Introducción al Neoliberalismo
Neoliberalismo es una corriente de pensamiento económico y político que promueve la reducción del papel del Estado en la economía, la privatización de empresas y servicios públicos, así como la desregulación del mercado y la apertura comercial.
Este modelo, heredero del liberalismo clásico, tiene su origen en el Coloquio Walter Lippmann, un encuentro en París organizado por intelectuales liberales para debatir el futuro del liberalismo en respuesta al auge del intervencionismo estatal, el fascismo y el comunismo. En un sentido más actual, se refiere a una serie de teorías y propuestas económicas liberales que comenzaron a tomar relevancia durante la recesión de 1973 -cuestionando al keynesianismo dominante hasta entonces- y que alcanzaron su periodo de mayor influencia durante los años siguientes en occidente (reaganomics en los años 80 y el consenso de Washington en los años 90).
El término se ha usado también para referirse a varias corrientes políticas que surgieron tras 1973 y que cuestionaban el modelo económico imperante en occidente (políticas económicas keynesianas muy arraigadas y políticas industriales avanzadas). El triunfo de movimientos políticos «neoliberales» como los gobiernos de Thatcher en Reino Unido (1979-1990) y el de Reagan en Estados Unidos (1981-1989), cambiaron el paradigma de las economías occidentales, dando paso a una legislación más laxa en cuanto a política arancelaria, rebajas de impuestos y una aceleración en el proceso de globalización económica.
Pilares y Políticas Clave del Neoliberalismo
Entre las cuestiones ampliamente promovidas por el neoliberalismo moderno, destacan la extensión de la iniciativa privada a todas las áreas de la actividad económica o la limitación del papel del Estado. El neoliberalismo propone que se deje en manos de los particulares o empresas privadas el mayor número de actividades económicas posible. Igualmente propone una limitación del papel del Estado en la economía, la reducción del tamaño del Estado, es decir, una reducción del porcentaje del PIB controlado o administrado directamente por el Estado.
Las políticas fiscales se tornan restrictivas, buscando aumentar los impuestos sobre el consumo y reducir los impuestos sobre la producción, la renta personal y los beneficios empresariales. Los partidarios de políticas neoliberales defienden la liberalización o desregulación para el comercio como para las inversiones por considerarlas positivas para el crecimiento económico. Igualmente se considera positiva la eliminación de muchas reglas y restricciones, reduciéndolas a un mínimo necesario (sobre todo la garantía del régimen de propiedad y de la seguridad).
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El modelo neoliberal está sustentado en la idea de que el libre mercado es capaz de generar un vector de precios y asignaciones socialmente eficientes y de pleno empleo. En consecuencia, el estado no debe de intervenir en la economía sino que éste debe de garantizar que los agentes se sujeten a las reglas del libre mercado. Esta forma de ver el papel del estado en la economía justificó la reducción de la inversión pública, la desregulación de algunos precios que se consideraban estratégicos para la industrialización o para el bienestar de la población, así como la desmantelación de la política industrial.
Además de proponer que el estado participara lo menos posible en la economía, el modelo planteaba que la política fiscal y monetaria tendrían que ser congruentes con la apertura comercial y la estabilidad cambiaria, para lo cual era necesario mantener un presupuesto equilibrado y darle autonomía a la banca central con la finalidad de evitar que el gobierno federal presionara a ésta para que financiara el déficit público.
Por ello se lo relaciona con la burocracia de los organismos públicos internacionales, debido a que sus políticas son principalmente impulsadas desde el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismos que no dependen de las Naciones Unidas y están por ello exentos del control directo de la comunidad internacional de países y a los que en ocasiones se acusa de ejercer presión política y extorsión.
Impacto Global y Financiero del Neoliberalismo
Sus recetas, en especial la desregulación del sistema financiero, trajeron consecuencias muy negativas. En los últimos años, se ha asociado con resultados económicos y sociales negativos, razón por la cual mantiene connotaciones peyorativas.
Después de la crisis financiera de 2008, que afectó al mundo entero, se demostró que las recetas neoliberales, especialmente la desregulación del sistema financiero, traían consecuencias muy negativas. “Entonces se vio que, como resultado de la aplicación profunda de las recetas neoliberales en Estados Unidos desde la época de Reagan, ocurrió ese derrumbe del sistema financiero, y también se vio que el Estado tiene un papel que desempeñar. Prueba de ello es que intervino para rescatar el sistema de producción y la economía estadunidenses.
