esperaría.

La Piel: Nuestra Barrera Protectora

La piel es el órgano más grande y extenso de nuestro cuerpo, cubre un área aproximada de 2 m2 y pesa alrededor de 5 kg. Es un órgano complejo y tiene una variedad de tipos celulares mayor que el cerebro. Constituye una compleja y eficiente barrera contra la penetración de agentes patógenos y sustancias extrañas; además nos protege de agresiones o lesiones físicas, así como de la pérdida excesiva de agua y otros componentes esenciales del organismo. La salud de la piel es, por lo tanto, indispensable para nuestro bienestar.

La estructura de la piel suele dividirse en tres capas: la más externa es denominada epidermis, la capa subyacente es la dermis, y la más profunda es la hipodermis, donde está contenido el tejido adiposo responsable del almacenamiento de las grasas corporales. La epidermis tiene varias capas de células: la capa basal está constituida por células vivas, las cuales se reproducen constantemente y empujan a las células viejas hacia las porciones más externas de la piel, donde mueren y terminan por conformar una barrera casi impermeable denominada estrato córneo. En un cm2 de piel pueden encontrarse cerca de 5 millones de células, 15 glándulas sebáceas, 90 glándulas sudoríparas, 10 vellos, numerosos músculos y miles de terminales nerviosas.

El estrato córneo, que es la capa más externa de nuestra piel, está constantemente expuesto a agentes externos. Así como impide la absorción de sustancias a través de la piel, también impide que los radicales libres penetren al interior de nuestro cuerpo. Esto no pueden hacerlo moléculas grandes como proteínas, o aquellas que no son solubles en grasas (denominadas polares). Tradicionalmente se ha considerado que los daños inducidos por radicales libres en la piel no son muy significativos, dado que estos reaccionan mayoritariamente con las células muertas y lípidos del estrato córneo, sin tener oportunidad de alcanzar las capas vivas de células. También es cierto que la piel continuamente secreta vitamina E y otras sustancias antioxidantes en su superficie (vitamina C, glutatión, ácido úrico, etc.), y su actividad antioxidante es mayor que la de muchos otros órganos internos de nuestro cuerpo. Pero esta capacidad disminuye con la edad, lo que se asocia al proceso natural de envejecimiento.

Asimilación de Vitaminas y Otros Activos en Cosméticos

Los principios activos cosméticos son los ingredientes responsables de aportar una función concreta dentro de un producto cosmético. Son sustancias presentes en una fórmula que tienen una función específica sobre las superficies externas del cuerpo. Por esta razón, son una parte esencial de la formulación cosmética. Sin embargo, para entender bien cómo funciona un cosmético no basta con mirar el activo principal. También intervienen la forma cosmética, los excipientes y los aditivos.

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Vitamina A (Retinol) y sus Derivados

La vitamina A (retinol) y sus derivados son de los nutrientes que con más frecuencia se añaden a cremas, lociones y otros cosméticos. Se dice que ayudan a reducir, e incluso a prevenir, la formación de arrugas, dando a la piel una apariencia más joven. La vitamina A es precursor o formador del ácido retinoico, una sustancia orgánica que actúa como regulador de la diferenciación celular en diferentes órganos y tejidos, incluyendo la piel. De hecho su síntesis durante el desarrollo embrionario esta finamente regulada, y su carencia o exceso puede producir graves malformaciones en el embrión. En adultos su carencia está acompañada, entre otros síntomas, de problemas severos en la piel. Un efecto del ácido retinoico, importante desde el punto de vista cosmético, es que estimula la síntesis de colágena e inhibe su degradación. El ácido retinoico estimula también la producción de células nuevas en las capas internas de la piel y acelera el desprendimiento de las células muertas de las capas superficiales. La aplicación directa del ácido retinoico sobre la piel se utiliza con frecuencia para tratar los daños que produce la exposición excesiva a la radiación solar, la cual estimula la degradación de la colágena y promueve el engrosamiento y la aparición de arrugas, lo que causa un envejecimiento prematuro de la piel. Por otra parte el ácido retinoico regula la proliferación y movilidad de los melanocitos, que son las células encargadas de producir melanina, el principal pigmento de la piel.