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La crisis económica que estalló en septiembre de 2008 y que aún persiste, ha generado un debate teórico sobre sus causas, efectos y las políticas anticíclicas que ayudarían a atenuarla. La corriente dominante promovida por organismos financieros internacionales, explican la actual crisis a partir de la especulación en el sistema financiero, la desregulación y complejidad de sus instrumentos.
Ya no quedan dudas de que el modelo neoliberal es incapaz de dar respuesta a los principales problemas que siguen aquejando a la sociedad: altos índices de desempleo, trabajo en negro, pobreza y exclusión social. Su debacle fue el resultado de la aplicación de las políticas del «derrame», según las cuales bastaba con el crecimiento de los grandes grupos concentrados, ya que estos últimos difundirían los beneficios hacia el resto de la sociedad productiva y laboral.
La aplicación de políticas neoliberales está provocando un aumento de las desigualdades sociales y de la pobreza en el mundo tanto en los países del Norte como en los países del Sur. El conflicto básico hoy en el mundo no es entre el Norte y el Sur sino entre las clases dominantes del Norte y las del Sur en contra de los intereses de las clases populares del Norte y del Sur. Estas clases dominantes están más interrelacionadas que nunca gracias al criterio neoliberal que rige la globalización económica del mundo, que promueve el libre comercio y la desregulación de capitales financieros que contribuyen a optimizar sus intereses, aumentando así las desigualdades entre los países y dentro de cada país.
La promesa de lograr niveles de desarrollo equivalentes a los países desarrollados se ve contrastada por la evidencia de la insustentabilidad de este modelo y de la polarización social y económica que ha provocado. La privatización de los servicios, la apertura a la inversión extranjera, el pago del servicio de la deuda externa y la liberalización financiera no sólo no han beneficiado a los países, sino que los han vuelto más dependientes de intereses que no son los suyos, y se han convertido en suministradores de recursos materiales y humanos para mantener condiciones de vida opuestos a un desarrollo sustentable.
El Caso Mexicano: De la Crisis Fiscal a las Consecuencias Neoliberales
Las estrategias neoliberales comenzaron a instrumentarse en Latinoamérica a finales de los setenta como consecuencia de los desequilibrios económicos que presentaba la región; las políticas se enmarcan bajo los lineamientos del consenso de Washington que defienden la libre actuación de las fuerzas de mercado, equilibrio fiscal, control de la inflación y un sector privado con la manija de la economía.
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En México, el origen del ajuste económico y del cambio de modelo de desarrollo económico en nuestro país fue para enfrentar un hoyo negro presupuestal. Éste había sido generado por la acelerada expansión de empresas paraestatales entre 1970 y 1982, muchas de ellas rutinarias acumuladoras de pérdidas financieras. Cuando Echeverría llegó al poder había 272 entidades. Para 1982 había 1,155, sin contar aquellas acumuladas a partir de la nacionalización bancaria del primero de septiembre de 1982.
Esa dinámica terminó en un déficit fiscal insostenible, una vez que las tasas de interés de Estados Unidos empezaron a subir -de 4.79 en enero de 1977 a 10.07 en enero de 1979 y a 17.19 en marzo de 1980- y el precio del crudo empezó a bajar en junio de 1981, de 31.7 dólares por barril a 28 dólares a diciembre de 1982. La deuda externa del gobierno pasó de 7,000 millones de pesos en 1970 a 29,000 millones en 1977 y a 80,000 millones a principios de 1982.
En 1981, el déficit primario, es decir sin servicio de la deuda, del sector público era de 14.5 puntos del PIB. Tras la devaluación del peso en febrero de 1982, el país entró en el perverso círculo de devaluación-inflación. López Portillo trató desesperada e infructuosamente de contener el gasto desbocado de varias paraestatales, tal como lo narra en sus memorias, Mis tiempos. No lo logró, pues el déficit primario de ese año fue de 15.9 puntos del PIB.
A principios de la década de los ochenta, el modelo neoliberal en México es impuesto no como un modelo alternativo de desarrollo, sino como un modelo orientado a generar las divisas que el país necesitaba para reanudar el pago de la deuda externa. Con la finalidad de que la economía mexicana se transformara en una economía exportadora se instauró el modelo neoliberal como modelo de desarrollo, llegando a su fin el modelo ISI.
Miguel de la Madrid inició su sexenio recortando los gastos operativos del gobierno. Sin embargo, a pesar de que la inflación erosionó de forma injusta y dramática los salarios de los trabajadores del sector público, ahorrándole dinero al gobierno, los recortes no fueron suficientes. Las empresas del Estado lo desangraban. El neoliberalismo en México tuvo su origen en una desesperada búsqueda de estabilidad presupuestal. Para lograr dicha estabilidad había que liquidar o vender empresas propiedad del Estado. Pura necesidad.
En 1983, el peso económico de las paraestatales representaba el 25 por ciento del PIB y estaba distribuido en rubros tan diversos como el armado de bicicletas o la administración de hoteles. Para 1989 las empresas públicas sólo generaban el 16 por ciento del PIB.
Impacto en el Crecimiento Económico y Mercado Interno
En este ensayo se ofrece una explicación de porqué la economía mexicana ha experimentado bajas tasas de crecimiento durante las últimas tres décadas. Se argumenta que el bajo crecimiento de la economía mexicana se debe a que las políticas neoliberales han contraído el mercado interno y han fomentado la carencia de cadenas productivas que vinculen al sector exportador con el resto del aparato productivo.
El modelo pretendía que, a partir de la liberalización comercial, la economía mexicana aprovechara su ventaja comparativa, principalmente con respecto a la economía Norteamericana, y se especializara en exportar bienes intensivos en trabajo, además, la fuerte competencia internacional proporcionaría el ambiente dinámico que las empresas mexicanas necesitaban para desarrollar “ventajas competitivas”. La liberalización financiera pondría a disposición de las empresas mexicanas el ahorro externo que necesitaban para financiar su modernización. No obstante, el dinamismo de las exportaciones no se tradujo en un crecimiento sostenido de la economía, en vez de ello ésta entró en un largo período de estancamiento, que contrasta fuertemente con el dinamismo observado durante el modelo ISI.
Para el período de 1983 a 1989 el superávit comercial fue en promedio del 7% del PIB, para ese mismo período el PIB por habitante se redujo a una tasa promedio anual de -1.5%. En 1983 se alcanzó tanto el más alto superávit comercial (13% del PIB) como la mayor tasa de decrecimiento del PIB por habitante (-5.8%) del periodo. El éxito exportador estaba basado en la reducción de los salarios reales que junto con la caída en la inversión redujeron sustancialmente el mercado interno, siendo esto lo que explica la caída en la producción de esos años.
Durante el período de 1982 a 1989, el salario real promedio cayó en 46.5% como consecuencia de la inflación provocada por las devaluaciones y de una política que pretendía hacer competitivo al sector exportador a partir de un peso subvaluado. En México, el gasto público está en su mínima expresión, una de las recetas del neoliberalismo, por lo que éste sigue formando parte de nuestra economía.
Además, no hay una reforma tributaria y hacendaria que pueda recoger los recursos que nos hacen falta para crecer y desarrollarnos, no se aplica una tasa impositiva creciente a los sectores de mayores ingresos, no se impulsa la banca de desarrollo, que le serviría al gobierno para dar créditos a los sectores empresariales que no cuentan con la posibilidad de conseguir dinero fuera, y se carece de un proyecto económico definido que atraiga inversiones. En el caso de México, los efectos nocivos de la crisis financiera de 2008 recayeron sobre el grueso de la población.
Un Estado más pequeño permitiría también estabilizar las finanzas públicas. Vendría una etapa de desregulación económica, apertura comercial, venta de entidades públicas e impuestos menos progresivos. Era una agenda de eficiencia económica, aunque con claros impactos redistributivos a favor del capital y en contra de los trabajadores, pero se logró contener la inflación y recuperar el crecimiento.
El Papel de las Empresas Estatales: Pemex y CFE
La estabilización tuvo como apoyo central a una empresa mal administrada, pero en su momento una máquina generadora de dinero para el Estado: Petróleos Mexicanos (Pemex). El petróleo fue la gran fuente de riqueza fiscal durante los primeros 12 años de este siglo, correspondientes a los dos gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN).
Pero el crudo fácil se fue agotando y ello, aunado a una menor producción y un menor precio, hizo que el valor de esta renta fuera cayendo. Si bien el actual gobierno no revirtió esa ley, ha regresado a centralizar todo el sector de hidrocarburos en Pemex. No ha vuelto a hacer una sola subasta de yacimientos de crudo. Ha logrado estabilizar la producción, pero Pemex no resultó la anhelada fuente de riqueza que algunos esperaban.