Los productos que contienen ácido retinoico (por ejemplo Retin-A y Arretin), sólo deben usarse bajo prescripción médica, ya que mal empleados pueden ocasionar una irritación severa en la piel, que incluye comezón, enrojecimiento, descamación y resequedad. Por este motivo los cosméticos no contienen ácido retinoico sino precursores inactivos, como el retinol mismo, o derivados más estables, los cuales deben ser convertidos en ácido retinoico por las células vivas de la piel. El problema es que el retinol, cuando es adicionado directamente a los cosméticos, se degrada rápidamente por el contacto con el oxígeno del aire o la exposición a la luz; y si lo que se añade son sus derivados más estables, la absorción es mínima, ya que las células vivas se localizan en las capas más profundas de la piel.

Vitamina C (Ácido Ascórbico)

El ácido ascórbico o vitamina C desempeña un papel esencial en la síntesis de colágena en nuestro cuerpo. Esto, aunado a sus propiedades como agente antioxidante (que previene los daños a la piel provocados por la radiación solar o por la exposición a ciertos contaminantes atmosféricos), han marcado la pauta para incluir también a la vitamina C o sus derivados en la formulación de diversos productos cosméticos. Sin embargo, esos beneficios están plenamente demostrados sólo para el caso en que la vitamina C sea ingerida como parte de la dieta, junto con el resto de los alimentos, o en ensayos de laboratorio, donde la vitamina C recién preparada y aún sin oxidarse o degradarse se añade al cosmético. Esto último es particularmente importante, ya que la vitamina C es muy inestable y se degrada rápidamente al exponerse a la luz o cuando entra en contacto con el oxígeno del aire. Son más estables los derivados del ácido ascórbico que contienen fosfato, el cual impide su oxidación, pero también su acción como agente antioxidante. Si bien es cierto que las células vivas de la piel pueden tomar este tipo de derivados y recuperar el ácido ascórbico al eliminar el fosfato, el carácter hidrofílico (soluble en agua) de los mismos limita casi totalmente su absorción cuando se aplica sobre la piel. Los derivados hidrofóbicos (insolubles en agua) de la vitamina C que podrían ser absorbidos por la piel, son muy inestables y tampoco se asimilan en forma significativa.

Los radicales libres (RL) son átomos o moléculas que tienen un electrón no apareado en su última órbita, característica que los convierte en sustancias altamente reactivas. De hecho la gran mayoría de los RL son agentes oxidantes capaces de sustraer con facilidad electrones de las moléculas orgánicas, como lípidos, carbohidratos, proteínas, etc. las cuales al perder un electrón se convierten, a su vez, en nuevos radicales libres. Las vitaminas C (ácido ascórbico) y E (alfa-tocoferol) son dos compuestos altamente efectivos para controlar los daños inducidos por RL, ya que reaccionan fácilmente con ellos impidiendo que afecten a otras biomoléculas. Estas vitaminas, al donar electrones a los RL, los convierten en compuestos estables que pierden su reactividad y por ende, su toxicidad.

Vitamina E (Alfa-tocoferol)

Esta vitamina existe en ocho formas diferentes, de las cuales la que actúa más activamente en el ser humano es la denominada alfa-tocoferol. Su función principal en las células es actuar como antioxidante, protegiéndolas de una serie de agentes químicos muy reactivos denominados radicales libres. Esta vitamina atrapa los radicales libres presentes en las membranas de las células. El oxígeno es un poderoso agente oxidante capaz de inducir la generación de radicales libres, de ahí que la piel, al estar expuesta directamente al oxígeno del aire, sea particularmente propensa al daño que éstos causan. Por lo anterior, se ha considerado que la adición directa de vitamina E sobre la piel debe ejercer un efecto protector. Además, el alfa-tocoferol impide la penetración de la radiación ultravioleta, es decir, actúa en la piel como un filtro solar. De hecho, está demostrado que la aplicación de vitamina E previene el desarrollo de cáncer de piel inducido por esa radiación. Sin embargo, el alfa-tocoferol es poco estable y se degrada rápidamente por acción de la luz ultravioleta, por ello en los cosméticos suele adicionarse en forma de derivados inactivos. Tanto la vitamina E como sus derivados son solubles en grasas y pueden por esta razón ser absorbidos por la piel con relativa facilidad. Sin embargo, la asimilación del alfa-tocoferol, a partir de sus derivados inactivos, es más controversial y se considera que sólo una fracción muy pequeña de la vitamina E añadida a los cosméticos puede finalmente ser utilizada por las células vivas de la piel. Además, se ha reportado que en ciertas condiciones los derivados inactivos de la vitamina E pueden estimular el desarrollo de células cancerosas.

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Macromoléculas y Asimilación

Además de vitaminas, muchas veces se adicionan a los cosméticos otras sustancias como colágena, queratina, elastina e incluso ADN. Éstas no se asimilan a través de la piel debido a que son macromoléculas, no tienen ninguna oportunidad de atravesarla. Su adhesión a las células muertas de la superficie de la piel o el pelo apenas tiene algún beneficio, sirve solamente para bloquear la radiación solar y esto con una baja eficiencia. En los últimos años se ha intentado encapsular ciertos genes en liposomas (vesículas artificiales con forma esférica, elaboradas con sustancias grasas), y a través de técnicas sofisticadas tratar de que atraviesen la superficie de la piel y alcancen a las células vivas.

La Industria Cosmética y la Regulación de Productos

La cosmética es una disciplina de las ciencias de la salud que tiene el objetivo de mejorar aspectos físicos de las personas, como la belleza de la piel y del cabello. Los principios activos cosméticos son los ingredientes responsables de aportar una función concreta dentro de un producto cosmético. La forma cosmética es la presentación final del producto. Puede ser una crema, un gel, una emulsión, una loción, un aerosol, una barra, un polvo, una mascarilla o una solución, entre otras opciones. En la Unión Europea, los productos cosméticos están regulados por el Reglamento (CE) nº 1223/2009. Esto es importante porque limita lo que puede prometer un cosmético. Aunque un producto contenga principios activos eficaces, no puede presentarse como si tratara una enfermedad. Además, el Reglamento (UE) nº 655/2013 establece criterios comunes para las reivindicaciones o claims cosméticos. Es decir, las frases publicitarias, el etiquetado y la comunicación comercial deben ser veraces, estar justificadas y no inducir a error al consumidor. Un cosmético puede mejorar el aspecto de la piel, hidratarla o limpiarla, pero no debe presentarse como tratamiento de una enfermedad.

Tipos de Cosméticos y Productos Relacionados

Los cosméticos se definen como "toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y las mucosas bucales, con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto, y/o corregir los olores corporales, y/o protegerlos o mantenerlos en buen estado".

También existe una categoría específica denominada cosméticos decorativos, como "los que, en virtud de poseer sustancias coloreadas y por su poder cubriente, se aplican sobre diferentes zonas del cuerpo, con el fin de acentuar temporalmente su belleza o enmascarar o disimular diversas imperfecciones cutáneas". Generalmente son de aplicación en personas adultas.

Como grupo adicional, los llamados productos de higiene personal, se definen como "aquellas sustancias o preparados que, sin tener la consideración legal de cosméticos, biocidas, productos sanitarios o medicamentos, están destinados a ser aplicados sobre la piel, dientes o mucosas del cuerpo humano con la finalidad de higiene o de estética, o para neutralizar o eliminar ectoparásitos, tales como dentífricos, productos de estética, pediculicidas, hidratantes vaginales, limpiadores anales en caso de hemorroides, productos para el masaje deportivo, limpiadores nasales o limpiadores oculares, o cualquier otro producto que pueda ser calificado como tal". Algunos de estos se definen así:

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  • Dentífricos: las sustancias o preparados que se aplican en la mucosa bucal y/o en los dientes que, por sus indicaciones, composición o forma de presentación, no pueden ser considerados cosméticos, tales como pastas dentífricas, colutorios, blanqueantes dentales, chicles o comprimidos para higiene bucal o productos hiperfluorados de uso profesional o cualquier otro producto que pueda ser calificado como tal.
  • Productos de estética: los productos de aplicación en la piel, que no tengan la consideración legal de cosméticos, medicamentos o productos sanitarios por su composición, indicaciones, mecanismo de acción, de aplicación o duración, tales como, en su caso, tintas para tatuajes, micropigmentos o preparados destinados al maquillaje permanente y semipermanente, mascarillas de abrasión de la piel por vía química o parches transdérmicos, o cualquier otro producto que pueda ser calificado como tal.