Refinando crudo, Pemex ha perdido 516,711 millones de pesos en lo que va de este gobierno. La empresa acumula pérdidas por refinar, pero optó por construir una nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco. Se prometió que costaría 8,918 millones de dólares y estaría lista para mayo de 2022. Costará por lo menos el doble, 16,816 millones dólares, y no estará funcionando bien hasta por lo menos 2025. En años buenos quizás gane dinero. En los malos perderá. Nunca se recuperará la inversión.
A continuación, se presenta un resumen de las pérdidas acumuladas por Pemex Transformación Industrial y la deuda total de Pemex:
| Concepto | Monto (Millones de Pesos) |
|---|---|
| Pérdidas acumuladas de Pemex Transformación Industrial (desde 2007) | 1,481,765 |
| Deuda financiera total de Pemex (a septiembre de 2022) | 2,132,813 |
Pemex Transformación Industrial ha perdido dinero desde el 2007: un total de 1,481,765 millones de pesos. Para poner en perspectiva esta cifra: la deuda financiera total de Pemex a septiembre de 2022 es de 2,132,813 millones de pesos. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ganaba dinero al inicio del sexenio. Ahora pierde.
El déficit público ha ido aumentando a lo largo de esta administración. Este 2023 será complicado para las finanzas públicas, con bajo crecimiento y empresas del Estado que cada vez consumen más recursos. Así empezó el neoliberalismo, enfrentando desbalances fiscales.
Desigualdad y Polarización Social en Latinoamérica
Las sociedades latinoamericanas siempre se han caracterizado por sus niveles de desigualdad, económica, política y social. Esta situación parece agravarse desde la implantación del modelo económico neoliberal desde hace más de dos décadas. Los efectos en países como México han sido el aumento de la pobreza, de la desigualdad regional y una mayor polarización social, aumentando los graves niveles de desigualdad ya existentes con anterioridad.
Existen distintas posiciones teóricas respecto a la posibilidad de alcanzar un desarrollo y, sobre todo, sobre el camino a seguir. Se ha reconocido que existen ”fuerzas del desequilibrio en el mundo” que deben ser cambiadas. Seguramente hay un acuerdo general sobre la necesidad de un desarrollo con mayor equidad, disminución de la pobreza y de la desigualdad existente, que se ve cada vez más confrontada con una realidad con notoria desigualdad socioeconómica, que tiene evidentes manifestaciones territoriales.
Debate y Perspectivas Críticas sobre el Modelo Neoliberal
“Con todo, el neoliberalismo no es una confabulación de las grandes empresas y de los gobiernos de los países ricos para robar a las naciones pobres. Si admitimos esta interpretación que se ha divulgado recientemente en nuestro país, no podremos entender a cabalidad este modelo económico y político ni encontrar los caminos para modificarlo y superarlo.
El neoliberalismo pudo haber sido una buena idea para los problemas que tenía la economía mundial en la década de los años 80 del siglo pasado, pero desde hace dos o tres décadas sabemos que no ha beneficiado a la mayoría de la gente. Ahí está el fracaso y el problema del neoliberalismo. Las condiciones mundiales y nacionales, asegura el especialista, “muestran que el neoliberalismo todavía se encuentra vigente y tiene fuerza. La diferencia es que ahora predomina en nuestro país una retórica antineoliberal, antiempresarial, progresista y populista.”
El significado del término neoliberalismo ha ido cambiando en el transcurso del tiempo y no es idéntico en todos los países del planeta. En la última década del siglo XX y la primera del siglo XXI, el término ha sido crecientemente usado con carácter peyorativo.
Para el otro sector de críticas, muchas de las medidas acusadas de neoliberales, entre las que se incluyen la globalización, lejos de ser negativas han sido las que han empujado a los países que se adherían a ellas un crecimiento medio 1,5 puntos superior al de aquellos otros países que no lo hicieron. Para estos grupos, en su mayoría liberales, ha quedado demostrado que los países que más se adhirieron a lo que se conoce popularmente cómo «neoliberalismo globalista» tienen menos pobreza extrema que los que no han adherido. Afirman que los países que adoptan medidas de libre mercado reducen su pobreza y su desigualdad social.
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