Cosméticos vs. Medicamentos: Una Distinción Crucial

Según la ley, el uso previsto de un producto determina si es un cosmético o un medicamento. Se aplican diferentes leyes y reglamentos a cada tipo de producto. La Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos (FD&C) define los cosméticos como “artículos destinados a frotarse, verterse, rociarse o esparcirse sobre el cuerpo humano, introducirse en él o aplicarse de cualquier otro modo... para limpiarlo, embellecerlo, aumentar su atractivo o modificar su aspecto”. La Ley FD&C define los medicamentos, en parte, según su uso previsto, como “artículos destinados a usarse en el diagnóstico, la cura, la mitigación, el tratamiento o la prevención de enfermedades” y “artículos (distintos de los alimentos) destinados a afectar la estructura o cualquier función del cuerpo del hombre o de otros animales”.

Algunos productos cumplen con las definiciones de cosméticos y medicamentos. Esto puede ocurrir cuando un producto tiene más de un uso previsto. Por ejemplo, un champú anticaspa es un cosmético porque su uso previsto es limpiar el cabello, y también es un medicamento porque su uso previsto es tratar la caspa. Entre otras combinaciones cosméticas y farmacológicas se encuentran las pastas dentales que contienen flúor y pretenden refrescar el aliento y limpiar los dientes. Del mismo modo, los desodorantes que también son antitranspirantes y las cremas hidratantes y el maquillaje que se comercializan con declaraciones de protección solar son productos cosméticos/medicamentos. La Ley FD&C no reconoce ninguna categoría como “cosmecéuticos”.

El uso previsto se puede establecer de varias maneras: afirmaciones en la etiqueta del producto, en la publicidad, en Internet o en otros materiales promocionales. Ciertas afirmaciones pueden hacer que un producto se considere un medicamento, incluso si el producto se comercializa como si fuera un cosmético. Dichas afirmaciones establecen que el producto es un medicamento porque el uso previsto es tratar o prevenir enfermedades o afectar de otro modo la estructura o las funciones del cuerpo humano. Este principio también es válido para los “aceites esenciales”. Por ejemplo, una fragancia comercializada para promover el atractivo es un cosmético. Sin embargo, una fragancia comercializada con ciertas afirmaciones de “aromaterapia”, como las afirmaciones de que el aroma ayudará al consumidor a dormir o dejar de fumar, cumple con la definición de medicamento debido a su uso previsto.

Efectividad y Futuro de la Asimilación Cosmética

Como hemos visto, la presencia de vitaminas y/o sus precursores, llamados también provitaminas, en los productos cosméticos, no siempre tendrá efectos tan útiles o beneficiosos como uno podría esperar. El interés por los activos cosméticos ha crecido mucho, especialmente por la popularidad de los sérums y las rutinas faciales. El consumidor actual ya no se conforma con saber que un producto “hidrata” o “rejuvenece”. Quiere conocer sus ingredientes, entender su función y saber si la fórmula se adapta a sus necesidades. Por ello, la formulación cosmética se ha convertido en un campo estratégico dentro de la industria. Además, la innovación del sector avanza hacia fórmulas más específicas, sistemas de liberación controlada, encapsulación de activos, cosmética personalizada y productos con mayor respaldo técnico.

Las cremas, por ejemplo, evitan la resequedad y los daños causados por la falta de lubricación, lo que puede ser muy importante en aquellas zonas de la piel expuestas al frío o que se lavan frecuentemente, como la cara, las manos o los labios. El frío inhibe la secreción de grasas y ceras por las glándulas sebáceas de la piel, provocando resequedad y agrietamiento, efecto que también puede observarse con el lavado repetido. Los bloqueadores o filtros solares, por otra parte, son necesarios para evitar los daños que causa la radiación ultravioleta del Sol.

Los productos cosméticos se analizan antes de su comercialización con el fin de evitar riesgos para la salud pública. Fabricantes y empresas subcontratadas tienen una obligación particular pero, empresas envasadoras o específicas de embalajes también deben realizar ensayos así como invertir en investigación y desarrollo para garantiza su máxima seguridad. Se requiere de más estudios y del desarrollo de nuevas técnicas que mejoren la estabilidad, absorción y asimilación de las vitaminas contenidas en los cosméticos. Mientras no suceda así, los beneficios de la inclusión de vitaminas en estos productos seguirán siendo más una promesa que una realidad.

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